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INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO Año 6º- Mes de febrero de 2007
Un papá con su pequeño está a la puerta de la capilla de la adoración esperando a la mamá que ha entrado a rezar. Nos dice que trabajan cerca de Barcelona, son ortodoxos de Rumania en donde su iglesia se está recuperando poco a poco, después que el comunismo se lo quitó todo. El pequeño de 3 años ya dice palabras en catalán aunque ellos le hablan en rumano. Al salir la mamá con el otro hijo, les subimos a los pies de la imagen para contemplar la ciudad.
Una joven, que había participado en el grupo de Biblia del Templo, nos invita a la celebración de su entrada en el convento de clausura de las Carmelitas descalzas de la calle Panamá. Un domingo por la tarde se celebra el rezo de la Hora menor, la postulante se despide de sus familiares y amigos, el ministro la bendice, y entra por la puerta de la clausura en donde la acogen las 15 monjas del convento para darle el abrazo de bienvenida. Después la vemos en el locutorio con una toga en la cabeza, y compartimos con las hermanas unas pastas.
Un joven se presenta en recepción preguntando si podía leer en las misas. Ha hecho la primera comunión pero luego dejó la práctica religiosa y la Iglesia. Ahora ha descubierto la espiritualidad y cada mañana reza e intenta leer la Biblia pero no entiende y tiene muchas dudas. Le invitamos a asistir al grupo de Biblia del Templo, y le orientamos haciéndole ver que la vida no es estar bien o mal, sino cumplir la misión que Dios ha pensado para cada uno de nosotros desde toda la eternidad, para que dejemos este mundo más bello y así llegar al gozo eterno. El joven acepta nuestra propuesta, al mismo tiempo que nos alegramos al ver la actuación de Dios en las personas.
Un señor está quieto y serio al fondo de la cripta. Como le conocemos de otras veces que ha subido caminando, le preguntamos cómo está. Nos dice enseguida que ayer su esposa se había marchado de casa y él no entendía porqué le pasaban estas cosas. Le invitamos a rezar, cosa que hace cada día aunque no vaya a misa y tampoco se confiese con el sacerdote porque lo hace con Dios. Al ver que necesitaba una “palabra” le proclamamos a Jesús que había muerto y resucitado por él, le damos unos evangelios que acepta contento, comprometiéndose a leer un trozo cada noche. Aprovechamos para leer un pasaje, y nos sale: ¿Por qué tenéis miedo? ¿Por qué tenéis tan poca fe? El señor José pone enseguida una señal en la página que le había salido y se lleva contento el librito.
Unos jóvenes nos visitan y nos explican su experiencia: Una tarde de domingo al mes, se reúnen en la parroquia con todos los jóvenes del “Camino neocatecumenal” y dedican una hora a escrutar la Sgda. Escritura. Luego hacen comunicaciones, exponen el Santísimo Sacramento, rezan vísperas y celebran un ágape. La experiencia resulta reconfortante incluso para los sacerdotes que al ver a los jóvenes cantando ante el Santísimo casi no se lo creen.
Una pareja está paseando tranquilamente por la cripta. Nos llaman porque no se les encendió una lamparilla al echar unos céntimos. Después de arreglárselo les damos unas breves informaciones sobre la historia. Al decirnos que son de Bélgica, les explicamos que en estos bancos que ven, se sentó su rey Balduino cuando venía a misa durante el mes que residió en el hotel del Tibidabo y arreglaba los asuntos para llevarse a Fabiola, la que sería luego su esposa. Los que conocemos la vida de este monarca nos impresiona su coraje de cristiano convencido. La pareja belga, también conocía a los salesianos por su trabajo con los jóvenes en su país.
Una tarde de frío, en que se anunciaba nieve en el Tibidabo, sube un salesiano caminando desde la calle Rocafort. Ha aprovechado un tiempo libre que tenía; hace una visita al Santísimo, nos da recuerdos para la Comunidad, y emprender el camino de regreso. Una viejecita de la vecina Residencia de “Ntra. Sra. de Fátima” viene muy a menudo a rezar al Templo y a contar sus penas al salesiano que les celebra la Eucaristía cada semana y las trata con cariño. La ancianita le dice que ve mucho mal y por eso reza para que haya sacerdotes porque ellos son los que luchan contra el mal. Un joven antiguo alumno del colegio salesiano de Mataró falleció el mismo día de la fiesta de San Juan Bosco, después de una lucha muy dura contra el cáncer. El funeral en la iglesia de Sta. María fue multitudinario y con gran fervor. La madre nos dijo que cuando recibían la revista del Tibidabo, su hijo enfermo, la veía como un signo de la presencia del Sgdo. Corazón de Jesús.
El grupo de voluntarios de “Vols”, que se prepara para ir durante el verano a América latina, vienen con sus monitores y un sacerdote salesiano a hacer dos días de convivencia. Asisten a las charlas, conviven, y celebran la Eucaristía.
Un señor jubilado que sube muchos días caminando al Templo, nos expone su problema con su esposa que está enferma y le grita muchas veces y él pierde la paciencia. Viene al Tibidabo a pedir fortaleza al Señor. Aunque sabe que no está solo, le gustaría tener compañía.
Un joven está explicando a otro los mosaicos. Al verlo tan entusiasmado le pedimos si podemos escuchar. Continúa diciendo que él es un artista y goza con la belleza, y estas representaciones le infunden serenidad y movimiento… pero ¿qué representan? Al no saber contestarnos se lo explicamos, y lo agradecen. Ellos viven en Vallvidriera, trabajan de payasos.
Un grupo de unos 40 abuelos del “Casal d’avis” de la parroquia de “Josepets”, nos visitan. Escuchan con gran interés la historia de D. Bosco y del Templo, y recuerdan complacidos cómo se vivía y hacían sacrificios hace 50 años. Luego durante toda la mañana van visitando los museos, terrazas y dependencia.
Una pareja de unos 30 años escucha el comentario de los mosaicos. Al cabo de un rato, la chica nos habla de la importancia del amor como una energía de la cual todos participamos. Que cada cultura, por tener miedo, se ha fabricado su religión y su Dios poniéndole nombres a su medida. También habla de la reencarnación... Ante la pretensión de querer interpretarnos la historia a su manera, les preguntamos si eran de la “Nueva Era”, a lo que no nos responden, sino que nos afirman que ellos son una religión universal. Le decimos que para nosotros el amor es una persona que se llama Jesucristo, el Hijo de Dios, que vino al mundo y amó hasta a los enemigos…
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