INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO
Año 4º- Mes de octubre de 2005
Un grupo de ocho muchachotes están hablando, como discutiendo, ante el mosaico de San José en que está representada la nave de la Iglesia en medio de una tempestad. Les preguntamos si saben quién es el santo. Después de decir varios nombres uno acierta, y entonces aprovechamos para narrarles el simbolismo de la nave. Ellos se quedan un poco parados porque se creían que era la nave de san Pablo cuando naufragó en las costas de Malta. Resulta que son de esta isla y conocen también a D. Bosco. Nos alegró que tuvieran muy a dentro la historia bíblica de su pueblo en relación a los orígenes del cristianismo.
Varios grupos de rusos nos han visitado. Dada la dificultad de comunicarnos con ellos, les contemplamos cómo se pasean respetuosos por la cripta, y con sus cámaras fotográficas intentan perpetuar este momento único en sus vidas.
Cuatro viejecitas catalanas aprovechan una mañana para visitar el Templo. Una de ellas no se decide a subir en el ascensor porque tiene sus miedos, las otras le animan. En la conversación discuten el miedo que tenemos todos. Otra dice que su miedo es que sus hijos la tengan que cuidar. La animamos a que no se preocupe por ello porque el Señor hace bien las cosas aunque no siempre nos gusten. Cuidar un familiar nos ayuda a salir de nuestras cosas, y nos hace más humanos… Al final van a hacer una visita al Santísimo antes de coger el ascensor.
Un matrimonio está explicando con gran cariño a una niña de unos 12 años lo que está viendo.. Al dirigirnos a la pequeña no responde. La madre nos dice que es una chica saharaui que vive con ellos desde hace unos meses. La mamá, sin complejos, le habla de un Dios lleno de amor por todos y se lo relaciona con Alá. Al preguntarles si la niña era adoptada, nos dicen que sólo la tienen “protegida”. Al tener una enfermedad y ser tratada en Barcelona, ellos la cuidan a todos los efectos.
Una pareja se presenta un domingo por la tarde preguntando si hacíamos bodas. Les decimos que sí, que el sábado anterior se habían celebrado seis. Aprovechamos la circunstancia para exponerles la importancia de hacerlo bien. Ellos nos dicen que están casados por lo civil y que en estos momentos tienen una fuerte crisis de relación. Les explicamos que ya tienen un vínculo, pero los que se casan por la Iglesia, reciben con el sacramento, una gracia especial de “estado” para ser esposos y padres. Nos escuchan con atención. Realmente lo que querían era hablar y buscar orientación a su problema. Les decimos que el cristiano tiene su fuente de vida en la Palabra de Dios. Al final les regalamos los Evangelios, leyendo antes un trozo con ellos. El texto que nos salió fue el de Pedro y Juan que ya tenían problemas de relación. Antes de partir quisieron ir a la capilla de la adoración. Al marcharse se les veía más serenos. La última palabra que nos dijeron fue “gracias”. Desde el Tibidabo pasamos el problema al Señor, el Amo de todas las cosas, que sabemos puede ayudarles.
Tres jóvenes están delante del confesionario. Parece que les hace gracia o quizá recuerdan sus años infantiles. Se les dice que “funciona”, que vienen fieles a confesarse, y si ellos se lo piensan, que nos avisen y les atenderemos enseguida. Así empezamos la conversación. Al descubrir que son italianos, continuamos con la historia de D. Bosco que escuchan con gusto. Al darles unas estampas para que se las lleven a sus abuelas, que sabemos las aprecian, nos dicen que viven en Barcelona y que entre los tres llevan un bar. Nos atrevemos a recordarles que es un trabajo duro y que exige mucho tiempo.
Una familia regresa de vacaciones y nos cuenta que ha ido a una boda en Alemania. Hablando allí con los familiares, la madre dijo que tenía cinco hijos. Enseguida le preguntan ¿y todos con el mismo marido? Como si ello fuera algo imposible para la mentalidad con que ellos viven allí.
Unas señoras argentinas, acompañadas de una catalana, visitan la cripta y entran a rezar en la capilla de la adoración perpetua. Al salir, escuchan con agrado la historia, y una de ellas nos dice que ha visitado muchas iglesias y catedrales pero aquí se siente algo especial que no tienen las demás. Nos alegra oír este comentario porque nos reafirma en nuestra misión espiritual del Templo.
Una señora nos telefonea para darnos una buena noticia. Por fin se ha podido casar, después de vivir varios años con un divorciado. La esposa de su compañero había fallecido y han podido arreglar los papeles para casarse por la Iglesia. Nos dice que ahora “tiene más fuerza” para continuar adelante y “se siente más tranquila”. Su testimonio nos hace pensar porque nos descubre la problemática de estas parejas irregulares.
Un obispo de México nos visita acompañado de otros dos sacerdotes y el párroco del Sagrado Corazón de “Can Oriach” de Sabadell. Les encanta el templo, que miran con detención y gozo. Al ver el confesionario el Sr. Obispo nos recuerda una frase que había leído y predicado a sus sacerdotes: “Los confesionarios están vacíos de gente, pero no por fuera sino por dentro”.
Un grupo de unos 30 muchachos y muchachas que estudian religión de secundaria en un Instituto estatal, nos visitan con su profesor y un ayudante, aprovechando la fiesta del día 23 de septiembre. La mitad de ellos no han hecho la 1ª comunión. Escuchan la historia del Templo muy concretizada y pasan delante de la capilla de la adoración para saludar al Santísimo. La mayoría aprenden a hacer la genuflexión. Contentos, suben luego a los pies de la estatua, y al bajar, en la basílica, consiguen hacer un minuto y medio de silencio e interiorización. Aceptan una estampa de recuerdo y van al parque de atracciones a pasar un día de convivencia y diversión.
Un misionero salesiano de Costa de Marfil viene a visitarnos para rezar, “porque lo necesita”. Nos cuenta la situación precaria del país, que todavía está dividido y vive momentos de tensión. Ha habido grandes matanzas y aunque parezca que poco a poco se va restableciendo el orden, están los más poderosos que no les interesa que se solucione el conflicto. La escuela profesional que tienen los salesianos en Duekoué, en el norte del país, está cerrada, y sirve de albergue a 3.000 refugiados. Junto con los tres salesianos que están con ellos, continuamente reciben amenazas de muerte y se vive en un estado de ánimo tremendo. En Korogó, en el sur del país, la vida parece normal, pero los jóvenes que han acabado el curso ahora no pueden hacer sus exámenes. Los salesianos les dan confianza diciéndoles que Dios les ayudará. Rafa nos dice que ahora va a Lourdes a pedirle a la Virgen su protección. Aunque no tiene miedo, sabe que si vuelve, siempre está la posibilidad de que lo maten.
Una señora nos dice que tiene mucha devoción al Corazón de Jesús y siempre lleva una estampa encima. Está preocupada porque la han operado y tratado un linfoma durante más de seis meses y ahora al cabo de dos años se le ha reproducido y tiene que ser tratada de nuevo. Nos afirma que sin el Señor estaría perdida.
Un señor que acompaña a una anciana se dirige al sacerdote en plena acera de la avenida Tibidabo. Le saluda y le dice que le gusta hablar con los sacerdotes, y que le disculpe si le entretiene. Al explicarle que estaba en el Templo del Tibidabo, el señor se alegra y dice que conoce a la “Agrupación salesiana” porque un día se encontró por la calle un Boletín Salesiano que se leyó todo entero. De verdad daba satisfacción hablar con una persona sencilla. Vivía allí mismo con su madre que llevaba a pasear como otros días.
En el mes de septiembre han sido bautizados cinco niños en nuestra parroquia del Sagrado Corazón. Realmente, ante las dificultades que van a encontrar, nos preocupa que esta semilla de vida eterna que han recibido por el Espíritu Santo, se desarrolle y puedan llegar a la fe madura.
Un grupo de 40 abuelos de Hospitalet nos visita. Muchos no habían entrado nunca en la iglesia del Tibidabo. Al intentar narrarles la historia, vemos que las explicaciones no les van, mas bien son ellos que quieren contarte sus experiencias. Una señora nos explica que después de cuidar a sus hijos ha tenido que preocuparse de sus padres y luego de sus nietos. Por fin, ahora puede vivir un poco “su vida”, aunque se alegra y emociona cuando sus nietos, ya crecidos, le llaman “abuela”.
En el mes de septiembre se han celebrado más de quince bodas en nuestra parroquia del Sagrado Corazón. Las preparaciones nunca son fáciles porque hay que llegar a conocer el nivel de fe de cada cónyuge, reavivarla y conducirlos hacía el Matrimonio pasando por la Reconciliación sacramental. Podemos decir que después de una preparación personal de pareja por pareja se da un nivel alto de vivencia religiosa.
La gran Vigilia de Clausura del Congreso Eucarístico nacional de la Adoración Nocturna española, se celebró el día 1 de octubre en Madrid, en el Cerro de los Ángeles. Un grupo de adoradores del Tibidabo se desplazó en autocar desde Barcelona. Los asistentes, nos comentan que fue un acto muy solemne, con la participación unos tres mil adoradores de toda España y una representación de 500 banderas.
Un grupo de unas treinta personas de una parroquia del sur de la China, nos visita. Rezan el rosario en su lengua, con un tono semi cantado, que nunca habíamos oído. Luego celebran la Eucaristía con su presbítero. Son gente muy sencilla y cariñosa que nos da ejemplo de fervor y oración. Están haciendo una peregrinación por los santuarios de España.
Todavía siguen llegando
autocares de turistas al Templo.
La mayoría son ingleses y alemanes. Suelen llegar a primera hora de la mañana y
se comportan con respeto dentro de la iglesia. Nos preocupa la dificultad del
idioma para poder comunicarnos con ellos.