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El incendio y el rescate
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A las 11.45 de la noche aproximadamente del viernes 11, el Padre Francesco Barbero, Párroco de la Catedral de San Juan Bautista, dio la primera alarma tras ser informado del incendio por un guardia del Palacio Real. En un primer momento no se supo con certeza si el incendio comenzó en la cúpula de la Capilla de la Síndone (que estaba en restauración con ocasión de las ostensiones de los próximos años), o bien en el ala del lado oeste del Palacio Real, que linda con la parte trasera de la Capilla. En cualquier caso, el incendio se extendió rápidamente a la capilla Guarini, entre la Catedral y el Palacio, y la envolvió en llamas. Giuseppe Ivaro, guarda del Palacio, manifestó: "el humo se olía, y entonces vimos las llamas haciendo estragos en la cúpula". Afortunadamente, la Síndone no estaba en su altar: el 24 de febrero de 1993 fue trasladada a un sitio más seguro dentro de la misma Catedral de San Juan, para protegerla mientras se hacían las obras. Entre el altar mayor y la Capilla Real, en la zona del coro de los canónigos, se había construido una vitrina de cristales blindados antibalas para albergar temporalmente el relicario de plata que contiene la Sábana. Las autoridades están de acuerdo en que si hubiera estado en su lugar habitual en el altar, habría sido completamente destruida por las llamas.
Aunque las llamas aun no habían llegado adonde estaba la Síndone, grandes trozos de la cúpula estaban cayendo al suelo de la catedral con gran peligro para los bomberos. Al ser preguntado de dónde había sacado las fuerzas para romper el cristal, Trematore, conocido sindicalista de izquierdas que no se considera católico, contestó:
A la 1.36 de la madrugada, cuando los bomberos sacaron la Sábana de la Catedral, cientos de observadores aplaudieron la hazaña, mientras otros lloraban al ver los daños. Unos 200 bomberos siguieron luchando con las llamas durante más de 4 horas, hasta las 4.30 cuando por fin el incendio fue controlado.
Los Daños Al examinar minuciosamente las cenizas y los escombros dejados por el incendio, las autoridades han determinado el alcance de los daños y la posible causa del desastre. Los primeros informes indican que el interior de la catedral y el Palacio Real adjunto, que alberga muebles y cuadros valiosos de los siglos XVIII y XIX, sufrieron muchos daños. La pared de cristal que separaba la capilla de la catedral se hizo añicos. El altar, diseñado por el famoso artista Bertola, sufrió menos daños de los que se pensaron en un principio. Afortunadamente parece que los andamios de las obras protegieron el altar de las llamas y de los escombros que caían. La capilla, sin embargo, sufrió los mayores desperfectos, con un 66% de la capa de mármol dañada por el calor. Habrá que valorar la estabilidad de la estructura más detalladamente. La catedral misma no sufrió mucho aunque el agua y el humo dejaron sus huellas. El incendio también alcanzó el piso superior del Palacio Real donde una torre se derrumbó envuelta en llamas. Poco antes de que se descubriera el incendio, hubo una cena en la que estaban presentes el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, y el ministro italiano de asuntos exteriores, Lamberto Dini. El pasillo que unía la Capilla de la Síndone con el lado oeste del Palacio Real, ardió durante toda la noche. Las pruebas de 1978 tuvieron lugar en este misma parte del palacio por lo que es posible que las salas dónde se realizaron los análisis del STURP estén muy dañadas. El Gobierno italiano empleará 59 millones de dólares de los fondos destinados a las obras del jubileo del año 2000, fuera de Roma, para restaurar la capilla de Guarini, aunque esta cifra no cubrirá toda la restauración.
Comunicación oficial a la prensa del Cardenal de Turín: "El incendio que comenzó durante la noche en la Capilla de Guarini, al lado de la Catedral de Turín, ha dañado toda la estructura y los adornos de la capilla misma, pero -gracias a Dios- el relicario de la Síndone no ha sufrido ningún daño. El edificio de la catedral está enteramente a salvo, mientras los daños más graves fueron en la Capilla y en el Palacio Real. Quiero agradecer de todo corazón a los bomberos, a las autoridades civiles, a los soldados y a la policía, que hicieron todo lo que pudieron en esta emergencia. El relicario que contiene la Sábana fue sacado inmediatamente de la catedral y se guarda ahora en un lugar seguro. Este grave suceso ha ocurrido cuando nuestra Iglesia está preparando la solemne exposición de la Síndone en abril de 1998, anticipando el Gran Jubileo del Tercer Milenio. El incendio destructor, el grave daño material a un monumento de la fe y del arte, representa para toda la gente de Turín -y para todo el mundo que ha dirigido la mirada a Turín en estas horas- una prueba, un llamamiento, una Gracia. Una prueba de nuestra fe, y de nuestra capacidad como creyentes y ciudadanos, vinculados con estos tesoros que son las raíces de nuestra cultura y de nuestra manera combinada de vida. Las llamas también son un llamamiento -un llamamiento preciso- a la responsabilidad que tenemos todos de defender y de proteger la herencia religiosa, artística e histórica, tan íntimamente vinculada con nuestra experiencia como Iglesia y como Ciudad. ¿Por qué sucedió? En el evangelio de hoy, Jesús nos dice 'no tengáis miedo', algo que puede decir, algo que podemos oírla decir, cuando sucede algo terrible. La catedral y la Síndone, de la cual soy Custodio, han sido tocadas por el desastre y se han salvado. Fue digno de la medida de Dios decir 'no tengáis miedo'. Ahora sabemos con seguridad que camina sobre el agua, sube a nuestro barco y nos lleva a tierra. Doy las gracias por esta señal con fe". Giovanni Saldarini (Turín, 12 de abril de 1997).
Verificación del estado de la Síndone
Tras la inspección realizada el 14 de abril por el arzobispado de Turín, que procedió a la apertura del relicario de plata, la Curia de Turín ha confirmado que la Sábana no ha sufrido ningún daño a raíz del incendio y su estado general de conservación es muy similar -al menos aparentemente- al que tenía en 1978. Un punto que no ha sido aclarado hasta la fecha es el origen y las circunstancias en las que se produjo el foco de fuego inicial, por lo que se ha abierto una investigación judicial en toda regla. El Cardenal Saldarini afirmó que la Síndone "se encuentra en lugar seguro", pero se negó a revelar su paradero hasta que los jueces precisen si el incendio fue fortuito o provocado. Texto adaptado de la página web de Barrie M. Schworth y traducido por Mark Guscin. |
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