En
1733, cuando Bernardo de Hoyos era estudiante de Teología en Valladolid
(España), recibió una carta de su amigo el P. Agustín Cadaveraz, que también
había sido estudiante en Valladolid. Una parroquia había pedido al P. Cadaveraz
un sermón para la octava del Corpus. El P. Cadaveraz recordaba haber leído en
Valladolid un libro editado en Roma en 1726 escrito en latín cuyo título era "De
cultu Sacratissimi Cordis Iesu" y su autor el P. José Gallifet. Ahora pedía a
Bernardo de Hoyos que transcribiese algunos párrafos de ese libro sobre el
Corazón de Jesús y que se los enviase para preparar un sermón.
Bernardo de Hoyos tomó el libro de la biblioteca y al leerlo quedó sorprendido porque no conocía la devoción al Corazón de Cristo. Esto es lo que cuenta Bernardo: "Yo, que no había oído jamás tal cosa, empecé a leer el origen del culto del Corazón de nuestro amor Jesús, y sentí en mi espíritu un extraordinario movimiento, fuerte, suave y nada arrebatado ni impetuoso, con el cual me fui luego al punto delante del Señor Sacramentado a ofrecerme a su Corazón, para cooperar cuanto pudiese, a lo menos con oraciones, a la extensión de su culto".
El Venerable P. Bernardo Francisco de Hoyos falleció en Valladolid a los 24 años, pocos meses después de su ordenación sacerdotal. Es considerado el principal apóstol de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en España. (Uno de los biógrafos de Bernardo, el P. Máximo Pérez S. J., dice: "América era entonces también España"). Sobre el P. Hoyos se puede ver www.bernardo-francisco-de-hoyos.info.
En el año 1700 murió el rey de España Carlos II sin descendencia, y le sucedió Felipe de Borbón, nieto del rey de Francia Luis XIV, con el nombre de Felipe V.Felipe V había nacido en Francia, y conocía los escritos de Santa Margarita María de Alacoque y de San Claudio de La Colombière sobre el Sagrado Corazón de Jesús. En 1727, "para que se extienda y propague la devoción al Divino Corazón de Jesús", Felipe V pide al Papa Benedicto XIII "para todos mis Reinos y Dominios, Misa y Oficio propio". Firma la carta como "Rey de las Españas, ...". Entendemos que se refiere la expresión a España, América española y Filipinas.
Pocos años después, Bernardo de Hoyos y sus colaboradores de la Compañía de Jesús ya estaban dispuestos a "inflamar España y el Nuevo Mundo en el mismo sagrado incendio de su devoción" (libro "Vida del Venerable P. Bernardo de Hoyos", escrito por su director espiritual el P. Juan de Loyola, S. J., poco después de la muerte de Bernardo).
Que se cumplan los deseos del rey Felipe V, de Bernardo de Hoyos y sus compañeros, y se extienda la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, con la fuerza que en otros tiempos llevó a fundar ciudades con nombres como: Asunción, Concepción, San Salvador, Rosario, Santo Domingo, San José, Veracruz, Santa Fe, San Juan, San Francisco, Sacramento, Corpus Christi, San Diego, Los Ángeles, San Antonio, Santa Mónica, etc.
América española y España en el siglo XVIII
Escritos del P. Bernardo de HoyosBernardo de Hoyos falleció a los 24 años, sólo 9 meses después de su ordenación sacerdotal. En este tiempo escribió sermones, documentos espirituales, apuntes y centenares de cartas, más de 200 de estas cartas a su director espiritual el P. Juan de Loyola.
A continuación se transcriben fragmentos de su especie de diario del mes de mayo de 1733 que escribió después de leer el libro del P. Gallifet sobre el culto al Sagrado Corazón de Jesús:
Día 3 de mayo
“Yo, que no había oído jamás tal cosa, empecé a leer el origen del culto del Corazón de nuestro amor Jesús, y sentí en mi espíritu un extraordinario movimiento, fuerte, suave y nada arrebatado ni impetuoso, con el cual me fui luego al punto delante del Señor Sacramentado a ofrecerme a su Corazón, para cooperar cuanto pudiese, a lo menos con oraciones, a la extensión de su culto”.
Día 4 de mayo
“No pude echar de mí este pensamiento hasta que adorando la mañana siguiente al Señor en la hostia consagrada me dijo clara y distintamente que quería, por mi medio, extender el culto de su Corazón sacrosanto para comunicar a muchos sus dones por su Corazón adorado y reverenciado; y entendí que había sido una disposición suya especial que mi Hermano el P. N. (el P. Agustín Cadaveraz) me hubiese hecho el encargo, para arrojar, con esta ocasión, en mi corazón estas inteligencias.
Yo, envuelto en confusión, renové la oferta del día antes, aunque quedé algo turbado, viendo la improporción del instrumento, y no ver medio para ello. Este efecto fue de la naturaleza; de la gracia fue sola la confusión y resignación”.
Día 5 de mayo
“Todo el día anduve con notables afectos del Corazón de Jesús, y ayer, estando en oración, me hizo el Señor un favor muy semejante al que hizo a la primera fundadora de este culto, que fue una hija de nuestro santo Director (San Francisco de Sales), la V.M. Margarita Alacoque, y lo trae el mismo autor en su vida al núm. 32.
Mostróme su Divino Corazón todo abrasado en amor y condolido de lo poco que se le estima. Repitióme la elección que había hecho de este indigno siervo suyo para adelantar su culto, y sosegó aquel generillo de turbación que dije, dándome a entender que yo dejase obrar a su providencia, que ella me guiaría; que todo lo tratase con V. R. (P. Juan de Loyola); que sería singular agrado suyo que esta provincia de su Compañía (la provincia de Castilla de la Compañía de Jesús) tuviese oficio y celebrase la fiesta de su Corazón, como se celebra en tan innumerables partes”.
Día 10 de mayo
“El domingo pasado inmediato a la fiesta (de la Aparición) de nuestro San Miguel, después de comulgar sentí a mi lado este santo arcángel que me dijo cómo el extender el culto del Corazón de Jesús por toda España y, más universalmente, por toda la Iglesia, aunque llegará día en que esto suceda, ha de tener gravísimas dificultades, pero que se vencerán, que él, como príncipe de la Iglesia, asistirá a la empresa; que en lo que el señor quiere se extienda por nuestro medio, también ocurrirán dificultades, pero que experimentaremos su asistencia. .”.
Día 14 de mayo
“Después de comulgar tuve la misma visión referida del Corazón, aunque con la circunstancia de verlo rodeado con la corona de espinas y con una cruz en la extremidad de arriba, ni más ni menos que le pinta el P. Gallifet. Dióme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí sólo, sino para que por mí las gustasen otros. Y pidiendo esta fiesta en especialidad para España, en que ni aún memoria parece que hay de ella, me dijo Jesús: 'Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes'”.
Consagración de España al Sagrado Corazón de JesúsEl 30 de Mayo de 1919 el Rey de España Alfonso XIII leyó la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. Esta consagración se realizó en el Cerro de los Ángeles, cerca de Madrid, ante una gran imagen de piedra del Sagrado Corazón situada en lo alto del cerro. Al acto asistieron autoridades civiles y religiosas, y mucha gente. Este es el texto de la consagración, leído por el Rey:
"Corazón de Jesús Sacramentado, Corazón del Dios Hombre, Redentor del Mundo, Rey de Reyes y Señor de los que dominan:
España, pueblo de tu herencia y de tus predilecciones, se postra hoy reverente ante este trono de tus bondades que para Ti se alza en el centro de la península. Todas las razas que habitan, todas las regiones que la integran, han constituido en la sucesión de los siglos y a través de comunes azares y mutuas lealtades esta gran patria española, fuerte y constante en el amor a la Religión y en su adhesión a la Monarquía.
Sintiendo la tradición católica de la realeza española y continuando gozosos la historia de su fe y de su devoción a Vuestra Divina Persona, confesamos que Vos vinisteis a la tierra a establecer el reino de Dios en la paz de las almas, redimidas por Vuestra Sangre y en la dicha de los pueblos que se rijan por vuestra santa Ley: reconocemos que tenéis por blasón de Vuestra Divinidad conceder participación de Vuestro Poder a los Príncipes de la tierra y que de Vos reciben eficacia y sanción todas las leyes justas, en cuyo cumplimiento estriba el imperio del orden y de la paz.
Vos sois el camino seguro que conduce a la posición de la vida eterna: luz inextinguible que alumbra los entendimientos para que conozcan la verdad y principio propulsor de toda vida y de todo legítimo progreso social, afianzándose en Vos y en el poderío y suavidad de vuestra gracia, todas las virtudes y heroísmo que elevan y hermosean el alma.
Venga, pues a nosotros tu Santísimo Reino, que es Reino de justicia y de amor. Reinad en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de la ciencia y de las letras y en nuestras leyes e instituciones patrias.
Gracias, Señor, por habernos librado misericordiosamente de la común desgracia de la guerra, que tantos pueblos ha desangrado: continuad con nosotros la obra de vuestra amorosa providencia.
Desde estas alturas que para Vos hemos escogido, como símbolo del deseo que nos anima de que presidáis todas nuestras empresas, bendecid a los pobres, a los obreros, a los proletarios todos para que en la pacifica armonía de todas las clases sociales, encuentren justicia y caridad que haga mas suave su vida, mas llevadero su trabajo.
Bendecid al Ejército y a la Marina, brazos armados de la Patria, para que en la lealtad de su disciplina y en el valor de sus armas sean siempre salvaguardia de la Nación y defensa del derecho. Bendecidnos a todos los que aquí reunidos en la cordialidad de unos mismos santos amores de la Religión y de la Patria, queremos consagraros nuestra vida pidiéndoos como premio de ella el morir en la seguridad de Vuestro Amor y en el regalado seno de Vuestro Corazón Adorable. Así sea."