INTENCIONES PARA LA ORACIÓN
Del
TIBIDABO
Año 4º- Mes de diciembre de 2005
Un grupo de jóvenes franceses están caminando despacio dentro de la cripta. Se diría que tienen miedo a romper el ambiente de serenidad y silencio que respiran. El día ya ha declinado. Al pasar delante de la capilla de la adoración un joven de color queda como extasiado. Se ha dado la casualidad que hay bastante gente arrodillada porque acaba de finalizar la misa de las 19’ h. Les decimos que aquí se reza sin parar día y noche, como Montmartre de París. No nos hacen comentarios, pero parece que están clavados en el suelo. Unos cuantos, que habían estado rezando delante de la Virgen, entran haciendo con devoción la genuflexión. Recordamos los grandes ojos blancos bien abiertos del joven de color.
Un señor se nos presenta con ganas de contarnos su historia. Tiene 87 años y había sido alumno de la “Escolanía” del Tibidabo en los años antes de la república. Se acuerda mucho de cuando jugaba al fútbol en la terraza donde está ahora la basílica. Y en los días antes de la guerra civil, cuando tuvieron que ir marchándose deprisa antes de que vinieran a incendiar el Templo.
Una madre de familia nos informa que vinieron a visitar el Templo unos altos cargos de la empresa en donde trabaja su marido que son calvinistas y quedaron impresionados.
Un grupo de unos 20 jóvenes filipinos viene a hacer dos días de convivencias cristianas, acompañados de unos matrimonios y monitores. Nos piden que les hablemos de la Eucaristía, de la confesión, de la adoración y del rosario. Son del único movimiento que procede del Asia y que está reconocido por la Santa Sede. Se llama “Matrimonios para Cristo”. Esta convivencia tiene la finalidad de formar monitores de grupos. Luego tendrán que enseñar lo aprendido en las reuniones de cada semana. Un día lo dedican a la diversión, otro a la oración, otro a actividades y excursiones. Su lema es “DIVERSIÓN, AMISTAD, LIBERTAD Y FE”. El movimiento va a cumplir los 25 años y están esparcidos por 127 países. Son todos seglares que hacen vida como todo el mundo, pero dedican su tiempo libre a preparar jóvenes para el matrimonio cristiano. Hay unos pocos que se dedican a tiempo pleno a esta labor. Nos impresiona ver su alegría. Agradecemos al Señor este signo del Espíritu que va conduciendo a su Iglesia.
Un adorador con su hijo nos viene a dar una mala noticia. En un paseo por el bosque han encontrado la cruz de camino que señala la demarcación entre las parroquias de Vallvidriera y el Tibidabo, al lado de la torre de Collserola, rota y destrozada. Nos traen dos trozos que creen se pueden recuperar. Avisamos al párroco para pensar lo que se puede hacer. Los más veteranos del Templo nos dicen que ya es la cuarta vez que pasa esto.
Dos matrimonios están visitando la cripta y agradecen que les expliquemos la historia del Templo. Son de Chile y conocen bien a los salesianos por sus colegios. Una pareja lleva nueve meses en Barcelona y la otra solamente tres. Están dispuestos a quedarse a vivir si les va bien. Las mujeres, nos dicen, tienen más facilidad para encontrar trabajo. Los domingos van a misa a diferentes iglesias. Están encantados con el Tibidabo.
Unos cuantos jóvenes nos piden subir al pie de la imagen que corona el Templo. Son las 21’h y pertenecen al grupo que cada segundo viernes de mes sube a hacer una hora de adoración. Al bajar se juntan todos y alegres van a cenar a un restaurante. Nos explican que son del movimiento “Reino de Cristo” y forman parte del voluntariado que ayudan a diversos centros asistenciales de Barcelona.
Un profesor de religión de un instituto público que sube cada año al Templo con sus alumnos, nos comunica una alegría suya que es una buena noticia para todos. Una alumna de religión de bachillerato al subir al Templo el curso pasado se animó a bautizarse. Ella misma fue a su parroquia y se entendió con el párroco para la preparación.
Un grupo de monjas con su hábito marrón se presentan una tarde. Nos dicen que son “Hermanas de la Sagrada Familia y de San José”. Les acompaña la madre general. Visitan el Templo, escuchan la historia de D. Bosco y participan en la oración comunitaria del Templo de media tarde.
Un grupo de matrimonios sale de la capilla de la adoración a las 10’h. de la noche. Han pasado una hora en compañía de Jesús sacramentado. Nos dicen que son de los encuentros matrimoniales de la “Mare de Déu” que se han propuesto venir a rezar de vez en cuando. Pertenecen al sector del Carmelo de Barcelona en donde existen siete grupos.
Un grupo de cinco jóvenes ya maduros entran en la cripta. Les pedimos por favor que hablen más bajo. Enseguida descubrimos que son musulmanes y no saben qué es una iglesia. Empezamos hablándoles de la calidad de los mosaicos y de la oración. Uno de ellos se muestra interesado y pregunta, mirando el mosaico de S. José, qué representa el edificio que parece estar sobre el agua. Le indicamos que es la basílica del Vaticano en donde reside el Papa y continuamos hablándole de la Iglesia. Luego pregunta el por qué de la cruz de Jesús. Le decimos que era un instrumento de tortura de los romanos y que lo usaron para crucificar a Jesús que era el Hijo, que Dios Padre nos enviaba… Pero, nos dice, que ha habido más enviados antes de Jesús y después de Jesús. Sí, pero Jesús no es uno más, sino que es Dios mismo que se revela en él y le resucita de la muerte, cosa que nadie ha hecho. Durante la conversación nos dimos cuenta que algunos se habían separado del grupo, pero luego poco a poco se volvieron a juntar. El que nos preguntaba había estudiado el hinduismo y otras religiones pero no tenía las cosas claras. El grupo había subido para enseñar el Templo a un amigo que venía de Italia
El día de la solemnidad de Cristo Rey, fiesta señalada en la comunidad Cristiana del Tibidabo, celebramos la vigilia en la que participaron unas 500 personas. Nos presidió el Arzobispo de Toledo D. Antonio Cañizares. Durante la celebración se impusieron las insignias a 31 “adoradores nuevos”, a 5 “veteranos” con 144 noches de adoración; y a un adorador “veterano ejemplar” con 500 vigilias de adoración. Después de la solemne Eucaristía el Sr. Arzobispo bendijo la ciudad con el Santísimo acompañado de los fieles, y a continuación se hizo la vigilia de la noche. Todos pudimos gozar de la presencia del Señor resucitado entre nosotros.
Un grupo de 12 jóvenes de 4º de secundaria del Instituto estatal “IES XXV olimpiada” vienen con su profesor de religión y un acompañante. Llegan sobre las 9’30 h. toman sus bocadillos en la escalinata y allí mismo se inicia la visita, empezando por la fachada modernista. Dentro de la cripta escuchan la historia de D. Bosco y de la adoración perpetua. Al invitarles a rezar algunos lo hacen y entran en la capilla con devoción. En el patio de la Escolanía hacen su recreo. Luego visitan la exposición de la Santa Sábana, para subir después a los pies de la gran estatua del Corazón de Jesús. Todavía dentro de la basílica se les ofrece unos momentos de interiorización, consiguiendo cinco minutos de silencio. Se marchan contentos con el autobús de barrio. El profesor nos asegura que el curso que viene volverá con otros alumnos.
Un grupo de adoradores quiere iniciar el tiempo de Adviento haciendo un día de retiro. Escuchan una charla, celebran la Eucaristía y dedican un tiempo a la meditación y oración. Luego comparten la comida fraternalmente. Al final, los que lo desean visitan la exposición de la Santa Sábana, que es una impactante catequesis sobre la pasión de Jesús que coincide con la narración evangélica de S. Juan.
Un matrimonio de Badalona viene al templo en una fría tarde. La madre nos dice que hacía 15 años que su hija estaba internada en la UCI del Hospital del Valle Hebrón de Barcelona en un estado crítico, y subieron al Tibidabo a rezar. Ahora han querido volver recordando su curación; asistiendo a la Eucaristía y encendiendo unas velas.
Dos jóvenes
están observando los mosaicos y nos escuchan con atención.
En un momento dado, uno de ellos nos dice que ha reconocido a D. Bosco en el
mosaico central. Es AA. AA. de los salesianos de Andorra y está muy contento de
la educación recibida, como todos sus compañeros, aunque la parte religiosa no
la tengan muy asimilada.