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INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO Año 5º- Mes de diciembre de 2006
Un grupo de familias está junto a un confesionario y a alguno se le ocurre arrodillarse haciendo ver que se confiesa. Al preguntarles si querían confesarse de verdad, quedan extrañados y preguntan si alguien todavía se confiesa. Hoy mismo, les decimos, se han confesado más de cuatro personas. Continúan sincerándose que ellos hace mucho tiempo que no lo hacen. Les aclaramos que se trata de un sacramento que nadie ha suprimido y que necesitamos hoy más que nunca para luchar contra el Maligno, que nos engaña tantas veces. Ellos se excusan diciendo que los sacerdotes no les dicen nada.
Dos chicas con dos jóvenes escuchan con atención la historia del Templo. Una de ellas, de color y con unos ojos blancos muy salientes, va asintiendo lo que oye sobre la importancia de la oración y del Espíritu. Al cabo de poco, captamos que son evangélicos. Ella nos dice que le gusta escuchar a los sacerdotes porque han estudiado y siempre se aprende muchas cosas de ellos. El diálogo se prolonga durante casi media hora hablando de la Sgda. Escritura y la importancia de evangelizar. Al final las chicas nos hacen una pregunta que tienen dentro y que nunca se habían atrevido a hacer. ¿Por qué los sacerdotes no se casan? ¿Cómo podéis aguantar? No cuesta mucho percibir que en la pregunta se están retratando. Les respondemos que el celibato es una vocación y una gracia que se recibe, para que la vida del sacerdote sea un signo escatológico que manifieste que existe otra vida más grande y por la cual se puede dejar todo. Cuando se llega a la intimidad y al amor con el Señor Jesús, éste llena interiormente a la persona, incluido sentimientos y afectos, y todo lo demás se queda pequeño y relativizado. Ellas se quedan calladas un rato, y la que parece la más espiritual, dice que lo entiende.
Unos 70 jóvenes de bachillerato del Colegio Salesiano de Sant Vicençs dels Horts vienen a pasar un día de convivencia tutorial en el Templo. Los profesores les prepararon unos audiovisuales, escucharon la Hª de D. Bosco y el Templo, subieron a los pies de la imagen, se divirtieron en el patio de la Escolanía, comieron en el jardín y regresaron contentos a su colegio. Nos impresionó la actitud de la directora y profesoras por la visión positiva que tenían de sus alumnos y la valoración que daban a las relaciones personales entre ellos.
La Sra. Teresa nos telefonea desde Malgrat, como cada 1r viernes, para comunicarnos que está unida a nuestra plegaria. No puede ocultar su pena por no poder desplazarse, ahora con sus 80 años, al Tibidabo como hacía antes de su enfermedad. Tiene una joven que le ayuda en casa y reza cada día la “Liturgia de las Horas”. Nos sentimos unidos a ella y animados por las personas mayores como la Teresa que van gastando su vida en paz con Dios
358-Un grupo de chicos entra en la Cripta. Pertenecen a un colegio de Sant Celoni que ha venido a visitar el observatorio Fabra. Les acogemos dándoles unas pocas informaciones que escuchan con curiosidad. Al juntarse a ellos el resto de la clase, a la profesora no le parece bien continuar.
Una señora noS encarga diez horas para la iluminación del Templo. Nos dice que a un familiar suyo le han intervenido en una operación delicada de médula y está desde hace tiempo en el Hospital de “Can Ruti”, y siempre que ve el Templo iluminado entra en paz y serenidad..
Una pareja jovencita que visita la cripta, escucha con gusto la explicación. De improviso la chica nos pregunta si aquí se hacían bodas. El chico, que no se esperaba esta salida, se pone como nervioso. Aprovechamos para comentarles cómo se hace la preparación al matrimonio, y les animamos en el camino del amor.
Una señora mayor que ha pasado toda su vida viviendo en la colonia de la montaña del Tibidabo nos cuenta cómo su padre se trasladó a vivir aquí y fue uno de los trabajadores que soldaron las vías del primer funicular. La familia ha visto construir el Templo poco a poco; su madre buscaba flores del campo para adornar la capilla del Santísimo Sacramento, limpiaba las sotanas de los sacerdotes, pasaba la bandeja en la misa de 7 de los domingos, hacía túnicas blancas para los representaciones teatrales de la Escolanía… El padre, en la guerra civil, paró a los milicianos que ametrallaban el edificio -cuyos impactos de bala en las puertas de hierro todavía hoy se pueden ver- diciéndoles que había niños y podían herirlos. Luego el Sr. Felipe consigue distribuir a los alumnos por las familias vecinas esperando que sus familiares vinieran a recogerlos. Al final tuvo 30 años a su esposa enferma que cuidaron entre todos.
Dos grupos de catequesis de las parroquia de la Mare de Déu del Roser y de San Agustín participan en el TIBITOUR: escuchan la historia, rezar en la capilla de la adoración, visitan el Templo y luego van a pasar el día de convivencia y diversión en el parque. Nos alegran estas visitas de chicos y jóvenes.
Una hermana religiosa hace una semana de ejercicios espirituales en nuestra Residencia. Pasa horas en la adoración, participa en la liturgia de la Comunidad Salesiana, habla con un sacerdote, se confiesa… y antes de despedirse, nos dice que solicitará a su superiora poder ser adoradora diurna. Aunque vive en una residencia de ancianas, se encuentra bien y le parece que podrá desplazarse.
Una familia con cuatro pequeños se presenta en la iglesia cuando ya es de noche. Nos dicen que estaban regresando a Caldetas, se han equivocado de carretera, y llegado hasta aquí. Hace solamente tres meses que han llegado de Costa Rica, aunque ellos son argentinos. Aquí tienen familiares que les están arreglando los papeles. Les subimos a la terraza y al Templo en penumbra en donde consiguen estar, incluido los niños, cinco minutos en completo silencio. Luego también entran a rezar en la capilla de la adoración. Al marchar, nos dicen que todos los niños están bautizados, incluso el bebé. Nosotros les aconsejamos que se integren en su parroquia o en algún movimiento cristiano para crecer en la fe y poder hacer frente al secularismo que les envolverá.
Una pareja con dos niñas, la más pequeña en brazos del papá, entra en la cripta. La mamá hace la señal de la cruz y se sientan. Al hablar con ellos, nos dice que la hija mayor ahora no reza por las noches, como hacía antes en el Perú, porque en su colegio no le dicen nada. Les recordamos que también los papás la pueden ayudar muy bien. Al decirnos que los pequeños no estaban bautizados, les animamos a ir a su parroquia y a frecuentar la iglesia.
Una comunidad de religiosos ha pasado la mañana del domingo en el bosque de Collserola y por la tarde nos visitan. La mayoría son jóvenes que han venido de Méjico para vivir un año con los religiosos y ayudarles en su labor apostólica con los muchachos. Se nota entre ellos la alegría y el espíritu de comunión. Han quedado encantados con el Tibidabo. El detalle fue, que era un día radiante de luz y se podía divisar en el horizonte las montañas de Mallorca. |