INTENCIONES PARA LA ORACIÓN Del TIBIDABO
Año 4º- Mes de junio de 2005
Inauguramos este mes celebrando la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús y acogiendo las reliquias de Santa Margarita María que sumergida en los abismos de amor del Corazón de Jesús hizo posible la propagación de su devoción.
Dos jóvenes salen de la capilla de la adoración y preguntan por la exposición de la Santa Sábana. Casualmente el Padre encargado los puede atender. Al final de la visita quedan que volverán otro día para acabar de verlo todo. Nos dicen que son de una nueva “congregación pontificia” fundada en el 2001 con el nombre de “Heraldos de Cristo” que el mismo Juan Pablo II les impuso. Su misión es dedicarse al apostolado con los jóvenes y las familias.
Un grupo de unos 20 adolescentes de una parroquia Alemana nos visitan con sus catequistas y el párroco, el cual nos explica que en su país están extrañados de tanto desorden que está aconteciendo en España. Su manera de hacer es diferente a la nuestra porque la preparación a los sacramentos se da en todos los colegios con profesores titulados, dedicando dos horas semanales.
La profesora de religión del Instituto estatal “Príncipe de Girona” sube, como cada año, con sus alumnos de secundaria. Visitan la Exposición de la Santa Sábana que es una catequesis sobre la pasión de San Juan, luego hacen sus actividades, llegan hasta la imagen del Templo, rezan y siempre hay algunos que se confiesan. Nos explica la profesora que este curso tiene muchos alumnos en sus clases de libre elección porque los mismos muchachos hacen su propaganda valorando las actividades y las salidas que se hacen al Tibidabo. Bastantes de ellos no están bautizados pero se lo van pensando. Al principio de curso una joven de bachillerato protestó porque la pusieron por equivocación en la lista de religión y ella decía que era atea. Naturalmente la cambian de clase. Pero al cabo de un mes quiere volver a la religión porque no le ha gustado la otra alternativa de social. Ahora quiere bautizarse. Nos impresiona lo que puede conseguir una profesora convencida de que está haciendo una misión, la cual reconoce que es dura y con momentos difíciles.
Un padre catequista de los chicos de 1ª comunión de su parroquia nos pide oraciones para ellos a través del correo electrónico. Sobre todo quiere que recemos por sus padres porque se da cuenta que muchos no tienen fe y ello es una gran dificultad para que los hijos lleguen a descubrir a Jesucristo vivo.
El grupo de jóvenes que prepara la revista “EFFETÁ” de la parrroquia del Sagrado Corazón de Sabadell nos pide oraciones para que el proyecto evangelizador de su pequeña revista salga adelante, sirva a los redactores para profundizar en su fe y los que la lean puedan dar gloria a Dios.
Una familia de Gerona con dos hijos escucha la historia del Templo. Al cabo de un rato, el padre coge confianza y nos dice que no sabe qué hacer con su hija mayor de 14 años que ya no reza y está perdiendo la fe y hasta le da vergüenza nombrar a Dios. Le decimos que también a nosotros nos preocupa el ambiente en que viven los jóvenes en el que ya no ven signos religiosos que les hablen. Le decimos que la fe no son ideas sino experiencias de vida en las que vamos descubriendo el amor que Dios nos tiene, empezando por la vida, la salud y el cariño de los padres.
Una adoradora que viene muy a menudo y se nota que tiene su vida iluminada, nos comenta con sencillez, que ve muy claramente que si cobra la pensión es para poder dedicar tiempo a la oración.
Nos llama una madre de familia que recibe la revista y nos pide que recemos por su marido que tiene un tumor y lo están tratando en Pamplona a donde tiene que desplazarse muy a menudo.
Una señora apenas entra en la cripta se dirige al sacerdote diciéndole que es evangélica y que aprecia nuestras iglesias porque siente en ellas una sensación diversa de sus centros de culto. Nos explica que sus padres la educaron con recelo hacia lo católico y ahora siente necesidad de relacionarse con nosotros. Nos pide que le leamos un texto de la Biblia. El sacerdote no la tenía en estos momentos en sus manos, pero sí el breviario con el cual iba a presidir las vísperas. Le objeta que un salmo sí le podía leer. Al abrir el libro sale el salmo 135 en que el pueblo hebreo va refiriendo los momentos de su historia de salvación y repitiendo como una letanía “porque es eterna su misericordia”. La señora y el sacerdote coinciden en la interpretación: que estas maravillas que Dios hizo con su pueblo ahora las sigue realizando y una de ellas será la próxima unificación de los cristianos en una sola Iglesia.
Una familia con cinco hijos entra un domingo por la mañana preguntando si había aquí una ermita de la Virgen, porque estaban haciendo una peregrinación. Les decimos que estaban delante de la imagen de Mª Auxiliadora. Ellos se colocan todos juntos en un banco y rezan el rosario. Al finalizar, como no conocían el Templo, les recordamos que ya son peregrinos y les subimos hasta lo más alto, con gran alegría de los pequeños.
Son bastantes los centros de “Esplai” que con la primavera se apuntan al TIBITOUR. Visitan el Templo, aprenden su historia, hacen una oración, algunos incluso en la capilla de la adoración perpetua, y luego entran al parque con una tarifa reducida.
Una familia amiga del Templo con cinco hijos nos comunica que tienen a sus dos mayores en unas “convivencias de estudio”. La madre nos explica que ello es una idea del colegio: hacen estudiar a los alumnos dos horas por la mañana y otras dos por la tarde y luego tienen deporte y actividades, y también rezan. Los chicos se apuntan bien contentos. Sabemos que la creatividad es un signo de espíritus abiertos y apostólicos.
Un punto clave para la explicación de la historia del Templo y la catequesis subsiguiente, es la fotografía de D. Bosco de 1886 en Martí-Codolar que está en la antesala del ascensor. Un alumno de secundaria al decirle que al cabo de cien años, como los de la foto, nadie se acordaría de él, hizo un gesto de escalofrío, como resistiéndose a que ello fuera verdad e incluso a querer pensarlo. D. Bosco, que conocía bien el mensaje de la Sagrada Escritura de nuestro fin terrenal y nuestra patria celestial, tenía muy en cuenta el destino eterno de todo joven y por eso realizó toda su Obra para ayudarles a que no se equivocaran de camino.
Tres jóvenes de la India entran con mucha devoción y recogimiento en la cripta. Cuando se dan cuenta de la capilla de la adoración la chica se quita los zapatos para entrar. El guía voluntario, que se da cuenta, le dice que no hace falta, pero no por ello la joven deja de hacerlo, luego entran los demás. Estos gestos nos hablan de una sensibilidad religiosa que supera nuestra cultura europea.
Cincuenta jóvenes de las Comunidades Neocatecumenales de Sabadell, que vienen a menudo a hacer sus convivencias al Templo, hicieron una peregrinación a Holanda para preparar el encuentro en Colonia con el Papa el próximo mes de agosto. Nos explican que se juntaron 35 mil jóvenes de 28 países de Europa. Para el viaje les repartieron por diversas ciudades para que fueran a predicar el Evangelio en las calles. A ellos les tocó Luxemburgo. Se plantaron con su pancarta en francés: “Jóvenes católicos en misión por Europa”, rezaron laudes cantados con sus guitarras y tambores ante la gente. Luego dieron su experiencia de Jesucristo a los que se acercaban. El catequista iba traduciendo al francés. Al día siguiente en el estadio del Ajax de Amsterdan se juntaron con todos los otros grupos. Delante del obispo de la ciudad, el representante del Vaticano y otros muchos, fueron narrando sus experiencias. Después de unas catequesis se pidieron jóvenes que se sintieran llamados al sacerdocio, levantándose más de mil, que acudieron ante los obispos que les impusieron las manos para que el Señor confirmara esta llamada en ellos. También se levantaron 400 chicas para monjas de clausura.
Una señora se presenta en la recepción y nos entrega un relicario con una reliquia de D. Bosco. Su historia es conmovedora. Durante la guerra civil española un salesiano de un pueblo de Teruel, pocos días antes de morir mártir, entregó la reliquia a su propio padre, que luego la dejó en custodia a la Sra. Matilde Barrera Sánchez, la maestra del pueblo, la cual pocos días antes de fallecer la entrega a la Sra. Victoria López que nos la trae a nosotros.
Una pareja está observando la cripta casi con emoción. El marido nos dice que es antiguo alumno salesiano de la escolanía del Templo en el año 1961 en que se coronó el Templo con la imagen de bronce del Corazón de Jesús de 5 toneladas. Luego por enfermedad tuvo que salirse. Ahora los dos son médicos de una residencia en Vigo.
Un grupo de jóvenes de la ONG salesiana pasaron dos días de convivencia entre nosotros. Escuchan charlas, dialogan y conviven, siempre con el sacerdote salesiano encargado, preparándose para ir a convivir este verano con la gente de Bolivia.
Muchas personas entran en la cripta y se quedan sentadas aprovechando la serenidad y la paz del recinto. Sin querer adivinar sus sentimientos las presentamos al Corazón de Jesús.
Un autocar de peregrinos de Rumanía, acompañados por dos sacerdotes, hacen una peregrinación. por diferentes santuarios, recorriendo 9.000 km. Nos comentan algunos que saben italiano, que esto lo hacen una sola vez en la vida y por ello están dispuestos a soportar todas las molestias. Llegan al Tibidabo después de pasar la noche en el autocar. Celebran la Eucaristía de una hora en su rito armenio-católico todo cantado. Luego los más valerosos se atreven a subir a las terrazas.
Nos visitan dos exsalesianos que habían sido misioneros en Perú. Uno vive actualmente con su familia en Gerona y el otro continúa en el Perú y hacía 17 años que no venía a Barcelona. Recuerdan con cariño los nombres de sus profesores. Uno había sido alumno de la Escolanía del Templo en el año 1957-58. Después de subir a los pies de la imagen y contemplar la vista panorámica de Barcelona en una tarde apacible de mayo; van a rezar un padrenuestro por los salesianos en la capilla de la adoración y luego se despiden.
Unas 30 personas acogidas en el “Centro Assís” suben con sus monitores para pasar un día de convivencia. Visitan el Templo, se divierten, juegan con su espontaneidad y alegría que les caracteriza, comen juntos en el jardín de Domingo Savio y se marchan contentos. (Este centro es para personas que viven en la calle y abre por las mañanas, ofrece desayuno, duchas y ropa limpia y un lugar para guardar los enseres personales, siendo acogidos por voluntarios que se relacionan y conviven con ellos.)
Una señora se presenta decidida al sacerdote para que le bendiga su manojo de llaves. La petición tan espontánea nos choca y le decimos que si quiere la podemos bendecir a ella que resultará más eficaz, porque de ella depende el que sea prudente y sepa gobernarse dentro del coche. La mujer está de acuerdo y el sacerdote la bendice.
Una joven está sentada en el suelo al lado del cancel de la puerta de entrada de la cripta con la cabeza sobre los brazos cruzados. Nos extraña su presencia y, para desdramatizar la situación, le preguntamos si está pidiendo limosna. Ella levanta la cabeza y nos pregunta dónde está Dios. Enseguida se explaya diciendo que se ha quedado sola y el compañero con quien estaba le ha dicho que no la quiere. También acaba de enterarse que es hija adoptada y los padres ya no quieren saber nada de ella… Lo primero que hacemos es escucharla y anunciarle luego el amor de Dios Padre que nunca puede dejar solos a sus hijos porque nos ha dado la vida y nos lleva en su corazón. Le regalamos un NT y leemos con ella el texto que nos sale: “los verdaderos parientes de Jesús” en que el Señor intenta abrirnos los ojos a la nueva familia que él quiere hacer con nosotros sus discípulos. Se marcha serena agarrada al librito.
Cinco jóvenes italianos están visitando la cripta. Cuando se les habla de la capilla de la adoración y de los 39años de adoración perpetua hacen un gesto de admiración y de extrañeza a la vez. Se lo volvemos a repetir y nos escuchan con atención una catequesis sobre la oración. Luego quieren ir a rezar y como iban de verano, sacan de sus mochilas, incluso los dos chicos, un ligero jersey que se ponen al entrar. Al salir les decimos que ya son peregrinos y les subimos al ascensor para que acaben de visitar el Templo. Inesperadamente el joven mayor nos dice que él no practica y está bastante alejado de la Iglesia, pero que en la capilla había sentido algo especial muy dentro de él.