VIDA DE DON BOSCO
Cap. 3
EN EL
COLEGIO ECLESIÁSTICO
“SAN FCO. DE ASÍS” ( 1846 – 1844)
Influencia
del Colegio Eclesiástico
Encuentro
con Bartolomé Garelli
Don
Bosco confesor de los jóvenes
Luego de este triste
sucedo don Bosco se dedicó por entero a formar Oratorios en Turín para educar a
la juventud perdida. En 1850 ya había unos 15 de estos oratorio fundados por San
Felipe Neri
1.-
Clima y estudio apologético
2.- Difusión de la buena
prensa (Las Lecturas Católicas)
3.- Preparación de los
nuevos sacerdotes
4.- Fidelidad al
Papa
5.- Antijansenismo
6.- Santidad y apostolado
de los laicos
7.- La espiritualidad
(“Dame almas y llevaos lo demás”)
-
No sé – le respondió el joven avergonzado
-
Ven! – le contestó el otro- quiero que ayudes a misa
-
No sé – repitió el jovencito- nunca lo he hecho.
- Qué animal eres! – dijo el sacristán furioso – Si no sabes
ayudar a misa ¿para qué vienes a la sacristía? Y diciendo esto tomó un plumero y
le golpeó el hombro y la cabeza del muchachito
Mientras el otro (don Bosco) replicó:
-
¿Qué haces? – grité yo en alta voz- ¿Por qué lo golpeas?
-
Porque viene a la sacristía y no sabe ayudar a misa
-
Ha hecho mal...
-
Y a Vd. ¿qué le importa?
-
Es mi amigo. Llámalo inmediatamente. Tengo que hablar con
él.
-
¿Has escuchado Misa?
-
No – le dijo
-
Ven a escucharla, luego te hablaré de algo que te va a
gustar.
Terminada la misa y la
acción de gracias lo llevé al Corito y yo con la cara bien alegre le hablé y le
dije:
-
Buen amigo, ¿cómo te llamas?
-
Bartolomé Garelli
-
¿De dónde eres?
-
Del pueblo de Asti
-
¿Qué oficios tienes?
-
Soy albañil
-
¿Está vivo tu padre?
-
No, ya murió
-
¿Vive tu mamá?
-
También ella murió
-
¿Cuántos años
tienes’
-
Dieciséis
-
¿Sabes leer y escribir?
-
No ...
-
¿Sabes cantar?
-
No ...
-
¿Sabes silbar?
-
Aquí Bartolomé se rió. Era lo que yo quería. Comenzábamos a ser
amigos.
-
¿Hiciste la primera Comunión?
-
Todavía no
-
¿Te has confesado?
-
Si, cuando era más chico
-
Y, ¿te vas al catecismo?
-
No me atrevo. Los chicos se ríen de mi.
-
Y si yo te
enseñara el Catecismo ¿vendrías?
-
Si, con mucho gusto
-
También ¿en este lugar?
-
Si, pero con tal que no me peguen
-
Quédate tranquilo. Ahora que eres mi amigo nadie te
tocará.
- Y cuando quieres que
empecemos?
-
Cuando Vd. quiera
-
¿Ahora mismo?
-
Si, con mucho gusto”.
Don Bosco se arrodilló y
rezó el Ave María. Sobre este hecho, cuarenta y cinco años más tarde dirá a sus
salesianos: Todas las bendiciones llovidas del cielo son fruto de ese primer
“AveMaría” dicho con fervor y recta intención”. Terminado el Avemaría Don Bosco
le hizo a Bartolomé una primera catequesis y lo invitó a volver el siguiente
domingo a otras catequesis pero trayendo algunos amigos más.
Así, al domingo
siguiente, vinieron los primeros nueve jóvenes a la catequesis con don Bosco.
Con esto había nacido la gran obra de los ORATORIOS SALESIANOS al mejor estilo
de la pedagogía de Don Bosco.
El 10 de Junio de 1843
Mons Franzoni le entregó los permisos con los que le reconocía el poder de confesar y de perdonar los pecados. En
la tarea de confesar seguía las orientaciones de San Alfonso Maria de Ligorio, de Don
Cafasso y de don Guala.
Don Bosco ayudaba a los
jóvenes dando una norma muy sencilla: si no sabes como expresarte di solamente
al confesor que te ayude. Luego, el confesor lo hará todo lo demás.
En los años que estuvo en
el Colegio Eclesiástico se consolidó la persuasión de que, no con el rigor sino
con la bondad podía llevar a las
almas a Dios. La coronación natural de la confesión era la comunión sacramental
a la que muchos de sus niños se acercaban todas las semanas.