INTENCIONES
PARA LA ORACIÓN
Del TIBIDABO
Mes de febrero de 2004
Un matrimonio viene a celebrar la Eucaristía de sus bodas de plata en el Tibidabo, rodeados de sus hijos, familiares y amigos. Después continúan la fiesta en las dependencias del Templo. Nos alegramos porque la gracia del sacramento ha sido eficaz en ellos.
Un chico de unos 12 años está sentado en un banco de la cripta escribiendo en una libreta. Sus padres detrás le están sugiriendo cosas. La madre nos dice que el chico ha querido venir porque al leer la información y ver las fotos del Templo en la página Web, le había gustado y se había interesado mucho. Ahora quería enterarse de cómo era en la realidad. Naturalmente se le completó la información invitándole al final a rezar en la capilla de la adoración.
Nos visita un grupo de 30 jóvenes del Oratorio salesiano de Valdoco de Turín fundado por D.Bosco. Les acompañan dos salesianos. Como es de suponer, conectamos enseguida con ellos. Escuchan con agrado la historia de la visita del Santo y del Templo. Luego suben a los pies de la imagen en un día frío y con mucha visibilidad. Se marchan encantados.
Un joven que vive en Olesa de Montserrat asiste a misa. Nos dice que se siente como atraído por el Tibidabo, tiene problemas serios de relación con su esposa y está muy desorientado. Sabemos que el Señor conoce todos sus problemas y sufrimientos.
Un grupo de unos 15 jóvenes con un sacerdote se presentan en la capilla de la adoración sobre las 22-h. Son de la parroquia de San Pío X que vienen a hacer un rato de oración, “a cargar pilas”, nos dice el joven vicario. Se les informa que por ser jueves, en estos momentos se está celebrando una hora santa. Ellos sin ningún problema, se incorporan a la oración.
Un joven viene a visitar a un salesiano que había sido profesor suyo. Se ha decidido porque se encuentra desmoralizado, viene del mundo de la droga y es consciente del mal que ha hecho y no sabe cómo salirse. Lo peor, según él, era que no podía amar a nadie.
Un adorador ciego ya veterano del turno de los primeros lunes de mes viene con el perro. Suele ser el primero en llegar. Cuando entra en la capilla es todo un espectáculo. El perro entra lentamente, espera a su amo que se arrodille y luego el animal se tumba a sus pies, como si fuera un adorador más.
Un grupo de estudiantes de los Obreros parroquiales de Cristo Rey que están regentando la parroquia del Sagrado Corazón de Sabadell, nos visitan. Están interesados por conocer la obra de D. Bosco. Escuchan las explicaciones, suben al templo y dependencias de la Hospedería, rezan y se pasan la tarde con nosotros. Nos dicen que vendrán con sus grupos de catequesis.
Un matrimonio con tres hijos asiste a la Eucaristía. Al pequeño le cuesta estarse quieto. Al acabar la mamá nos comunica muy contenta que ella es adoradora, porque antes vivían en un pueblo bastante alejado de Barcelona y le prometió al Señor que se haría adoradora si conseguía venir a vivir más cerca. Y así ha sido.
Nos visita un salesiano mayor de la inspectoria de Valencia que junto con su hermano estuvieron de alumnos en la “Escolanía” del Tibidabo el año 1941. Después de visitar las dependencias y recordar los años de penuria de la postguerra se despiden con su paso lento que denota el peso de los años. Nos alegramos de esta visita inesperada porque nos ha hecho recordar la historia de la que somos deudores. Nos sentimos agradecidos al Señor por los trabajos y penalidades de los primeros salesianos que construyeron el Templo y ahora nosotros podemos recoger los frutos.
Un grupo de cuatro jóvenes de Colombia se dirigen a la recepción y preguntan si aquí estábamos los salesianos. Una chica nos dijo que había estudiado en un colegio salesiano y hasta había representado a D. Bosco en una función de teatro. Escucharon con agrado la explicación y se marcharon contentos con un calendario de Mª Auxiliadora.
Un grupo de la parroquia de Mª Auxiliadora y otro de San Bernardo de la Ciudad Meridiana han subido para hacer un retiro y profundizar en la vida espiritual.
Una abuela acompañada de su hija está contemplando el mosaico de San Antonio diciendo que es un santo al que ella quiere mucho. Luego al saber que había un lugar de adoración perpetua, la hija le sugiera ir a rezar y las dos entran en la capilla.
Un sacerdote sube al Tibidabo después de haber asistido a la Eucaristía de despedida de Rosa Deulofeu, delegada de los jóvenes de la Diócesis de Barcelona. Nos comunica impresionado su experiencia de la celebración en la iglesia de San Agustín rebosante de jóvenes y con los obispos y sacerdotes. Toda una llamada a vivir nuestra vida como resucitados.
Un joven emigrante está sentado en los bancos de delante el altar de Mª Auxiliadora. Son las cuatro de la tarde. Lleva un anorak para defenderse del fresco de la cripta. A las seis cuando la Comunidad salesiana va a la celebración de la tarde todavía el joven está en el mismo sitio. En plan sencillo y distendido el sacerdote le dice que debe ser muy importante lo que le pide a la Virgen. Contesta enseguida que sí, que lleva seis meses sin trabajar, es ecuatoriano y no sabe qué hacer porque no tiene papeles. Se le dice que la Virgen lo sabe y que de momento venga a rezar con nosotros. Él lo hace. Al acabar la celebración del rosario, vísperas y Bendición, se marcha. Nos afecta a todos el ver el sufrimiento a nuestro lado. Nosotros no podemos dar trabajo, pero estamos seguros de la eficacia de la oración.
Un adorador que hacía mucho tiempo que no podía venir ha querido pasar todo un día en la Basílica “recuperando” un poco, nos decía él. Se le notaba el gozo de poder estar con el Señor.
Una señora que nos visita al escuchar que hacía 38 años sin interrupción que se rezaba en la capilla de la adoración, nos dice. Sí, sí, yo conozco a un señor que viene.” Frase que ha sido para nosotros motivo de alegría porque nos confirma que los adoradores dan testimonio de su misión y saben hablar de su experiencia de fe.
Una pareja joven entra en la cripta con sus bastones en la mano; se notaba que habían subido a pie la montaña. Después de una breve conversación les invitamos a subir a los pies de la imagen porque se les considera peregrinos.
Treinta jóvenes del Centro de Reinserción Laboral de Martí-Codolar quieren celebrar la fiesta de D. Bosco y suben con sus monitores a pie. Después de una breve presentación y acogida visitan el Templo y van a la sala de juegos con su pequeño patio, donde juegan, se relacionan y comen juntos. Al final, vuelven a bajar caminando. Los responsables están contentos de la experiencia porque no sabían de seguro si saldría bien. El salesiano responsable nos dice una frase de uno de ellos, indicando que algo de D. Bosco les había llegado, dijo: “Éste D. Bosco debe ser importante cuando lo recordáis después de tanto tiempo”.
Una familia con sus hijos entra en la capilla de la adoración. Al salir se les ve encantados y nos dicen que es muy acogedora y con mucho silencio. Al explicarles la finalidad del Templo no pueden ocultar su admiración.
Un joven AA.AA. salesiano ha acabado la carrera universitacia y nos pide que le tengamos presenta ante el Señor. Reconoce que D. Bosco le ayudó en los exámenes dándole serenidad, siendo él muy nervioso. Ahora va a empezar el MIR para poder acceder a la especialidad.