EXPERIENCIA MÍSTICA DE SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE
-(Pensamientos entresacados de sus cartas, del libro: CARTAS DE LA BEATA
MARGARITA MARÍA, Valladolid, 1894).
1)-EL TESORO DE LA CRUZ
(C. II) - Lo que yo amo
más después de El mismo, es el precioso tesoro de su cruz, que me acompaña
en todas partes, así interior como exteriormente. Este es el único consuelo
que tengo en el largo camino de la vida..sobre
todo
las preciosas
humillaciones que nos atraen el olvido y el
desprecio de las
criaturas. ¡Qué dichosas son las almas galardonadas así en el servicio del
Señor..!
(C. IX) - ¡Ah!,
¡cuán ventajoso y precioso me es el estado de enfermedad y humillación!. Yo
no veo nada más útil ni más necesario para mí. Eso es lo único que me
suaviza la prolongación de la vida ...no queriendo nada sino el cumplimiento
en todo
de su santa voluntad,
que no es menos amable en la aflicción que en el consuelo.
(C. XI) -Todas las otras
gracias no pueden compararse a la de llevar la cruz por amor a Jesucristo.
(C. XIV) -Ha prometido hacer su carga ligera, pero eso se entiende cuando El
nos la pone de su propia elección: entonces sostiene El mismo el peso,
haciéndose nuestra fuerza y apoyo, y aún, como un padre benigno, excusa a
menudo nuestra fragilidad. Nosotras no debemos temer nada entre sus sagrados
brazos, con tal de que, desconfiando de nosotras mismas,
todo lo esperamos de
El. Todo
lo que proviene de la
criatura, es de temer y no hay que fiarse de ello...
(C. LXVII) -
Contentaos con las ocasiones que El os proporcione, sea de humillaciones o
de contradicciones, y aprovechaos de ellas en silencio, pero no las busquéis
jamás por vos misma....
(C. LXXXVII) -Y yo no veo nada que endulce tanto la prolongación de la vida
como el sufrir siempre amando. Suframos, pues, amorosamente, sin quejamos, y
consideremos perdidos los momentos pasados sin sufrir.
(C. XCIX) - ¡Cuán agradecidos debemos estar a este amabilísimo Corazón por
conducimos por un camino tan seguro como es el de las humillaciones en el
amor de nuestra abyección!. No busquemos ni deseemos otra cosa, pues nada
hay más propio a nuestra santificación.
(C. CVI) - Yo no puedo
comprender que ninguno que ame verdaderamente al Sagrado Corazón de N. Señor
Jesucristo, diga que sufre, pues El cambia todas las más acibaradas
amarguras en dulzura y
hace gustar delicias en
medio de las más grandes penas y humillaciones.
(C. CXX )- La perfección,
como dice nuestro santo fundador, no consiste sino en pensar poco, hablar
poco pero hacer y sufrir mucho.
(C. CXXII) - Veo
una gran bondad y amor de Dios hacia Vos quitándoos todo lo que teníais de
más querido en esta vida a fin de que no os apeguéis ya a nada en la tierra,
sino a El solo que quiere poseer vuestro corazón sin división para que lo
améis con un amor sin mezcla del de las criaturas...Es menester que amemos
las cruces y las recibamos como prendas preciosas del amor del divino Esposo
que quiere, por estos medios crucificantes, hacemos semejantes a Sí probando
nuestro amor, del cual debemos darle señales abrazando amorosamente la
cruz...
(C. CXXIV) - Una
buena religiosa debe estar siempre en este continuo ejercicio de muerte a
todos los placeres de la vida por una verdadera mortificación de los
sentidos, una profunda humildad de corazón que nos lleve al desprecio y
olvido de nosotras mismas.
Yo os deseo una fiel
correspondencia a la gracia según las luces que el Señor nos da. Nosotras no
debemos tender en todo
lo que hacemos sino a
unimos a Dios y a conformamos a nuestro Esposo crucificado, más para
conseguirlo es menester poner bajo los pies todos los respetos humanos que
sirven de obstáculos a nuestra perfección...
(C. CXXXI) - No, mi
reverendo Padre, nada es capaz de agradarme en este mundo sino la cruz de mi
divino Maestro, pero una cruz toda semejante a la suya, es decir, pesada,
ignominiosa, sin dulzura, sin consuelo, sin alivio. Tengan todos los otros
la gran dicha de subir con mi divino Salvador sobre el Tabor, en cuanto a
mí, me contentaré de no conocer otro camino que el del Calvario, pues no
hallo más atractivo que en la cruz.
(De la Vida) - En
lugar de ver en las humillaciones que nos acontecen desgracias a las cuales
debemos sometemos a viva fuerza, las consideraremos a la luz de la fe como
gracias muy preciosas. De ahí resultará que no tendremos jamás ningún
resentimiento contra las personas de quien Dios haya juzgado a propósito
servirse para infligimos estas humillaciones penosas y las miraremos como
las verdaderas bienhechoras y amigas de nuestras almas.
2)-
CORAZÓN VACÍO DE TODO DESEO HUMANO
(C. IV) - En cuanto a mí, no tengo lo que es menester para entrar en el
delicioso retiro del Corazón adorable de Jesús que es un corazón puro, vacío
de todo deseo y de todo afecto, humilde y abandonado enteramente al
beneplácito del puro amor, que quiere ser El solo nuestro dueño, para
disponer de nosotros a su gusto.
(C. XIII) - Me ha manifestado que jamás me rehusará sus cuidados sino cuando
yo me ocupe de mí..., lo que he experimentado a menudo por mi
infidelidad..pero yo no me cuido de otra cosa que de lo que El me ha dicho
tantas veces: Déjame hacer...
-Respecto a las otras gracias y favores que recibo de su misericordiosa bondad, declaro que son muy grandes, pero el Dador vale más que todos sus dones, y mi corazón no puede amar ni apegarse sino a El solo. Todo lo demás no es nada y no sirve a menudo sino para impedir la pureza del amor entre el alma y su muy Amado, el cual quiere ser amado sin mezcla y sin interés.
(C. LVIII) - Y si he de deciros la verdad, no hallaréis paz ni descanso sino
cuando hayáis sacrificado todo a Dios......
(C. LXVI) -por tanto regocijaos cuando recibáis de ellas algún olvido o
desprecio, y pensad que es a fin de que las echéis de vuestro corazón, el
cual no debe ya derramarse afuera sino perder el afecto a las cosas
exteriores para que se aplique enteramente a amar a su Dios que reside
dentro de él.
(C. LXXVIII) -Me parece ver en esto una prueba evidente de que El quiere
desprenderos enteramente del resto de las cosas de la tierra porque quiere
que seáis santo....
No es mi ánimo invitaras a grandes austeridades sino a la de una generosa mortificación de vuestras pasiones e inclinaciones, a desprender vuestro corazón y vaciarle de todo lo terreno, a ser caritativo hacia el prójimo, misericordioso con los pobres y no mirar mas que a Dios en todo lo que hagáis, y a buscarle en sencillez, pureza y humildad de corazón, no procurando más que agradarle, atribuyéndole la gloria de todo, sin cuidamos de adquirir ninguna estima ni reputación entre las criaturas... .
(C. LXXXVII) - ¿Qué debéis temer sino el no retornarle todo el amor que os
exige, el cual consiste, si no me engaño, en ese perfecto abandono y olvido
de vos misma? Y si no me engaño, ved en pocas palabras lo que
pretende principalmente de vos: enseñaros a vivir sin apoyo, sin placer y en
completo aislamiento.
(C. XCII) - En
fin, querida amiga, es menester que le amemos cueste lo que cueste, pero el
puro amor quiere todo o nada. No tengamos ya reserva con El. Abandonémosle
todo cuanto somos, sin
pena por el porvenir y
sin reflexionar tan poco sobre nosotras mismas ni sobre nuestra incapacidad,
El tendrá cuidado de todo si le dejamos hacer, ¿qué teméis para disputarle
así el entero sacrificio de vuestro corazón? Ya es suyo, pero quiere
poseerlo solo, es decir, vacío de toda mira egoísta y libre, sin apego a la
menor cosa por santa que parezca En el instante que El nos la quite es
menester quedar contenta y conforme con su santísima voluntad, en la
desnudez y pobreza de placer, de amigos, de consuelo, de talento y aún de
virtud, permaneciendo así sumisas, en la oración y en todo lugar en el
cumplimiento de su beneplácito, regocijándonos cuando se encuentre en el
anonadamiento de todo lo que somos y de todas nuestras satisfacciones.
Nuestro corazón es tan pequeño que no puede contener dos amores y no siendo
hecho sino para el divino, no tiene descanso cuando se mezcla con él alguna
otra cosa.
(C. C )-Buscando los corazones vacíos para llenarlos de la suave unción de
su ardiente caridad para consumirlos y transformarlos
todo
en Sí. El quiere
espíritus humildes y sumisos sin otra curiosidad que cumplir su beneplácito.
(De la Vida) -"Mi
soberano Maestro me hizo ver que mi alma era ese lienzo sobre el cual quería
El pintar todos los rasgos de su vida paciente trascurrida toda en el amor y
la privación, en la separación, en el silencio y el sacrificio hasta su
consumación; que El haría esta impresión en mi alma después de haberla
purificado de todas las manchas que le quedaban, tanto del afecto a las
cosas terrenas, como del amor de mí misma y de la criatura hacia las cuales
mi natural complaciente tenía mucha inclinación."
(C. XXVII) - Si deseáis vivir toda para El y llegar a la perfección que os
pide, es menester hacer a su Sagrado Corazón un entero sacrificio de vos
misma, sin reserva, para no querer ya nada más sino por la voluntad de este
amable Corazón; nada amar sino por sus afecciones, no obrando sino por sus
inspiraciones, no emprendiendo jamás nada sin pedirle primeramente su
consejo y su socorro, dándole la gloria de todo y tributándole acción de
gracias en el mal éxito de nuestras esperanzas como en el bueno,
permaneciendo siempre contentas sin turbamos de nada, pues con tal de que
este divino Corazón esté contento, amado y glorificado, eso debe bastamos.
(De la Vida) - Aún no había dejado todavía el mundo cuando, arrodillada un
día delante de un crucifijo, expresaba a nuestro Señor este voto inspirado
por la fe más viva: "Amadísimo Salvador mío, ¡qué dichosa sería yo si
imprimierais en mí vuestra imagen paciente!". Sublime y conmovedora oración
a la que Jesús crucificado respondió: "Eso es lo que Yo pretendo con tal que
tú no resistas y que contribuyas por tu parte". Más adelante, apenas entrada
en el Monasterio de la Visitación, solicitaba de la Directora del noviciado
le enseñase a hacer oración. Esta le dijo: "Id a poneros delante de nuestro
Señor como un lienzo ante un pintor. Entonces dice ella: "Mi soberano
Maestro me hizo ver que mi alma era ese lienzo....
(C. CXXIV) - No se
necesita más que haceros invariablemente fiel en la práctica de todas
vuestras observancias, no se puede ser de Dios a medias, pues como El se da
todo
entero al que ama, así
quiere poseer igualmente todo su corazón...Pero no nos hagamos ilusión de
que podamos gozar de un tan gran bien sin sufrir mucho y sin hacemos
violencia...
(C. XLV) - No creo que
estas gracias y bendiciones que os promete consistan en la abundancia de las
cosas temporales, pues dice ser eso lo que nos empobrece de su gracia y de
su amor...Me hizo conocer no había medio más eficaz para reparar las faltas
de su Instituto que el introducir en él la devoción al Sagrado Corazón...
(C. XLlX) - Este divino Corazón quiere que le hagáis honrar, amar y glorificar en vuestra Comunidad, sobre la cual pretende por este medio derramar con más abundancia sus gracias y sus bendiciones de amor y de unión en vuestros corazones, y de santificación en vuestras almas, pues es la fuente inagotable de todos los bienes que no busca sino derramarse y comunicarse sobre todo a sus
almas fieles, cuales son
las que componen vuestra Comunidad. Y además, yo os aseguro no me es posible
creer que las personas consagradas a este S. Corazón perezcan ni que caigan
bajo la dominación de Satanás por el pecado mortal....
Los que se aficionan a honrar a este S. Corazón eligen al efecto todos los
primeros viernes de mes para tributarle algunos homenajes particulares, cada
cual según su devoción. Me parece, mi querida Madre, y no puedo resistirme a
decíroslo, que El ejercerá una protección particular de amor y de unión
sobre las Comunidades que le dediquen algunos homenajes particulares....
(C. LXXXIII) - Un
viernes durante la santa Comunión, dijo El estas palabras a su indigna
esclava, si ella no se engaña: "Yo te prometo en la excesiva misericordia de
mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren
nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final. No
morirán en pecado mortal ni sin recibir los sacramentos, y mi divino Corazón
les será un asilo seguro en aquella hora."
(C. C) - Y como El es la
fuente de todas las bendiciones, las derramaría abundantemente en todos los
lugares donde sea expuesta la imagen de este sagrado Corazón..
(C. CXIII ) - No temáis que por eso os olvide, no; porque El toma un cuidado
particular de las almas que se abandonan a El con confianza...
(C. CXVII) - En
fin, mi querido hermano, si bien Dios quiere salvamos, El quiere que
nosotros contribuyamos por nuestra parte, pues no hará nada sin nosotros.
(C. CXXXIV) -Yo no sé que haya ningún ejercicio de devoción en la vida
espiritual que sea más a propósito para levantar en poco tiempo un alma a la
más alta perfección y para hacer gustar las verdaderas dulzuras que se
hallan en el servicio de Jesucristo. Sí, lo digo con seguridad, si se
supiese cuán agradable es esta devoción a Jesucristo, no habría un
cristiano, por poco amor que tuviera a este amable Salvador, que no la
practicara al momento. Haced de modo, sobre todo, que las personas
religiosas la abracen, pues sacarán tantos socorros de ella, que no será
menester otro medio para restablecer el primer fervor y la más exacta
regularidad en la Comunidades menos observantes, y para llevar al colmo de
la perfección las que viven en la más exacta regularidad.
Mi divino Salvador me ha
dado a entender que los que trabajan en la salvación de las almas tendrán el
don de conmover los corazones más endurecidos y trabajarán con un éxito
maravilloso si ellos mismos están penetrados de una tierna devoción a su
divino Corazón.
Que las personas seglares hallarán por medio de esta amable devoción, todos los socorros necesarios en su estado, es decir, la paz en su familia, el alivio en sus trabajos, las bendiciones del Cielo en todas sus empresas, el consuelo en sus miserias, y que es propiamente en este Sagrado Corazón donde ellas encontrarán su refugio durante toda su vida y principalmente a la hora de su muerte......
5 ) - CORAZÓN QUE TANTO HA AMADO A LOS HOMBRES
(C. XLlX) - Este
adorable Corazón, el cual amó tanto a los hombres que se consumió
enteramente sobre el árbol de la cruz para manifestar/es su amor y continúa
haciéndolo en el Santísimo Sacramento del Altar....
(C. L) - Nuestra abyección y anonadamiento de nosotras mismas para
conformamos enteramente a sus estados de sacrificio, de abandono y de amor
en el Santísimo Sacramento, donde el amor lo tiene allí como una víctima
totalmente abandonada para ser de continuo sacrificada por la gloria de su
Padre y nuestra salvación.
(C. LXVII) - La
gracia que recibí el día del Viernes Santo. Hallándome con un ardiente deseo de
recibir a nuestro Señor, le dije con muchas lágrimas: ¡Amable Jesús, yo quiero
consumirme deseándoos y no pudiendo recibiros en este día, no cesaré de
desearos!-Y El me vino a consolar con su dulce presencia diciéndome:
"Hija mía, tu deseo ha penetrado tan íntimamente en mi Corazón, que si yo no
hubiera instituido este Sacramento de amor, lo haría ahora para hacerme tu
alimento. Tengo tanto placer en ser deseado en él, que cuantas veces el corazón
forma este deseo, otras tantas le miraré yo amorosamente para atraerle a mí".
(De la Vida) - EI me
dijo: "mi divino Corazón está tan apasionado de amor por los hombres y por ti en
particular, que no pudiendo ya contener en sí mismo las llamas de su ardiente
caridad, es menester que las derrame por tu medio, y que El se manifieste
a ellos para enriquecerlos con los preciosos tesoros que yo te descubro y que
contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para sacarlos del
abismo de perdición, y Yo te he escogido como un abismo de indignidad y de
ignorancia para el cumplimiento de este gran designio, a fin de que todo sea
hecho por Mí."
(C. CXIX) -"Tengo una
sed ardiente de ser amado de los hombres en el Santísimo Sacramento, y no
encuentro casi nadie que se esfuerce según mi deseo en refrigerarme,
retornándome un poco de amor.....
(De la Vida) - Era la
Octava de la fiesta del Santísimo Sacramento, Margarita María estaba arrodillada
en el coro, cerca de la reja que separa a este de la Capilla, tenía los ojos
fijos en el Tabernáculo. De repente, Nuestro Señor se le aparece y,
descubriéndole su Corazón, le dirige estas palabras memorables, tantas y tantas
veces repetidas y comentadas desde entonces: "Mira, le dice el Salvador, este
Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha omitido nada hasta agotarse
y consumirse para manifestarles su amor, yen reconocimiento, Yo no recibo de la
mayor parte sino ingratitudes por sus irreverencias y sacrilegios y por las
frialdades y desprecios que tienen hacia mí en este Sacramento de amor. Pero lo
que me es más sensible todavía es que sean corazones que me están consagrados
los que así me traten. Por eso te pido Yo que el primer viernes después de la
Octava del Santísimo Sacramento sea dedicado a una fiesta particular para honrar
a mi Corazón, comulgando ese día y haciéndole reparación de honor con un acto de
desagravio para reparar las indignidades que ha recibido durante el tiempo que
ha estado expuesto sobre los altares. Yo te prometo también que mi Corazón se
dilatará para derramar con abundancia las influencias de su divino amor sobre
aquellos que le rindan este honor y procuren que otros se lo tributen. "
6) - DE LA ALOCUCIÓN DE
LEÓN XIII A LOS DELEGADOS ITALIANOS
DEL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN DEL 23-XI-1879
Sabiendo cuán saludable y provechosa es esta devoción a las almas, alimentamos
la dulce y cierta esperanza de que dimanarán de este Corazón grandes bienes y
serán un remedio eficaz a los males que afligen al mundo.
Nuestra confianza se acrecienta todavía al pensar que la manifestación de esta
devoción ha sido un nuevo testimonio de la tierna caridad de Jesucristo el cual
quiere por este medio llamar a Sí al mundo que se extravía, reconciliarlo con
Dios y hacerle gustar los frutos de la redención.