INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO 

 

Año 7º- Mes de julio de 2008

 

Después de varios años nos visita un joven que había sido adorador. Ha estado internado en el psiquiátrico, ahora sigue con pastillas y no puede trabajar. Nos hemos alegrado de verle y le aseguramos que el Corazón de Jesús le quiere y le ayudará a restablecerse. Le invitamos a seguir subiendo con frecuencia.

 

Un grupo de estudiantes de la Universidad Abad Oliba junto con el Equipo Pastoral suben al Tibidabo, algunos caminando. Pasan la mañana en agradable convivencia, conociendo el Templo y su historia. Celebran una Eucaristía de acción de gracias y comparten la comida.

 

¡Don Bosco! exclaman dos jóvenes cuando ven su fotografía en la sacristía. Son antiguos alumnos de un colegio salesiano de Méjico. Han pasado en Barcelona seis meses haciendo un máster de Economía internacional. Escuchan con interés la historia y agradecen unas estampas como recuerdo.

 

Una mamá con dos pequeños tiene apuros para subir el cochecito por las escaleras. Nos dice que quiere ver la basílica en donde se casó el año 2002 porque quiere enseñársela a la María, de 5 años. Viven en Londres y ella aprovecha un rato que su marido está de negocios por la ciudad, para venir al Templo. Les subimos con el ascensor. Luego nos  dice que le haría ilusión ver a sus hijos casarse aquí, pero con un novio católico. Al marchar le recordamos lo hermoso de su misión de ser madre, a lo que nos afirma que no le pesa porque lo hace con mucho gusto.

 

Los que tratamos con chicos y chicas es fácil que conozcamos algunos que sufren a causa de la separación de sus padres, cuyas  consecuencias afectan a  todos. Chicos tristes, incontrolados, con desarreglos afectivos, indisciplinados, sin interés por el estudio, llegando a traumas psicológicos por el doble rol que tienen que hacer con el padre y con la madre que se los van pasando. Sobran comentarios.

 

Al saludar a los fieles, después de la Eucaristía, nos damos cuenta de la internacionalidad de la asamblea: una pareja italiana, otra mejicana que están de vacaciones, una familia polaca, otra noruega ya más asidua, otra pareja de bolivianos, una familia de Barcelona, a más de algunos vecinos

 

Un animado grupo de antiguos alumnos de la Escolanía del Tibidabo con sus familias, se encuentran un domingo para recordar sus años jóvenes. Con satisfacción recorren las dependencia de lo que fue su colegio, cantan una salve ante la Virgen Auxiliadora a la que tantas veces han honrado; comen fraternalmente, y por la tarde ven el VD de Don Bosco.

 

Cuatro chicas adolescentes de rasgos hispanoamericanos, están sentados en el primer banco de la cripta. Al acercamos, una de ellas pide confesarse, lo que aprovechamos para hablarles del amor de Dios y de la suerte de poder conocerle. Todas están bautizadas aunque alguna no ha hecho la primera comunión. Luego se confiesan todas, una detrás de otra. Quedamos impresionados al ver la gracia de Dios que actúa como quiere y cuando quiere, y más con la gente sencilla.

 

Unos 60 chicos y chicas del “Esplai” de las salesianas de Terrassa, con sus monitores, viene al TIBITOUR, que ya conocen de otros años. Tienen la entrada del parque a precio muy reducido, si antes pasan por el Templo y escuchan su historia. Contentos, suben al punto más alto, contemplan la panorámica de la ciudad y del Vallés, y lanzan unos mensajes a los catalanes.

 

Centenares de alumnos de los colegios de Cataluña ha subido los jueves y viernes de junio al parque de atracciones con sus profesores. El espectáculo de las escalinatas de la cripta a rebosar de muchachos/as abriendo sus bocadillos y esperando entrar en el parque, ha sido digno de verse. Siempre hay “aventuras” con los grupitos que entran por su cuenta o algún profesor les acompaña. Desde quienes se alegran porque han hecho la comunión y saben rezar, hasta los musulmanes que no saben donde entran.

 

Una señora nos comenta que ella había sido adoradora y había pasado aquí noches de cielo, incluso durmiendo en el dormitorio que está encima de la capilla. Ahora no puede venir, pero se acuerda de que una vez se pasó la noche en la capilla durmiendo con el rosario en la mano.

 

Los jóvenes y niños de Catequesis de la parroquia de Santa Magdalena de Pueblo Seco  vienen con sus catequistas a visitar el Templo y a rezar en la capilla de la adoración.

 

Unos 200 muchachos/as de ESO del Colegio de “Pureza de María” suben como cada año al Tibidabo, uno de los últimos días de curso. Primero hacen la visita al Templo y van a pasar el día de convivencia y diversión al parque con la entrada reducida del TIBITOUR.

 

Un religioso marista de Santiago de Chile nos visita. Nos dice que los salesianos en su país son una plaga, indicando que son muchos, aunque hay un buen entendimiento entre los maristas y ellos. Un joven de su colegio es postulante de los salesianos, y ellos tienen 3 postulantes y dos novicios en su provincia.

 

Un grupo de alemanes, con su guía que les traduce, escuchan la historia del Tibidabo. Nos dicen que son de Baviera de la provincia del Santo Padre. Todos conocen a Don Bosco porque allí están los salesianos. Nos alegramos de sentirnos unidos con ellos.

 

Un señor, al querer entrar en la capilla de la adoración, le indicamos que solamente es para rezar. Por respuesta nos señala a su esposa que está dentro arrodillada ante el Santísimo. Al salir les explicamos la importancia de este Templo. Ella nos dice que son de Guadalajara de Méjico en donde también hay un templo expiatorio, pero mucho más grande que éste. Al despedirse el señor quiere ofrecernos unos cigarros de su país.

 

La orquesta “Estela” nos dedicó un precioso concierto, precisamente en el mismo Día de la Música. Ellos tocan por afición porque son conscientes que el espíritu musical crea belleza y lleva a las personas a Dios.

 

Al llamar la atención a dos señoras que hablaban en voz alta, nos damos cuenta de que son japonesas. Hablan inglés, y una de ellas que vive en Bruselas, profesora de idiomas, también el francés. No son católicas pero les interesa mucho el arte. Muestran su agrado haciendo continuas exclamaciones, ¡oh!… También agradecen unas estampas del Templo.

 

Una religiosa de color con dos compañeras se interesan por la historia del Templo. Son hermanas de los Sagrados Corazones que trabajan en el Chad (África) y conocen muy bien a los salesianos.

 

Ahora hace un año que nos casamos aquí, y venimos a recordarlo”, nos dice una pareja que sube un domingo por la mañana. La esposa está embarazada y quería bautizar a su hijo en el Templo. También desean participar en algún grupo de matrimonios para compartir los problemas e ir aprendiendo de los demás. Les felicitamos y les explicamos la historia de Don Bosco.

 

Un grupo de muchachos monaguillos y seminaristas de la diócesis de Terrassa hacen un día de convivencia en el Templo con la finalidad de ir conociéndose entre ellos  y preparar el terreno a la vocación. Escuchan la historia de Don Bosco, que ya conocen, suben a lanzar su mensaje, celebran la Eucaristía, comen juntos, y pasan un  buen rato de diversión. Al final de la mañana viene a visitarlos el rector del Seminario Mn. Cristau.

 

Un sacerdote salesiano que trabaja en unas Escuelas Profesionales de la India, viene a Barcelona para visitar la Escuela Profesional de Sarriá. En el poco tiempo que le queda le acompañan al Tibidabo para rezar ante el Santísimo. Luego tiene que ir a Madrid a presentar un proyecto a “Manos Unidas” para solicitar ayuda.

 

Nueve jóvenes mejicanos que están haciendo un cursillo de medicina en Barcelona, nos visitan. Se alegran de conocer la historia de Don Bosco y el Tibidabo, y aún más, cuando se enteran de que el actual sucesor de Don Bosco es un mejicano del pueblo de Saltillo.

 

Un matrimonio ilumina el Templo cada 22 de julio por ser el aniversario de su boda.  Haciendo presente el momento en que iniciaron la aventura de su misión matrimonial, lo quieren valorar, porque les da sentido pleno a sus vidas.

 

El padre misionero de Costa de Marfíl, don Antonio Bermejo, nos acompaña a la mesa. Su conversación y sus noticias son consoladoras. En su parroquia de Abidjan  las cuatro misas dominicales están llenas. En la primera asisten unas 1500 fieles, y cada año tienen unos 500 bautizos. Noticias que nos acercan el espíritu misionero que en España tanto necesitamos.

 

Una señora nos solicita apuntarse a la adoración nocturna porque una noche la dejamos entrar para rezar por su padre, que se estaba muriendo, y todo el grupo se solidarizó con ella. Contenta, nos dice que su padre se ha restablecido, y quiere venir al turno del mismo día.

 

Ya no soy tu novia, soy tu esposa”, le dice con una fresca espontaneidad, al ir a firmar el expediente matrimonial, la chica que acaba de casarse. Daba gozo ver la cara radiante de felicidad al pronunciar la palabra “esposa”.

 

Una abuela nos habla de la riqueza espiritual de la Iglesia. Nos explica que sus tres hijos están casados y con nietos, y los tres viven su fe con matices diferentes. El mayor tiene una familia numerosa y pertenece a una comunidad neocatecumenal. El mediano ayuda en el “Esplai” de su parroquia y está siempre volcado hacia los demás. Y el otro hijo, más reservado y callado, le gusta la concentración y  pasar tiempo en adoración ante el Santísimo Sacramento.

 

Dos jóvenes, con la camisa de su empresa, están como perdidos por la cripta. Nos dicen que son de Venezuela, pertenecen al gremio del transporte, y están haciendo una convención internacional en Barcelona. Contentos escuchan, nos dan un donativo, y nos piden que recemos por su presidente y su nación porque están muy preocupados.

 

Una religiosa devota y asidua a la adoración, nos comunica que la tienen que operar para arreglarle el marcapasos que lleva en el corazón. Está preocupada, pero no tiene miedo porque está preparada para cuando el Señor se la quiera llevar, aunque querría marcharse de este mundo estando en adoración y alabanza.

 

Una pareja acompañada de otro matrimonio visitan la cripta con gran admiración. La señora entra a rezar a la Capilla de la adoración. Al salir nos dice que son de Rumanía y trabajan en la embajada de Bruselas. Están encantados de todo lo que ven en Barcelona.