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En el corazón de la Iglesia
Desarrollo de la Devoción a los Dos Corazones El desarrollo de la devoción a los Dos Corazones en el magisterio pontificio se puede ver, de forma paulatina, pero segura. A continuación ofrecemos un breve esquema.
Papa Pío IX
(1846-1878)
Papa León XIII
(1878-1903) El 2 de marzo de 1899, el Papa anunció su decisión de consagrar a toda la humanidad al Sagrado Corazón de Jesús. Publicó la gran encíclica Annum Sacrum, en la que explica la importancia de esta consagración y pide que se preparen los fieles haciendo un triduo en la Iglesia principal de cada pueblo, la cual incluía el rezo de las Letanías del Sagrado Corazón aprobadas para uso público. A esta consagración de la humanidad al Sagrado Corazón le siguió el Congreso Mariano en 1900, en Lyons, en el que se pidió que, después de la consagración de la humanidad al Sagrado Corazón, debía hacerse la consagración del universo a la Santísima Virgen, Reina del Universo. Se pidió también la instauración de la Fiesta de María Reina, y se que se incluyera en la Letanía de Loreto la invocación, "Reina del Universo, ruega por nosotros."
San Pío X
(1903-1914)
Papa Pío XI
(1922-1939) En Miserentissimus Redemptor (8 de mayo de 1928), Pío XI habla de la necesidad de reparación al Corazón de Jesús, que fluye de la consagración a este Corazón. Pidió que este acto de reparación se hiciese en la Fiesta del Sagrado Corazón. En Caritate Christi Compulsi (3 de mayo de 1930), propone la devoción de reparación al Sagrado Corazón como el remedio extraordinario para las necesidades de la humanidad. El 13 de octubre de 1930, se aprobó el decreto para el culto a Nuestra Señora de Fátima, por el obispo de Leiría. El 13 de mayo de 1931, los obispos de Portugal consagraron al Inmaculado Corazón sus diócesis. Nuevamente se pidió al Papa que hiciera la consagración de la humanidad al Inmaculado Corazón.
Papa Pío XII (1939-1958) Él estaba consciente de la analogía entre los Dos Corazones y su culto: "¡Qué el triunfo del Inmaculado Corazón de María traiga el triunfo del Corazón de Jesús y el Reino de Dios!". En la carta Cum Percepimus del 14 de noviembre de 1954, dijo: "Seguro de cosechar los frutos abundantes de la vida eterna, debemos acercarnos al Corazón de Jesús honrando devota y religiosamente a Su Inmaculada Madre y prestando frecuente homenaje a su Corazón Virginal, donde están los tesoros de todas las virtudes." El 15 de mayo de 1956, publicó su encíclica dedicada al culto del Sagrado Corazón, Haurietis Aquas, en conmemoración del centenario de la extensión de la Fiesta del Sagrado Corazón a toda la Iglesia, hecha por Pío IX. Esta encíclica consolida el culto al Sagrado Corazón de Jesús, llamando la atención, de manera especial, al Sagrado Corazón como el símbolo del triple amor de Dios. También delinea la unión entre el Corazón de Jesús y el Corazón de María.
Papa Juan Pablo II (1979...) De esta misma manera, cuando Juan Pablo II se refiere al Corazón de María, se refiere a todo el misterio mariológico, el misterio de la Madre de Dios: "Vemos simbolizado en el Corazón de María su amor maternal, su santidad singular y su papel central en la misión redentora de su Hijo. Es en referencia a su papel especial en la misión de su Hijo que la devoción al Corazón de María tiene gran importancia, ya que a través del amor a su Hijo y a toda la humanidad nos está trayendo hacia Él." El 13 de mayo de 1984, el Santo Padre hace la Consagración del mundo y de la Iglesia al Inmaculado Corazón, acto solemne que fue confirmado más tarde por Sor Lucía Dos Santos como la consagración que cumplió con la petición de la Santísima Virgen en sus apariciones de Fátima, en el 1917. En 1987 promulga el año Mariano, el segundo año Mariano de la historia de la Iglesia; y ese mismo año, el 25 de marzo, escribió la gran encíclica Redemptoris Mater, dedicada a la Santísima Virgen. Su insistencia en consagrar las naciones y los individuos al Inmaculado Corazón de María, y todos los actos anteriores, nos señalan no solamente su amor a la Madre de Dios sino también la importancia que Ella tiene en la vida de la Iglesia y del mundo. El Corazón de María es el medio para llegar al Corazón de Jesús y por eso la importancia de la consagración al Inmaculado Corazón. "Nuestro acto de consagración (al Inmaculado Corazón de María) se refiere últimamente al Corazón de su Hijo, porque como Madre de Cristo, ella está totalmente unida a su misión redentora. Como en las Bodas de Caná, cuando ella dijo "haced lo que Él os diga", María dirige todas las cosas a su Hijo, quien responde nuestras oraciones y perdona nuestros pecados. Así que al dedicar nuestras vidas al Corazón de María, descubrimos el camino seguro al Sagrado Corazón de Jesús, símbolo del amor misericordioso del Salvador" (Mensaje dirigido al Simposio Internacional de la Alianza de los Corazones de Jesús y María, 1986). |