INTENCIONES PARA LA ORACIÓN
DelTIBIDABO Año 4º- Mes de mayo de 2005
Una joven adoradora enferma de esclerosis múltiple tiene que ir frecuentemente a hacerse resonancias magnéticas. Nos dice que como la máquina no puede parar de día ni de noche ella escoge algún día a las dos de la madrugada para ir al Hospital. ¡Cuál no es su gozo y consuelo cuando ve el Templo iluminado! se le llena el corazón de fortaleza y esperanza.
Los alumnos de una clase de primaria van a la capilla a rezar por el Papa Juan Pablo II que está enfermo. Les preside un salesiano del Tibidabo que va cada mes a ayudarles en las celebraciones. Se proclama la Palabra de Dios y se reza. La profesora les había reñido por su comportamiento antes de entrar. En el momento de las oraciones espontáneas varios chicos con sencillez y espontaneidad piden al Señor para que su profesora no se enfadara tanto. Ésta a su vez se siente interpelada y reza también por sus alumnos. En el momento de la paz se crea una real distensión y concordia entre todos, profesora, chicos y chicas. Al salir, la clase ya no era la misma de antes, algo había cambiado en las relaciones. Este hecho nos constata la peculiaridad del colegio en que se vive con criterios religiosos. Cuando se tiene fe se puede descubrir un “Alguien” capaz de sanar las relaciones personales.
Una mamá nos explica una noticia conmovedora en relación de la partida de este mundo del Papa Juan Pablo II. Muchas iglesias de España se abrieron para recibir el duelo de la gente. En la catedral de la Almudena de Madrid fue un señor en silla de ruedas a firmar en el libro; era la primera vez que salía de casa desde hacía muchos años, porque tenía miedo y vergüenza de que la gente le vieran postrado en la silla; pero al ver al Santo Padre viejecito y achacoso que no tenía miedo ni disimulaba sus sufrimientos, se animó a salir de casa y a hacer vida normal desde su silla.
Un joven nos narra el viaje a Roma para dar su despedida al Santo Padre Juan Pablo II. Se decide rápidamente y junto con un amigo parten. Se ponen en la cola cerca de la “via della Conciliazione” y tardan cinco horas para llegar a la plaza de San Pedro. A las dos de la madrugada les cierran el acceso y se quedan con sus sacos de dormir en el sitio hasta las cinco en que vuelven a abrir. Al final, al cabo de 14 horas de espera, pueden pasar delante de los restos mortales del Papa para despedirlo. Para regresar a Barcelona tienen que esperar un día porque no encuentran billetes de avión. David , contento, nos comunica que ha valido la pena su viaje por el gozo que ha sentido.
Las cinco parroquias del archiprestazgo del Valle de Hebrón hacen su encuentro anual de catequesis. Niños y padres, unas cien personas, escuchan la historia del Templo y hacen una plegaria a los santos patronos de sus parroquias. Los niños llevan una vela encendida en sus manos en señal de su fe. Luego, con gran devoción, pasan poco a poco delante del Santísimo expuesto para adorar al Señor sacramentado y pedirle una gracia. Visitan el museo de belenes y suben hasta los pies de la imagen para ir después al parque de atracciones.
Un matrimonio argentino va a entrar en la capilla de la adoración y nos dice que ya es la segunda vez que suben al Tibidabo en el tiempo en que residen en Barcelona con ocasión de la boda de una hija. La señora nos hace elogios de poder tener este sitio. El marido nos dice que conoce a los salesianos y él tiene el ministerio extraordinario de repartir la comunión en su parroquia. También nos muestra su extrañeza que en Barcelona vaya tan poca gente a las misas.
Unas 30 personas de la parroquia de la ciudad meridiana vienen con su vicario a pasar la tarde con nosotros. Visitan el Templo, la Exposición de la Santa Sábana, el museo de arte navideño, escuchan la historia de D. Bosco y rezan. Nos alegramos de este encuentro pastoral y desearíamos que fueran muchas más las parroquias que organizaran una tarde de catequesis visitando el templo profetizado por D. Bosco, que seguro se alegra desde el cielo.
Un joven diácono de la diócesis de Vic que viene mucho por el Templo nos explica las dificultades que encuentra para impartir la clase de religión en un Instituto estatal. Empezando por los directivos y profesores que le ponen todos los impedimentos que pueden, y viendo cómo los padres son influenciados negativamente a la hora de las inscripciones diciéndoles que “su hijo va a estar solo en la clase de religión porque no hay más alumnos apuntados”. Y eso lo repiten con cada uno. El joven diácono se siente muy cansado y está pensando retirarse. Le hemos animado porque sus dificultades por mantener la fe, hoy las tenemos que pasar todos a causa del ambiente que nos rodea.
Un grupo de 17 jóvenes de la parroquia del Remei acompañados por su vicario hacen una convivencia de dos días. Siempre es una alegría encontrarnos con ellos por las dependencias del Templo. Reflexionan en grupos, rezan, celebran la Eucaristía y por la noche suben a los pies de la imagen. Luego son capaces de pasar un buen rato de interiorización dentro del Templo iluminado solamente por la luz que entra por las cristaleras.
Unos abuelos de Sevilla nos escriben porque se encuentran solos, sin hijos ni familia, y nos piden que les busquemos entre los lectores de la revista algún joven que les acoja como abuelos y ellos lo aceptarían como nieto, y si es mayor, como hijo o hermano. Solicitan que acudamos a San Juan Bosco y así lo hacemos.
Una joven sale de la capilla de la adoración y nos dice que tiene una enfermedad de los tendones que no tiene ni nombre y que es muy dolorosa, porque cuando menos se lo espera no puede mantenerse de pie. Está seriamente preocupada, pero al rezar coge confianza en el Señor que sabe nunca la dejará.
Dos matrimonios con sus hijos y parientes suben al Templo para celebrar el 25 aniversario de su boda. Están contentos y vienen para “casarse otra vez”. Les decimos que no se trata de volver a casarse sino de recordar y revivir la gracia que recibieron en el Sacramento del matrimonio que siempre les ha ayudado. Después de comunicar sus experiencias celebran la Eucaristía de acción de gracias en la que renuevan su compromiso matrimonial y luego lo celebran con una comida de hermandad.
Una adoradora ya mayor nos telefonea para pedirnos que recemos por algunos de sus hijos que no practican y ni siquiera quieren oír hablar del tema. Ella no está angustiada porque sabe que están en las manos de Dios y los valores cristianos que han recibido de pequeños los llevan dentro; pero no por eso deja de preocuparse.
Unos 30 niños/as de 1ª comunión de la parroquia de S. Isidre de Hospitalet vienen a hacer un día de convivencia como cada año. Escuchan la historia del Templo, rezan, visitan todas las dependencias, hacen sus reflexiones y actividades, comen juntos y luego van a pasar la tarde en el Parque de atracciones.
Una madre nos pide oraciones porque a su segundo hijo le han hecho una prueba para detectar enfermedades y le ha salido una encima alterada. Los padres están preocupados porque “el Maligno les quiere quitar la paz de la Pascua” y ellos saben que pueden fiarse de Dios y dejar el futuro en sus manos.
Una mamá que suele venir a menudo a la adoración nos dice, con desconsuelo, que a su hija casada con tres niños le han detectado un cáncer. Madre e hija tienen fe y se han puesto en manos del Señor que saben es Padre pidiendo la curación
Un amigo del Tibidabo que recibe y lee la revista todos los meses nos comunica que ha fallecido la compañera de su vida que era a quién más quería. Aunque no se consideraban creyentes porque para ellos Dios es un misterio demasiado grande como para reducirlo a una doctrina concreta. Desde la clínica Teknon donde murió la señora María, nos dice que veían todas las noches el Templo del Tibidabo iluminado y esa visión les infundía un extraño sentimiento de paz y de consuelo. Por ello quiere contribuir con un donativo a su iluminación.