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INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO Año 5º- Mes de noviembre de 2006
Iniciamos el mes con la fiesta de todos los santos y con el recuerdo de los fieles difuntos. Queremos unirnos a la Obra Expiatoria de los difuntos del Templo rezando por todos ellos y en especial por todos los adoradores que en este año han pasado a la casa del Padre.
Cuatro grupos de muchachos de bachillerato y ESO han pasado durante este mes por el Templo para hacer unas convivencias de interiorización de dos días. Son de un colegio de religiosas y les acompañan dos monitoras del Casal de espiritualidad de Manresa para ayudarles. Una de ellas nos decía que los jóvenes tienen hoy como una coraza con muchos prejuicios que se defienden de todo lo religioso.
Sobre las 23’30 llama a la puerta una familia con una niña de seis meses que nos piden poder asistir a la misa de media noche, para quedarse luego un rato en la adoración. Nos dicen que vienen de Medjugorje y llevan muchas horas de camino. Al llegar a Barcelona lo primero que han querido hacer es subir a rezar al Tibidabo. La pequeña estaba bien despierta y la consideramos como la adoradora nocturna más joven.
Una joven monitora de convivencias espirituales de jóvenes, nos narra su experiencia de haber conocido a San Juan Bosco desde pequeñita. Está contenta porque ha ido a varios “Campo Boscos” y visitado los lugares más significativos de su vida. Nos comenta que con sólo mirar el rostro del santo en la foto de su venida a Barcelona, entraba en oración con una paz que le penetraba. Aquí en el Tibidabo lo veía por todas partes y esto le ha alegrado mucho.
Un sacerdote está rezando la Liturgia de las Horas en la cripta cuando entra una familia con un niño de unos 7 años. Cuando el chico lo ve, va hacia él y le pregunta con una ingenuidad encantadora. ¿Qué estás haciendo? Pues, estoy rezando, y ¿tú sabes rezar? Mira, es muy fácil, basta que mires todo lo que tienes que te han dado, desde la vida, la comida, el cariño, y… ya puedes dar gracias a Dios cada día.
Una mañana se presenta en la escalinata de la cripta un grupo de “Gospel”, unos 50 jóvenes que se ponen a cantar en francés. Al oírlos salimos a saludarlos. Eran de Grenoble (Francia) y venían a un festival. Aunque no tuvieron tiempo para visitar el Templo, creemos que sus cantos agradaron al Señor y a todos los que les escuchamos.
Nos visita el P. Antonio Samsó que tantos años estuvo de rector en este Templo. Viene a bautizar a una niña. Es una alegría para él y para nosotros. Nos sentimos unidos a su nueva labor en la parroquia de Sta. Eugenia de Gerona y a su apostolado con los enfermos, los inmigrantes, grupos de oración y la adoración nocturna.
Un señor amigo del Tibidabo asiste a la reunión del consejo de la Obra, en donde participan los representantes de todas las actividades que se llevan a cabo. Está casado con dos pequeños, y hablando de la oración, nos dice que “la fe es como las gafas que te ayudan a ver las cosas como son. Si no rezara estaría perdido porque el agobio de la vida te puede.
Un matrimonio con un bebé en brazos del papá nos visita. Vienen contentos a enseñarnos al pequeño de pocas semanas y recordar su boda aquí, en el Templo, hace un año. Un abuelo que estaba por allí, les dice un dicho de la sabiduría catalana que les alegra. “El matrimoni que el cap de l’any no són tres, no val res”.
Una señora con una chica joven y una monja están observando el mosaico de S. José. Al hablar con ellos, la joven se pone triste. La madre nos dice que hace dos días había muerto de accidente un hijo suyo que era piloto de avión. Ella está aceptando por la fe que el hijo está con Dios, en cambio la hermana no lo entiende. Les damos unas palabras de la Escritura sobre la historia de Job, el cual ante el sufrimiento que no entiende, llega a captar que como criatura no puede decirle a Dios lo que tiene que hacer, sino que su respuesta es aceptar sus planes de amor aunque no los entienda, porque son más sabios que los nuestros que no solemos pensar en la eternidad.
Un muchachote con una chica entran hablando fuerte en la cripta cuando todo está en silencio. Cuando se paran ante el lampadario les decimos que no se puede hablar fuerte. ¿Por qué? nos contestan, y siguen hablando mientras se van: vosotros sois unos pecadores y unos ladrones porque cobráis por las misas... Les damos la razón que pecadores lo somos todos. Un señor que ha presenciado la escena justifica el hecho por la ignorancia de los jóvenes.
Una pareja de italianos con una niña y la mamá embarazada ha tenido problemas para subir y al final han cogido un taxi. Dicen que le tienen cariño al Templo porque estando aquí vieron que tenían que casarse por la Iglesia. Nos piden si en el Tibidabo podrían celebrar el matrimonio. Conversamos con ellos y les orientamos hacía su parroquia de los salesianos de Civitavechia de Roma en donde viven. Nos alegramos de ver al Señor que ayuda a las parejas en sus decisiones claves para la vida del cristiano.
Al avisar a unos jóvenes que estan hablando fuerte en la cripta, un señor nos dice que es una lástima la falta de cultura y la ignorancia de hoy. Nos comenta después, que él trabaja con discapacitados en Suiza y los lleva a menudo a un santuario de la Virgen porque les gustan mucho, incluso el más violento se serena, y en todo el día está tranquilo. Nos afirma, que durante la noche si hablan se expresan mucho mejor que despiertos. Acaba con unas frases de su fundador: “los discapacitados son ángeles que están entre nosotros; “todos nacemos con una gran capacidad para hacer el bien.”
Un matrimonio mayor nos dice que el Sgdo. Corazón les ayuda mucho. Un hijo suyo quedó mal en un accidente y ella le pedía que no le afectara a la cabeza; luego le pide que no tuvieran que ponerle una prótesis, y así ha sido. Lo que “no le funcionó” fue el pedir por la vida religiosa de sus hijos que no practican, y el mayor no quiere ni escuchar a su madre. La animamos a que siga rezando porque el Señor tiene sus tiempos que no son los nuestros.
La señora Montse Grau, la vecina más veterana de la Colonia del Tibidabo, es bisabuela y vive sola. Suele venir a misa y siempre que hablamos con ella aprendemos algo nuevo de la historia del Tibidabo. Su padre fue quien durante la guerra civil escondió los cálices y objetos precisos del Templo, enterrándolos dentro de un baúl. Fue quien proporcionó su traje de boda a D. Josep Caselles y ropa para D. José Mª Castell (que luego fue mártir), para que pudieran escaparse.
Nos visita un grupo de abuelos y abuelas acompañados por dos enfermeras. Están contentos viendo la cripta. Uno reza fuerte el padrenuestro pidiendo al Señor que le ayude. Una señora nos pide perdón porque era la primera vez que entraba en el Templo y tenía más de 80 años. Les subimos a la terraza de arriba desde donde se contempla una preciosa vista de la ciudad. Al despedirse, la Sra. Montserrat nos asegura que vendrá otro día a vernos.
Nos visita el sacerdote responsable de la Comunidad cristiana ortodoxa de Barcelona acompañado por otro Pope rumano y unos jóvenes. Nos dicen que son de la TV rumana y están haciendo un reportaje para la emisión religiosa de una hora que tienen cada semana. Nos piden que les expliquemos algo de la espiritualidad del Templo al mismo tiempo que van enfocando con su cámara las imágenes, las columnas y paredes de la iglesia, que les gusta mucho y ya conocían de otras veces. El Pope aprovecha para comunicarnos su preocupación, porque los domingos asisten unos 300 feligreses a la santa misa y el lugar en que celebran se ha quedado pequeño y es muy bajo.
Una monja con cuatro chicas jóvenes vienen a pasar un día de retiro. La hermana nos dice que son novicias de la congregación de las “Hijas de San José”. Rezan, escuchan la historia de D. Bosco con interés, visitan las dependencias y comen sus bocadillos en el jardín de Domingo Savio. |