INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO
Mes de septiembre de 2004
En este mes queremos presentar al Señor a todas las personas que han subido al Templo durante el verano, peregrinos, devotos, turistas, adoradores, niños y jóvenes, familias y ancianos. Los que hemos tratado y los que no hemos podido conocer, y en especial a los que se han confesado y asistido a la Eucaristía. Que el Corazón de Jesús los bendiga a todos y los haga fuertes en el amor.
Un joven con su novia se paran ante la capilla de la adoración. Al informales de la adoración perpetua, el joven enseguida empieza a preguntar, en tono juicioso, el por qué la Iglesia prohíbe el aborto, y los preservativos, y la inquisición..., parece que se está desahogando. Dice que él no está bautizado y no cree en Dios. Para él Dios es la naturaleza. Hacía tiempo que quería hablar con un sacerdote porque piensa que han estudiado varias carreras y son inteligentes. Al intentar descender la conversación al nivel concreto de la vida diaria (en la cual Dios se nos manifiesta), resulta imposible, porque parece que sólo existen conceptos. Después de casi una hora de diálogo les invitamos a subir hasta los pies de la imagen y nos despedimos como amigos.
Cuatro monjas filipenses pasan un rato rezando ante el Santísimo. Luego se les explica la historia, aunque muchas cosas ya las saben. Nos recuerdan que D. Bosco aprendió de D. Felipe Neri., ellas son las primeras que conocieron a los salesianos en Barcelona y actualmente todavía vamos a presidirles la Eucaristía cada día.
Durante este mes de agosto hemos tenido en la residencia a dos señoras, Han sido como de la familia. Iban siempre juntas porque a la más viejecita le costaba caminar. Las hemos visto con mucha paz asistir a la misa y a la adoración.
Un grupo de ocho jóvenes se les ve interesados por lo que observan. Son iltalianos de los muchos que suben estos días. Al escuchar la historia de los inicios del Templo, en que los grupos de laicos de las parroquias lo apoyaron con su espíritu de sacrificio y expiación, exclaman: nosotros somos de la Acción Católica de Vicenza (Italia). Después de visitar todo el Templo, hacen un bonito signo, recogiendo entre todos un donativo que entregan, agradecidos, con sus firmas.
En estos días de verano hemos visto gestos hermosos de los adoradores que indican el amor que tienen a Jesús sacramentado. Como aquella persona mayor que hace 20 años que viene en un turno del sábado. Su hija quería llevarlo al pueblo el fin de semana para descansar y él no ha querido ir porque tenía que venir a la adoración.
Una joven está mirando detenidamente el mosaico central de la cripta y se extraña porque ve unos símbolos que parecen del zodíaco: un león, un buey, una águila, un hombre. Naturalmente, aprovechamos la ocasión para hacerle ver la importancia de los evangelios para conocer a Jesús e indicarle los diferentes lugares de la cripta en donde están representados estos símbolos.
Nos visita un señor con dos niños de 6 y 8 años.. Al invitarles a rezar, el padre nos dice que no saben, y él no cree; está divorciado y la vida se le hace dura. Le invitamos a que intente invocar al Señor y verá cómo le escucha.
Un grupo de jóvenes de la parroquia de N.S. de la Asunción de Getafe (Madrid) nos pide pasar una noche en la residencia. Regresan de Lourdes, en donde han estado dos días con el Papa. Hablan de él con cariño, aunque lo han visto muy cansado y como un enfermo más. A la mañana siguiente, celebran la Eucaristía con su presbítero y sus cantos. A un joven se le ve un breviario (libro de la liturgia de las horas que rezan los sacerdotes) en la mano y se le pregunta de dónde es seminarista. Nos dice que no lo es, sino que como laico ha descubierto la riqueza de la oración con los salmos. Luego, cual no fue nuestra admiración, cuando en la misa todos los jóvenes, chicos y chicas, sacaron sus breviarios para proclamar el “Benedictus”. Interrogados, nos dicen que su antiguo párroco les enseño a rezar la liturgia de las horas y están muy contentos.
Un grupo de doce monjas jóvenes rezan ante el Santísimo, participan en la Eucaristía de las 19’h. y hacen las vísperas con cantos. Luego escuchan con atención la historia de D. Bosco y el Tibidabo. Nos dicen que son “Misioneras oblatas de Mª Inmaculada”, una rama nueva de los oblatos. Son las primeras hermanas del Instituto. Residen en Madrid. La mayoría estudian teología, y ahora están de peregrinación. Nos alegramos al constatar la vitalidad de la Iglesia que continuamente va renovándose por el Espíritu Santo.
Cuatro muchachos, dos chicos y dos chicas de unos 12 años van paseando rápidos por la cripta. Al pararse ante la capilla del Santísimo, en donde se estaba celebrando misa, se quedan como clavados, con los ojos bien abiertos. Al preguntarles si sabían qué se estaba haciendo, dicen que no lo habían visto nunca. Eran de Sabadell de la “religión” de los mormones, que en realidad es una secta. Se les explica la manera de dar gracias a Dios, que siempre será la base de la fe, lo cual escuchan con los ojos sin pestañear porque para ellos todo les era nuevo. Al cabo de poco tiempo un señor les llama desde la puerta y salen rápidos.
Una pareja con un niño pequeño pasa delante de la capilla. El papá nos dice que el chiquito ya reza porque lo aprende todo de su hermano. Al escuchar que aquí se reza de día y de noche y que todo es un regalo de Dios, enseguida está de acuerdo y nos explica que él había nacido tres veces: la primera, de su madre, la segunda, de joven en un accidente en que estuvo más de una semana en estado de coma profundo, y la tercera vez, en un atentado terrorista del que salió ileso. Contentos se van con su pequeño.
Un grupo de muchachos, la mayoría de color, entran hablando fuerte e inconscientes. Parece que están esperando que se abra el parque y buscan pasar un rato. Al pararles un poco los pies y hablar con ellos, resulta que todos saben rezar el padrenuestro. Luego van, muy formales, a la capilla de la adoración. ¡Habíamos mirado sólo la apariencia de las personas!
Una joven de Sant Boi ha empleado más de una hora para subir al Tibidabo. Aquí se pasa largos ratos ante el Santísimo; se interesa por la adoración nocturna y come en el jardín. Luego continúa rezando, y a media tarde se despide. Nos alegra que haya personas espirituales que se interesen por la adoración. Creemos que ello es una señal que el Espíritu de Jesús sigue actuando y busca nuestra intimidad.
Un adorador nocturno nos comunica que su hija, que entró en el Carmelo hace cuatro años, va a hacer los votos perpetuos en el mes de septiembre. También nos informa, que una profesora de un colegio salesiano, ingresó hace poco como monja contemplativa. Nos alegramos de estas noticias frescas y alentadoras.
Una pareja con la esposa embarazada suben a rezar. Ella está preocupada porque le van a provocar el parto dentro de unos días. Se le recuerda lo que San Antonio decía, que cualquier cosa que pida una mujer embarazada, Dios se la concederá, porque está contribuyendo con Él a la obra de la creación.
Dos jóvenes salen de la capilla. Cuando se les explica la historia de D. Bosco se alegran porque admiran su obra y su espíritu. Nos preguntan sobre la situación actual de la Congregación Salesiana. Les sabe mal que tengamos pocas vocaciones en España. Nos dicen que no entienden lo que está pasando en Europa. Uno de ellos, que parece el más entusiasta, es de la parroquia del Carmelo de Barcelona y hablará con el párroco para que invite a los grupos de catequesis a subir al Templo. Desde aquí queremos conectar con los sentimientos de estos jóvenes.
Un arquitecto sube con su señora a visitar el Templo y escuchan con atención la historia. Luego al ver las sólidas piedras de la cripta, nos dice que sería su ilusión dirigir una construcción con piedras de cantera, como las que está viendo. Aunque ahora, añade, ya no es tan difícil como antes el sacar las piedras con la misma curvatura, porque para medir ya se usan aparatos modernos de laser.
Un joven bastante mayor se acerca y dice que quiere dialogar un rato sin hacer polémica. La primera pregunta es sobre el infierno, luego sobre el cielo, después sobre las religiones... Al intentar concretizar en actitudes de vida, llegamos a lo que era importante. Se llama Josep, está soltero y vive con su madre de 80 años con la cual le cuesta la convivencia. Le aseguramos que rezaremos por él ya que es aquí donde se juega su felicidad, en poder amar a su madre anciana en su realidad.
Presentamos al Señor las intenciones de todas las personas que encienden velas, tanto electrónicas como de cera, tanto las de la viejecita que lo hace con sus diez céntimos, como el que compra 20 velas, tanto la extranjera que se quiere llevar la vela eléctrica, como quien lo hace casi como una diversión, o la señora que la deposita delante de la custodia, para que “el Señor la vea mejor”.
Un joven portugués entra en la sacristía para hacernos una pregunta, todo interesado. ¿Qué es aquello redondo blanco que está en el centro de aquella capilla? Nuestra primera reacción fue de desconcierto y de no saber por donde empezar. Le explicamos algo de la institución de la Eucaristía. Luego nos dijo que se creía que era un trozo del santo sudario.
Una familia con dos niños pequeños está delante del lampadario. La madre reza flojito con ellos. Se ve que son gente sencilla. Al pasar delante de la capilla del Santísimo y ver a las personas quietas y rezando en un gran silencio, la pequeña le dice a la mamá. ¿Están hablando con los ángeles?. La madre también se sonríe y nos explica que ella le ha enseñado a rezar por la noche al ángel de la guarda.
Una pareja después de 25 años de casados quieren renovar su fidelidad. Celebran la Eucaristía de aniversario para dar gracias por el don de la vida familiar y pedir misericordia para continuar amándose. La comunidad del Tibidabo les acompañamos y presentamos al Señor a las parejas que hace 25 años que se casaron en el Templo.
Dos chicas jóvenes con el velo característico de las musulmanas se pasean por la cripta con la cámara de filmar en la mano. Ante la capilla del Santísimo no las dejamos entrar, y sentimos no poder hablar con ellas a causa del idioma. A cabo de un rato, al ver a muchas personas que entraban en la capilla, sienten curiosidad y vuelven a intentarlo Al final, se hacen una foto ante san José, cogen una hoja de espiritualidad “El mayor don, morir bien” y se marchan. Nos quedamos con las ganas de decirles una palabra sobre lo que han estado viendo y sobre Jesucristo sacramentado.
Hacia el caer de la tarde, un joven entra bastante despistado. Nos dice que trabaja de guardia jurado en las atracciones y ahora tiene un rato de descanso. Desde pequeño no había entrado y le encanta todo lo que ve. Cuando se le habla de oración, no lo tiene claro. Se le explica cómo funciona el lampadario. Primero quiere leer la oración y luego que se ha convencido, echa la moneda y la reza, con una sencillez que conmueve.
Un
grupo de 40 jóvenes con algunas familias vienen de Lourdes,
en donde han representado un espectáculo de D. Bosco para los enfermos:
“Giovanni, saltimbanco per amore”. Son italianos de Bologna. Nos piden celebrar
la Eucaristía y luego visitan el Templo.