Después de varias semanas de prudente y estudiado silencio, la Iglesia católica se prepara para decir todo lo que ha callado durante la campaña electoral. El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha convocado a todos los fieles de la provincia eclesiástica -y de todo el país- a conmemorar el 90.º aniversario de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús en una misa multitudinaria que se celebrará el próximo día 21 en el Cerro de los Ángeles, término municipal de Getafe.
Será un gran acto de
afirmación de la identidad católica al que han sido invitados
todos los obispos de España y al que se espera
una masiva afluencia de fieles. El Cerro de los Ángeles es el
Tibidabo de Madrid; un lugar de fuerte carga simbólica para la
Iglesia. Considerado el centro geográfico de la Península, en la
cima del cerro se levanta un enorme monumento en honor al
Sagrado Corazón de Jesús que fue inaugurado en 1919 por el rey
Alfonso XII. La Primera Guerra Mundial acababa de finalizar, la
revolución bolchevique en Rusia propagaba la agitación social
por toda Europa, la guerra de Marruecos seguía un curso
catastrófico y la monarquía alfonsina intentaba afirmarse con un
apoyo muy activo de la Iglesia. Aún no se había producido el
desastre militar de Annual (1921) y el Rey todavía se mantenía
lejos de la presión autoritaria del general Miguel Primo de
Rivera (1924). En tales circunstancias, España era consagrada al
Sagrado Corazón de Jesús, antigua devoción que alcanzó un fuerte
auge a finales del siglo XIX con la encíclica Annum Sacrum del
papa León XIII.
Todo aniversario se presta a una conmemoración, aunque la cifra
no sea redonda (cincuenta, setenta y cinco o cien años). En esta
ocasión el cardenal Rouco ha escogido el Cerro de los Ángeles
por su fuerte valor simbólico. Mientras el Gobierno socialista
planea eliminar los crucifijos de todas las dependencias
oficiales mediante una nueva ley de Libertad Religiosa que será
aprobada en breve por el Consejo de Ministros, la plana mayor
del episcopado y miles de católicos se congregarán alrededor de
una figura de Jesús de nueve metros de altura, que fue objeto de
un siniestro esperpento durante la Guerra Civil (véase la
información adjunta).
La convocatoria corre a cargo de la provincia eclesiástica de
Madrid y tiene como principal activista a María Rosa de la
Cierva y de Hoces, religiosa del Sagrado Corazón de Jesús, que
desempeña la secretaría general de la citada provincia
eclesiástica y es considerada la principal colaboradora del
cardenal Rouco Varela. El sábado día 20 se celebrará una vigilia
de oración a la que han sido convocados miles de jóvenes de toda
España. La vigilia será presidida por los obispos José Ignacio
Munilla (Palencia) y Francisco Cerro (Coria-Cáceres), de gran
afinidad doctrinal con el cardenal de Madrid. La misa del
domingo, retransmitida en directo por TVE-2, será presidida por
Rouco Varela. Finalizada la misa, se renovará la consagración de
España al Sagrado Corazón.
La iniciativa de Rouco entraña un fuerte simbolismo y es
expresión de una notable habilidad. Refuerza la centralidad de
las diócesis de Madrid en el pulso católico con las iniciativas
laicistas del Gobierno. Emplaza, de nuevo, a los obispos a
arroparle como jefe de facto de la Iglesia católica en España,
un escalón más arriba de la presidencia de la Conferencia
Episcopal, que en teoría es un órgano colegiado (el domingo 21
volverá a ser significativa la lista de presentes y ausentes).
Coloca al cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez
Sistach, en cierto brete, puesto que la capital catalana también
cuenta con un gran monumento al Sagrado Corazón en la cima del
Tibidabo (templo bendecido en 1952, en ocasión del XXXV Congreso
Eucarístico). Invita al Partido Popular a tomar posición, en un
momento en que las relaciones entre Rouco y Mariano Rajoy siguen
siendo muy frías (veinte diputados y senadores, la mayoría de
ellos del PP, ya han comunicado que estarán presentes en el
acto). Y por último, aunque no lo último, envía un sutil recado
al Rey, puesto la consagración del Cerro de los Ángeles fue
presidida en 1919 por su abuelo, con un parlamento que
enfatizaba el fuerte vinculo de la monarquía española con la
religión católica.
"Sintiendo la tradición católica de la realeza española y
continuando gozosos la historia de su fe y de su devoción a
Vuestra Divina Persona, confesamos que Vos vinisteis a la tierra
a establecer el reino de Dios en la paz de las almas, redimidas
por Vuestra Sangre y en la dicha de los pueblos que se rijan por
vuestra santa Ley; reconocemos que tenéis por blasón de Vuestra
Divinidad conceder participación de Vuestro Poder a los
Príncipes de la tierra y que de Vos reciben eficacia y sanción
todas las leyes justas, en cuyo cumplimiento estriba el imperio
del orden y de la paz", dijo Alfonso XIII en su discurso.
