INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO 

Año 8º- Mes de enero de 2009

Con el mes de enero estrenamos nuevo calendario con la mirada puesta en el día 31, fiesta de San Juan Bosco profeta del Templo del Tibidabo. Este año será especial porque la Congregación Salesiana va a cumplir 150 años de su fundación.

 

Nos visitan dos jóvenes, uno de ellos piloto de aviación, que nos comentan que han empezado unas catequesis y están muy contentos. Empiezan a conocer el AT, sienten que el Señor les habla en sus vidas, y van descubriendo que la historia de Abrahán es su propia historia.

 

Yo he tenido un accidente muy grave y he estado en coma un mes y me he salvado de milagro” nos dice una señora a la que le cuesta hablar y camina con dificultad. “Antes iba a misa, pero ahora creo más”. Le invitamos a dar gracias a Dios, y entra en la capilla a misa.

 

Un adorador, que tiene una hija religiosa en la congregación de las hermanas de la Pureza de María, nos explica el trabajo de catequesis que está haciendo su hija con niños pequeños de 5 a 9 años. Se llaman Grupos de oratorio al estilo de San José de Calasanz. Los pequeños se sientan sobre una alfombra formando un corro con tres signos de la presencia de Jesús en el centro: el cirio pascual, la Biblia y un sagrario. Así, durante una hora, se desarrolla  la catequesis cantando trozos de salmos, memorizando frases, y con una gran alegría de todos. El obispo de Solsona hace tres años que ha incorporado esta nueva modalidad de catequesis en su diócesis. Nos ilusiona ver cómo el Espíritu va inspirando caminos nuevos de evangelización para hacer presente al Señor Jesús en los más pequeños.

 

 “Dios es nuestro Padre y nunca nos va a abandonar”, nos dice un padre de familia con cinco hijos, que nos visita con frecuencia. En su trabajo se está rumoreando una reducción de la plantilla de los trabajadores, y él ve cómo el Maligno le está tentando para que se agobie pensando en lo que puede pasar, aunque lucha para no dejarse engañar. Sabe que el pasado no existe y quiere vivir la actitud cristiana del momento presente.

 

 “¿Por qué no ponéis hojas explicativas en chino? Nos dice un grupo de jóvenes chinos en la Cripta sin saber demasiado dónde están. Les contestamos que vienen pocos chinos a visitar la iglesia y parece que están en Barcelona sólo para hacer dinero. “Pues, cada vez hay más católicos en nuestro país”, nos afirman. Nos alegramos de esta noticia y de su interés por reivindicar su lengua asiática.

 

Al salir de la eucaristía, un joven nos dice que es de Zaragoza y viene mucho a Barcelona acompañando a su madre con cáncer que era gran devota del Sagrado Corazón y de pequeño lo llevaba al Templo. Cada noche antes de ir a dormir salía fuera para ver el Templo iluminado y rezaba; Ahora, después de su muerte, él sigue subiendo a rezar al Tibidabo. Es médico pediatra, trabaja muchas horas, tiene una hermana monja de clausura y suele ir a Nicaragua con una ONG a ayudar a los niños. Agradece al Señor haber tenido una familia cristiana y le duele ver el egoísmo reinante.

 

 “Somos de Argentina, tenemos 8 hijos y hemos venido a ver la nievecita”, nos dice un matrimonio después de salir de la capilla de la adoración. La mamá ha estudiado en un colegio salesiano y está muy agradecida a la formación recibida. Antes de partir nos piden una bendición.

 

Cada fin de semana vengo a rezar y empleo un hora y media en el trayecto, pero vale la pena”, nos dice un señor que ha descubierto este santuario después del Retiro de Adviento. ¿Qué tendrá este Templo cuando hay personas que son capaces de subir con tanto interés?.

 

Más de un centenar de peruanos suben al Templo para celebrar el día del Perú y compartir el gozo de la Navidad. Después de una chocolatada y algunos actos folklóricos participan en la Eucaristía presidida por Mons. Joan Godayol.

 

Esta señora vive en Jerusalén para estar más cerca del santo sepulcro nos dice una pareja que la acompaña. Entran en la capilla de la adoración y luego escuchan la historia del Templo. A la señora, que parece que no tiene voz, la vemos con los ojos brillantes de gozo. Ha sido ella quien ha querido subir al Tibidabo en una mañana nublada de domingo.

 

Una familia que vive en Bruselas (Bélgica), nos visita con sus dos hijos. Aunque están encantados con la cripta, nos dicen que ellos también tienen hermosas catedrales. Les recordamos que aquí estuvo asistiendo a misa durante un mes su rey Balduino cuando vino a buscar a Fabiola con quien luego se casaría, y luego moriría en España. Nos encantan los detalles de nuestra historia. Ellos nos comunican que uno de los hijos del rey sigue la trayectoria de su padre y otro no.

 

Una pareja con dos niñas pequeñas chinas sale de la capilla de la adoración y, contentos, nos las presentan. Llevaban once años de casados sin poder tener hijos y solían subir al Templo a rezar. Al ir a buscar un hijo a China para adoptarlo, les han dado dos niñas gemelas de dos años que son un verdadero encanto; ya están bautizadas y ven en ellas un regalo del Señor. Nos unimos a su felicidad y a su misión de hacerlas buenas cristianas.

 

 “Esto de que tengáis el Templo abierto durante todo el día es muy bonito. Rezamos por vosotros”, nos dicen unas hermanas religiosas de Sigena que nos visitan. Son del monasterio de Valencia; la mayor acompañaba a la más joven que tenía que hacer unos exámenes en Barcelona. Subieron a lo alto del Templo y cantaron un canto en francés a la misericordia de Dios: “Dios es grande, mi pobre corazón le alaba”. Se marchan contentas. Nos hablan de Don Bosco como alguien que todos conocen.

 

Una joven nos visita con su esposo y su madre. Está de baja y pasando una mala época con depresión. Nos agradece el envío de la revista de cada mes que para ella es una alegría. Reza en la capilla, se confiesa, y nos dice que cada vez que lee la Biblia siente paz y armonía. Le ayudamos a que se inicie en la “Lectio divina” tan recomendada después del Sínodo de los obispos, para encontrarse con Jesús vivo.

 

Una familia amiga del Tibidabo nos explica cómo unos amigos suyos tuvieron un hijo y al entregárselo a la madre, ésta se da cuenta de que al bebé le pasaba algo. Entonces en la clínica le descubren que tenía síndrome de Down, pero no les dieron el diagnóstico por miedo a que los padres les denunciaran por no haberlo abortado. Los padres que son católicos han acogido al recién nacido con mucho cariño. Nos espanta al constatar que tener un hijo con síndrome parece que es un delito.

 

Un joven  boliviano que sube el día de San Esteban, nos dice que es novicio capuchino. Viene a pasar el día aquí mientras sus compañeros visitan a sus familiares. Nos cuenta un poco su historia, de cómo el Señor le había sacado de un gran sufrimiento. Luego se queda en la capilla de la adoración perpetua.

 

Una pareja de un turno de adoración nocturna se pone a cantar ante la imagen de la Virgen Auxiliadora que se destaca en la penumbra de la Cripta.  Se nota un fervor especial en sus voces y una gran libertad de espíritu. Para ellos es un privilegio pasar una noche de adoración y se sienten afortunados. Otras veces solemos ver a niños y jóvenes que acompañan a sus padres en el turno de noche.

 

Cuando tenga los papeles en regla me voy a volver a mi país del Perú”, nos dice un inmigrante que sube a menudo a rezar y a misa al Templo. Sabemos que vive solo en una habitación alquilada y lo está pasando mal. El día de Navidad se hizo un arroz con un trozo de pollo que le regalaron.

Una joven nos comunica que ha viajado a Turín (Italia) para ir a rezar ante la urna de Don Bosco en la basílica de María Auxiliadora, también ha visitado a la Virgen de la Salette de la que ya habla Don Bosco.

 

 “He perdido el trabajo y todavía no tenemos piso”, nos dice un novio que ya tiene la fecha de boda fijada para dentro de unos meses. La pareja está preocupada pero confían que el Señor les ayudará. Nos piden que recemos por ellos.

 

Una joven nos llama preocupada porque su padre está muy delicado y no quiere saber nada con el sacerdote para confesarse, y ella no sabe qué hacer. Nos pide que lo encomendemos a las oraciones del Tibidabo. Por nuestra parte le insinuamos que no agobie al enfermo sino que le muestre cariño, y cuando lo vea oportuno, le insinúe que Dios le quiere, nos ayuda siempre, y nos espera en la eternidad.

 

Una familia ucraniana visita la Cripta. El joven que les acompaña nos dice que es seminarista de rito greco-católico; ha acabado sus estudios, y ahora los está convalidando en el Seminario interdiocesano de Barcelona en donde hay 35 seminaristas. Nos alegra esta visita y la información recibida de primera mano.

 

Una joven que han operado de cáncer y le daban 50% de probabilidades de vida, nos cuenta su experiencia de estos días que, gracias a la fe, pudo vivir en honda paz. Al proponerle si se quería confesar antes de la intervención quirúrgica en la que le quitaron casi todo el estómago y un buen trozo de intestinos, les dijo que ya lo había hecho. Ahora está reponiéndose y aunque tiene problemas para comer se la ve en paz y contenta.

 

 “Estamos haciendo una peregrinación a siete iglesias emblemáticas para coger energía”, nos dicen dos jóvenes ya mayores. Al salir de la capilla de la adoración les paramos porque nos parecía raro que uno no se quitara la gorra ante el Santísimo Sacramento. Les cuesta decirnos que son evangélicos convertidos. Uno había salido de la droga por la Biblia y el otro venía del desenfreno y ahora tenía cinco hoteles en Ciudadela (Menorca). Como nos escuchan, les presentamos al Dios de Jesucristo que nos capacita para amar hasta dar la vida, en contrapartida a su “dios-energía”.

 

Dos chicas jóvenes nos dicen que son ortodoxas de Ucrania, hace varios años que han descubierto esta iglesia, y vienen a menudo porque encuentran paz. Han sido educadas en cristiano por sus familias y en Barcelona se encuentran desorientadas por el ambiente pagano. Les intentamos interpretar su historia en cristiano sabiendo que el Señor sabe sacar bien de las pruebas y sufrimientos. Les damos una icona de la Virgen y les invitamos a frecuentar su Comunidad ortodoxa y otros ambientes cristianos.