- Ante muchos invitados, la madre de la familia le pide a su hija de seis años:
"¿Te gustaría bendecir la mesa?"
La niña le responde: "No se que decir"
"Di lo que has oido a tu mami decir", le pide la madre.
Entonces la niña, sintiéndose mas segura, inclina su cabeza y dice: "Dios mio, como se me ocurrió invitar a tanta gente a la cena"


La madre: “¿Sabías que Dios estaba presente cuando cogiste esa galleta de la cocina?”.
El niño: “Sí”.
La madre: “¿Y sabías que te estaba viendo?”.
El niño: “Sí”.
La madre: “¿Y qué crees que te estaba diciendo Dios?”.
El niño: “Me decía: ‘No estás tu solo; estamos los dos. De modo que coge dos galletas”.


-Toma Pepito esta manzana y pártela con tu hermanita cristianamente.
-¿Y cómo se parte cristianamente?.
-Pues dando la mayor parte a la otra persona.
-Pues entonces que la parta ella.


Jesús está con nosotros - Dos sacerdotes iban a toda velocidad en una motocicleta, cuando fueron detenidos por un policía que les dijo: "¿Qué creen que están haciendo?" ¿Y si tienen un accidente?"

Los curas dicen: "No te preocupes, hijo. Jesús está con nosotros."

El policía responde, "En ese caso, los tengo que arrestar. No se permite que viajen tres personas en una motocicleta."
 


Mi abuela era muy conocida por su fe y por su falta de reticencia para hablar de ella. Ella solía salir al frente de su casa y decir: "¡Alabado sea el Señor!"

Entonces, uno de sus vecinos gritaba: "No hay ningún Señor."

En aquellos días mi abuela era muy pobre, así que su vecino decidió probar que él tenía razón y compró una gran bolsa de comida y la puso frente a la puerta de mi abuela.

La mañana siguiente, mi abuela salió al frente de la casa y al ver la bolsa dijo: "¡Alabado sea el Señor!"

El vecino salió de detrás de unos árboles donde se había escondido y dijo: "¡Yo traje esa comida, y no hay ningún Señor!"

Mi abuela replicó: "Señor, no sólo me enviaste comida, sino que hiciste que el demonio pagara por ella."



El tema en la clase era el miedo,y la profesora empieza a preguntar.....
 
- Pedrito, ¿de quién tienes más miedo?
 
- Del 'Coco', profesora
 
- Pero Pedrito, 'el Coco' no existe, es una leyenda... no debes de tener miedo...
 
- Mariana, ¿de quién tienes más miedo?
 
- De los fantasmas, profesora
 
- Pero Mariana, los fantasmas tampoco existen, son una leyenda, no debes de tener miedo....
 
- ¿Y tú Juanito? ¿De quién tienes más miedo?
 
- Del 'Mala Men', profesora (el silencio invadió el salón de clases hasta que la maestra dijo)
 
- '¿Mala Men?' nunca oí hablar de ése, ¿quién es?
 
- Yo tampoco sé quién es, profesora, pero me temo que sea el ser más terrible que pueda pisar la tierra, su maldad es implacable y su
legado de terror se ha esparcido por varias generaciones, ya que todas las noches mi mamá dice al final de las oraciones..............
'no nos dejes caer en la tentación y líbranos del 'Mala Men'. 
 

El moribundo y el abogado
 
Un hombre en su lecho de muerte reunió a su abogado, su doctor y el sacerdote de su parroquia y les entregó a cada uno un sobre con $25,000 en efectivo. A cada uno le hizo prometer que tras su muerte pondrían los tres sobres en su ataúd, ya que quería tener suficiente dinero en la otra vida. Una semana más tarde el hombre murió. En el velorio, el abogado, el doctor y el cura depositaron un sobre en el ataúd y se despidieron de su amigo.

Casualmente, los tres se encontraron meses después. El cura, sintiéndose culpable, confesó que el sobre sólo contenía $10,000, ya que pensó que en lugar de desperdiciar ese dinero, podía aprovecharlo para una buena obra. El doctor, conmovido por la sinceridad del cura, confesó que él también se había quedado con parte del dinero y que el sobre sólo contenía $8,000.

Para entonces el abogado estaba que explotaba de ira. Dijo que estaba profundamente desilusionado del comportamiento de sus dos amigos. Y añadió: "Yo soy el único que respetó la promesa que hicimos a nuestro amigo. Quiero que sepan que el sobre que puse en el ataúd contenía la cantidad completa. ¡De hecho, mi sobre contenía mi cheque personal por los $25,000!"


Un sacerdote católico discutía con un rabino judío sobre cuál era la mejor de sus religiones: - Una vez  - dijo el cura - me llamaron para una extremaunción y llovía a cántaros. No encontraba mi paraguas ni mi impermeable, así que oré y oré a mi Señor y salí a la calle a mojarme. Adelante, lluvia; atrás, lluvia; a mis costados, lluvia. Pero... milagro, donde yo estaba no caía ni una gota de agua.

 -Eso no es nada replica el rabino-, lo mío fue mejor. Un sábado andaba por la calle, cuando de pronto vi en la acera un billete de 500 euros. Como no podemos tocar dinero en ese sagrado día, oré y oré a mi Señor. Y de pronto: adelante sábado; atrás, sábado; a mis costados, sábado; y... ¡milagro!, donde yo estaba, ¡jueves!.


- Padre, me acuso de que soy un chulo.
- ¿Qué?...
- ¿Qué, de qué?..


Un cura vasco, hablando desde el púlpito:
- ... y fijaros, hijos míos, si Jesucristo era humilde que pudiendo nacer en Bilbao nació en Belén.


- Tu primer marido era una bellísima persona. Fue una verdadera pena que muriera tan pronto.
- Sí. Lo mismo dice también mi segundo marido.


 



Una maestra de preescolar estaba observando a los niños de su clase mientras dibujaban. Ocasionalmente se paseaba por el salón para ver los trabajos de cada niño. Llegó donde había una
niña que trabajaba diligentemente, y le preguntó qué estaba dibujando. La niña replicó:

 
- Estoy dibujando a Dios...
 
La maestra se detuvo y dijo:
 
- Pero nadie sabe cómo es Dios.
 
Sin pestañear, y sin levantar la vista de su dibujo, la niña
contestó:
 
- Lo sabrán dentro de un minuto.
 


 

 

 


 

El niño, haciendo los deberes, pregunta a su padre:
- Oye, papá, ¿quién venció a los filisteos?.
- No sé, hijo... Ya sabes que a mí no me gusta el fútbol.
 


 

El tema en la clase era el miedo, y la profesora empieza a preguntar...
 
 - Pedrito, ¿de quién tienes más miedo?
 - Del 'Coco', profesora
 - Pero Pedrito, 'el Coco' no existe, es una leyenda... no debes de tener miedo...
 
 -Luisita, ¿de quién tienes más miedo?
 - De los fantasmas, profesora
 - Pero Luisita, los fantasmas tampoco existen, son una leyenda, no debes de tener miedo...
 
 - ¿Y tú Juanito? ¿De quién tienes más miedo?
 - Del 'Mala Men', profesora (el silencio invadió el salón de clases hasta que la maestra dijo)
 - ¿'Mala Men'?; nunca oí hablar de ése, ¿quién es?
 - Yo tampoco sé quién es, profesora, pero me temo que sea el ser más terrible que pueda pisar la tierra, su maldad es implacable ya que todas las noches mi mamá dice al final de las oraciones...


¡¡¡No nos dejes caer en la tentación y líbranos del 'Mala Men'!!!
 



¿BAILAMOS MI NEGRA?

Comenzó la música, y un borracho que estaba sentado vio a una señora de negro que estaba sentada al frente de él.
Tambaleante se aproximó y le dijo:
 Hic!....Mi Negra ¿me da el placer de este baile?'
No!'
Hic!... ¿Y por qué no?'
 La negra contestó:'Pues por cuatro motivos:
Primero, porque usted está borracho.
Segundo, porque esto es un velatorio.
Tercero, porque el Ave María no se baila
Y cuarto, porque 'mi negra' será Tu Madre, YO SOY EL CURA'!!!!!
 

El cura que bendecía los caballos

Un apostador empedernido estaba en el hipódromo cuando vio que un cura entraba al área de establos con uno de los propietarios, y bendecía a uno de los caballos. En la carrera siguiente el caballo llegó en primer lugar. Intrigado, comenzó a observar que esto se repetía con frecuencia, así que decidió arriesgar todos sus ahorros. Al día siguiente siguió los movimientos del cura y apostó todo al caballo que acababa de visitar.

Llegó la carrera esperada y el caballo elegido no sólo no ganó, sino que llegó en último lugar, mucho muy lejos de los demás. Terriblemente acongojado, el apostador buscó al cura y le rogó que le dijera que es lo que había salido mal.

El sacerdote suspiró, y dijo: "Ah, es una lástima. Ese es el problema por no saber distinguir entre una bendición y una extremaunción."

 


 

Pedid y se os dará, exclamó una voz desde lo alto.

- Mira Dios, tengo una novia que vive en España, yo vivo en Mallorca y me cuesta mucho ir a verla, ¿No podrías construirme un puente que una las islas con la península?

- Eso que me pides, respondió Dios, es un trabajo muy materialista. Tendría que erguir grandes pilares de hormigón que profanarían mis océanos. Debería emplear cientos de toneladas de hierro y asfalto, reflexiona hijo mío, pídeme algo que me honre y glorifique.
A lo que el hombre respondió:
 

- Me gustaría tener el don de saber escuchar a las mujeres, comprenderlas, saber por qué dicen no cuando quieren decir sí y viceversa, qué quieren decir cuando callan, por qué lloran sin motivos, ¿Cuál es el secreto para hacer feliz a una sola mujer?

Dios desde lo alto carraspeó y respondió a su deseo con una pregunta:
- ¿Y de cuántos carriles dices que quieres el puentecito?

 


 

... Y un par de notas parroquiales:
(En una parroquia de un pueblo de Asturias)
- Para celebrar la fiesta de San Pelayo, el próximo martes habrá cena parroquial a base de fabada en el salón parroquial. A continuación comenzará el concierto.

         Oración sincera: ¡Señor, concédeme la paciencia, pero concédemela ¡¡ahora!!

 


 


Una monja que conducía una pequeña furgoneta se quedó sin gasolina.  Tras caminar un buen rato, llegó a una gasolinera. Por desgracia, el empleado no disponía de ningún recipiente para prestarle con el fin de transportar el combustible al vehículo.
— Cualquier cosa me serviría, dijo ella.
- Bueno, puedo prestarle un pequeño orinal, respondió el empleado. Creo que bastará.
La monja aceptó agradecida. Llenó el orinal con gasolina y regresó al coche.
Cuando vertía el combustible en su vehículo, un automovilista se detuvo ante ella y bajando la ventanilla
le dijo:
- “Hermana, ¡ojalá yo tuviera su fe!”.


 

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