F. DE HOYOS

  Boletín Informativo de la Causa (Segunda etapa) Nº 8

 

   Junio 2005

  Itinerario de la Causa

 

A fines del año pasado los restos de Santa Teresita del Niño Jesús visitaron muchas capitales españolas. La sencilla religiosa carmelita siguió cubriendo de rosas la tierra. Fueron muchas las almas que acrecentaron su fervor en aquellos días y sólo el Señor sabe el fruto espiritual que, con tal motivo, se produjo. El Espíritu Santo trabaja en silencio, pero siempre eficazmente.

En este mes de junio se nos anuncia otra visita: los restos mortales de Santa Margarita María de Alacoque, la llamada con toda razón "evangelista del Sagrado Corazón", van a visitar también nuestra Patria. Por lo que sabemos hasta el momento de escribir estas líneas, sus restos visitarán la ciudad de Toledo permanecerán tres días en Madrid, estarán presentes (¡cómo no!) en el Cerro de los Ángeles y, de seguro que Valladolid con el Santuario nacional del Sagrado Corazón y Barcelona con el Templo nacional expiatorio del Tibidabo serán otros lugares a visitar. Quién le hubiera dicho a Bernardo de Hoyos que aquella Santa, muerta veintiún años antes de que él naciera en Torrelobatón, iba un día a visitar la iglesia de su colegio de San Ambrosio, donde por primera vez topó con un libro que hablaba de ella y donde pocos días después él mismo sería elegido por el Señor para ser el apóstol de su Corazón en España, en aquella España inmensa en cuyas tierras no se ponía el sol.

 

Como todos vosotros sabéis, Santa Margarita entra en el convento de Paray-Ie-Monial, de la Orden de la Visitación, conocida popularmente como las Salesas, en el año 1671 a los veinticuatro años de edad: y morirá a los cuarenta y tres un 17 de octubre de 1690.

 

El Señor eligió a esta humilde religiosa para dar a conocer a los hombres algo tan sencillo como que "Dios es Amor", que Dios "quiere ser el Amigo del hombre", que el clima que rodea a Dios es un clima de amor y no de temor y de juicio severo, como decía la herejía jansenista de su tiempo. Margarita Mª de Alacoque sería la evangelista del Corazón de Dios.

 

Tres fueron las principales revelaciones que tuvo Santa Margarita acerca del Sagrado Corazón: la primera el 27 de diciembre de 1673 cuando está adorando al Señor sacramentado, que ella describe así: "Mi divino Corazón está tan apasionado de amor a los hombres, en particular hacia ti, que no pudiendo contener en él las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti, y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo". . .

 

La segunda tiene lugar en el año 1674. En ella el Señor le pide que comulgue "tantas veces cuantas la obediencia quiera permitírtelo; comulgarás además todos los primeros viernes de cada mes, y todas las noches del jueves al viernes haré que participes de aquella mortal tristeza que Yo quise sentir en el huerto de los Olivos.. ".

 

La tercera, llamada con razón "la Gran Revelación", ocurrió el 16 de junio de 1675 cuando, estando ante Jesucristo sacramentado, le descubre el Señor su Corazón al tiempo que le dice: "He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, que nada ha perdonado hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor; y no recibe en reconocimiento de la mayor parte sino ingratitud, ya por sus irreverencias y sacrilegios, ya por la frialdad y desprecio con que me tratan en este Sacramento de amor. Pero lo que me es aún mucho más sensible es que son corazones que me están consagrados los que así me tratan. Por esto te pido que se dedique el primer viernes después de la octava del Santísimo Sacramento a una fiesta particular para honrar mi Corazón, comulgando ese día y reparando su honor con un acto público de desagravio, a fin de expiar las injurias que ha recibido durante el tiempo que he estado expuesto en los altares. Te prometo además que mi Corazón se dilatará para derramar con abundancia las influencias de su divino amor sobre los que den este honor y los que procuren le sea tributado"

 

Cincuenta y nueve años después de este suceso, Bernardo de Hoyos, joven jesuita de veintitrés años se encuentra un 3 de mayo, de 1734 buscando en la biblioteca del colegio un libro que le ha pedido su amigo Agustín de Cardaveraz para predicar un sermón en Bilbao. Al fin lo encuentra. Su titulo en latín dice: De cultu Sacratissimi Cordis Dei lesus. Lo abre y comienza a leerlo. Fue una enorme gracia para él. Cuando a la noche se sienta para escribir su Diario, escribe así: "Yo, que no había oído jamás tal cosa, empecé a leer el origen del culto del Corazón de Jesús, y sentí en mi espíritu un extraordinario movimiento, fuerte, suave y nada arrebatado ni impetuoso, con el cual me fui luego al punto delante del Señor Sacramentado a ofrecerme a su Corazón, para cooperar cuanto pudiese, a lo menos con oraciones, a la extensión de su culto"

 

Al día siguiente, 4 de mayo, vuelve a escribir: "No pude echar de mí este pensamiento hasta que adorando la mañana siguiente al Señor en la hostia consagrada me dijo clara y distintamente que quería por mi medio, extender el culto de su Corazón sacrosanto para comunicar a muchos sus dones por su Corazón adorado y reverenciado... "

 

Y el 5 de mayo escribe: "...estando en oración, me hizo el 'Señor un favor muy semejante al que hizo a la primera fundadora de este culto, que fue una hija de nuestro santo Director; la V. M. Margarita Alacoque... Mostróme su divino Corazón todo abrasado en amor y condolido de lo poco que se le estima. Repítióme la elección que había hecho de este indigno siervo suyo para adelantar su culto…"

 

EI 10 de mayo, relatando una experiencia fuerte de oración, concluye así: "Quedó mi corazón como quien ha entrado en un baño de lejía fuerte, que deja consumida en sus aguas toda la escoria de que antes se miraba cubierto. Desde este punto he andado absorto y anegado en este divino Corazón: al comer, al dormir, al hablar, al estudiar, en todas partes no parece palpa mi alma otra cosa que el Corazón de su amado. Y cuando estoy delante del Señor Sacramentado, aquí es donde se desatan los raudales de sus dulcísimos favores. Y, como este culto mira al Corazón Sacramentado como a su objeto, aquí logra de lleno sus ansias amorosas".

 

"Finalmente, el 14 de mayo será el día que marcará de modo intenso toda la vida de aquel joven jesuita. El Señor le confiará una tarea difícil, pero preciosa, a la que Bernardo dedicará todas sus energías. Si hablando antes de Santa Margarita hemos aludido a "la Gran Revelación", hablando de Bernardo de Hoyos hemos de aludir a la llamada "Gran Promesa". Así se conoce hoy la antigua iglesia del colegio de San Ambrosio, como el Santuario de la "Gran Promesa".

Explicando las vivencias de su oración en aquel día, escribe así Bernardo: "Después de comulgar tuve la misma visión referida del Corazón, aunque con la circunstancia de verle rodeado con la corona de espinas y con una cruz. Dióme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí solo, sino para que por mí las gustasen otros. Pedí a toda la Santísima Trinidad la consecución de nuestros deseos. Y pidiendo esta fiesta en especialidad para España, en que ni aun memoria parece que hay de ella, me dijo Jesús: Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes".

 

Entramos, pues, en este mes de Junio, bien escoltados por dos apóstoles excepcionales del Corazón de Jesucristo: Santa Margarita de Alacoque y Bernardo de Hoyos. Avivemos en este mes nuestra devoción al Corazón de Jesús, devoción que es una entrega de nuestra vida al Señor, de la que decía el Papa Pío XI: "La devoción al Corazón de Jesús conduce a las almas a un conocimiento más íntimo de Jesucristo, a amarle más ardientemente y a servirle con mayor fidelidad". Mes de Junio, mes del Corazón de Jesús, un mes para "tirar la casa por la ventana", y todo ello por amor a El y en su honor, que bien se lo merece...

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