INTENCIONES PARA LA ORACIÓN
Del TIBIDABO
Mes de noviembre de 2003
Iniciamos este mes con la fiesta de todos los santos y el recuerdo de los difuntos. El Tibidabo reza continuamente por ellos ofreciendo un rosario y una Eucaristía cada día por los que están inscritos a la Obra Expiatoria.
El grupo de Schola Cordis Jesu ha reemprendido sus actividades de los sábados por la tarde con la catequesis de niños, de jóvenes, las charlas para adultos y la participación en la Eucaristía de las 19’- h.
Otra señora judía visita la cripta y de improviso se acerca al sacerdote para preguntarle sobre el significado del “camino”, señalando el Viacrucis, (bajo relieve que bordea toda la iglesia). Aunque nos dice que ella no practica, escucha visiblemente emocionada el relato de la pasión que nos hace presente a todos el mensaje cristiano de la no violencia, del amor y el perdón incluso a los enemigos.
Una pareja de novios que se van a casarse en este mes, piden que la boda sea dentro de la celebración de la Eucaristía. Los dos están decididos a darse la vida uno al otro para siempre y ven que necesitan la ayuda de Dios. Se preparan con una confesión general de su vida y hacen una ofrenda para iluminar el Templo durante la noche de la fiesta de su boda.
Una joven que acaba de venir de Arabia hacía una semana visita con gusto la iglesia y pregunta por qué el donativo de los lampadarios es diferente, como si hubiera unos santos más importante que otros. Se le explica y se inicia un sencillo diálogo. Nos dice que aquí en España da gusto rezar en las iglesias; en Arabia a los católicos no los dejan rezar en público, aunque ella dice que lo hacía en privado. Está contenta porque puede rezar en una iglesia.
Matrimonio joven emigrante de Argentina ha venido a buscar una vida más holgada que en su país. Ahora, después de casi un año en Barcelona han decidido regresar. Han descubierto que la felicidad no les venía de un mejor trabajo sino de vivir el amor y la relación personal. Aquí han visto a la juventud desenfrenada por las noches y no lo entienden. No querrían ver a sus hijos en esta situación. Van a reemprender una vida más sencilla con los suyos en su país. Conocen a D. Bosco e incluso eran catequistas en su parroquia.
Una viejecita de 82 años camina despacio dentro de la cripta, cogida del brazo de su marido. Nos confiesa, con vergüenza, dice ella, que siendo hija de Barcelona era la primera vez que entraba en el Templo. Le mandamos dos padrenuestros de “penitencia”. Ella se lo toma en serio y entra en la capilla de la adoración para rezar.
A primera hora de la mañana entran en la cripta un grupo de personas mayores con sus bastones de excursionista en las manos. Son montañeros de la 3ª edad venidos de toda España, que hacen una ruta. Al pasar por el Tibidabo no quieren perderse la ocasión de visitarlo. Están admirados de lo que ven. Se les ve contentos. La parada es corta porque deben proseguir el camino. Dicen que aquí en el Tibidabo rodeados de belleza se sienten más cerca del cielo.
El Esplai de la Parroquia de N. S. de Lourdes de Badalona vienen a pasar el día en el parque de atracciones. Antes, los monitores quieren entrar con todo el grupo en el templo para hacer un Padrenuestro y ofrecer el día al Señor. ¡Qué hermoso ver a jóvenes cristianos que les importa la vida espiritual de los chicos y chicas a los que dedican su tiempo!
Un niño de unos 6 años mira con curiosidad cómo se está confesando un penitente. Al acabar la confesión el chico continúa de pie delante del confesionario. El sacerdote lo llama, le pregunta su nombre y si sabe rezar. El pequeño con toda espontaneidad empieza a recitar el Padrenuestro. El sacerdote se sorprende y se une a la oración. Entre los dos rezan el padrenuestro casi con emoción. Luego el sacerdote le da una bendición y le regala una estampa como recuerdo de su primer encuentro en el confesionario.
Un ciclista que ha subido la montaña y quiere rezar en el Templo. Al no atreverse a entrar con la bicicleta, como hacen tantos otros, ni dejarla fuera, se pone de rodillas en la escalinata y reza sin ningún respeto humano.
Una familia chilena queda admirada de la adoración perpetua, casi no se creen lo que están viendo. Nos dicen que en su país los capuchinos también tienen horas de adoración y que los salesianos somos muy buenos educadores.
Un joven emigrante llega al Templo cuando se está a punto de cerrar. Nos dice que ha subido caminando en la penumbra porque quería ver de cerca el Templo iluminado que tanto le llamaba la atención. La iluminación no se abría este día hasta las 21’-h porque nadie la había pagado. Tenía que esperar, pues, más de una hora. Y así lo hizo a pesar del frío. Al ver este signo nos admiramos de la capacidad de atracción del Templo iluminado y no podemos dejar de pensar en las horas en que no se puede iluminar porque nadie lo sufraga.
Una señora judía de Haifa entrar en la cripta y se pone como un chal sobre la cabeza. Muy orgullosa nos dice que es judía y que estaba contenta porque el Papa (“Abba” de Roma, decía ella), trabajaba mucho para las relaciones entre cristianos y judíos. Le impresionó su gesto de beber agua de la misma fuente que ellos en su viaje a Tierra Santa, porque ello significa un gesto de comunión muy fuerte.
Un domingo por la tarde un joven sacerdote indio viene a visitar el Tibidabo acompañado por una adoradora diurna. Nos explica que está de paso hacia Madrid para solicitar una subvención para un proyecto de atención a los chicos de la calle de Warangal (India). Conoce a los salesianos porque colaboran con él los estudiantes de filosofía.
Una pareja joven de México ha subido a pie disfrutando del paisaje y de la naturaleza. En la cripta enseguida han reconocido a D. Bosco y a Mª Auxiliadora. Escuchan contentos la historia del Templo. Ven con ilusión la foto original de D. Bosco y se alegran al enterarse de que el actual sucesor sea un salesiano de México.
Una viejecita que viene siempre que puede al Tibidabo y está en una Residencia quiere confesarse para celebrar el primer viernes. Una señora sube a buscar un sacerdote. La viejecita se pone muy contenta y nos dice que ha visto en el confesor una respuesta del ángel custodio al que había pedido poder confesarse.
Una joven pareja de emigrantes se acerca al sacerdote y le pide si le puede regalar una Biblia o si se la vendía. Mientras el sacerdote va a la sacristía ellos entran a rezar en la capilla de la adoración. Luego explican que viven en Mora de Ebro porque allí el chico ha encontrado trabajo y ella puede hacer unas horas. Aunque no están casados viven juntos. El sacerdote les explica que estar casados es diferente, porque su vida se les potenciará por el sacramento del matrimonio y recibirán la gracia para cumplir con la misión de ser esposos y padres. Se les da unos evangelios dedicados para que con ellos hagan presente al Señor en sus vidas y se marchan contentos.
Nos visita un grupo de estudiantes de la Escuela Judicial que está en la montaña del Tibidabo. Dicen que son de diferentes países de Hispanoamérica. Les encanta la cripta y no dejar de hacer exclamaciones de cuanto están viendo. Unos cuantos se encuentran tan a gusto que parece que no quieren salir; les tienen que venir a buscar porque el autocar ya está saliendo.
Hacia el atardecer del domingo, una pareja joven está sentada en los bancos del fondo. No hay nadie en la cripta. La chica lleva algunos peluches en los brazos, lo que indica que vienen de pasar el día en el parque. Después de un largo rato dan una vuelta muy despacio como si tuvieran todo el tiempo del mundo para ellos. Antes de salir nos comunican que ellos siempre que vienen al parque entran en la iglesia donde encuentran mucha paz. Se nota que no tienen mucho más de 20 años. Aprovechan para preguntar cómo se hace para casarse y añaden que no entienden a las parejas que conviven juntos. Ellos quieren casarse por la Iglesia y darse la vida uno al otro para siempre.
Cuatro emigrantes están sentados ante la Virgen de Montserrat. Por sus caras se diría que la vida no les sonríe en exceso. Preguntan por la próxima misa. Son de Colombia y están añorando las Eucaristías con jóvenes y niños que vivían en su país. Saben que necesitan rezar para echar adelante con sus familias aquí en Barcelona.
Un grupo de cincuenta jóvenes de Eslovenia nos visitan. Son de un instituto salesiano que después de acabar sus estudios hacen una gira por Barcelona. Se les nota un espíritu jovial, alegre y religioso. Los acompañan dos salesianos que les explica la historia de D. Bosco. En la capilla de la adoración completamente llena, rezan y cantan que emociona. Luego suben hasta los pies de la imagen del Sagrado Corazón en un día lleno de nubes y niebla.
Mes de diciembre de 2003
Un joven universitario que es adorador se interesa por la Sagrada Escritura y la Palabra de Dios y está profundizando en su vida espiritual, nos pide que recemos por él para que pueda aumentar su fe.
Un grupo de cinco novicias de las carmelitas de San José de Sant Feliu de Llobregat vienen con su superiora a pasar un día en el Templo. La mañana la dedican a reconciliarse con Dios y a la adoración. Comen en el jardín con la alegría habitual de la juventud sana, van a jugar en la sala de juegos, y visitan el Templo después de escuchar la historia.
Dos parejas de muchachos jovencitos de la ESO llegan el sábado dos horas antes de abrir el parque de atracciones y entran en la iglesia. A primera vista parece que pasan de todo y que solamente les interesa resguardarse del frío. En un momento dado una de las chicas dice al sacerdote que quiere confesarse. Los demás se lo toman a risa, pero ella se mantiene en lo dicho y va con el sacerdote a confesarse. Los demás un poco desconcertados se callan y respetan.
Una chica valenciana que estudia en Barcelona acompaña a una amiga de su pueblo que ha venido a visitarla. Se ve que son sensibles al arte y disfrutan de lo que están viendo. Antes de marchar hacen la visita al Santísimo Sacramento.
Una familia búlgara con sus dos hijos pequeños entran con mucha seriedad en la cripta. Después de dar una vuelta, el marido va a comprar una vela y vuelve todo satisfecho preguntando dónde la podía colocar, afirmándonos que era católico. El gesto sencillo y espontáneo puede chocarnos a los que nos creemos “intelectuales”, pero nuestra religiosidad es fría y sin signos.
Unos cuarenta ancianos de la Residencia de Sant Jordi, acompañados de sus educadores sociales, nos visitan. A algunos les cuesta caminar pero se ve que tienen coraje. Después de escuchar con atención la historia del Templo y la visita de San Juan Bosco a Barcelona, pasan a visitar las terrazas, la basílica y la ermita primitiva. Muchos recuerdan con ilusión los años en que subían con sus hijos. Los más atrevidos llegan hasta los pies de la imagen del Sagrado Corazón como si fuera la despedida: “Ésta será la última vez que subiremos”. Antes de partir casi todos van a rezar a la capilla de la adoración perpetua. Realmente impresiona relacionarse con ancianos que viven su vida día a día, conscientes de los años y superando los achaques de la vejez.
Un grupo de 50 alumnos de 1º de ESO del colegio Canigó, después de escuchar la historia del Templo salen con sus carpetas a dibujar la naturaleza y a comer al aire libre. Por la tarde pasan a la sala de juegos del Santuario y se divierten un buen rato. Antes de partir algunos hacen “su visita” al Santísimo.
Un grupo de jóvenes del Apostolado de la Oración dedica un sábado al trimestre para hacer un retiro. Han venido al Tibidabo para reflexionar, escuchar las charlas y encontrarse con el Señor. Aprovechan la capilla de la adoración para dedicar largos ratos a la oración ante el Santísimo.
Veinte empresarios polacos de la cerámica que han venido a Barcelona por asuntos de negocios aprovechan para subir al Templo. Aunque ya es hora de cerrar, se les tiene en consideración iluminándoles la iglesia y explicándoles la historia de D. Bosco, que ya conocen de su país, y que siguen con interés a través de una intérprete. También suben a los pies de la imagen y entran dentro de la Basílica iluminada por la luz de los focos que penetra por las cristaleras de colores. Por sus expresiones de admiración descubrimos su gozo.
Dos jóvenes de Cantabria están delante la puerta de la adoración perpetua cuando ven entrar un grupo de jóvenes como ellos, que estaban haciendo un día de retiro. Con los ojos bien abiertos no acaban de creer lo que están viendo y dicen: “Esto no es normal en nuestro país”. Nunca hubieran pensado que pudiese existir la adoración perpetua.
A media tarde de un sábado un grupo de seis jóvenes formando piña van pasando de estación en estación haciendo el viacrucis. Ello no es un espectáculo frecuente en nuestra iglesia. Dicen que son amigos de Igualada.
Una chica reza delante del mosaico de María Auxiliadora con una vela encendida en la mano. Después de un buen rato se inclina tres veces haciendo cada vez una señal de la cruz con los dedos de la mano unidos y de derecha a izquierda. Es la manera de rezar de los ortodoxos. Su fe es sencilla y espontánea. Ellos no tienen la tradición de rezar ante el Santísimo Sacramento y lo hacen delante de los iconos.
Unos quince jóvenes de la parroquia del Santo Cristo, con sus catequistas del camino neocatecumenal, vienen a hacer dos días de convivencias. Escuchan las catequesis, escrutan la sagrada Escritura, ayunan, rezan y acaban con la celebración de la Eucaristía.
Un grupo de 25 chicos y chicas de 6º de primaria del Colegio salesiano de Horta viene a pasar dos días de convivencia. Hacen actividades de grupos, juegos, comparten la comida y descansan en los dormitorios de la Residencia. El salesiano que les acompaña les explica la historia del Templo y rezan en la capilla de la adoración. Al bajar la montaña lo hacen a pie.
Nos visita un grupo de chicos/as y familiares que han formado entre ellos un “esplai” para dar una respuesta al tiempo libre de sus hijos. Se encuentran, se divierten, hacen excursiones, charlas formativas... Se respira entre ellos un ambiente de gozo y amistad envidiables. Son de Cerdanyola, de Sant Vicenç y de Sant Boi, escuchan con atención, suben hasta la imagen y luego van a pasar el día en el parque.
Nos visita un grupo de varias parroquias de Panamá con un sacerdote al frente. Se ve que son devotos porque enseguida van a rezar a la capilla de la adoración. Al explicarles la historia del Templo se ponen contentos porque conocen a D. Bosco y le tienen mucha devoción. En su país tienen una gran basílica y el 31 de enero hacen una solemne procesión con más de cien mil personas.
Un joven con su pareja pasa delante de los mosaicos del altar mayor de la cripta y enseguida reconoce a D. Bosco. El joven nos dice que le tiene mucho cariño porque estuvo en Colegio profesional de Sarriá y ayudó al gran escultor Puigdollers a modelar tantas tallas del santo. Encantado fue a visitar las imágenes de la Basílica con su característico estilo rectilíneo.