INTENCIONES PARA LA ORACIÓN
Del TIBIDABO
Mes de junio de 2003
Este mes de junio de 2003 es especial en el Tibidabo. Celebramos solemnemente la fiesta del Sagrado Corazón y la de las familias con las que concluimos este año centenario de los inicios del Templo.
Nos visita un grupo de abuelos de una Residencia. Les vemos ayudados por voluntarios de la cruz roja que desinteresadamente les prestan su servicio; así pueden desplazarse y salir de su monotonía. Los viejecitos escuchan la historia del Templo y manifiestan su alegría de estar en el Tibidabo.
Un grupo de 5 jóvenes argentinos sube a los pies de la imagen del Sagrado Corazón. A causa de la niebla sólo ven siluetas, aunque el espectáculo es encantador. Luego nos paramos en el coro de la Basílica. Por las vidrieras entra la luz trasformada en tenues colores. El ambiente está envuelto en profundo silencio. Al no oír ruidos, el grupo se calla. Todos quedamos como atrapados por el silencio, saboreando algo que llega hasta dentro del espíritu. Así transcurren diez brevísimos minutos. Una joven está visiblemente emocionada. Ciertamente estos jóvenes no son los primeros en disfrutar de la paz espiritual del recinto.
Un niño sale de la Cripta con sus padres. Al pasar delante de la pila de agua bendita hace la señal de la cruz con devoción, mirando a su padre para que se fije en él.
Numerosos grupos de parroquias y colegios vienen para aprovechar el TIBITOUR. Visitan el Templo, escuchan la historia, y suben hasta los pies de la imagen desde donde se divisa la inmensa ciudad de Barcelona. Es entonces cuando se lanzan al viento los corazones de papel con mensajes de paz, de amor, de bondad, de perdón, de fe, de alegría y esperanza para todos los barceloneses.
Una familia mexicana con cinco hijos (el mayor de 12 años), van siguiendo con gran devoción las preciosas estaciones del viacrucis de la cripta. El padre con un librito, ya algo gastado, dirige la meditación y los rezos. No les causan ningún reparo los otros visitantes que pasan a su lado. La escena es conmovedora. Al final han recibido una bendición del sacerdote que les ha observado.
Llega un joven musulmán, emigrante marroquí con dos hijos, lleva 17 años trabajando en Barcelona. Está a gusto en la cripta contemplando lámparas, flores y la gran talla de Cristo. Al insinuarle que bajase la voz ya que hablaba fuerte con su mujer, nos da la razón, y nos dice que también ellos en la mezquita lo hacen para que haya recogimiento y se pueda rezar. Así se inicia una larga conversación. Se destaca el cariño con que pronuncia una frase: “Aeísa (Jesús) hijo de María”. Para nosotros Hijo de Dios, para ellos un profeta.
Mes de julio de 2003
Hemos finalizado solemnemente la conmemoración del centenario con la fiesta del Sagrado Corazón y de las familias. Ahora nos toca conservar y esparcir el fuego de espiritualidad que se ha avivado en este año. Recordamos con cariño el encuentro de los antiguos alumnos de la Escolanía que durante más de 60 años estuvieron animando las ceremonias del templo, ahora son ya padres de familia..
Una señora se presenta en la recepción y quiere encargar unas misas gregorianas (seguidas durante un mes). Al preguntarle el nombre del difunto nos dice que no es para ningún difunto sino para sus hijos que se han alejado de la Iglesia. La madre de familia visiblemente disgustada se lamenta de que sus hijos cuando eran jóvenes iban con ella a misa y ahora parece que pasan de todo. No sabe qué hacer y por eso se le ocurrió encargar estas misas.
Un joven está sentado serenamente en la cripta. Todo está en silencio. Cuando se va a cerrar la iglesia el joven se levanta y nos dice que aquí se encuentra a gusto porque hay algo que no sabe explicar que no existe en otras iglesias, aunque la estética del templo no le guste. Afirma que el día que descubrió la capilla de la adoración perpetua, comprendió de dónde venía este ambiente sagrado que él notaba.
Un Joven matrimonio entra al templo. El esposo lleva en brazos a una diminuta niña de tres días que todavía no ha abierto los ojos del todo. En el rostro del padre se refleja la satisfacción del momento. Nos dice que “va a presentarla al Señor”. Entran en la capilla de la adoración y salen al poco tiempo. ¿Qué ha pasado en el Tibidabo? Sencillamente ha acontecido algo grande, se ha dado una señal de fe: una joven familia vive confiada en el amor de su Señor.
Un joven de unos 30 años viene a menudo a la adoración cuando tiene algo de tiempo libre. Afirma: “Siempre que vengo, esté bien o mal, salgo con paz”. Es la manera que tengo de descubrir por dónde me quiere engañar el demonio.”
Una señora de un pueblo bastante alejado piensa a menudo en el Tibidabo, porque estuvo unas semanas de descanso y oración en la hospedería del Templo. Recordar los días que estuvo en el Templo le ayuda a rezar con gozo y paz.
Un señor viene muchas veces a rezar a la capilla de la adoración con el casco de la moto en la mano, y nos dice que hace 11 años que sube unas 100 veces al año. Cuando todavía trabajaba, muchos días al salir del trabajo en vez de pasear por la Diagonal pasaba por El Tibidabo y se paraba a rezar. Ya ha gastado dos motos, la que tiene ahora es la tercera.
Un adorador nocturno viene a recuperar su noche de adoración del mes de julio. Se ha desplazado desde la Seo de Urgell sólo para eso. Se le ve contento. Es un Señor jubilado con más de 80 años y nos cuenta que es de los fundadores de la adoración Nocturna allá hacia el año 1960. Con humor nos cuenta que solamente quedan dos y cuando se ven hacen sus cálculos de a quién le tocará primero marcharse. Más de una vez le han preguntado qué va a hacer allá al Tibidabo por la noche. Pero él sabe que cumple con la importante misión de interceder ante el Señor por toda la humanidad.
Mes de agosto de 2003
Una adoradora de más de 80 años no deja nunca de subir a su turno de adoración nocturna consciente de que el sueño y el cansancio que experimenta muchos días son una señal de su amor a Jesús y los ofrece por las intenciones de la Iglesia y de los necesitados.
Un matrimonio se presenta un miércoles en recepción y preguntan a qué hora hay misa y si hay algún sacerdote para poder confesarse. Se les ve contentos. Nos dicen: “Hoy hace exactamente 30 años que nos casamos aquí y queremos revivir el acontecimiento, ponernos en paz con Dios y darle gracias”. Este acontecimiento nos alegra ciertamente.
Un chico y una chica de unos 13-14 años están cerca del confesionario y al preguntarles si se quieren confesar dicen que sí. No han hecho la comunión pero como están bautizados se les prepara un poco y se confiesan muy bien.
Nos visitan unas monjas de clausura en un pueblo que tienen la Adoración perpetua día y noche desde hace 50 años. Por la edad avanzada y su número reducido, solo pueden exponer el Santísimo durante el día. Su iglesia sigue estando abierta y no son muchas las personas que van a adorarlo. Ellas dicen que no saben cómo hacer para fomentar la adoración y la espiritualidad.
Una madre ha criado sola a sus dos hijos porque el marido la abandonó. Ella está relacionada con el Tibidabo por medio de la revista, y hace poco se le murió un hijo de accidente. Pide que recemos por ella porque en estos momentos no encuentra sentido a su sufrimiento ni puede ver a Dios por ninguna parte.
Mes de septiembre de 2003
En primer lugar queremos recordar a tantos grupos de peregrinos que en este verano han visitado nuestro Templo. Los más numerosos han sido los italianos procedentes de Brescia, Turín, Catania, La Puglia, Bari,... y otros de diferentes países. Por norma general venían con sus párrocos al frente y haciendo “turismo religioso”. Unos rezaban y otros celebraban la Eucaristía.
Una señora se presenta en la recepción pidiendo con mucha insistencia que recemos por sus 12 hijos. Se desahoga comunicándonos que cuatro de ellos no creen en nada aunque los otros sí; tiene también un hijo deficiente.
Una religiosa ortodoxa de San Bartolomé, de Rumanía, está pasando unos días en casa de unos familiares en Barcelona y nos visita. La imagen de Mª Auxiliadora le inspira mucha devoción. Luego nos explica la situación de su país, cómo siendo rico en recursos vive en una gran pobreza a causa de un régimen comunista soportado durante tantos años. Su congregación se dedica a la enseñanza y son muchos los problemas que están viviendo.
Un joven sacerdote que estudia en París, nos visita con su familia. Nos explica que la Iglesia en Francia se está poco a poco recuperando aunque la edad media del clero diocesano está sobre los 70 años. Después de la visita del Papa del 1997 se notó un aumento de vocaciones y parece que ahora vuelve a bajar.
Seis jóvenes están sentados delante de Mª Auxiliadora, en el primer banco. Aparentemente están hablando de sus cosas. Al acercarse el sacerdote le hacen algunas preguntas. ¿Por qué vosotros adoráis a la Virgen? (Los padres del joven eran testigos de Jehová, aunque él pasaba de ellos). Se inicia un diálogo. A un cierto punto el joven que más hablaba se sincera, y como para “acortar” dice: “Mira, si nosotros no creemos en Dios es porque si lo aceptamos, ello nos implicaría seguir unas normas de vida y nosotros no queremos estar atados a nada”.
Una madre y una hija argentinas entran en la capilla de la adoración y pasan un buen rato rezando. Al salir se les recuerda que han colaborado con la adoración perpetua que desde hace 37 años hay adoradores que interceden ante el Señor para pedir perdón por los pecados. Ellas escuchan con atención y con una cara de envidia nos dicen que desearían tener lo mismo en su país porque lo que nosotros tenemos es una gran gracia.
Son las diez de la noche, el Templo ya está cerrado. Un joven de Hospitalet se acerca a la puerta y al ver a un salesiano le pregunta: “¿Qué significa esta estatua de ‘Dios’ con los brazos abiertos? Tiene que significar algo porque me ha impactado”. Comentamos el signo de los brazos en cruz que nos hace cercano el amor de Jesús. Al marchar nos dice que un día vendrá a visitar “la catedral.
Un joven de Madrid llevando bien visible una crucecita de madera colgada al cuello se presenta en recepción y nos comunica que este curso va a entrar en el Seminario de Getafe. Se nota su alegría en el rostro signo de una decisión interior importante.
Nos visita un grupo de unos 50 jóvenes del Apostolado de la Adoración de toda España. Les acompañan 5 sacerdotes jóvenes. Celebran la Eucaristía con cantos entusiastas y con un fervor admirable, capaz de conmover a cualquiera que les observe.
Nos visita un grupo de hermanas del Cottolengo con ancianos enfermos. Son las seis de la tarde y participan de la oración de la comunidad en la capilla de la adoración. Al marchar y repartirles una estampa del Tibidabo como recuerdo, desde sus sillas de ruedas, nos dicen que ellos forman un grupo que reza y ofrece sus sufrimientos por los sacerdotes.
Un joven musulmán está de pie en la cripta, quieto y sin ninguna prisa. Se nota que está satisfecho. También le gusta estar en las mezquitas, nos dice. Al ver los lampadarios saca un euro, lee la oración; se ve que le convence y echa la moneda. Luego levanta las manos en forma de cuenco, permanece un rato con los ojos cerrados, se pasa las manos por la cara y sale con la chica que le acompañaba. ¿Qué ha pasado? No sabemos. Un musulmán ha rezado a su Dios en la iglesia del Tibidabo.
Nos visitan unas hermanas de la Congregación de la “CRUZADA EVANGÉLICA”. Su misión es atender a jóvenes y nos piden que recemos por sus vocaciones.
Dos familias con sus hijos pequeños entran en la cripta. Por el color de la piel se ve que son africanos. Cuando descubren la imagen negra de la virgen de Montserrat enseguida van a verla. Nos podemos comunicar con ellos porque son de Costa de Marfil y hablan francés. Nos dicen que son católicos y vienen de la capital de Abidjean.
Una pareja ya mayor, acompaña a su tía a visitar el Tibidabo. El padre nos dice que es AA.AA salesiano de Badalona y que está muy contento con la educación recibida y que no deja ningún día de rezar por la noche a Mª Auxiliadora.
Una familia viene a misa con sus dos hijos, uno de ellos hace poco que ha hecho la primera comunión y los padres quieren que se vaya acostumbrando a participar en la Eucaristía. ¿Hay algo más hermoso y esperanzador que ver a una familia con sus hijos frecuentando las celebraciones del Templo?
Una pareja portuguesa apenas entra en la cripta pregunta ¿dónde está el Santísimo? como manifestando que todo el arte del Templo no les importase ante la presencia real de Jesús. No podemos dejar de sentirnos contentos cuando vemos signos de fe y devoción.
Una madre francesa ante la puerta de la capilla de la adoración, en donde se dispone entrar, nos comunica con gozo que tiene dos hijos sacerdotes, Francisco Javier y Federico, uno salesiano y otro diocesano. Nos pide que los encomendemos en nuestras oraciones.
Una abuela entra con su nieto de unos 8 años en la cripta. Se nota que el chico está muy despistado. La abuela le va explicando las cosas, hasta le lleva a la capilla de la adoración. Delante de los lampadarios el chico dice si tiene que pedir un deseo al encender la vela. La abuela le corrige diciendo que lo que se pide es una cosa buena. Al salir el chico hace la señal de la cruz, muy satisfecho. La abuela se despide diciéndonos que ella hace lo que puede con su nieto “dadas las circunstancias” ¡Benditas abuelas que viven la vida cristiana con entrega y saben aprovechar todos los momentos oportunos para crear pequeños hábitos de vida cristiana!.
Una familia china con 9 hijos. Todos están sentados en la cripta hablando bastante fuerte. El papá, el único que sabe castellano, lleva en brazos a su pequeño. Nos explican que no son católicos y viven en Francia. Piden permiso para hacerse una foto delante del altar mayor y se marchan contentos.
Una Sra. que dice ser parienta de Dña. Dorotea de Chopitea (dama barcelonesa que tanto ayudó a D. Bosco), nos visita con las compañeras de su grupo de oración. Después de explicarnos su relación de parentesco con la “Venerable”, nos informa que se está intentando reactivar el proceso de su beatificación hace tiempo iniciado. Nos pide a los religiosos que nos movamos y propaguemos invitaciones para que el pueblo pida su intercesión.
Un joven ordenado sacerdote en Toledo el pasado mes de junio, ha querido celebrar en el Tibidabo su primera misa solemne, lugar en donde fue bautizado y para él es un sitio de agradables recuerdos. Fue una fiesta de gran alegría para todos los amigos del Tibidabo. Emilio, el misa-cantano, nos ha asegurado que rezará por nosotros.
Estos días de verano se ha visto un adorador con sus dos hijos rezando en la capilla del Santísimo. El motivo que nos ha dado es “para que los hijos se vayan acostumbrando a rezar y a estar con el Señor”.
Unos nueve jóvenes apenas entran en la cripta se dirigen directamente a la capilla de la adoración. Se diría que ya saben a que vienen. Luego se interesan por la historia del Tibidabo. Nos comunican que son seminaristas de Toledo.
Un joven de unos 23 años mira con atención los mosaicos de la cripta. Nos dice que su padre es israelita y la madre católica, pero que él no cree. No puede entender cómo haya un Dios sobre todas las cosas, aunque comprende que sería más feliz si lo aceptara. Escucha con atención la noticia del amor de Dios, que podemos descubrir en sus dones, empezando por el de la vida, la salud, la naturaleza, el trabajo...
Un abuelo con su nieto de 8 años van directos a la capilla de la adoración. Al salir se nota que traen tres velas y piden permiso para encenderlas y ponerlas en los lampadarios. El abuelo que está muy afectado, nos explica que en poco tiempo se le ha muerto su esposa y la madre del pequeño, y venían a rezar.
Todavía no se ha abierto el Parque de atracciones y un chico y una chica de unos diez años aprovechan para entrar en la cripta. Van mirando todo con curiosidad y al entran en la capilla de la adoración se les explica que aquí se reza. Ellos contestan que no saben. La chica dice que sólo se acuerda del “Angel de Dios”. Después de ayudarles a entender que rezar es empezar dando gracias a Dios por todo lo que se tiene, entran otra vez y puestos de rodillas, (porque ven otras personas arrodilladas), hacen su “oración”.
Todos los viernes a primera hora podemos ver a un señor bastante mayor que entra en la capilla. A media mañana sale para volver a entrar al poco tiempo. Al mediodía va a tomar su bocadillo por la plaza del Tibidabo. También lo vemos asistiendo al rosario y a las vísperas para luego marcharse. En realidad sabemos poca cosa de su vida. Alguna vez nos ha dicho que “el viernes es su día” y quiere pasarlo en el Tibidabo al lado del Sagrado Corazón de Jesús. Creemos que su presencia entre nosotros es una verdadera gracia de Dios.
Al salir de la misa de 12 un señor nos comunica que tal día como hoy hace 22 años que empezó a venir a rezar. Se le ve contento y su rostro refleja paz. No está apuntado a ningún turno porque su horario no se lo permite, pero viene siempre que puede.
Una madre de familia sale de la adoración y nos señala a un señor que está de rodillas. Nos dice que recemos por José porque está en un tratamiento de cáncer en fase terminal y lo lleva muy mal. Que por favor recemos por él, nos repite, con insistencia y con fe.
Una señora se muestra interesada por el arte de la cripta. Es una profesora de religión de Tenerife y entre otras cosas nos comenta la dificultad que tiene con sus alumnos por lo poco que reciben de vida religiosa de sus familias.
Dos jóvenes que trabajan en Estados Unidos escuchan la historia del Tibidabo como Templo Expiatorio. Cómo el que reza llega a interpretar su vida y la historia en clave de fe. A este punto, uno de ellos nos interrumpe y dice que esto es imposible en América porque allí sólo vale el dinero y todo está montado sobre el dinero.
Acude una familia con tres hijos que hablan francés. Dicen que no son católicos ni protestantes y que sólo creen en la vida. El hijo mayor está interesado y pregunta el por qué rezamos aquí. Entre ellos se ve una relación serena y de respeto. Parecen ser personas de buena voluntad en las cuales Dios también actúa..
Una madre con la abuela y el niño pequeño de unos 4 años pasan delante de la capilla de la adoración. La madre invita al pequeño a entrar para rezar el Padrenuestro. Después no dice que en casa le enseña a rezar lo que ella sabe porque en el colegio no le enseñan nada.
No podemos dejar de hacer referencia de tantos argentinos que visitan el Templo del Tibidabo con su gran religiosidad. Una familia argentina entra con sus cinco hijos en la cripta, todos con mucha formalidad van directamente a la capilla de la adoración. Al salir nos interesamos por ellos La madre se queda en la basílica con el pequeño que estaba durmiendo en el cochecito cuando los demás suben contentos a los pies de la gran estatua que preside el Templo.
Otra señora de la Patagonia (Argentina) se presenta en recepción porque ha visto a D. Bosco en la cripta y ella conoce mucho a los salesianos. Se alegra de conocer la historia del Templo y se marcha contenta..
Una Señora bienhechora del Tibidabo desde hace muchos años acude a menudo a rezar. El último día que nos visitó ya no veía casi nada. Siempre la acompaña con mucho cariño un hijo suyo. Le hemos dado la bendición de Mª Auxiliadora..
Mes de octubre de 2003
Nos visita un grupo de más 50 personas de cristianos ortodoxos griegos. Les acompañan dos sacerdotes que saben italiano y hacen de traductores. No era la primera vez que venían. Manifiestan gran interés por la historia del Tibidabo y de D. Bosco que ya conocen de su país. Visitan todo el Templo. Se despiden cantando en la basílica una oración en su lengua griega que era una jaculatoria al Sagrado Corazón que ellos también veneran sobre un monte.
Unos visitantes franceses ante la virgen de Montserrat nos cuentan la tradición de su Virgen negra de Mians, cerca de Chambery (Savoie): “Una peregrina pidió acogida en los pueblos y no se lo dieron y fue a refugiarse en una montaña. En aquellos días sobreviene una catástrofe y se desmoronan todas las montañas quedando en pie sólo donde estaba la peregrina. Al subir, encontraron una Virgen Negra”. Coincidimos en que era del siglo XII, como la Virgen de Montserrat. En esta época las vírgenes negras eran populares, porque querían reflejar en ellas las palabras del Cantar de los Cantares: “Soy negra pero soy hermosa”.
Un grupo numeroso de más de 20 monjas ... del Sagrado Corazón salen de la capilla de la adoración después de rezar un buen rato. También han visitado la exposición de la Santa Sábana. Antes de partir nos dicen que leen en el comedor la revista del Tibidabo. Nos piden que recemos por ellas y su misión sobre todo por las que parten a Centro América.
Nos visita un salesiano de la Inspectoría de Valencia. Dice con pesar que no pudo estar en el día de la fiesta de los antiguos alumnos de la Escolanía del Tibidabo, y por eso viene ahora. Al ver todos los rincones de la casa se emociona recordando tantos momentos felices de sus primeros años de formación salesiana.
Una señora con tres jóvenes, uno de tez morena, pregunta en recepción dónde está la capilla del Santísimo. Es la primera vez que venía. Se le indica explicándole el sentido de la adoración. La señora pregunta también si puede entrar el joven musulmán. “Es que se quiere convertir”. Nos asegura que sólo estará sentado. ¡Impresiona ver una cristiana con tanto celo apostólico!.
Un joven matrimonio de Papiol nos dice que el Tibidabo les queda lejos para poder venir más a menudo a misa. Hace siete años empezaron en la parroquia de su pueblo un grupo de adoración nocturna de 21 a 24 h.. Su presentimiento era de que no duraría mucho tiempo pero con sorpresa ven que continúa adelante. Esta buena noticia nos alegra de verdad porque vemos que Jesús sacramentado quiere hacerse presente en todos los pueblos.
Nos visita el grupo de laicos y sacerdotes de Roma, postuladores de la causa de los santos. Actualmente llevan adelante varias causas de beatificación de Cataluña. La de Gaudí que piensan será una conmoción universal, y que las acusaciones de “masón” que se le atribuyen, son todas falsas. Un jefe de masonería dijo “¡qué más queríamos nosotros que Gaudí hubiera sido masón!.
Un obispo ortodoxo del Líbano nos visita acompañado por un matrimonio y un laico. Se interesan por toda la obra del Tibidabo. Nos dicen que en el Líbano los ortodoxos han pasado en poco tiempo de 400 mil a 200 mil. Cuando entran en la iglesia hacen siempre la señal de la cruz El agua bendita no la usan en esta ocasión sino para bendecir las familias. Por la mañana hacen oración en casa encendiendo unos granos de incienso. Se les nota un gran espíritu de oración.
Dos monjas jóvenes con hábito blanco, rezan con devoción ante el Santísimo. Luego nos dicen que son de una congregación religiosa recién fundada para defender la Eucaristía y ayudar a los pobres... Una de ellas era la hermana fundadora. Ya tenían tres obras en dos países. No alegramos al oír esta hermosa noticia porque nos confirma que el Espíritu Santo no deja de actuar en su Iglesia.
Un matrimonio joven con 4 hijos pequeños nos visita. Pertenecen a las comunidades Neocatecumenales. El mayor tiene 6 años y el pequeño meses. En la cripta les ha costado estar recogidos. En la capilla de la adoración han rezado el padrenuestro y se han despedido de Jesús lanzándole un beso. Subir a los pies de la estatua del Sagrado Corazón ha sido una aventura.
Tres jóvenes de tez morena preguntan ¿para qué sirve esto (señalando el confesionario)? Se les explica para que los sacerdotes en nombre de Dios, a quien no vemos, nos perdonen los pecados... Nos dicen que son de la India y su religión es la Sijs. Para ellos el hacer caso a Dios es importante. Se han quitado la barba y el turbante porque a la gente de aquí no le gusta y quieren adaptarse.
Son las diez de la noche y un matrimonio de Lituania con un hijo al que acompañan unos amigos. quiere rezar ante el Santísimo antes de partir al día siguiente para su país. Se interesan por la Iglesia. Se les nota que su cristianismo les ha calado dentro. El marido lleva un anillo que se ve claramente que es un rosario. Nos manifiestan su preocupación para ir a evangelizar a la vecina Rusia. Los rusos son abiertos y escuchan. Al partir hacen genuflexión al Santísimo desde la Eucaristía.
Dos jóvenes vestidos con túnica y turbante entran en la cripta, hacen reverencia a los sacerdotes que se retiran de celebrar la misa. Luego se ponen de rodillas en el centro de la iglesia y hacen algo que parece una oración: se inclinan hasta el suelo, levantan las manos e incluso con ruido de dedos. Al preguntarles quiénes eran nos dicen que son “bereberes” de Argelia. Nos dicen que su Dios es el mismo que el nuestro y les explicamos que el nuestro se nos ha acercado por Jesucristo, que es humano... Nos dicen que nos comprenden.
Un joven y dos chicas leonesas han trabajado en Menorca y ahora lo están haciendo en Mallorca. Escuchan con atención. Se ve que tienen fondo religioso. El joven explica que ha sido catequista en su parroquia y se le nota ilusión. Al insinuarles que la fe estaba socialmente amenazada nos dicen que para ellos es cosa particular de cada uno y no hace falta manifestarla. ¿Seguro? Entonces ¿por qué Jesús nos dice que vayamos a anunciarla?.
Un padre con un chico de unos 12 años está ante la puerta de la capilla de la adoración. Al preguntarle si sabía rezar, contesta con un castellano muy claro que es de Hungría y católico y por eso sabe rezar. Entra contento en la capilla y reza por las intenciones del Tibidabo.
Una pareja ya mayor está en la cripta. Ella tiene aspecto de ser más joven y emigrante de los países del este. Al pasar delante de la capilla de la adoración, decidida, entra a rezar. El señor se queda fuera. Al querer explicarle que allí se rezaba para pedir perdón por los pecados, contesta con voz recia, que a él no le importaba nada porque no tenía esta creencia. Al cabo de un rato sale la chica visiblemente emocionada todavía con las lágrimas en los ojos. Al alejarse hacía el funicular no paraba de girarse hacia atrás mirando al Templo, como queriéndose despedir, como si le supiera mal dejar algo querido.
Se presenta una familia con dos niñas pequeños de 5 y 7 años respectivamente. La pareja se había casado en el Tibidabo. Era el santo de la mamá y antes de entrar en el parque venían a visitar la iglesia. Los niños siempre contentos suben hasta los pies de la imagen. Al despedirse van a rezar el padrenuestro que el padre les ha enseñado y reza cada día con ellos al pie de la cama. Al despedirse nos dicen que ellos han buscado un colegio católico porque la educación es la mejor herencia que les pueden dar a los hijos. ¡Siempre será un gozo profundo ver una familia con sus pequeños acercarse a Jesús!
Nos visita un matrimonio joven ortodoxo de Rumanía. Les encanta la cripta. La comparan con sus iglesias. Rezan. Comunican su extrañeza de que en España la gente crea tan poco. En su país cada domingo las iglesias están llenas de padres con hijos y jóvenes. Se tiene que ir antes para coger sitio. Rezamos para que esta fe gozosa de los hermanos ortodoxos nos fortalezca la nuestra que tantas veces aparece como lánguida y triste.