INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO 

 

Año 7º- Mes de septiembre de 2008

  “Les felicito por la belleza que hay aquí dentro” nos dice un viejecito que se identifica como colombiano. Le contestamos enseguida que la felicitación es para todos los que con entusiasmo y amor construyeron este Templo durante 60 años, aunque las gracias se las damos a Dios  que es la fuente de todo bien.

 

Al salir de la Capilla de la Adoración un señor nos dice que es sacerdote, rector del Santuario del Rocío de Huelva, le acompaña una sobrina suya. Durante la visita queda encantado de lo que ve, y nos comunica su preocupación por la escasez de clero que sufren en su diócesis. En su pueblo de 23.000 habitantes está él solo con un ayudante, que tienen que atender a todo: sacramentos, defunciones… y muchas bodas. Por las mañanas tienen expuesto el Santísimo en la iglesia.

 

Una señora argentina se para como extasiada ante la Capilla de la Adoración. Al explicarle la finalidad, parecía que se comía las palabras de la alegría que le daban. Luego nos dice que ha sufrido mucho en la vida y que el mundo ya no le engaña. Le damos varias estampas para sus tres hijas. Al despedirse nos dice: “¡Hasta la otra vida!”.  No tuvimos tiempo de reaccionar ni decir nada, pero pensamos que era un saludo sincero y verdadero.

 

He subido al Tibidabo a pie, porque después del viaje a Sydney no tengo dinero ni para el cine”, nos dice un joven que está sentado en la cripta leyendo una hoja de espiritualidad que había recogido. Se lamenta que sus amigos no le han querido acompañar. Al cabo de un rato le llama al móvil un amigo minusválido que le pide si le puede subir al Tibidabo. Se alegra, y enseguida se despide para ir a buscarlo. A primera hora de la tarde aparece otra vez con su compañero en una silla de ruedas, y van enseguida a la Capilla de la adoración a rezar. Nos alegramos de conocer a algunos jóvenes con “corte” humano y cristiano.

 

 “¿Hacen misa? ¿Dura media horita? Y más, le decimos. “Buena misa entonces. Segundos de conversación con un joven que nos manifiesta su concepto de misa dominical que quiere bien “hecha” y no con prisas aunque estemos en pleno mes de agosto.

 

 Filmando el via-crucis me he emocionado”, nos dice un joven italiano que visita todas las iglesias que puede porque ello le ayuda en la fe.

 

 “Las voy a repartir en mi Círculo Bíblico de Lima (Perú)”, nos dice una joven al darle unas estampas del Templo. Acompaña a su mamá, ya mayor, que ha venido a Hospitalet a visitar a una sobrina. Son de una parroquia salesiana y tienen mucha devoción a Mª Auxiliadora. Han querido que les contásemos la historia de Don Bosco.

 

Una pareja viene a confesarse porque al día siguiente se casan y quieren hacerlo bien Están viviendo juntos pero quieren empezar en serio antes de tener los hijos.

 

Un grupo de jóvenes de “La iglesia de Jesucristo” (Mormones, que están dos años de “misioneros” yendo por las casas), visitan el Templo porque les gusta el arte. Escuchan con atención la historia de Don Bosco y el Tibidabo. Su problema no es Jesucristo sino la Iglesia que ellos “reforman” a su manera con la Escritura que se encontró Smith no hace ni 200 años.

 

 “Hace dos años que tenemos adoración perpetua en Talavera de la Reina, y nosotros nos encargamos de los turnos de noche”, nos dice un matrimonio después de escuchar algo de la historia del Templo. “Y también existe en Toledo desde hace tres años”. Nos alegramos de estas noticias y les decimos que estaremos unidos a ellos.

 

 “Lo primero que haré al llegar al cielo será buscar a mi marido” dice una abuelita con cáncer terminal. Al no darle garantías de que la operación fuera bien no quiso hacérsela y poco a poco su salud fue deteriorándose. Cuando ya se esperaba lo irreversible, la abuelita se fue despidiendo de sus familiares los cuales le iban dando encargos para cuando llegase ante Dios. Su paso a la casa del Padre fue un ejemplo para todos. Una nieta emocionada nos dijo “Yo ya no tengo miedo a morir, después de haber visto el paso de mi abuelita”.

 

Un grupo de siete muchachas jóvenes se sientan en el primer bando de la cripta. Al verlas un poco despistadas les preguntamos si sabían en dónde se encontraban. Al iniciar el diálogo se acercan unas cuantas más. Una había ido al Colegio de las monjas Josefinas de Mataró y tenía un buen recuerdo, la mayoría eran musulmanas (con vestidos atrevidos) y les costaba hablar castellano. Alguna de ellas no iba al colegio, otra se quiso confesar y lo hizo muy bien.. Nos aceptan unas estampas de recuerdo con la invitación de volver un día para subir a lo más alto. Se marchan rápidamente porque les llegaba el autobús. Nos quedamos pensativos al constatar el poder del ambiente superficial que ni las jóvenes musulmanas  resisten, aunque lo que se recibe de pequeños siempre queda dentro.

 

Una familia emigrante con tres hijos asiste en primera fila a la Eucaristía de las 19’h de un domingo. Al finalizar, el papá nos dice que su hijo Alberto de 12 años tiene algo que decir al sacerdote. “Padre, rece por mí para que un día pueda ser sacerdote”.

 

Una señora nos pide agua bendita y como siempre aprovechamos la ocasión para evangelizar la religiosidad popular. Luego nos pregunta qué hacer para prepararse a la primera comunión. Al empezar a informarle nos dice que es ella quién la quiere hacer. Es peruana, vive sola y trabaja en el parque de atracciones de las 8 a las 22 h. Quedamos en que vendría otro día antes de entrar al trabajo y le damos unos evangelios para que leyera algún pasaje y así poder comentarlo e ir conociendo a Jesús.

 

Una hermana religiosa de la Visitación acompaña a otra más joven que hace poco que vive con ellas en el convento. La aspirante nos dice que aquí se nota que está el Señor. Ven un poco la cripta y se marchan contentas.

 

“¿Dónde está el tesoro de la Virgen? dice un niño pequeño sentado sobre las piernas de su abuelo, dentro de la capilla de la adoración, mirando por todas partes. La adoradora que lo oyó se quedó conmovida pensando que se estaba refiriendo a Jesús Sacramentado; y apenas pudo, nos lo comunica, porque expresaba bellamente la relación de la Virgen María con Jesús.

 

 “¿Qué significa la palabra INRI en lo alto de la cruz de Jesús?” nos pregunta un joven de color de unos 30 años. Le acogemos con interés y se lo explicamos: son las iniciales del título que pusieron como motivo de la condena de Jesús para burlarse de él, y cuando los judíos quisieron quitarlas, Pilato no se lo consintió… Luego continuamos un diálogo delicioso sobre al amor y la oración.

 

El rector de la parroquia de los Carmelitas de Santa Joaquina acompaña a un joven sacerdote misionero en Perú, ordenado hacía cinco años, el cual, al pasar delante del altar de la cripta nos pide permiso para poder ir a besarlo. Le dijimos que no había problema. Salta las cintas de protección con agilidad, se para ante el altar, y lo besa con inmensa reverencia. Al preguntarle si esto lo había aprendido en el Seminario, nos dice que no, que era cosa suya.

 

Dos viejecitas salen de la Capilla de la Adoración. Al decirles si conocían la historia del Tibidabo nos contestan que ellas suben una vez al año y ya se lo saben todo aunque no se acuerdan. Al recordarles que el Templo se hizo con sacrificios y donaciones, una de ellas exclama diciendo que ella ya hace bastante sacrificio al subir las escaleras, que le cuesta mucho.

 
 “Tenga el anillo y guárdelo Vd. porque no lo quiero ver más”,
nos dice un joven que se nos acerca con un anillo agarrado con fuerza entre las dos manos. Enseguida captamos su tribulación y su estado anímico, y lo sentamos en un banco para que nos diga lo que le pasa. Le hacemos ver que en este momento de turbación no está capacitado para  tomar decisión alguna, necesita serenar la cabeza y no dejarse atrapar por los pensamientos negativos del pasado o del futuro, y poner el momento presente en las manos de quien nos ha creado para la felicidad. Las personas no somos malvadas sino que el mal nos engaña, y si miramos a Jesús clavado en la cruz, está perdonando a los que le asesinan… Después de un rato, se serena, nos da un abrazo, y se va con el anillo y la invitación de volver cuando quiera.

 

Una mamá ha venido de Cuba para ver a su hijo que está acabando la carrera de Ingeniería y nos visita con un amigo. Después de escuchar la historia del Templo, nos explica que está casada hace 25 años pero no por la Iglesia porque antes no se podía creer en Dios, aunque piensan hacerlo algún día, a lo cual les anima su hijo.