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INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO Año 6º- Mes de abril de 2007
¡El Tibidabo se está animando! A partir del 3 de marzo se ha abierto al público el paseo que continua con la plaza y se ha renovado el funicular que ahora funciona cada día y con más frecuencia; ello se nota por el aumento del número de visitantes a la montaña y al Templo. Presentamos al Corazón de Jesús a las personas que entran en el Templo y a las que se lo miran desde fuera con satisfacción.“¿Quién es ese rey que está allá arriba? le dice una niña a la abuela al entrar en la iglesia. Con los ojos bien abiertos la pequeña se va fijando en los mosaicos y las figuras del viacrucis. Luego le damos una estampa diciéndole que ese rey se llama Jesús. La abuela le sugiera que le dé un beso y luego al sacerdote.
El grupo excursionistas del colegio de teresianas de Fabra y Puig suben al Templo. Se interesan por la historia, comen en el jardín, juegan y bajan otra vez sin dar muestras de cansancio. La responsable nos dice que cada mes hacen una salida y la próxima les toca una acampada. Son unos 60 y se nota en el grupo una calidad humana de relación entre niños, monitores y padres.
“Nuestra vida ha cambiado por completo desde que hace dos años nació Pol, nuestro primer hijo”. Nos dice una pareja que se ha casado en el Tibidabo. Vienen a vernos con su pequeño de tres meses porque quieren bautizarlo. Nos impresiona su alegría. Comprueban que la vida es un misterio, ellos y el pequeño aprenden cosas nuevas cada día, nota el cariño y los besos que le dan. “Sin su mamá, el Pol estaría perdido”. Exclaman: “no saben lo que se pierden los matrimonios jóvenes que quieren esperar a tener hijos”.
Un señor de 83 años viene acompañado de su hija que le ha subido con su coche. Es el Sr. Freixenet que tantas veces ha rezado con nosotros y ahora no puede subir como antes; nos dice que desde su casa nos sigue ayudando. Nos da un donativo y se marcha despacito, acompañado por su hija.
Un profesor de religión de un colegio estatal que viene a rezar con frecuencia, nos dice que en este curso han pasado unos 200 alumnos por sus clases, que procura sean muy activas. En el Domund trajo a un misionero salesiano del África quedando los alumnos muy contentos, incluso decían que esto tenían que saberlo los demás compañeros. También le preocupa la manera de actuar de los muchachos que viven sin ninguna referencia a Dios, y eso trae sus consecuencias. Nos agradece el DVD de D. Bosco que le dejamos. Rezamos para que los profesores de religión no se desanimen en su labor evangelizadora y de testimonio cristiano.
Una familia nos cuenta una gracia recibida del Señor en el Tibidabo. Tenían problemas serios con su hija mayor que se marchó de casa con un joven que se drogaba. Al conocer el Tibidabo vinieron a rezar. Al cabo de medio año su hija ha vuelto a casa demacrada y descompuesta “después de haber sufrido un infierno”. Todavía está recuperando el ritmo normal de vida, se ha integrado en una comunidad cristiana, y dice que Dios la ha salvado. El chico que quiere salir con ella, sabe que la tiene que acompañar a escuchar la Palabra de Dios y a la Eucaristía, sino nada.
Una religiosa mayor que sube cada semana a hacer adoración, nos dice que nunca viene sola porque trae una gran lista de personas por quienes rezar. “… incluso vengo con terroristas, y el Sr. Zapatero que canta conmigo el amor de los amores”. Nos impresiona su alegría y su convencimiento de que con la oración está cumpliendo una misión muy importante. Pedimos al Señor que nos dé a los adoradores la fe y el espíritu de esta hermana religiosa.
“Es la primera vez que subo al Tibidabo” nos dice una señora mayor que nos visita con su esposo y con su hijo. Viven en Sabadell desde donde ven el Templo iluminado por las noches. Al enterarse que aquí se reza día y noche desde hace 41 años, la señora se sorprende y nos dice que desde que ha entrado no ha dejado de rezar.
Un grupo de monjas con sus hábitos blancos nos visitan. Son “guadalupanas eucarísticas”, una congregación mejicana que se dedica a la oración y que desconocíamos. Nos alegramos al descubrir la multiplicidad de carismas que suscita el Espíritu Santo. Alabamos y damos gracias al Señor.
Una señora compra unas velas para encenderlas a la Virgen. Al hablar con ella nos dice que está separada desde hace años, ha criado a su hija desde pequeña, la ha ayudado en los estudios, y ahora que ha gastado la vida por ella, se ha marchado, se ha juntado con malas compañías y no le puede decir nada porque se enfada. Le recordamos que el Señor la quiere, que todo el amor que le ha dado no pasa y que siga rezando porque Dios tiene sus tiempos. Es importante que ella vea que la religión le sirve para Vd. y le da paz, alegría y fortaleza.
“¿Por qué Jesús tiene sangre?” nos pregunta una niña pequeña que junto con otro hermanito lleva un buen rato paseando entre los bancos y mirándolo todo, mientras la mamá está en un banco dando el pecho al tercero. Le decimos que porque nos quiere mucho, sufrió por nosotros, lo mataron y luego volvió a vivir a una vida nueva; y porque ya no puede morir más, siempre puede ayudarnos. Luego le damos una imagen del Corazón de Jesús con su gran túnica de rey.
Una religiosa nos pide que recemos por una familia mayor con dos hijas que viven con los padres, porque les dan muchos problemas, no trabajan y se emborrachan. Sus únicos ingresos son los de la jubilación. La madre está enferma y va a diálisis tres días a la semana. Al padre lo sostiene la fe y la oración, la misa diaria y el santo rosario que rezan en familia.
Un adorador nos llama porque en el tanatorio no le pueden celebrar la Eucaristía por la muerte de un familiar. Con gusto vamos a presidirles las exequias que los familiares viven con gran fervor y participación. Rezamos por las personas que asisten a las exequias, para que ante la situación límite de la muerte, se abran a la gracia de Dios que siempre nos busca.
Un obispo ortodoxo de Rumanía, acompañado por el pope de Barcelona y otros dos sacerdotes, nos visitan. Se interesan por el “monasterio” como si lo quisieran copiar, porque ellos están construyendo también un gran templo con dos iglesias una sobre otra. Durante la visita lo admiran todo y se sienten muy unidos a los católicos. Rezamos por los ortodoxos rumanos que están entre nosotros, para que vivan con entusiasmo su fe en Jesucristo.
Al ir a la oración de la mañana sobre las 7’30, vemos a dos jóvenes en la sacristía. Al preguntarles si venían a misa, nos dice que son de Uruguay, hacía pocos días que habían llegado para pasar una temporada con sus familiares en Barcelona. Se han levantado de madrugada para conocer el paraje y disfrutar del día subiendo a pie. Aprovechamos para explicarles algo de la historia y subimos con ellos a lo más alto para ver salir el sol. Al bajar nos paramos en la basílica y el sacerdote les invita a rezar laudes con él, y lo hacen. La serenidad matinal del Templo nos ayuda en la oración.
“No sabes con qué ganas venimos” dicen dos señoras de adoración nocturna del 1er martes al sacerdote que estaba en el turno. Era una exclamación manifiesta de su alegría espiritual.
Cada viernes a las 14’- h. llega el Sr. Sebastián para hacer su turno de adoración hasta las 19’-h. Es una persona sencilla, con no demasiada cultura, pero convencida que rezando ayuda a los demás. Un día nos dijo que pedía por el Papa Benedicto XVI para que el Señor le diera la fe de Pedro, el amor de Juan y el celo apostólico de Pablo. Nos dejó admirados.
Un guía voluntario y un salesiano del Templo nos desplazamos al Colegio de S. Juan Bosco de Horta para presentar a los muchachos de 5º y 6º de primaria la Obra del Tibidabo. La experiencia resultó muy positiva. Los alumnos se interesaron, les enseñamos los posters, hicieron preguntas, y les repartimos unas estampas invitándoles a que nos visiten. El detalle fue que había cinco chicos que sus padres se habían casado en el Templo y otros dos bautizados.
Una familia viene a misa con el hijo mayor que cansado por la jornada laboral ha querido acompañar a sus padres. La madre nos explica que de chico estuvo 14 años enfermo y uno entero escayolado sin poder moverse, pero el Sgdo. Corazón, que veía desde su habitación, le ayudó a sobreponerse, por eso para el joven la salud vale mucho. |