CLAUDIO LA COLOMBIÈRE - SU AMBIENTE Y SU TIEMPO - Jorge Guitton S. I.  - extracto - 


                                                            LA VERDADERA FELICIDAD

-Sólo consiste en entregarse a Dios por amor. "Jesucristo ha prometido el ciento por uno -escribirá- y yo puedo decir que nunca he hecho nada sin que haya recibido, no cien veces, sino mil veces más de lo que había dejado...¡Oh Israel, si supieses cuán bueno es tu Dios y cuán liberal! Lo es para con sus enemigos, pero para con aquellos que le sirven tiene profusiones, ternuras y cariños tan dulces que no se pueden decir, que no se pueden callar y que apenas se pueden soportar. (p. 20)

 "No hay paz sino en el olvido perfecto de sí mismo, es necesario resolverse a olvidarse hasta de nuestros intereses espirituales a fin de no buscar sino la pura gloria de Dios. "(p. 261)

 "El mundo sostiene que el yugo de Cristo es insoportable, mas Jesucristo mismo dice que es dulce. Que sus mandamientos son difíciles, lo dice el mundo, es decir, los que no entienden nada, mas todos aquellos que los han experimentado sostienen lo contrario  Si las recompensas que Dios concede ya aquí abajo a los que se entregan a El sin reserva pudiesen ser conocidas...veríamos a la mayor parte de la gente darse a la devoción". (p. 267)


LOS ELOGIOS Y LA GLORIA HUMANA
 

-"Del mismo Demóstenes, que tantas preocupaciones tuvo por su patria y que tanto trabajó por ella, ¿podemos siquiera dudar que lo hizo empujado por la ambición de la gloria, él, que, habiendo sorprendido en una conversación a humildes mujeres del pueblo algunas frases en su alabanza, atestiguaba que con ellas estaban suficientemente pagados todos sus inmensos servicios prestados a la República    (p. 28).


Aquel pobre franciscano predicaba delante del rey, se sintió tan mal de pronto que no pudo reprimir un vehemente deseo de vomitar, ni tuvo tiempo para volverse e inundó a su auditorio. Sobre las damas próximas al púlpito el resultado fue deplorable..Se le consideraba un hombre totalmente fracasado y que no se atreverá a presentarse en público. Para ese franciscano será quizás la ocasión de hacerse un gran santo. Al P. La Colombière fue una desgracia la que le elevó a tan eminente santidad (el haber hallado Colbert el registro del epitafio sobre el que había salido del barro y teme volver a caer en él) (p. 52)

Señala Claudio algunas reflexiones sobre los trabajos perdidos en servicio del mundo: estaréis sufriendo años y años sin que ni siquiera lo noten, y si llegan a darse cuenta de una falta, se enfadan, te riñen, te destituyen (p. 54).

"Vemos todos los días que el miedo a ser ridiculizado, a ser tenido por beato o por hipócrita, ahoga la mayor parte de las buenas resoluciones..Esta vana aprehensión..es lo que desbarata casi todos los planes de Dios."                                                                                  

"Cuando veo a almas del todo persuadidas y convencidas, que no tienen apego a los bienes, ni demasiado amor a los placeres, que conocen o saben lo que es la santidad y sienten que Dios las llama a ella y que, no obstante, desprecian todos esos sentimientos y hacen inútiles todas esas disposiciones por el dichoso respeto humano, por consideración a lo que pueden pensar de ellas y que quizá nunca se pensará, señores, entonces siento el corazón traspasado de dolor y casi no puedo consolarme." (p. 267)


SACRIFICARLO TODO POR DIOS

-"Mis amigos me aman y yo los amo. Tú lo sabes y yo lo siento, Dios mío, que eres el único bueno y el único amable. ¿Es preciso sacrificártelos, pues me quieres todo para Ti?" Había vislumbrado los peligros que suponen para un alma, a quien Dios quiere toda para sí, las amistades aún legítimas, y el peligro que para la verdadera devoción entraña una vida literaria intensa y aun un humanismo devoto. (p. 50)

La menor afición al más insignificante de los placeres, cuando es libremente aceptada, constituye una rapiña en el don total que Dios reclama y en el que el religioso ha consentido plenamente.

Volver a tomar algo, aunque sea con cuentagotas, de la copa de sus ofrecimientos le causa horror..Por eso llega a envidiar a aquellos a quienes la ceguera o cualquier otra indisposición habitual los separa de todo comercio con el mundo. De un golpe, sin más, les están ahorradas todas las ocasiones de vanagloria Obligados a vivir como si estuviesen ya muertos, están constituidos en un reposo más grande y en un desasimiento que no exige combates continuos..."(p. 81)

Es la doctrina de S. Pablo de que no busquemos el placer en ninguna criatura por sí misma."Ya comáis, ya bebáis, ya hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo a gloria de Dios. ¡Qué pensar de San Agustín -que no era maniqueo ni pesimista-, que se echa en cara a sí mismo en sus Confesiones el encanto fascinador que sentía ante la luz, la bella luz africana!. Claudio renuncia también a no buscar jamás, a causa del placer que la naturaleza halla en ellas, las alegrías que pueden proporcionar los espectáculos, la música, los perfumes y los manjares. Y renuncia a ello por voto. (p. 94)

Sabe que Dios busca almas que le sacrifiquen sus deseos, sus inclinaciones, sus repugnancias, que escojan como víctima el ídolo de su corazón. (p. 235)

"Si no puedo obligar a mi corazón a que ame las cruces, le obligaré, por lo menos, a que ame un poco menos el placer, del que me privaré con frecuencia por amor de Dios. ¡Hace falta tan poquita cosa para desviar un alma! Una cinta, un encaje, una falda serán a veces los lazos que la retengan." (280)

"Hay que ser toda de de Dios sin reserva y temer como a la misma muerte todos los movimientos de su corazón que no se dirijan directamente a El. ¡Qué desgracia derramar lágrimas por otro motivo que no sea el de manifestarle su amor! Lágrimas, digo, que son tan preciosas y una sola de las cuales puede con su gracia apagar todas las llamas que sus pecados han merecido en la otra vida". (p. 284)

"Es una gran desgracia el entretenemos con todo lo que nos puede agradar aquí abajo, mientras podemos emplear nuestro tiempo y nuestro espíritu en santificamos con la práctica de la humildad y del desasimiento total de nosotros mismos" (p. 356)

"Viva siempre delante de Dios como un niño pequeño delante de su padre. No hallará descanso sino en su amor" (p. 366)
 

LA FORTUNA DE LAS ADVERSIDADES

- "Sin ese contratiempo -dice- no hubierais sino nunca del todo malos, pero quizás tampoco hubierais sido del todo buenos. ¿No es verdad que desde que sois del todo de Dios, no os habíais podido resolver todavía a despreciar no sé qué clase de gloria fundada en bienes del cuerpo, en talentos del alma que os hacían ser considerados por las compañías que frecuentabais? Poca cosa en realidad, pero, en fin de cuentas, no habías podido hacer el sacrificio. Por eso ha sido necesario sorprenderos. Ha sido preciso que el cirujano, cuando menos lo pensabais, haya metido el bisturí en vuestra carne a fin de hacer reventar ese abscesos pues de otra suerte habríais vivido siempre lánguidamente."

"La fiebre que os hace guardar cama, la bancarrota que os arruina, la afrenta que os cubre de . vergüenza, la muerte de esa persona, harán pronto lo que no pudieron hacer todas las meditaciones, lo que todos vuestros directores han intentado inútilmente." (p. 54)


LOS CELOS DE DIOS

-Los celos de vuestro Esposo se extienden a todo lo que puede inspirar algún sentimiento de amistad o ternura. Si queréis complacerle en todo, renunciad a todas las inclinaciones, no tengáis ninguna amiga particular, ninguna íntima confidente; olvidaos hasta de vuestros padres y desead que os olviden. ¿Puede haber amistad más laudable, más santa aparentemente que la que podríais sentir para con un director que os enseñase el camino del cielo? No obstante, si sintierais demasiado apego hacia ese director, si deseáis su trato, aunque santo, con demasiada ansiedad, si no estuvieseis dispuestas a dejarlo al primer mandato, sería lo bastante para causar pena a este Esposo. Más aún: a veces se sentirá celoso de las mismas personas que El os manda amar, quiere que améis a todas aquellas almas con quienes vivís y que las améis como a vosotras mismas. Mas si en ese amor entra algo de humano y manifestáis más amor a aquellas que tienen más talento, más suavidad, o son más bondadosas para con vosotras, de tal suerte que se pueda sospechar que no es a El solo a quien amáis en cada una de ellas: si eso sucediese, hermanas mías, tendría motivos de quejarse y no pasaría mucho tiempo sin que os dierais cuenta de su enojo". (p. 70)


EL CORAZÓN DE JESÚS A SANTA MARGARITA

"Yo busco -le dijo un día Jesús-una víctima para mi corazón que quiera sacrificarse como una hostia de inmolación al cumplimiento de todos mis designios. Quiero que tú consientas en mis deseos. Acuérdate que quieres desposarte con un Dios crucificado, por eso te es preciso hacerte conforme a mí, diciendo adiós a todos los placeres de la vida que ya no existirán para ti sino traspasados por la cruz." (p. 117)

Es la doctrina de S. Pablo. Cristo pide a todos los cristianos y especialmente a las almas escogidas, el completar lo que falta a su Pasión. (p. 118)


MORTIFICACIÓN

-No reconozco perfección donde no hay mortificación. Violéntese perpetuamente, sobre todo en el interior, no consienta que la naturaleza sea la dueña, ni que su corazón se apegue a cosa alguna, y la canonizaré y ni siquiera le preguntaré cómo va su oración. No es la soledad ni las largas comunicaciones con Dios lo que hace a los santos, es el sacrificio de nuestra propia voluntad aun en las cosas más santas y una adhesión inquebrantable a la voluntad divina.                                                   .

Toda nuestra vida está sembrada, por decirlo así, de esas menuditas espinas, las cuales producen en nuestro corazón mil movimientos involuntarios de odio, de envidia, de temor, de impaciencia, mil inquietudes pasajeras, mil penas que al menos por un momento turban el alma. Por ejemplo, se me escapa una palabra que quisiera no haber dicho, nos dicen otra que nos hiere, un criado nos sirve malo con mucha lentitud, un niño me incomoda, un importuno me detiene, un distraído tropieza con nosotros, un caballo nos salpica barro, hace un tiempo que nos fastidia, nuestro trabajo no va como quisiéramos, un mueble se rompe, un vestido se rompe o se rasga. Va sé que no son cosas donde se ejercita una virtud heroica, pero sería lo suficiente para adquirirla infaliblemente con tal de que lo quisiéramos.

No basta aceptar estas contrariedades. Claudio sugiere a cada uno ofrecerse todos los días a Dios para sobrellevar grandes calamidades cuando Ello quiera. (p. 281)


LO QUE DIOS PERMITE

-"Si Dios quisiera quitamos el hijo o el marido, si permitiese que perdieseis ese proceso o ese dinero que tenéis puesto a interés., os sería necesaria una gran fuerza para soportar tan rudos golpes..Prevenid sus órdenes y desde ahora someteos a todo lo que está resuelto a hacer..Pensad por la mañana en todo lo que os puede suceder de más molesto durante el día...Aceptad todas esas desgracias por si Dios lo dispone así: haced fuerza a vuestra voluntad para que acepte este sacrificio y no descanséis hasta que la sintáis dispuesta a querer o no querer todo lo que Dios puede querer o no querer."

"Entregarse al malhumor por causa de las dificultades en que la Providencia nos pone, es censurable: "Todo lo que de Dios viene, ha de recibirse con humildad, silencio, dulzura, gozo espiritual y una perfecta tranquilidad. Ha de considerarse en sus ocupaciones como una sierva o esclava de Jesucristo a quien su señor ocupa en lo que le agrada y que está igualmente contenta en cualquier servicio que exija de ella.."

A pesar de las apariencias, la voluntad de Dios es más amorosa cuando nos envía el sufrimiento, más amorosa, sí, porque nada es tan apto para despegar el alma de las cosas creadas, y porque el Señor nos hace partícipes de sus cruces, es decir, de sus amores y sus delicias, porque el amor se alimenta con sufrimientos.

Las cruces son las más preciadas joyas que usted ha recibido de Jesucristo. (p. 282).

"Una vez Dios se ha adueñado de un corazón, no permanece allí inactivo...pero ¡se acude tan pocas veces a El" (p. 284)

"¡Qué gran bien es no poseer más que a Dios y carecer de todos los gozos que se pueden disfrutar fuera de El. Se han de contar entre las ventajas nuestras todas las pérdidas que nos ponen en este estado!" (p. 285).


CUMPLIMIENTO DE LAS REGLAS

- Nada hay más perfecto que lo que está expresamente ordenado en las reglas o mandato por los superiores...La perfecta observancia de nuestras reglas es, en verdad, una fuente de bendiciones.. . Toda nuestra dicha está vinculada al respeto que tenemos para las más pequeñas observancias, porque hay un tesoro encerrado en la exacta fidelidad, una cierta abundancia de dulzura, y cuando todo ello se hace con amor, se halla un espacio de libertad mil veces más agradable que los falsos placeres de las personas más disipadas...Un superior puede gobernar mal, pero es imposible que Dios no os gobierne bien por su medio...(p. 289)