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INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO Año 5º- Mes de octubre de 2006
Un joven nos escribe manifestándonos su afecto por este Templo que mira siempre mientras va por Barcelona: “…vaya en bus o a pie, y siempre que las casas no me priven de la visión, mis ojos se elevan hacia el Templo que llevo dentro de mi corazón, el Templo de Jesús resucitado por excelencia, el que tantos y tantos cristianos de Barcelona amamos con todo el alma. Realmente es una bendición para nuestra ciudad que podamos gozar de un templo tan magnífico dedicado a la grandeza de Jesucristo nuestro Salvador y Hermano Mayor. Verdaderamente es una puerta entre el Cielo y la Tierra”.
Son bastantes las personas que nos acompañan cada día en el rezo del Santo rosario. Sabemos de algunas que rezan las cuatro partes cada día. También conocemos otras que les dura media hora cada misterio contemplando el rostro de Jesús con la Virgen, como nos lo aconsejó el Papa Juan Pablo II en su preciosa carta en la que se transparenta su alma mística.
Tres chicas jóvenes que van a entrar en un convento de religiosas de las “Siervas del Sgdo. Corazón”, buscan a alguien que les explique la historia del Templo. Precisamente está el equipo de guías voluntarios y las atiende. Las jóvenes se sienten contentas al ver y oír a unos jóvenes que con ilusión les narran la historia de los mosaicos y del Templo.
José Mª es un seminarista del Seminario Misionero de Holanda que ha venido en verano a estar con su familia en Barcelona. Muchos días le hemos visto en la capilla de la adoración rezando el breviario. Antes de iniciar el curso se despide porque les habían llamado para ir a Baviera a acompañar al Papa en su viaje porque parecía que había grupos de oposición. Él nos pide que le tengamos presente en nuestras oraciones en el Tibidabo.
Un señor nos dice que es catedrático de física, y viene acompañado de un matrimonio. Nos preguntan con interés sobre la situación religiosa de España, para luego comentarnos la suya de Italia. El esposo de la pareja añade con satisfacción que es “ministro extraordinario” de un pueblecito en donde no hay presbítero.
Un joven polaco que trabaja con los inmigrantes en un barrio de Liverpool (Inglaterra) pasa unas horas con nosotros visitando el Templo, que tenía ganas de ver. Ha venido a Barcelona para unos días de retiro y tratar con las instituciones que se relacionan con los emigrantes. Nos comenta que en Inglaterra es casi imposible hacer adoración ante el Santísimo porque “no entienden”.
Una señora se nos presenta con una cámara fotográfica considerable, y nos pide permiso para hacer fotos. Es profesional de una agencia de Estados Unidos y está preparando una página Web. Le decimos que no hay problema y que también puede rezar. La primera foto la quiere hacer a D. Bosco en su venida a Barcelona, porque le encanta.
Un joven italiano se presenta en la adoración nocturna. Nos dice que es su último día de vacaciones en Barcelona y quiere pasarlo en adoración. Un amigo suyo le ha explicado la manera de poder subir. Participa en la Eucaristía, se confiesa y se queda en el turno de noche.
“Jo he fet la 1ª comunió” nos dice una chica al entrar en la cripta y hacer la señal de la cruz con el agua bendita, cosa que sus dos amiguitos no sabían hacer. La frase expresaba su identificación solemne de cristiana, de lo cual se sentía orgullosa. Luego intentó ayudar al más pequeño a hacer lo mismo.
Una familia que recibe la revista, nos telefonean muy contentos diciéndonos que han tenido su tercera hija. La mayor ya conoce el Templo, que ven desde su casa, y un día piensan subir todas juntas con los papás porque les hace ilusión.
Un grupo de italianos de Nápoles con dos sacerdotes, nos visitan. Celebran con fervor la Eucaristía, rezan en la capilla de la adoración y escuchan la historia del Templo. Al despedirse, varias señoras nos piden que las tengamos presentes en nuestras oraciones.
Dos autocares con jóvenes de Slovenia de un Instituto Salesiano han querido subir al Tibidabo. Después de visitar todo el Templo rezan durante una media hora en la cripta con preciosos cantos.
El día 25 de septiembre empezaba el nuevo Seminario de la Diócesis de Tarrasa. La noticia se había esparcido rápidamente durante el verano. El mismo rector afirma que ha sido un milagro que no se esperaban. El consejo presbiteral veía la necesidad de él, pero no tenían dinero ni posibilidades para hacerlo. Cuando las hermanas Sanjuanistas dejan su convento y se lo alquilan por una cantidad significativa, todos ven una señal del Señor. Así, después de una semana de EE.EE. 20 seminaristas ya residen en Valldoreix, aunque van cada mañana a la facultad de Barcelona. Una vecina nos dice contenta que oye sus voces cuando cantan los laudes por la mañanita..
Una pareja entra en la cripta cuando se está cerrando. Les decimos que tienen un minuto para dar un vistazo. Al cabo de un rato nos preguntan si es D. Bosco el que se ve sentado en el mosaico; luego se identifican como AA.AA. de los salesianos de Logroño. Hacía 15 años que él había venido a Barcelona pero nunca pudo subir y tenía curiosidad de saber qué había en el Tibidabo. Su alegría ha sido grande al encontrarse con D. Bosco y los salesianos. Antes de partir hacen una oración.
Unos jóvenes están hablando en voz alta dentro de la cripta. Les decimos desenfadadamente que si están arreglando el mundo. Uno de ellos nos dice que está explicando a su compañera inglesa, que es musulmana, las dudas que tiene, pero no sabe contestárselas todas y por eso nos pregunta: ¿Cómo el padre de Jesús puede ser Dios, si lo fue José? Se lo aclaramos y luego lo intenta comunicar a la joven.
Una familia al entrar en la cripta nos pregunta dónde está el Santísimo. Al informarles de la adoración perpetua, nos dice el señor que él es adorador de Lugo, en donde hay también adoración perpetua desde hace más de cien años. Precisamente su escudo representa una custodia. Los otros lugares que él conoce de León y Santiago solamente se hace adoración de día.
Unos 20 chicos y chicas de 1º de ESO de un Instituto estatal vienen a pasar el día en el Tibidabo con su profesor de religión y un acompañante. Antes de las 10’h. ya están en el Templo, escuchan con atención la historia de D. Bosco, y con tranquilidad lo visitan todo hasta llegar a los pies de la gran imagen de bronce que abraza la ciudad. Después de explicarles la Adoración Perpetua, el profesor les sugiere que pueden pasar delante la puerta, y el que quiera hace una genuflexión mirando al Santísimo. Son muchos los que la hacen. |