INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO 

Año 6º- Mes de marzo de 2007

 

- Una familia con dos pequeños nos visitan. Se nota que el padre está contento, es AA.AA. del colegio salesiano de Sabadell y conoce a un salesiano que fue profesor suyo. Estando visitando el Templo nos cuentan sus preocupaciones para sacar adelante a la familia. Pasadas las 14’h. el padre recibe una llamada en el móvil de su hija mayor de 20 años que acababa de despertarse. El padre nos confiesa que no sabe qué hacer con ella porque los fines de semana sólo hace que salir de noche y dormir durante el día.

 

- Tres jóvenes están en la sacristía mirando las fotografías de los primeros sucesores de D. Bosco. Al preguntarles si saben quienes son, nos dicen que no, y aprovechamos para presentarles la historia del Templo profetizado por el Santo. Al subirles en el ascensor dicen que son de Marruecos y también creen en Dios Creador de todo y en la vida con Él para siempre.

 

- “¡Esto sí que es una bendición de Dios!”, nos dice una abuela que nos visita con un grupo de familiares del Paraguay que han venido a Barcelona. Entre hijos y nietos son más de diez personas. Escuchan interesados la historia y les acompañamos en la visita. Están encantados. Al darle unas estampas a la abuela para que se las llevase como recuerdo a su país, se puso muy contenta, viendo en ello un signo del Señor.

 

- Un grupo de estudiantes técnicos de un colegio de maristas de Toulouse (Francia) están sentados en la cripta y escuchan la historia de D. Bosco, que su profesor relaciona con la del Abbé Pièrre que se dedicó a los pobres y hacía poco había fallecido

 

- Los alumnos de 4º de primaria del Colegio de los Jesuitas de Caspe estudian la montaña del Tibidabo que comprende el Templo y nos visitan en dos turnos para poder subir todos los alumnos de las siete líneas de este curso. Después de explicarles la historia de D. Bosco les pedimos una oración por los que suben y lo hacen muy fervorosos. Luego van hasta los pies de la imagen para ver el panorama de la ciudad y del Vallés occidental.

 

-  “Hacía años que no entraba en una iglesia  nos dice una joven que en su infancia había ido a misa pero luego, desde que empezó a trabajar, lo había dejado. Ahora, dentro de la cripta iluminada y con música sacra de fondo se la veía con los ojos brillantes. Le acompañaban dos jóvenes italianos. Después de explicarles la historia les llevamos a ver Barcelona de noche desde lo alto. Al pasar por la basílica, iluminada por la luz de los focos que entraba tenue por las vidrieras, nos paramos unos minutos para escuchar el profundo silencio que nos envolvía. En el ascensor la misma joven nos dice que nunca había estado a solas consigo misma.

 

- Una madre nos narra, en un día de convivencia de un grupo neocatecumenal, cómo a su hija de bachillerato le mandan en el colegio hacer un trabajo sobre el aborto. Cuando le tocó exponerlo a ella, se trajo fotos de sus siete hermanos, las engancha en la pizarra y fue explicando la historia de cada uno de ellos. Al final dice solemnemente que si todos ellos viven es gracia a que a su madre no la abortaran antes de nacer, cosa que habían pensado hacer… Si hubiera sido así no existirían ni uno de los que ahora estaban viendo… Al final sus compañeros la aplaudieron.

 

- Un grupo de guías voluntarios, junto con varias familias, visitamos la capilla de San Juan Bosco en Sarriá, en donde estuvo residiendo el santo durante su estancia de un mes en Barcelona, hace ahora 121 años. Poder adentrarnos en su vida mediante sus recuerdos personales, es una experiencia que cala dentro del espíritu y nos anima a todos a seguir sus pasos. Después de las explicaciones, tuvimos un rato de oración; y en contacto con sus recuerdos personales, cada uno pidió una gracia particular al santo.

 

-  “Nos ha impresionado que antes del rosario hayan dicho que se rezaba por los que habían muerto en el día de hoy”, nos dice una pareja al salir de la celebración. Precisamente habían venido a rezar porque acababa de morir hacia dos horas un padre de familia que dejaba doce hijos y la esposa en espera del decimotercero. Estaban conmovidos, y el primer sitio en que habían pensado para rezar era el Templo del Tibidabo. Después de contarnos lo ocurrido, encargan la iluminación del Templo durante la noche, como signo de protección y de vida del Señor Jesús sobre la ciudad. Querían acudir también a la adoración nocturna y a la misa de medianoche, cosa que no pudieron hacer porque estuvieron velando y rezando toda la noche en la parroquia junto al cadáver de Pere. Más tarde nos enteramos que una de las doce hijas del difunto al salir de la iglesia, ya entrada la noche, preguntó a la abuela al ver el Tibidabo iluminado: “¿Verdad que es por papá?”. Y así era.

 

-  “He rezado un padrenuestro por cada intención que he leído en la hoja”, nos dice una señora. Nos alegra saber que no estamos solos en la montaña del Tibidabo y que estamos en una comunión espiritual con las personas que nos visitan.

 

- Un grupo de jóvenes con sus catequistas está de convivencia en el Templo. Los preadolescentes comentan con gran sinceridad lo que les está pasando en clase, cómo ellas se sienten heridas cuando la profesora, sin que venga a nada, se pone a enseñarles cómo se pone un condón y lo que tienen que hacer las chicas. Los mismos profesores les presentan la homosexualidad como algo normal, y como todo vale…

 

- “Todos los artículos de vuestra revista son profundos desde el primero al último.” Nos dice una religiosa que viene frecuentemente a rezar en la capilla de la adoración y que goza leyendo la Revista del Tibidabo. Nos alegramos que nuestros esfuerzos ayuden a los lectores en su vida espiritual.

 

- Al salir de la capilla de la adoración, tres señores nos dicen que son jesuitas, trabajan en el Matto Grosso (Brasil) y conocen bien a los salesianos. Les acompañamos en la visita. Al despedirnos nos dicen que darán recuerdos a nuestros compañeros salesianos que trabajan con ellos.

 

- Un joven de unos 16 años viene con su madre. Al explicarles, ante la capilla, la importancia de la oración, la madre nos dice que su hijo ha hecho la 1ª comunión pero ya no quiere continuar; los jóvenes, añade, se despistan y ya casi nadie se confirma. Le presentamos la vida como una misión y el joven nos asegura que volverá otro día para confesarse.

 

- Después de la misa de las 19’-h. hablamos con una pareja, ella es de Tailandia y sabe alemán, y él es francés; los dos son músicos del Teatro del Liceo, están casados y se les ve contentos. La chica nos dice que se bautizó hace dos años en Barcelona y se llama Elisa. Hablamos en castellano de cosas espirituales con satisfacción de todos. Están de acuerdo en afirmar que la música llega al espíritu de la persona.

 

- Una familia con tres hijos se han puesto de rodillas en la cripta. Al interesarnos por ellos, la mamá, con un castellano muy simple, nos dice que viven en Sant Cugat, son de Nueva York, y sus hijos van a una escuela americana en Barcelona; dos de ellos ya han hecho la comunión, pero la pequeña no. Nos pregunta dónde pueden hacer catequesis. Les indicamos la parroquia más cerca de su domicilio y nos pide un librito de oraciones en castellano para poder seguir las misas.

 

- Dos “hermanitas del Cordero”, congregación religiosa contemplativa, la mayoría jóvenes que están con los pobres y necesitados por las calles de Barcelona, suben a pie al Tibidabo para hacer su día de retiro. Nos dicen que los lunes son sagrados para ellas, porque se dedican sólo a la oración y a la contemplación. Nos enteramos que son ocho “hermanitas” que celebran su liturgia abierta a todos, en la iglesia de San Jaime (Calle Fernando), y la rama de los hombres son cuatro que residen en la iglesia de la Merced. Después de celebrar la Eucaristía de las 17’- h. vuelven a bajar. Les agradecemos su presencia llena de fervor y de fe.

 

- Una pareja de hispanoamericanos escucha la historia del Templo. Era el miércoles de ceniza y ya se habían acabado las misas. Al cabo de un rato nos preguntan si ellos también pueden recibir la ceniza. Les explicarles el sentido que tiene el comenzar la Cuaresma y luego se la imponemos. También les ofrecemos un NT para que puedan conocer más a Jesús, seguir sus enseñanzas, del cual leemos juntos un pasaje que nos presenta cómo no todos aceptan a Jesús. Al decirnos que viven en pareja, nos sentimos obligados a hablarles de la vida como misión, del amor y del matrimonio.

 

- Dos parejitas de jóvenes de 4º de la ESO, con los cascos de la moto bajo el brazo y unas bolsas de comida en la mano están mirando la cripta como de pasada. Al dirigirnos a ellos nos escuchan enseguida y nos explican que son del colegio de “La Salle Bonanova”, no habían tenido clases, y aprovechan para hacer una merienda-cena juntos. Les ofrecemos la sala de juegos con una mesas, y contentos pasan un rato agradable.

 

- Una señora nos dice que le ayudan mucho las hojas de espiritualidad que encuentra en la cripta. Algunas veces las usa en la catequesis de su parroquia. Nos alegra pensar que haya personas interesadas en prepararse espiritualmente en tiempos difíciles y de desorientación religiosa, como son los nuestros.

 

- Un grupo numeroso de italianos nos visita guiado por el Director del parque de Collserola. Forman parte de un curso europeo que estudian “los espacios abiertos”. Al señalarles la foto de D. Bosco, casi todos saben quién es y aprovechamos para insinuarles su importancia para este Templo del Tibidabo.

 

- Cuatro chicas jóvenes, muy coquetas van despistadas mirando la cripta. Dos de ellas nos escuchan y les explicamos la historia. Es la primera vez que suben al Tibidabo, son de León y Salamanca, y viven juntas en un piso en Barcelona. Al insinuarles que S. Antonio ayudaba a encontrar novio, alguna enseguida se acerca para hacerle su oración, luego disimuladamente las otras. Nos dicen que en S. Isidoro de León también existe la adoración nocturna.

 

- Un sacerdote de la Congregación de los Legionarios que acompaña un turno de adoración nocturna, nos explica de dónde le viene la gracia de la adoración. Su abuelo, cuando venía de enterrar a su padre, se puso junto al sacerdote que llevaba el Santísimo Sacramento por la calle el cual, luego le ofreció ser adorador. Continuó su hijo, y ahora el hijo del hijo que ha llegado a ser sacerdote.

 

- Unas jóvenes de Méjico nos visitan, están estudiando en Florencia y han venido a visitar Barcelona. Al decirles que nuestro Rector Mayor es también de Méjico, del pueblo de Saltillo, se ponen contentas porque es  pequeño y les parecía que no era importante. Contentas les acompañamos en la visita.