![]()
1.-
Oración de la mañana, Cardenal Suenens
2.-
La
respuesta a la oración
3.- Consagración
de la familia a los Corazones de Jesús y de María
4.-
Oración de la Confianza
(Cardenal Newman)
5.-
Oración para una visita a Jesús Sacramentado
6.- Consagración de los niños recién bautizados y la familia
a los Corazones de Jesús y María
|
Señor, en el silencio de este día que comienza, Hoy
quiero mirar el mundo con ojos llenos de amor, Ver
por encima de las apariencias,
Cierra mis oídos a toda calumnia,
Revísteme de Ti, Señor, Amén. |
|
La respuesta a la oración
Pedí a Dios
fortaleza para poder triunfar : |
Santísimos corazones de Jesús
y María,
Esperamos obtener, con
Vuestra ayuda,
Que nuestras oraciones incluyan las necesidades
de los otros,
Bendecid a todos los presentes y también a los
ausentes,
|
|
Oración de la Confianza (Cardenal Newman) Tú y sólo tú, Dios mío eres infinitamente sabio. En tu sabiduría has determinado todos los acontecimientos de mi vida, del primero al último. Todo lo has determinado del modo más perfecto. Tú sabes lo que me acaecerá, año tras año, hasta el fin; tú conoces la duración de mi vida y cómo será mi muerte. Todo lo has previsto y todo lo has querido, fuera del pecado. Todo suceso de mi vida es lo mejor que me puede suceder, porque procede de ti. Tú me llevas adelante, año tras año, en tu maravillosa providencia, desde la juventud hasta la madurez, con la ciencia más perfecta y con el más profundo amor… Sé, oh Señor, que como yo deseo con tu gracia cumplir mis compromisos contigo, no dejarás tú ciertamente de hacer otro tanto. Sé muy bien que no puedes olvidar a los que te buscan ni decepcionar a los que confían en ti. Pero sé también que con cuanta mayor insistencia yo pida tu protección, con mayor seguridad y plenitud la obtendré. Por eso te ruego ahora y te suplico que me libres de mí mismo y me impidas obedecer a una voluntad diferente de la tuya. Te pregunto también por qué motivo, en tu compasión infinita, quieres adaptarte a mi debilidad. Te pregunto por qué motivo no eres severo sino indulgente conmigo. No me envíes, mi amoroso Señor, no me envíes, si es lícito suplicarte así, las pruebas que sólo los santos pueden soportar. Ten compasión de mi debilidad... Todo lo dejo en tus manos, amable Salvador mío, porque no quiero andar en estipulaciones contigo. Si quieres enviarme pruebas más duras, dame también más gracia; inúndame con la plenitud de tu fuerza y de tus consolaciones, para que esas pruebas no me sean ocasión de muerte, sino de vida y salvación. (J. H. Newman, Madurez cristiana). |
|
Oración para una
visita a Jesús Sacramentado por el Papa Juan Pablo II
¡Oh Jesús de mi alma, encanto único de mi corazón!, heme aquí postrado a tus plantas, arrepentido y confuso, como llegó el hijo pródigo a la casa de su padre. Cansado de todo, sólo a Ti quiero, sólo a Ti busco, sólo en Ti hallo mi bien. Tú, que fuiste en busca de la Samaritana; Tú, que me llamaste cuando huía de Ti, no me arrojarás de tu presencia ahora que te busco. Señor, estoy triste, bien lo sabes, y nada me alegra; el mundo me parece un desierto. Me hallo en oscuridad, turbado y lleno de temor e inquietudes...; te busco y no te encuentro, te llamo y no respondes, te adoro, clamo a Ti y se acrecienta mi dolor. ¿Dónde estás, Señor, dónde, pues no gusto las dulzuras de tu presencia, de tu amor? Pero no me cansaré, ni el desaliento cambiará el afecto que me impulsa hacia Ti. ¡Oh buen Jesús! Ahora que te busco y no te encuentro recordaré el tiempo en que Tú me llamabas y yo huía... Y firme y sereno, a despecho de las tentaciones y del pesar, te amaré y esperaré en Ti. Jesús bueno, dulce y regalado padre y amigo incomparable, cuando el dolor ofusque mi corazón, cuando los hombres me abandonen, cuando el tedio me persiga y la desesperación clave su garra en mí, al pie del Sagrario, cárcel donde el amor te tiene prisionero, aquí y sólo aquí buscaré fuerza para luchar y vencer. No temas que te
abandone, cuando más me huyas, más te llamaré y verteré tantas lágrimas
que, al fin, vendrás... Sí..., vendrás, y al posarte, disfrutaré en la
tierra las delicias del cielo. Jesús, mío, dame humildad, paciencia y gratitud, amor..., amor, porque si te amo de veras, todas las virtudes vendrán en pos del amor. Te ruego por los que amo... Tú los conoces, Tú sabes las necesidades que tienen; socórrelos con generosidad. Acuérdate de los pobres, de los tristes, de los huérfanos, consuela a los que padecen, fortalece a los débiles, conmueve a los pecadores para que no te ofendan y lloren sus extravíos. Ampara a todos tus hijos, Señor, más tierno que una madre. Y a mí, que te acompaño cuando te abandonan otros, porque he oído la voz de la gracia; a mí, que no te amo por el cielo, ni por el infierno te temo; a mí, que sólo busco tu gloria y estoy recompensado con la dicha de amarte, auméntame este amor y dadme fortaleza para luchar y obtener el apetecido triunfo. Adiós, Jesús de mi alma salgo de tu presencia, pero te dejo mi corazón; en medio del bullicio del mundo estaré pensando en Ti, y a cada respiración, entiende. oh Jesús, que deseo ser tuyo. Amén. |
|
Consagración de los niños recién bautizados a la Virgen
Padres:
Aunque pequeña,
Desde hoy llamará Padre
Desde hoy es miembro
La nueva vida que hoy
inicia,
Madre Inmaculada,
Te pedimos, Madre, por su
salud,
Virgen Inmaculada y
Auxiliadora, Oración de Acción de Gracias Toda la familia recita la siguiente oración:
Gloria a Ti, Oh
Sagrado Corazón de Jesús,
Te adoramos
silenciosamente, llenos de alegría por verte
Es cierto que no
somos dignos
En este espíritu
amoroso y confiado, nos entregamos a Ti,
Quédate con nosotros
Sacratísimo Corazón,
Sea nuestro hogar
para Ti un abrigo
Sea para Ti este
hogar, Oh amado Salvador,
Ven entonces, Señor
Jesús, ven, pues aquí como en Nazaret,
Oh Amigo fidelísimo,
quédate con nosotros, pues ya es tarde,
Si, querido Señor,
establece Tu morada con nosotros,
Sagrado Corazón de
Jesús, ¡Venga a nos Tu Reino! (tres veces)/ Bendición del Sacerdote El sacerdote bendice a los presentes con la fórmula usual: Benedictio Dei omnipotentis, Patris, et Filii, et Spiritus Sancti, descendat super vos et maneat semper. Amen. |