INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO 

Año 5º- Mes de junio de 2006

 

Nos visita un párroco de Barcelona con un grupo de chicos y jóvenes. Quiere que les expliquemos el sentido de la adoración perpetua para que luego se animen a venir como adoradores. Los muchachos saben que su párroco viene cada mes a la adoración nocturna. Aunque invita a la gente a venir, no tiene respuesta porque la gente es mayor y le cuesta decidirse. Con todo el grupo de jóvenes ya se ha propuesto subir un día por la noche después que acaben sus exámenes finales.

 

Un señor viene a menudo a rezar por la noche hasta las 23’ h., en especial los días en que juega el club de fútbol Barcelona. Nos dice que no tiene nada que ver con los resultados de los partidos; el motivo es, que bajo su piso hay dos bares y no puede dormir por el alboroto que se arma cuando se retransmite el partido. Al recomendarle la doctora que se tomara una pastilla para dormir, él lo ha interpretado tomándose dos horas de serenidad y de oración ante el Santísimo en el Tibidabo. ¡Y le da resultado!

 

Dos señoras irlandesas visitan la cripta acompañadas de una catalana que les hace de traductora. Están encantadas con todo lo que ven. Ante la capilla de la adoración perpetua nos dicen que son católicas y que en Irlanda también hay parroquias que tienen adoración durante todo el día y que no es fácil mantenerla y encontrar sustitutos cuando alguien no puede ir.

 

Un matrimonio mayor acompaña a un padre jesuita misionero. Delante de la foto de D. Bosco de 1886, la señora nos señala a quien dice es su bisabuelo que se llamaba Mayol y era uno de los que solían ayudar al santo. Nos cuentan una anécdota de cuando D. Bosco estuvo en Barcelona y que recuerdan con emoción: Un día pusieron una niña pequeña sobre las rodillas del santo y entre frases bonitas le dice que llegaría a ser monja. Y ¡así fue!

 

Entrar en una iglesia es recibir muchas gracias”, dice espontáneamente un inmigrante. La inesperada afirmación, nos anima a ponerle en contacto con la historia del Templo, asegurándole que los que la hicieron construir pusieron mucho amor en esta obra, y se ha notado.

 

Un joven del Ecuador nos pide agua bendita. Al preguntarle para qué la quería nos contesta que tiene un hijo de quince días y ellos tienen la costumbre de echar agua bendita al pequeño antes de que sea bautizado. Está casado en Suiza y se encuentra en Barcelona por razones de salud de un pariente. Al darle el agua bendita, nos expresa su admiración por el Templo al ser la primera vez que lo veía.

 

Un grupo de seis chicos acompañados de sus madres entra en la cripta cuando se está cerrando el parque de atracciones. Nos piden para subir. Al ver su ilusión e interés, les acompañamos, explicándoles algo de la historia y les subimos con el ascensor. Muy contentos contemplan Barcelona. Al bajar, las madres nos dicen que han ido a pasar el día en el parque para celebrar la 1ª comunión que los chicos habían hecho el día anterior. Nos alegramos de encontrar familias que, como D. Bosco, saben compaginar la espiritualidad con la diversión.

 

Queremos presentar al Señor los diversos centros y grupos parroquiales que nos han visitado con el TIBITOUR. Recordamos los jóvenes de confirmación de la parroquia de S. Pere de Masnou, el grupo del Centro de Martí-Codolar, la parroquia de Ciudad meridiana, y l’Esplai de las salesianas de Tarrasa.

 

Un obispo del África al que acompaña una doctora con un señor, quieren visitar el Tibidabo. Han venido a Barcelona para asistir al Congreso mundial de médicos católicos para tratar sobre la “Pobreza y globalización”. Piensan que serán varios miles de congresistas con más de 40 obispos africanos. El que nos visita es comboniano del Chad y nos cuanta la situación precaria en que viven allí. Conoce a los salesianos que el próximo año irán a su parroquia a hacer una escuela de formación profesional. Escuchan con agrado la historia y visitan el Templo.

 

Invitamos a una señora de la parroquia del Sto. Cristo a subir al Templo para rezar. Al preguntarle cuánto tiempo hacía que no había ido al Tibidabo, se queda parada, y al cabo de unos instantes nos dice que en sus 30 años que lleva en Barcelona no recuerda haber subido nunca. Le insinuamos que ello es un descuido casi grave porque desde este Templo rezamos continuamente por todos los habitantes de la ciudad. Ella nos da las gracias y nos dice que pensará cómo subir un día.

 

Un joven nos pregunta si tenemos una Biblia porque quiere leer el texto de Mateo 27,19. En un principio nos sentimos intrigados porque no son normales estas preguntas. Vamos a la sacristía y le leemos el texto que nos pide. Se trataba del sueño de la mujer de Pilatos que asustada le dice que no se meta con este “justo”. Luego el joven se sienta en un banco de la cripta y se queda meditativo. Reconocemos, una vez más, que los jóvenes nos sorprenden.

 

Un grupo de profesores de la Universidad Pontificia Salesiana (UPS) de Roma nos visita. Algunos tenían mucho interés en subir porque todavía no conocían la Obra de D. Bosco en el Tibidabo. Nos alegramos de poder saludar a profesores que conocíamos por sus escritos. Escuchan con atención y suben a los pies de la estatua del Sgdo. Corazón.

 

Dos jóvenes están delante de la imagen de San Antonio contemplando los mosaicos, y nos preguntan quién era el santo. Cuando les estamos hablando se acerca una señora que nos dice es la madre de uno de ellos y que había venido desde el Ecuador para ver a su hija que está estudiando un “master” de farmacia. Nos habla de su hija que está contenta de sus estudios aunque le toca pasar momentos difíciles.

 

Un salesiano que muchos domingos por la tarde viene a rezar con nosotros, lleva meses tratándose un cáncer y ahora lo van a operar. Lo vemos sereno y se lo decimos. Nos responde, con decisión, que está en manos de Dios y que para eso somos religiosos, para aceptar siempre sus planes sobre nuestra vida que son ciertamente los mejores.

 

Un grupo de jóvenes se preparan para ir a Valencia al encuentro de familias con el Papa, y nos solicita poder subir unos fines de semana para vender los objetos que han realizado y poder pagarse los gastos del viaje. Se les ve entusiastas y contagiando alegría y dinamismo.

 

El obispo católico de Westminster de la catedral de Londres viene a presidir una boda de una catalana con un inglés. Es relativamente joven y de un trato agradable. La celebración del matrimonio fue idéntica a la nuestra con algunos cambios de detalles. Ellos son más ceremoniosos en los ritos. Al preguntarle luego sobre su diócesis de Londres, nos explica que él es el obispo del norte de la ciudad en donde hay inmigrantes de muchos países y se encuentra con problemas serios. También hay otra diócesis que comprende el sur. Le aseguramos que desde este Templo del Tibidabo estaríamos en comunión con él rezando por su diócesis.

 

Un adorador nocturno suele comprar cada mes cinco velas para llevarse a su casa. Al preguntarle qué hacía con ellas nos dice que tiene una imagen del Sgdo. Corazón en el comedor en donde la lucecita arde día y noche para recordar a los de la casa el amor del Señor y el deseo de la familia de corresponderle. Nos alegramos de estos signos que ciertamente ayudan a la fe y a la oración.

 

El grupo de voluntarios jóvenes de “VOLS” ha hecho la segunda convivencia de dos días para acabar de prepararse a su misión de este verano en Hispanoamérica.

 

Un joven sube cuando ya está cerrado el Templo y quiere visitar la ermita. Nos dice que es pariente de Dña. Dorotea de Chopitea viuda de Serra, la dama barcelonesa que ayudó a D. Bosco y que está camino de los altares. Nos dice que fue la abuela de su abuela e hizo construir la ermita la cual él no conoce porque vive en Castelldefels.

 

El Papa Benedicto XVI escribe una carta sobre el culto y la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. La dirige al Prepósito general de la Compañía de Jesús porque ellos fueron sumamente activos en la promoción de esta devoción. “Junto al Corazón de Cristo el corazón humano aprende a conocer el auténtico y único sentido de la vida y del propio destino…” nos dirá entre otras cosas.