CATECISMO

DEL

SAGRADO CORAZÓN
 

 

 
Presentamos una adaptación del Catecismo del Sagrado Corazón, publicado por los Hermanos Corazonistas en Vitoria e impreso en su tercera edición en Barcelona en 1946 por Luis Gili, Librero-Editor.

 

Refiriéndose a la segunda edición,  El Mensajero del Corazón de Jesús de enero de1931 escribía lo siguiente:

 

«Sirve muy bien para iniciar en la gran devoción. En diez capítulos se expone, compendiosa  y exactamente, la naturaleza y la historia de esta devoción, el reinado del Sagrado Corazón, las promesas que nos hace, las prácticas y el culto que pide. Todo ello amenizado por lecturas históricas muy apropiadas.»

 

Frases tan elogiosas, salidas de la autorizadísima pluma del P. Sáenz de  Tejada, nos han parecido el pórtico más adecuado para la nueva edición, reducida y renovada, de esta obra tan preciosa, que confiamos al formato digital de la Web del Corazón de Jesús del Tibidabo. Confiamos que continuará siendo un medio muy eficaz para la extensión del reinado del Corazón de Jesús en España y en los países de lengua hispánica.


Contamos también con el celo apostólico de nuestros lectores que sabrá indicarnos los posibles errores, mejoras y adaptaciones que un documento de este tipo requiere. Gracias anticipadas a todos ellos.
 

 

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SUMARIO

 

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús en los primeros siglos

Capítulo I

La Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Santa Gertrudis

Capítulo II

Lo que simboliza el Corazón de Jesús

Santa Margarita María

Capítulo III

Fin de la devoción al Sagrado Corazón

Santa Margarita María, su vida religiosa

Capítulo IV

La Reparación

Las Grandes Revelaciones

Capítulo V

Reseña histórica de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

La Gran Revelación

Capítulo VI

El Reinado del Corazón de Jesús

La  Primera Capilla del Sagrado Corazón

Capítulo VII

Caracteres del Reino del Corazón de Jesús
Los Mártires del Sagrado Corazón

Capítulo VIII

De las promesas del Corazón de Jesús
San Claudio de la Colombière

Capítulo IX

La Devoción al Sagrado Corazón de Jesús en España
Bernardo de Hoyos
El P. Cardaveraz

Capítulo X

Del Culto al Sagrado Corazón - I

Imagen del Sagrado Corazón

II Del escapulario del Sagrado Corazón

Origen del Escapulario del Sagrado Corazón
III  La Hora Santa

Capítulo XI

Del Culto al Sagrado Corazón - II -

IV - Primer Viernes y Gran Promesa

Capítulo XII

Del Culto al Sagrado Corazón - III -
V - Fiesta del Sagrado Corazón
VI - Visitas al Santísimo Sacramento
VII - Mes de Junio
Apostolado de la Oración

Capítulo XIII

Del Culto al Sagrado Corazón -IV-
IX - Guardia de Honor
X - Propagación de la Devoción al Corazón de Jesús
XI  - Algunas prácicas en honor del Sagrado Corazón

Capítulo XIV

Los Papas del siglo XX y la devoción al Corazón de Jesús

Capítulo XV

Culto doméstico, social y nacional al Corazón de Jesús
I - Culto doméstico
II - Culto social  y nacional
III - Culto nacional de España al Corazón de Jesús

 

 


 

 

LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS EN LOS PRIMEROS SIGLOS

 

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús nació en el mismo Calvario como uno de los más preciados frutos del árbol de la Cruz, del que dice un himno litúrgico “no hay selva que produzca otro igual en lozanía, en flor o en fruto” (Himno de Laudes de la Santa Cruz). “Uno de los soldados le abrió el costado con su lanza, y al punto salió sangre y agua” Comentando este texto de San Juan exclama admirado San Agustín: “¡Qué palabra más adecuada usa el Evangelista!


Pues no dice que el soldado golpeó o hirió el costado, sino que lo abrió para manifestar que así quedaba abierta aquella puerta de vida de donde dimanan los Sacramentos y todas las gracias.”


Honda impresión dejó en la primitiva Iglesia el recuerdo de la sangre y agua brotadas del costado de Cristo.


Ya en los toscos grabados de las catacumbas se observan las piadosas miradas fijas en el costado del Salvador.


 



 

CAPÍTULO I

 

LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 

1. ¿A quién designamos con las palabras: Sagrado Corazón de Jesús?

Con las palabras: Sagrado Corazón de Jesús designamos a Jesucristo nuestro Señor, considerado, adorado y alabado en su amor divino y humano, manifestado, y simbolizado por su Corazón de carne, su Corazón real.

 

2 ¿Cuál es el objeto final y definitivo de la devoción al Sagrado Corazón?

Es la persona única y divina de Jesucristo: Jesucristo en su integridad, amabilísimo y amantísimo. Porque la honra que tributamos a una cualidad o a una parte de una persona va dirigida, a la misma persona. Así, cuando besamos el anillo episcopal es al Obispo a quien honramos y no a su mano.

 

3-¿Cuál es el objeto concreto de  la devoción al Sagrado Corazón?

Es el Corazón de carne del Hombre Dios, órgano propulsor de su sangre, y que sigue latiendo en el divino pecho de Jesús glorioso, en el Cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

 

 4.- ¿Cuál es su objeto profundo y último?

Es el amor de Jesucristo nuestro Señor, amor humano y amor divino.

 

5.- ¿Cuáles son las más insignes manifestaciones del amor de Jesús a los hombres?

E1 amor de Jesús a los hombres se manifestó maravillosamente en todos los actos de su Encarnación, de su Vida y de su Redención. Pueden sintetizarse en tres, palabras: la Cuna, el Calvario y el Altar.

 

6. ¿Hasta dónde se extiende el  amor de Jesús?

El amor de Cristo se extiende a todos los hombres, a todos los tiempos y a todos los lugares. Impulsado por él se rebajó el Verbo hasta la naturaleza humana, y se anonadó hasta la muerte, la muerte horrible y afrentosa de la Cruz. Por él fuimos encumbrados hasta la dignidad de hijos adoptivos de Dios con derecho a gozar de su misma gloria.

 

7. ¿Cómo se expresaba San Pablo al encarecer la grandeza del amor de Jesús para los hombres?

Decía a los de Éfeso: «Doblo mis rodillas ante el Padre de Nuestro Señor Jesucristo... para que podáis comprender con todos los santos, cuál es la anchura y la largura, la sublimidad y la hondura de la caridad de Cristo
 


 

 

Santa Gertrudis

 

Nació esta privilegiada del Sagrado Corazón el 6 de enero   de  1256.

Niña de cinco años, ingresó en el monasterio benedictino de Helfta, cerca de Eisleben (Sajonia), donde Lutero había de ver la luz. Toda su vida se deslizó tranquila en la serenidad del claustro, donde murió de un éxtasis de amor a la edad de, cuarenta y seis años.
 

Escritora tan insigne como elevada mística, fue escogida como confidente y mensajera del divino Corazón.

 

La página más interesante de sus revelaciones es, sin duda, aquella en que relata 1a visión célebre en la que vio perfilarse los destinos futuros de la devoción al Corazón sagrado.

 

Ocurrió el día de la fiesta de San Juan Evangelista, como la primera aparición a Santa  Margarita.

 

Como la Santa se entregara por entero a los impulsos de su devoción durante el rezo de los Maitines, se le apareció el discípulo predilecto de Jesús colmándola de demostraciones  de  amistad.

 

Dijo Gertrudis:

-¿Qué gracia podría conseguir yo, ruin criatura, en vuestra amabilísima fiesta?

- Ven conmigo -contestó San Juan- ya que eres la elegida del Señor, y juntos descansemos en el amoroso pecho de Jesús, que encierra los tesoros de toda dicha.

Y, tomándola consigo, la llevó junto a nuestro Salvador, dejándola a su derecha mientras él se situaba a la izquierda.

Luego,  señalándole el pecho del Salvador, añadió el santo  Evangelista:

- Éste es el Santo de los santos, que atrae hacia El todo el bien del cielo y de la tierra. Yo te he colocado junto a la llaga para que pudieras saborear más a gusto la suavidad y el consuelo que, derrama el amor divino sobre cuantos lo desean.

 

Y como la Santa experimentara inefable deleite al percibir los dulcísimos latidos del Sagrado Corazón,  hubo  de preguntar a San Juan:

- Decidme, predilecto del Señor, estos latidos que ahora me embelesan ¿no os causaron celestial dulzura cuando reclinabais la frente en el pecho de Jesús durante la última Cena?

- Es cierto -repuso el Apóstol-, y mi alma quedó embebida por su suavidad como un bocado  de pan  tierno queda endulzado por la miel más exquisita.

- Siendo  esto  así - repuso la Santa -, ¿por qué fue tan riguroso vuestro silencio hasta  el punto de no escribir una sola palabra que nos lo diese a entender, con gran provecho de nuestras almas?

- La misión que se me confió - dijo San Juan-  fue  la de escribir, con destino a la Iglesia  primitiva, unos breves conceptos acerca del Verbo increado; conceptos suficientes para satisfacer las ansias de verdad del humano linaje, que jamás llegará a comprenderlos plenamente.

En cuanto a la suavidad de estos latidos, quedaba reservado el conocerla a estos últimos tiempos, a fin de que el mundo, entumecido por la edad, recobre algún calor de amor divino al oír la revelación de tan altos misterios.

 

¿No es ésta la devoción al Sagrado Corazón en su más pura esencia y en su porvenir, vaticinado con tres siglos de anticipación? ¿Quién no descubre al leer estas líneas las misteriosas afinidades, que existen entre la gran mística benedictina y la vidente de Paray? Tal vez no podamos llamar a Gertrudis apóstol del Sagrado Corazón, pero sí hemos de proclamarla su mensajera,  su profetisa,  su amante embelesada.

 


 

 

Capítulo II

 

LO QUE  SIMBOLIZA  EL CORAZÓN DE JESÚS
 

 

1. ¿Qué se entiende por símbolo?

Símbolo es la expresión sensible de una realidad invisible. Así, la bandera es el símbolo de la patria; la azucena, de la pureza; el cordero, de la mansedumbre.

 

2. ¿Es  muy frecuente el uso de los símbolos?

Sí, el empleo de los símbolos es muy frecuente y sumamente fecundo. Así la bandera, símbolo de la patria, evoca todo un mundo de sentimientos elevados; las esculturas de nuestras catedrales prestan forma sensible a los más profundos conceptos teológicos; y los ritos de la Iglesia: sacramentos, consagraciones, bendiciones de las cosas sagradas, repletos de simbolismo, hablan elocuentemente a nuestros corazones.

 

3. ¿Qué simboliza generalmente el corazón?

Todos los lenguajes humanos: el popular, el artístico, el filosófico, y hasta el lenguaje divino de la Escritura, han visto en el corazón el símbolo del amor. Así solemos decir: hombre de corazón, hombre sin corazón; y la Sagrada Escritura abunda en expresiones como éstas: “Mi corazón se estremeció; se dilató mi corazón; mi corazón se ha vuelto como cera derretida.

 

4. ¿Por qué es tan universal el tomar el corazón por símbolo del amor?

Por ser el órgano en el que más repercuten los afectos del hombre: el dolor le oprime y hasta puede suspender su funcionamiento; el amor hace que palpite más aceleradamente, lo cual demuestra una relación estrecha e indiscutible entre los movimientos del corazón y nuestros afectos.

 

5. ¿Cómo sabemos que el Corazón de Jesús  y su amor son el objeto propio de esta devoción?

1° Por la  enseñanza de la Iglesia: «En el Sagrado Corazón, dice León XIII en su Encíclica Annum sacrum, encontraréis el símbolo y la imagen sensible  de la caridad infinita de Jesucristo
 

2º Por las mismas palabras de Jesucristo a Santa Margarita María: «Aquí tienes este Corazón que tanto amó a los hombres

 

6. ¿Cómo quiso acrecentar Jesucristo la elocuencia de este símbolo?

Por las insignias de que se dignó rodear su Corazón  santísimo: la Cruz, la corona de: espinas, las llamas, la llaga del costado y las gotas de sangre y agua.

 

7. ¿Qué significa la Cruz?

La Cruz enclavada en el centro del Sacratísimo Corazón nos dice la grandeza de su amor que le movió a sufrir una afrentosa muerte para redimirnos.

 

8. ¿Qué  enseñanza nos ofrece?

Nos enseña que hemos de llevar una vida de sacrificio si queremos ser discípulos fieles del Sagrado Corazón.

 

9. ¿Qué simboliza la corona de espinas?

La corona de espinas que ciñe el Sagrado Corazón simboliza las humillaciones de que fue saturado Jesús por amor nuestro. Y nos advierte que la corona de gloria que esperamos en el cielo ha de labrarse en esta vida con espinas de humillaciones y desprecios.

 

10. ¿Qué más simboliza?

Simboliza además las punzadas que le inferimos con nuestras faltas, singularmente con los pecados veniales.

 

11. ¿Qué representan las llamas?

Las llamas que salen de este Corazón adorable representan el fuego de amor vivo que le consume, con el que anhela abrasar a todos los corazones.

 

12. ¿Qué significa la llaga?

La llaga del costado, abierta por la punta de hierro, nos pinta a lo vivo el gesto abominable del hombre que incurre en pecado mortal.

También significa, en frase de San Agustín, que el divino Corazón ha querido permanecer abierto para servirnos de refugio en vida y en la hora de la muerte.

 

13.  ¿Qué expresan las gotas de sangre y agua?

Son figura de los dos grandes Sacramentos de la Iglesia: el Bautismo y la Eucaristía.

Representan asimismo las gracias inagotables prometidas por el Corazón de Jesús a sus devotos.
 


 

 

SANTA MARGARITA MARÍA
 

 

Nació Margarita en Verosvres, pueblecito de aquella Borgoña tan fecunda en santos y en hombres ilustres. Desde sus más tiernos años la previno Jesucristo nuestro Señor con sus gracias de predilección: cierto instinto de recato virginal por el que se conservó nítida su inocencia; un amor filial a la Santísima Virgen, a quien se consagró por voto; una devoción intensa al Santísimo Sacramento del Altar, ante el cuál permanecía absorta sin que jamás experimentase cansancio; y, sobre todo, el obsequio más regalado que suele ofrecer a sus escogidos: el sufrimiento.

 

En efecto, pronto se le murió el padre, y habiéndose despojado su madre de  toda, autoridad  para trasmitirla  a unos tutores, de  tal  forma la ejercieron, que madre e hija  se  vieron  sumidas  en  el   más penoso cautiverio.

 

No teníamos poder alguno en nuestra casa, refiere la Santa, nada podíamos hacer sin permiso;  todo  estaba cerrado con llave, hasta el punto de no encontrar a veces con qué vestirme para ir a misa...  Desde entonces  enderecé  todos  mis  afectos  hacia  el Santísimo Sacramento del Altar. Pero,  hallándome  en  un pueblo distante de  la  iglesia, no  podía  ir  sin el  beneplácito de ambos  tutores,  y  sucedía  a veces que cuando  uno quería el otro se oponía. Y  si, a impulsos de mi dolor,  daba  rienda  suelta  a  mis lágrimas,  me  echaban  en cara  que  tendría alguna cita  que  trataba  de encubrir con el pretexto de la misa... No sabiendo dónde refugiarme, me ocultaba en algún rincón de la huerta o del establo. Allí permanecía días enteros, sin más alimento o bebida que algo de leche o fruta que me ofrecían al atardecer los aldeanos compasivos. Pero la más áspera de mis cruces era el no poder endulzar las de mi madre, para mí cien veces más duras de soportar  que las propias

 

Así quiso cercar  el divino Maestro con las espinas de la  tribulación  el jardín  en el que  había de poner sus  delicias, protegiendo a Margarita  contra las solicitaciones del mundo y contra cierta vanidad femenina  que tal  vez la hubiese desviado del estrecho camino  de  la virtud.

 

Así dio comienzo a la obra de desasimiento  y de purificación que la habían de  hacer instrumento apto para una de las más maravillosas revelaciones que el Señor se ha dignado hacer a los hombres.

 


 

Capítulo III
 

FIN DE LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN
 

 

1. ¿Cuál es el fin de la devoción al Sagrado Corazón?

El fin de la devoción al Sagrado Corazón es devolver a Jesús amor por amor y reparar los ultrajes que recibe de tantos pecadores, especialmente en el Santísimo Sacramento del Altar.

 

2. ¿Cómo lo sabemos?

1º Por las palabras del Sagrado Corazón a Santa Margarita María: “Si supieras cuánto anhelo ser amado de los hombres, nada descuidarías para lograrlo... Estoy sediento, me consumo en deseos de ser amado.» (Carta al P. Croiset.)
 

2° Por la enseñanza de la Iglesia. En su carta encíclica del 28 de junio de 1889 dice el papa León XIII: «Jesús no tiene deseo más ardiente que ver prender en las almas el fuego de amor que devora su propio Corazón. Acudamos, pues, a Aquel que nos pide, a cambio de su caridad, la reciprocidad de nuestro amor


3. Algunos motivos propios para excitarnos a amar al Corazón de Jesús

Pueden señalarse entre los principales:
 

1°  Su excelencia;
2°, el amor infinito que nos demuestra;
3°, el ardiente deseo que manifiesta de ser amado.

 

4. ¿En qué estriba la excelencia del Corazón de Jesús?

Estriba en que, en virtud de la unión de la naturaleza humana con la naturaleza divina  en una  sola  persona - la segunda de la Santísima Trinidad-, el Corazón de Jesús es el Corazón de un Dios;  sus actos y operaciones son asumidos por el Hijo de Dios; por lo tanto, son de valor y mérito infinitos.

 

5. Siendo  esto así, ¿no podía habernos redimido con una sola gota de su sangre?

Ciertamente una gota de la preciosísima sangre de Jesús era suficiente para redimir, no ya este mundo, sino mil más; pero nuestro divino Salvador quiso darnos una prueba definitiva de la inmensidad de su amor derramando por nosotros hasta la última gota de sangre que quedaba en su Corazón.

 

6. ¿Qué títulos del Divino Corazón nos urgen a amarle?

- El Corazón de Jesús es el Padre bondadosísimo que nos engendró a la vida de la gracia para hacernos partícipes de su eterna gloria.


- Es el Buen Pastor que apacienta a sus ovejas con el Pan de su Cuerpo y el de sus divinas enseñanzas; que dio su vida por librarlas de la muerte eterna, y que, con sus silbidos amorosos, las guía por el sendero del Cielo.

 

- Es nuestro mejor Amigo, a quien podemos acudir con entera confianza, pues no nos ha de abandonar ni en vida ni en muerte.

 

- Es nuestro poderoso Abogado y Mediador que intercede de continuo por nos­otros ante su eterno Padre y ofrece las riquezas infinitas de su oración a la miseria  de las nuestras.

 

7. ¿No es muy justo que devolvamos amor por amor al Corazón de Jesús?

Sí, es cosa tan sublime el amor, que sólo puede pagarse amando. Es, pues, estricta justicia que correspondamos con las gotitas de amor de que es capaz nuestro corazón al océano infinito de amor que nos brinda el Corazón de Jesús.

 

8.- ¿Cómo demostraremos que nuestro amor a Jesús es real?

a) Por el cumplimiento fidelísimo de los mandamientos de Dios y de la Iglesia y de nuestro deber de estado.

b) Por la práctica de las virtudes cristianas, singularmente de las preferidas del Corazón de Jesús: la mansedumbre, la humildad y la obediencia.

c) Por la abnegación y el sacrificio; por ejemplo: privándonos de un gusto o aceptando con resignación los sufrimientos y las cruces que nos envía la Providencia.

 

9. ¿Cómo fomentaremos en nuestra alma el amor al divino Corazón?

1. Pidiéndoselo a Jesús como la gracia de las gracias.

 

2. Por un conocimiento cada vez más íntimo de la adorable persona del Salvador, adquirido en la lectura asidua del Evangelio o de sus comentarios.

 

3. Visitándole con frecuencia en el Sacramento del Altar porque, como dice la Imitación, ¿quién se acerca a una gran hoguera sin recibir algún calor?

 

4. Multiplicando los actos de amor.

 

10. ¿Qué fórmulas de actos de amor son muy del agrado del divino Corazón?.

  • Amado sea por doquier el Sagrado Corazón de Jesús. (Indulgencia de 300 días.)

  • Corazón de Jesús, abrasado en amor nuestro, inflama nuestro corazón en tu amor. (Indulgencia de 300 días.)

  • Corazón de Jesús, en Vos confío. (Indulgencia de 300 días.)

  • Sagrado Corazón de Jesús, creo en tu amor para conmigo. (Indulgencia de 300 días.) Dulce Corazón de Jesús, sed mi amor. (Indulgencia de 300 días.)


 

 

SANTA MARGARITA MARÍA, SU VIDA RELIGIOSA

 

 

A la edad de veinticuatro años, ingresó Margarita en el monasterio de la Visitación de Paray. Ávida de perfección, pidió a su maestra que le enseñase sus caminos. “Id, respondió ésta, a poneros de1ante de Dios como lienzo blanco ante el pintor.”
Lo hizo así, y le dio a entender el divino Maestro que El quería reproducir en su alma la imagen de su vida terrestre cuyos rasgos más salientes serían el amor a Dios  y el  amor a la Cruz.

 

Pronto se la vio entregarse con ardor a las austeridades de la más áspera penitencia. «Sólo el dolor, exclamaba, hace mi vida llevadera.» Y a impulsos de su vehemente amor a la cruz amargaba con ceniza el alimento que le servían, pasaba hasta cincuenta días sin probar bebida alguna, cubría su lecho con cascos de vajilla...

 

¡Oh sublimes locuras del divino amor que admiramos sin llegar a comprenderlas!

 

Por esta, abnegación total de sí mismos los Santos realizan maravillosas ascensiones hasta consumar su unión con el Corazón de Jesús, mientras que nosotros prudentes según la carne, tildamos de exageraciones cuanto excede la pobreza de nuestros conceptos y nos arrastramos penosamente por los senderos de la virtud.

 

Fueron suficientes tres años de esta formación para que Margarita María se convirtiera en instrumento apto para la trascendental misión que Jesús le reservaba: la de ser Evangelista del nuevo Evangelio de amor de su Sagrado Corazón.

 

Iba a sonar la hora de las grandes revelaciones.

 


 

 

CAPÍTULO IV

 

LA REPARACIÓN

 

1. ¿Cómo han correspondido los hombres al amor del Corazón de Jesús?

No ha encontrado el Corazón de Jesús la debida correspondencia a las excesivas pruebas de su amor. Fría indiferencia en muchos, desprecio en otros y no falta quien le profese verdadero odio.

 

2. ¿Ha formulado Jesús alguna queja a este propósito?

Entre las muchas que formuló en sus apariciones a Santa Margarita María, ocupa lugar preferente la de la memorable aparición del 16 de junio de 1675 con estas palabras:
«Aquí tienes  este Corazón que tanto ha amado a los hombres que nada ha perdonado hasta agotarse y consumirse para testimoniarles su amor, y que, en pago de su bondad, no recibe de los más sino desprecios, irreverencias, sacrilegios y olvidos de que me hacen objeto  en este Sacramento  de  amor...»

 

3. ¿Cómo sabemos que la reparación es uno de los fines principales de la devoción al Corazón de Jesús?

Nos lo garantizan plenamente la enseñanza de la Iglesia y las revelaciones de la vidente de Paray.

 

4. ¿Qué nos dice la Iglesia acerca de la reparación?

En la carta encíclica de Pío XI Miserentissimus Redemptor,  del 8  de mayo de 1928, leemos los siguientes párrafos: “Y en verdad el espíritu de expiación y de reparación en el culto al Sagrado Corazón de Jesús tiene la primacía y la parte más principal,  ni  hay  nada  tan conforme con el origen, virtud, industrias propias de esta devoción, como la historia y la tradición, la sagrada liturgia y las actas de los Pontífices lo confirman.

 

5. ¿Qué dice al mismo propósito Santa Margarita María?

Dice lo siguiente: «El Sagrado Corazón pide almas reparadoras que le devuelvan amor por amor e imploren humildemente el perdón de Dios por todas las injurias que recibe.»

 

6.¿Cuáles son los  principales actos de reparación que recomendó el Señor a su sierva?

Fue el primero que todos los jueves, de once a doce de la noche, permaneciera en oración, postrada en tierra, en memoria de su mortal agonía en el Huerto de los Olivos.

 

Fue el segundo que el viernes inmediatamente posterior a la octava del Corpus se celebrara una fiesta en honor de su Sagrado Corazón, comulgando en dicho día y ofreciendo un acto de desagravio por los pecados de los hombres.

 

7. ¿Cómo cumplió Santa Margarita los deseos de Nuestro Señor?

Con admirable fidelidad: su vida toda fue una serie continua de sufrimientos que ofrecía amorosamente al Salvador en reparación de las iniquidades de la tierra.

 

8. ¿Qué  hemos  de  hacer para desagraviar y consolar al Corazón de Jesús?

Los principales medios a nuestro alcance son:

1° Hacer con frecuencia la comunión reparadora.

2° Ofrecerle reiterados actos de desagravio, especialmente ante el Sacramento del Altar.

3° Llevar una vida de sacrificio en expiación de la sensual y profana de tantos cristianos.

 

9. ¿Cómo podrán estos actos de reparación consolar a Cristo?

Nos lo dice Pío XI en la encíclica Miserentissimus Redemptor: «Del mismo modo que por nuestros pecados futuros, pero previstos, el alma de Cristo Jesús estuvo triste hasta la muerte, así recibiría sin duda algún consuelo de nuestra reparación, futura, pero prevista, cuando el Ángel del cielo se le apareció para consolarle

 

10. ¿Qué es la comunión reparadora?

Es sencillamente una comunión hecha con la intención de reparar las ofensas que recibe el divino Corazón de parte de los pecadores y desagraviarle por ellas.

Hemos de ofrecer especial reparación por los pecados propios, por los ultrajes inferidos a Jesús en la Sagrada Eucaristía, por los que recibe de los malos católicos y más todavía de las personas consagradas a su santo servicio.

 



 

LAS GRANDES REVELACIONES

 

Tres son las principales y acaecieron en el decurso de dos años aproximadamente.

Ocurrió la primera el 27 de diciembre de 1673, fiesta del Discípulo Amado. Estaba Margarita en el coro bajo en presencia de su Amor sacramentado, cuando, perdiendo conciencia de sí misma y de cuanto la rodeaba, se sintió como engolfada en la divina esencia.


Me entregué, dice, al Espíritu divino, rindiendo mi corazón a la fuerza de  su amor. Hízome  reposar mi  divino Maestro por largo rato en su santísimo pecho, y me descubrió las maravillas de su amor y los inefables secretos de su Sagrado Corazón. Por vez primera me abrió este divino Corazón de manera tan real y sensible, que no me dejó lugar a duda acerca de la verdad de esta gracia”.

Me dijo el Salvador: “Está tan rebosante mi divino Corazón de amor a los hombres y, en particular, hacia ti, que, no pudiendo contener en él las llamas de su ardiente caridad, se ve como forzado a derramarlas por tu medio sobre las almas a fin de enriquecerlas con los tesoros que en ellas se encierran. A pesar de tu indignidad, y de tu ignorancia, te he escogido como instrumento de tan alto designio para que se vea claramente que soy yo quien lo hago todo.”


«Me pidió luego mí corazón; le supliqué que lo tomara, y así lo hizo. Lo introdujo en su Corazón adorable, en el que me lo mostró como un átomo que se consumía en aquella ardiente hoguera. Sacándolo después como una llama ardiente en forma de corazón, volvió a colocarlo en mi pecho con estas palabras: Ahí  tienes, hija mía, una prenda preciosa de mi amor; con ella he prendido en tu pecho una chispita de las más vivas llamas de este amor, que te servirá de corazón y te irá consumiendo hasta el postrer instante  de tu vida.”


Tal fue la primera revelación, según la refiere la misma Santa. En ella se perfila ya de manera inconfundible el carácter esencial de la nueva devoción: el del  amor compasivo.

 

Las místicas benedictinas Santa Gertrudis y Santa Matilde vieron al Sagrado Corazón como amor triunfante y se embriagaron en la copa de las delicias. San Francisco de Asís y otros finos amantes del Salvador no consideraron la llaga del costado sino como uno da los atributos de su Pasión. Para Santa Margarita María el Sagrado Corazón es el Amor olvidado, despreciado, ultrajado, que exhala dulces quejas contra la ingratitud de los hombres y solicita la debida reparación. Este carácter adquirirá aún mayor relieve en la siguiente  aparición.  

 


 


Capítulo V

 

RESEÑA HISTÓRICA DE LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 

 

1. ¿Cuál es el hecho inicial que inspiró el culto al Sagrado Corazón de Jesús?

Fue sin duda el que nos refiere San Juan Evangelista al decirnos que un soldado abrió con su lanza el costado del Salvador y al punto salió sangre y agua.

 

2. ¿Cómo  puede  explicarse?

Porque la herida del soldado, al poner al descubierto el Corazón santísimo de Jesús, parecía invitarnos a venerar ese símbolo de su inmenso amor.

 

3. ¿Fue conocida la devoción al Sagrado Corazón en los primeros siglos del cristianismo?

En su noción exacta y concreta de culto al Corazón de Jesús como símbolo de su amor, fue poco menos que desconocida en los diez primeros siglos de la Iglesia. Los escritores ascéticos y místicos se limitaron a considerar con fe y con amor al costado abierto, manando sangre y agua, como fuente abundante de gracias.

 

4.  ¿Dónde se halla la primera noción exacta de esta devoción?

En el sermón llamado Viña mística, del siglo XIII, atribuido a San Buenaven­tura, se leen las siguientes exclamaciones: «¡Cuán bueno y deleitoso es morar en vuestro Corazón, rico tesoro, preciosa perla, Oh buen Jesús! ¿Quién no ama­rá a este Corazón traspasado? ¿Quién no devolverá amor por amor a quien tanto nos amó?»

Toda la esencia de la devoción al Corazón divino late en estas inflamadas palabras del Doctor seráfico.

 

5. ¿Cuáles fueron los primeros heraldos  del  culto  al  Sagrado  Corazón  de Jesús?

San Bernardo y San Buenaventura fueron los primeros e inspirados cantores de las finezas del Corazón de Jesús, y sus primeras propagadoras, dos místicas benedictinas: Santa Gertrudis y Santa Matilde.

 

6. ¿Cuáles fueron sus inmediatos precursores?

Fueron San Francisco de Sales y San Juan Eudes.

Fundó el primero la Orden de la Visitación, jardín de almas escogidas, entre las que hubo de elegir el Sagrado Corazón a su confidente predilecta: Santa Margarita María. Al promover al santo Obispo de Ginebra a la dignidad de Doctor de la Iglesia,  escribió Pío IX  «que había sembrado los gérmenes de la devoción al Corazón de Jesús».

 

Fundó el segundo la Congregación de los Eudistas, y compuso para sus miembros el Oficio y la Misa en honor de los Corazones de Jesús y de María. Dichos religiosos erigieron la primera iglesia en honor de los Sagrados Corazones, siendo de advertir que se trataba de un culto particular  que  no trascendía fuera de su Orden.

 

7. ¿Cuándo fue revelada esta devoción en su forma actual?

Lo fue a la ya citada religiosa de la Visitación de Paray-le-Monial (Francia), Margarita María Alacoque, que vivió de 1647 a 1690.

 

8. ¿En qué forma se manifestó Nuestro Señor  a Margarita María?

En repetidas ocasiones y en las más variadas formas: bajo la figura de Ecce homo, azotado y cubierto de llagas; del Niño Jesús; de una cruz grande cubierta de flores, etc.; pero la aparición principal ocurrió el 16 de junio de 1675.

 

9. ¿Cuáles fueron  las circunstancias de la Gran Revelación?

Estando la Hermana Margarita María de adoración ante el Santísimo, un día de la infraoctava del Corpus de 1675, se le apareció Jesucristo nuestro Señor, que le descubrió su Corazón con estas palabras: «He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, que nada ha perdonado hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor, y que no recibe en reconocimiento de los más sino ingratitud, ya por sus irreverencias y sacrilegios, ya por la frialdad y desprecio con que me tratan en este Sacramento de amor

 

10. ¿Qué pidió luego Jesucristo a Santa Margarita María?

«Por lo cual, continuó el Salvador, te pido que el primer viernes después de la Octava del Corpus, se dediqué a una fiesta particular para honrar mi Corazón, reparando su honor con un acto de desagravio, y comulgando ese día a fin de expiar las injurias que ha recibido durante el tiempo que he estado expuesto en los altares

 

11. ¿A  qué  fiesta  aluden  estas palabras?

Se refieren a la Fiesta del Sagrado Corazón.

 

12. ¿Se logró fácilmente la institución de dicha Fiesta?

Por la novedad de la devoción y las muchas polémicas que suscitó, los Sumos Pontífices procedieron con suma cautela y prudentísima lentitud. No había de presenciar Margarita en su vida mortal el pleno triunfo de sus aspiraciones.

 

Después de varias tentativas infructuosas, Clemente XIII concedió, por fin, a los Obispos de Polonia el Oficio propio y la Misa del Sagrado Corazón, en 1765, o sea setenta y cinco años después de la muerte de Margarita María.

 

En 1856, Pío IX extendió la Fiesta a la Iglesia universal.


13. ¿Cuáles fueron los principales colaboradores de Santa Margarita?

Dentro de su misma Orden hemos de citar a sus Superioras, Madres Saumaise, Greyfié y Soudeilles quienes con su conducta sabia y prudente aquilataron las virtudes de Margarita y la verdad de la misión que el Sagrado Corazón le confiara.


Fuera de la Orden de la Visitación descuellan como astros de primera magnitud,  por su  intervención  decisiva  en el establecimiento  de  la  nueva  devoción, dos  ilustres  hijos  de San Ignacio: e P. Claudio de la Colombière, hoy venerado, en los altares, y el P. Juan Croiset.

 

Debido, sin duda, a una especial iluminación de lo alto, el primero supo disipar las dudas y perplejidades que angustiaban a la Santa y retraían a sus Superioras, infundiendo en sus ánimos la completa seguridad de que las visiones  de Margarita y las instrucciones que recibía procedían del Espíritu de Dios.

El segundo escribió uno de los libros que más han contribuido al conocimiento y a la práctica de la devoción al Sagrado Corazón: La devoción al Corazón  de Nuestro Señor Jesucristo.

 

14. ¿No ha tenido sus mártires la devoción al Corazón de Jesús?

Sí, durante la Revolución francesa y las persecuciones de Méjico y España han sido bastantes los condenados a morir por el solo crimen de llevar en su pecho la efigie del divino Corazón o de invocarle con fervor.

 

15. ¿Cuáles son las manifestaciones de piedad o de apostolado con que se ha honrado al Corazón de Jesús en el siglo XIX?

Limitándonos a las más destacadas, podemos citar:

 

 a) En los inicios del siglo, la fundación de varias Congregaciones dedicadas a propagar el culto del Sagrado Corazón.

b) La edificación de templos con carácter expiatorio, como el de Montmartre, en París, del Sacro Cuore en Roma  y el del Tibidabo, en Barcelona.

c) La  institución del Apostolado de la Oración y de las múltiples obras que del mismo se derivan.

 

16. ¿Ha continuado progresando en los últimos años la devoción al Sagrado Corazón?

Sí, la devoción al divino Corazón extiende cada vez más sus conquistas, y, cual nuevo Lábaro, presagia a la Iglesia el triunfo definitivo sobre sus enemigos.


El 11 de junio dé 1899 el papa León
XIII consagró el mundo entero al Sagrada Corazón.

Pocos años más tarde surge la obra admirable de la Entronización de Jesús en los hogares, y se cuentan por millares las familias en que reina de veras el dulcísimo Corazón de Jesús.


Homenaje destacado entre todos fue la consagración solemne de España por el Rey en persona el 30 de mayo de 1919, la erección en Valladolid del Templo de la Gran Promesa, en el lugar mismo donde el Sagrado Corazón dijo al Beato Bernardo de Hoyos: «Reinaré en España y con más veneración que  en otras partes, y la construcción del Templo Expiatorio Nacional del Corazón de Jesús del Tibidabo en Barcelona, profetizado por San Juan Bosco.

 


 

 

LA  GRAN REVELACIÓN
 

 

Es un día  de la  infraoctava del  Corpus, probablemente el 16 de junio de 1675, Margarita María está orando ante el Santísimo Sacramento expuesto, cuando, de repente, de la  hostia inmaculada se destaca radiante Jesucristo nuestro Señor, quien le descubre su divino Corazón y le dirige estas palabras:


- He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, que nada ha perdonado hasta agotarse  y consumirse para demostrarles su  amor, y que no recibe en reconocimiento de los más sino ingratitud,  ya por sus  irreverencias  y sacrilegios, ya por  la  frialdad  y  el  desprecio con que  me tratan en este  Sacramento de amor.  Pero lo  que me es aún mucho más sensible es que son  corazones que me  están consagrados los que así me tratan. Por  esto te pido que se dedique el  primer viernes después de la Octava del Santísimo Sacramento a una fiesta particular para honrar a mi Corazón, comulgando ese día y reparando su honor con un acto de público desagravio,  a fin de expiar las injurias que ha recibido durante el tiempo que he estado expuesto en los altares.


Te prometo, además, que mi Corazón se dilatará para derramar con abundancia las influencias de su divino amor sobre los que le tributen éste honor y los que procuren que le sea tributado


- Pero, dulcísimo Señor - repuso Margarita - ¿cómo podré cumplir yo estos encargos, siendo una criatura tan endeble  y una pecadora tan miserable, cuya indignidad pudiera hasta estorbar el cumplimiento de vuestros deseos?

 

-¿Y qué? - respondió él divino Maestro - ¿Ig­noras; por ventura, que me valgo de los seres más débiles para confundir a los fuertes, y que, de ordinario, hago resplandecer mi poder con más brillo en instrumentos humildes para que nada se atribuyan  a sí mismos?


- En este caso, Señor, decidme cómo podré llevar a cabo  lo que mandáis.

- Acude a mi siervo, y dile de mi parte que haga cuanto pueda para establecer esta devoción y complacer a mí Corazón divino.


El siervo de Dios a quien aludía Nuestro Señor era el P. Claudio de la Colombière, Superior a la sazón de la residencia  de los Jesuitas de Paray.  Recabó de la religiosa un relato escrito de su visión para examinarlo seriamente delante de Dios y, reconociendo claramente en él el carácter divino, dio su plena adhesión a. los deseos  de  Santa  Margarita, consagrándose también él mismo al divino Corazón el 21 de junio de 1675, primer viernes después de la Octava  del  Corpus del mismo año, día que acababa de señalar el Señor para ser en adelante la Fiesta de su Corazón.

 


 

 

Capítulo VI

 

EL REINADO DEL CORAZÓN DE JESÚS

 

 

1. ¿Cómo puede relacionarse la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y su reinado en  el mundo?

Puesto que la devoción al Corazón de Cristo se propone el triunfo de su amor en todos los corazones, puede decirse con toda exactitud que su fin es extender en el mundo el reinado de Jesucristo.

 

2. ¿Existe un vínculo estrecho entre ambas devociones?

Si, porque Jesús es Rey de amor y por el amor quiere atraer a las almas. De donde se deduce que la devoción al Sagrado Corazón es el medio más eficaz para extender el reino de Cristo.

 

3. ¿Es también el sentir de la Iglesia nuestra Madre?

Sin duda alguna. Al instituir la Fiesta de Cristo Rey, Pío XI ordenó que en tal día se renovara todos los años la Consagración al Corazón de Jesús.

 

4. ¿Cuál es el fundamento de la realeza de Cristo?

Radica en la unión admirable de la naturaleza humana con la divina. En virtud de esta unión, llamada hipostática, no sólo ha de ser adorado Cristo por los ángeles y por los hombres como Dios, sino que le deben obediencia y sujeción en cuanto Hombre. (Encíclica  Quas Primas)

 

5.  El reino de Cristo ¿es espiritual o temporal?

El reino de Cristo es principalmente espiritual y se refiere a las cosas espirituales. Cuando la turba intentaba proclamarle Rey, Él declinó siempre tal honor. Además, su doble título de Redentor y Sacerdote da a su dignidad real un señalado carácter espiritual. (de la misma encíclica.)

 

6. ¿Cuál es la forma visible del reino de Cristo?

La forma visible del reino de Cristo es la santa Iglesia, Arca de Noé, fuera de la cual no cabe salvación; ciudad levantada sobre el monte para que todos la puedan ver y distinguir, con su cabeza visible, que es el Papa; sus miembros visibles y sus ritos también visibles, que son los Sacramentos.

 

7. ¿No tiene Cristo poder sobre las cosas temporales?

Indudablemente Cristo recibió de su Padre derecho absoluto sobre todas las cosas creadas y todas deben someterse a su: arbitrio. «Erraría, pues, gravemente, dice la referida encíclica, quien pretendiese arrebatar a Cristo el poder sobre las cosas temporales.»


8. ¿A quiénes se extiende el reino de Cristo?

El imperio de Jesucristo, dice el papa León XIII en su encíclica Annum sacrum, se extiende no sólo sobre los pueblos católicos y aquellos que regenerados por la fuente bautismal, pertenecen por derecho a la Iglesia, sino que abraza tam­bién a los que están privados de la fe cristiana, de modo que todo el género humano está bajo la potestad de Cristo.