INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO

Año 5º- Mes de febrero de 2006

 

¡Nos visitó la nieve! Aunque no todos la recibieron con la misma satisfacción. Llegamos a estar bastantes horas incomunicados. Una noche los adoradores no pudieron subir y los salesianos estuvimos haciendo los turnos. Se notó el frío como nunca. Muchas ramas de los árboles se desgajaron. Algunos cables del teléfono se rompieron. Tuvimos que aplazar el concierto de D. Bosco. Vivimos con una mayor preocupación por los posibles accidentes... Pero también gozamos del precioso espectáculo del paisaje nevado con su inmensidad y su hermosura. Comprobamos el poder de la naturaleza con sus leyes que nos superan y no podemos dominar y nos hacen sentirnos pequeños. Vimos las sonrisas y los juegos de los niños y familias que subieron; de los excursionistas que no se querían perder el gozo de ver de cerca el espectáculo. Desde esta montaña del Tibidabo queremos bendecir al Señor, Dios y creador nuestro, por el regalo de la naturaleza que siempre nos sorprende, rompe la monotonía de nuestros días, y es un reflejo de la hermosura de su creador.

 

Seis muchachos de unos 16 años entran en la cripta con paso rápido. Les decimos si quieren escuchar la historia y luego les subiremos arriba del todo. Lo aceptan. Al cabo de un rato ellos mismos empiezan a hacer preguntas. ¿Qué pasa después de la muerte? ¿Vd. cree en la reencarnación? El diálogo se prolonga un buen rato. Nos extraña su desconocimiento de Jesucristo y su desorientación religiosa, estando ya al final de sus estudios secundarios. Nos preocupa porque estos jóvenes carecerán de puntos de apoyo vitales para ir construyendo su vida.

 

Una familia con dos hijos de unos 13 años entra en la cripta y enseguida van a encender unas velas. Nos dicen que son búlgaros y están en Barcelona desde hace unos años. . Son ortodoxos y se sienten muy unidos a los católicos. Sus hijos viven en Bulgaria y han venido a pasar una temporada con los padres. Piensan que pronto podrán conseguir que se queden.

 

La Comunidad salesiana del Tibidabo quiere dar un impulso a la adoración diurna en este año porque tenemos turnos de pocas personas y entre los apuntados no todos vienen. Algunos adoradores se han ofrecido para poder conectar con los que no asisten, interesarse por ellos y saber las causas de las ausencias. Sin embargo, otras personas que vienen querrían dedicar más tiempo pero no pueden a causa de sus obligaciones familiares. También se buscan nuevos adoradores.

 

Un adorador está pasando un serio problema con una hija que sale con un joven separado, con hijos y ahora en la cárcel. El padre le aconseja insistentemente a la joven que el chico no le conviene, pero ella sigue con él e incluso le va a ver a la cárcel, pese al ambiente enrarecido de estos lugares.

 

Un grupo de seminaristas de Toledo viene a hacer unas convivencias de una semana en el Tibidabo. Llevan su ritmo, con charlas, horas de oración, Eucaristía, y también comparten con la Comunidad Salesiana el rosario, las vísperas y la Bendición con el Santísimo. No dudamos que el Señor Jesús habrá pasado por sus vidas dándoles coraje y gozo de su Espíritu Santo para proseguir su camino hacia el sacerdocio.

 

Seis hombres con traje de faena entran en la cripta hacia el final de la mañana de un día de sol. Son unos obreros que trabajan en el parque de atracciones y es la hora de la comida. Contemplan en silencio la iglesia. El que parece ser el capataz nos pregunta sobre el tiempo en que se ha construido. Les contestamos a la pregunta y aprovechamos para continuar con la historia de D. Bosco, acabando con una pequeña catequesis sobre la oración. Alguno interrumpe prorrumpiendo en exclamaciones ¡Qué hermoso! También, nos dicen, que habían estado trabajando en la catedral de Barcelona y les había gustado mucho. Nos alegra encontrarnos con personas sencillas, sensibles a la belleza y al arte.

 

Encontramos la siguiente oración en el cepillo del crucifijo: “os doy gracias, Padre mío por tantas y tantas cosas como nos das, curarme de la enfermedad, proteger a mi hijo pequeño de los coches cuando salió a la carretera… y haz que mis hijos crezcan sanos y fuertes y sean buenos cristianos y pueda yo ver su descendencia”.·

 

Varios jóvenes están sentados en la Cripta con un pequeño que no para de moverse. Les preguntamos si les gusta la iglesia. Están encantados. Uno enseguida nos dice que él no está bautizado porque sus padres eran comunistas y nunca le hablaron del cristianismo. El año pasado se sintió impresionado por la película de “La Pasión”. Ahora lee la historia de Roma para entender un poco más la vida de los romanos. Va leyendo la Biblia a trozos y le encanta. Goza escuchando la música de Bach y está interesado en ir conociendo más cosas. Se nota que es sensible a las cosas espirituales. Está casado y el pequeño que se llama Jordi, es su hijo. Continúa diciéndonos que está desengañado de la manera de vivir del mundo y se da cuenta que sin Dios todos nos volvemos más animales y vacíos de espíritu. Ya en la escalinata nos pide si podría venir otras veces para que le ayudáramos a entender la Bíblia y luego recibir el Bautismo. Le indicamos que es Dios quien le busca, y él en su sencillez, está preparado para acogerlo… Nos alegramos de constatar cómo la persona humana está abierta a lo trascendente.

 

Nos visitan 50 feligreses de la Parroquia de la Virgen de Montserrat con su párroco. Suben para dar gracias al Corazón de Jesús por los 40 años de la fundación de la parroquia. Hacen su ofrenda con la consagración al Corazón de Jesús, participan en la celebración litúrgica de la tarde, visitan el museo de belenes y la Exposición de la Sta. Sábana.

 

Tres jóvenes están en la Cripta haciendo fotos y admirando los mosaicos. Nos acercamos y nos escuchan. Son brasileños, hace tres meses que viven en Vallcarca, en Barcelona, y todas las noches están encantados de ver tan cerca el Templo iluminado. Les subimos luego a lo más alto para que puedan tener una idea de dónde están y conocer todo el Templo desde donde el Corazón de Jesús les está protegiendo.

 

Una familia que nos visita encarga una intención de misa. Unos amigos suyos tienen un hijo de 3 años al que le tienen que intervenir para sacarle un ojo que tiene infectado de cáncer. Sus padres lo pasan muy mal pero su fe los sostiene para poner en manos de Dios el porvenir del hijo que les ha dado.

 

Dos jóvenes nos dicen que son seminaristas de Granada y quieren ver el Templo. Les explicamos con gusto la historia de D. Bosco y les acompañamos en la visita. Nos dicen que proceden de las Comunidades Neocatecumenales y están estrenando un nuevo seminario misionero. Son doce seminaristas que el Sr. Obispo ha acogido. (Cuatro castellanos, un catalán y su compañero de Beirut (Líbano) que está con él aquí, un italiano y los demás de diferentes países de Hispanoamérica). Están iniciando el estudio de la filosofía muy contentos. Al preguntarle al libanés sobre los católico de su país, nos dice que son un 30% y la mayoría de rito maronita También hay un 20% de cristianos ortodoxos.

 

Un joven diácono amigo del Tibidabo llega al Templo hacia el final de la tarde. Nos dice que viene del Instituto en donde imparte religión y ha acabado tan cansado que directamente ha subido a rezar y a descansar. Su relación con los alumnos no es fácil y tienen días que acaba agotado, sobre todo al ver los muchachos de secundaria que vienen destrozados por dentro; muchos tienen TV en su cuarto, lo ven todo y están muy desorientados, incluso sus padres. Le hemos animado a anunciar con confianza, la gratuidad y el amor de Dios, que es el único que puede arrancarles del mal si le invocan con fe.

 

Una familia con cuatro hijos viene a participar en la misa dominical. Como llegan antes de la hora, hacemos a los pequeños un breve recorrido por el viacrucis, que siguen con atención la historia de la pasión de Jesús. Al finalizar la misa, el sacerdote nos dice que los niños no le han molestado para nada. Como es un día de frío, volverán otro día para subir a las terrazas.

 

Una familia de Menorca que tiene un hijo de pocas semanas lo están operando del corazón en el Hospital del Valle Hebrón. Sus padres están seriamente preocupados y nos piden una oración.

 

Un grupo de jóvenes ya mayores se encuentra al fondo de la Cripta en una tarde lluviosa de Domingo. Como les gusta la iglesia, aprovechamos para narrarles la historia. Al explicarles la adoración perpetua nos dicen que ellos también rezan y que gracias al Señor Jesús han podido salir de la droga. Son cristianos de una nueva confesión. Les hablamos de la necesidad de la unidad, que el Señor resucitado está presente cuando dos o tres están reunidos en su nombre. Se extrañan que la Virgen esté en medio de los apóstoles en los cuadros del presbiterio. Se trata de Pentecostés, les decimos, cuando están reunidos con María, la madre de Jesús. Luego nos hablan de la lucha de cada día contra Satanás que nos engaña fácilmente.

 

Una madre de familia sube a menudo a rezar al Templo. Le preguntamos por sus hijos. El mayor tiene 24 años, y la que le sigue, es una hija que hace su vida sin practicar su fe. La madre no duda que la gracia que recibieron en el bautismo y en la comunión, tarde o temprano les ayudará; “porque si el Señor ha tenido misericordia conmigo –que estaba perdida por los caminos del vicio- ¿no la tendrá de ellos?”

 

Un joven está contemplando los mosaicos y las imágenes de la Cripta en un miércoles a media mañana. Delante de la Virgen del Carmen se ha quedado como embelesado. Luego nos dice que está emocionado, que es del Brasil y su familia es muy católica. Hace tres meses que está en España estudiando. Está solo, pero “con Dios”. Nos hace preguntas, y al enterarse que empieza una misa al mediodía, se queda.

 

Los alumnos de 1º y 2º de secundaria de los salesianos de Rocafort se presentan hacia el final de una  fría mañana. Han subido la montaña caminando desde su colegio. Era un reto subir a la cima preparando la fiesta de D. Bosco. Tienen la agradable sorpresa de encontrarse con la nieve que aprovechan para pasarlo bien. Dentro de la cripta, les damos la bienvenida de parte de la Comunidad Salesiana y un breve resumen de la historia del santo de cuando vino a Barcelona.

 

Una madre de familia nos llama apesadumbrada porque en todo el año pasado no pudo subir al Tibidabo. Está contenta de recibir la revista. Lo que le preocupa es el trabajo de casa y sobre todo la relación con un hijo que es antiguo alumno de los salesianos de Horta, y ahora estudia en la universidad y le dice que es agnóstico.

 

Sobre la medianoche de un sábado se presentan 20 jóvenes seminaristas con unas familias que les acompañan. Son del Seminario “Redemptoris Mater” del Perú y vienen a conocer la casa salesiana en dónde estudió su rector D. Ángel Ciriza, fallecido hacía unos meses. En la cripta escuchan con gran interés y emoción la historia de D. Bosco en Barcelona. Luego quieren visitar las dependencias del antiguo seminario. Al final sienten la necesidad de perpetuar este momento haciéndose una fotografía con el salesiano que les acompaña. Nos dicen que de mañanita saldrán para ir a Navarra a rezar ante los restos de su Rector que tanto quisieron.

 

Una familia joven con tres pequeños pasa todo el domingo en el Templo. Participan en la Eucaristía, suben a lo más alto, comen en la Residencia y se pasan largos ratos delante del Santísimo en la capilla de la adoración. Es hermoso verlos a todos en el primer banco. El bebé en su cochecito durmiendo ante el Señor; los otros pequeños saliendo y entrando algunas veces.

 

Nos llama un seminarista de Barcelona, antiguo alumno de Mataró, que hemos invitado repetidas veces para que venga a visitarnos. Las últimas semanas han estado de exámenes y nos dice que se lo toman muy en serio. Después de un año de adaptación, está en el primer curso, y estudia filosofía y alguna asignatura de teología. Calcula que son unos 60 seminaristas entre las tres diócesis catalanas y que este año solamente han entrado cuatro jóvenes nuevos.

 

Una familia está mirando la imagen de la Virgen del Carmen con extrañeza al ver a sus pies unas personas entre llamas. Les decimos que es una manera de representar a las almas del purgatorio a las que nosotros podemos ayudar con nuestras oraciones y sufragios. Ellos nos dicen que son evangélicos y no entienden. ¿Y por qué rezáis a la Virgen cuando el único intercesor ante el Padre es Jesucristo? Es verdad, pero como nuestra fe es muy pequeña, y para agradar a Dios necesitamos mucha, le pedimos a María que ella con su fe presente nuestras plegarias a Jesucristo, que seguro las atiende y lleva al Padre. Después de bastantes aclaraciones más, se despiden.

 

Un joven sale de la capilla del Santísimo. Se le nota que tiene mucha paz. Le explicamos el por qué de la adoración perpetua. Nos escucha con atención e interés. Se le ve que tiene su espíritu abierto a lo religioso. Nos dice dos frases que ha aprendido de su abuelo: “Si no sabemos de dónde venimos tampoco podemos saber a dónde vamos ¿De qué sirve un camino si al final no hay una iglesia?”

 

Un grupo de preadolescentes, tres chicas de 14 años y dos jóvenes algo mayores suben con un coche particular. Al verlos merodear por el confesionario les preguntamos si quieren confesarse. La reacción es casi automática: no tienen pecados. Una de las chicas nos dice que es “mora” porque no está bautizada, pero reza, porque aprendió el padrenuestro del recordatorio de un difunto. Empiezan enseguida las preguntas hasta que se lo toman en serio. Luego les invitamos a volver otro día porque el ascensor ya está cerrado. Les damos unas estampas con más oraciones que aceptan. Y les recordamos que haciendo caso a los padres y estudiando saldrán ganando. Nos dicen expresamente sus nombres porque quieren que recemos por ellos.

 

Nos visitan dos estudiantes de teología de los Legionarios que cursan sus estudios en Roma. A uno le queda un año para ser ordenado sacerdote y al otro tres. Mientras visitamos el Templo nos comunican que cada año hacen sus Ejercicios espirituales de ocho días y una vez en la vida tienen que hacerlos de un mes entero. El padre de familia que les acompaña nos pide ayuda. Han empezado la adoración nocturna un viernes al mes en su colegio de Sta. Isabel con padres e hijos, y necesitan un sacerdote para dar su experiencia vocacional y a presidirles la Eucaristía.

 

Una adoradora nos informa que un sacerdote de Nueva York antes de la Eucaristía expuso durante una hora el Santísimo Sacramento e invitó a la gente a la oración. Al ver cómo respondían los fieles lo amplió a dos horas más después de la misa. Ahora, al cabo de un tiempo está el Santísimo expuesto las 24 horas del día con gente que siempre está rezando. Nos podría contar muchos casos de personas que se convierten y confiesan durante la noche.

 

Una familia con cinco hijos, que sube por el Tibidabo se ha ofrecido para ir a vivir con los pobres a cualquier parte del mundo. Les ha tocado ir a Kazaquistán y están esperando con ilusión el día de la partida. Pocos días después de tener el quinto hijo fueron a Roma en donde el Santo Padre les impuso el crucifijo de misioneros y les bendijo, junto con 200 familias más del Camino Neocatecumenal. El padre nos enseña con gozo la fotografía con el Papa.

 

Un joven se presenta hacia el mediodía preguntando por el sacerdote que le había confesado y le ayudó mucho. No conseguimos localizarlo, pero en realidad quería hablar de su problema familiar. Pertenece a una familia rica, son dos hermanos, y él es el mayor. Sus padres no le entienden, no tiene amigos y no soporta a su hermano, que muchas veces le dice que lo va a matar para quedarse con toda la herencia. Lo primero que le decimos es que todo acontecimiento tiene un sentido que debemos interpretar. Ciertamente, el Señor le invita a aceptar su situación familiar y a no mirarse tanto a sí mismo si tiene que sufrir, sino lo que puede hacer para ayudar a sus padres y a su hermano, que sin duda estarán también sufriendo. Le invitamos a rezar los salmos que le van a confortar y orientar en sus decisiones; y si va a misa, notará cómo el Señor por medio del sacramento le dará fuerzas para no tener miedo, y coraje para enfrentar la realidad; siempre con la vigilancia sobre el dinero, porque crea grande problemas.

 

Dos jóvenes están en la Cripta en una tarde fría de nieve. Con seriedad van pasando ante las imágenes. Al preguntarles, nos dicen que son de Barcelona y suelen venir a menudo porque aquí encuentran paz y serenidad. Han estudiado en los maristas y están contentos de ello. Escuchan la historia del Templo y quedamos que otro día acabarán de visitarlo todo.

 

 

Una señora sale de la capilla de la adoración y nos pide que recemos por ella porque tiene a su cargo dos millones de personas. Nos quedamos parados y pensamos que sería una exageración. Ella sigue explicándonos que es la alcaldesa de la décima provincia de Bogotá (Colombia) que tiene 8 millones de personas y veinte provincias. La suya se llama Kenedy y es la más grande. Muchas veces los problemas le sobrepasan. También tiene un hijo que vive en Malta, está casado y su mujer es testigo de Jehová, lo cual preocupa grandemente a su madre que es católica.

 

Christian, un joven de color que es un adorador nocturno, nos comunica que a más de estar parado le han echado de mala manera del lugar en que estaba durmiendo. Actualmente tiene que dormir en unas carpas que la Cruz Roja tiene montadas al descampado. Nos dice que pasa mucho frío y sus pocas cosas personales que tiene están allí en un rincón. En un trabajo que empezó solamente le duró un día, porque otro “más recomendable” le sustituyó.