INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO 


Año 8º- Mes de abril de 2009

 

- Una señora ciega viene acompañada de su hijo y rezan con mucha devoción. Hacía varios años que no la veíamos y solía subir cuando todavía veía. La recordamos con agradecimiento porque nos ayudó a sufragar los gastos de restauración de las imágenes de la cripta.

 

- Cuatro muchachos entran en la cripta a primera hora del sábado, mientras están esperando que se abra el parque de atracciones, y se arrodillan sin demasiado convencimiento. Les indicamos la capilla de la adoración perpetua por si quieren rezar. Quedan como extrañados, porque no comprenden lo que les estamos diciendo. Tres de ellos no han hecho la primera comunión aunque saben muy bien que la iglesia era para rezar. Luego fueron a arrodillarse ante la Virgen de Montserrat.

 

-He visto entrar en la capilla de la adoración al Sr. Obispo de Vic Mons. Román y ha permanecido un buen rato”, nos dice un joven que estaba rezando en la cripta hacia la media tarde. Pensamos que los obispos tendrán no pocas preocupaciones pastorales y necesitarán mucho de la oración para dirigir a los fieles según los planes del Señor. Nos acordamos de su lema episcopal: “Mi amor está crucificado” que ya lo dice todo.

 

- Un padre de familia numerosa viene a rezar al Templo. Se dedica a animar la música y cantos en las celebraciones y ha aprovechado para subir antes de ir a la catequesis en los Capuchinos. Nos informa que en esta parroquia hay unas 400 personas en catequesis, y los padres ayudan a los 90 catequistas. Creemos que no podemos callar esta noticia, pensando que la fe se transmite cuando se tiene.

 

- Estamos recibiendo ayudas de personas y entidades, para poder renovar la iluminación del Templo financiando la instalación de los focos. Hemos llegado a una tercera parte y esperamos pronto poder iniciar las obras.

 

- Una señora adoradora, que suele ayudar al sacerdote en la Eucaristía de la Residencia Ntra. Señora. De Fátima, nos explica que está muy contenta cuando ve a los viejecitos cantar el “amor de los amores” y el himno de la Virgen de Fátima, y cómo algunos se emocionan. También sabe de viejecitos que están en silla de ruedas protestan cuando no les pueden bajar a la capilla para asistir a la Misa.

 

-Yo estuve en la batalla del Ebro durante la guerra civil”, nos dice un señor de 90 años que ha entrado en la cripta acompañado por una hija suya. Cuando intentamos hablarle de la historia del Templo, que admira por primera vez, enseguida nos cuenta cómo a los 17 años le alistaron en la milicia… Se atreve a subir por las escaleras hasta los pies de la gran imagen del Sagrado Corazón. Luego nos dice, que “he ido a besar el santo”. Le invitamos a rezar un padrenuestro en la capilla de la adoración, y así lo hace.

 

- Un grupo de muchachas de la ESO, con algunos padres, suben a pie la montaña en un domingo radiante de luz. Se interesan por la historia del Templo y de Don Bosco, llegan hasta arriba del todo, asisten a la Eucaristía, y contentos van a comerse los bocadillos.

 

- Una señora que sube a la adoración bastantes domingos por la noche, nos dice que ha estado con una compañera por las calles de Barcelona anunciando el Evangelio a la gente. Le preguntaban a una persona si quería oír una buena noticia, luego enseguida le anunciaban la gran noticia: que Dios le quería como era, Jesucristo su Hijo había muerto y resucitado por ella, y ahora estaba sentado a la derecha de Dios Padre con poder de perdonar todos los pecados… Una señora que le había escuchado, emocionada le dió un abrazo. Luego un grupo de jóvenes se rieron de ellas… Bueno, nos dice, es duro pero está muy contenta de haber empleado bien una tarde.

 

- Una familia con una muchacha de unos 14 años entra en la capilla cuando la misa había empezado, y se quedan hasta el final. Luego, nos dicen que son de Chile y que su hija es un milagro porque a los pocos meses de nacer se moría por un virus, la encomendaron a la Virgen de Schoenstatt, y se curó. Es bonito encontrarse con personas marcadas por signos de intervención divina en sus vidas.

 

-Soy antiguo alumno salesiano del colegio de Rocafort y vengo siempre que puedo a saludar a María Auxiliadora”, nos dice un señor que ha estado un buen rato ante la Virgen. Recuerda muy bien los años de colegio, cuando un misionero de la India iba a predicarles y les entusiasmaba. Un año, con los donativos de todos, le compraron un “jeep”.

 

-Venimos a pasar la noche de vela”, nos dicen dos chicas jóvenes que se presentan a las diez de la noche. Habían buscado por internet los sitios de adoración en Barcelona y sólo les salió el Tibidabo. Vienen de Viladecans y, al coger la autopista, se pierden, y cuando iban a regresar a casa, de pronto se encuentran que están en el Tibidabo. Una de ellas había telefoneado que vendría. Muy ilusionadas inician su vigilia de oración.

 

- Una señora está en la cripta, y al ir a explicarle los mosaicos, ella empieza a contarnos su problema: se ha separado del marido y ahora está con otro, van a misa el domingo pero no pueden comulgar aunque ella ha sentido la certeza de que Dios la quiere. Claro, sólo faltaría eso, Dios no puede nunca dejar de amar a sus hijos, pero tiene que aceptar, aunque sea con sufrimiento, su situación que no es tan sencilla como se piensa.

 

- Un grupo de niños y niñas de catequesis del sábado dedican la reunión a pasar delante de las preciosas estaciones del viacrucis de alrededor del interior de la cripta. Impresiona la seriedad con que los pequeños escuchan a la catequista en sus comentarios sobre las escenas de la pasión. Ciertamente la pasión meditada con amor cala al fondo de toda alma sensible.

 

- Los adoradores de la noche se reúnen en asamblea anual para tratar sobre la marcha de la adoración en el Templo. Revisan el estado de cuentas, las altas y bajas, escuchan una charla espiritual sobre la importancia de estar ante el Santísimo expuesto y sobre lo que significa adorar. Luego celebran la Eucaristía y acaban compartiendo un pica-pica.

 

- A una señora, que suele pasar muchas horas en la adoración diurna, le preguntamos cómo es que nunca la hemos visto dormida: “Es que tengo que ser guardiana para que no se me lo lleven, el Señor me da resistencia.

 

- Una familia acompaña al Tibidabo a una joven japonesa, que está estudiando la técnica del mosaico, para que admire la cripta. Todavía está afectada por la obra de Gaudí que ha visto. Le damos una hojita en japonés que agradece.

 

- Dos señoras entran en la capilla del Santísimo acompañando a una viejecita en una silla de ruedas, y se quedan a la misa que ya había empezado. Era la Sra. Amelia de la residencia de Ntra. Señora de Fátima que unas amigas habían ido a ver y la han acompañado al Templo. Con mucho fervor y paz, la viejecita participa, haciendo luego un buen rato de adoración.

 

- Una señora viuda ya mayor nos da un donativo para que lo entreguemos a las personas necesitadas. Así lo hicimos yendo al “Centro de Acogida de Assís” en donde se atiende a la gente de la calle ofreciéndoles desayuno, lavado de ropa, dirección postal y relación personal con los voluntarios. Nos impresionó la gran cantidad de personas que encontramos dentro y fuera. Una de las voluntarias nos dice que en poco tiempo habían aumentado mucho las personas atendidas.

 

- Un joven de unos 25 años viene al Tibidabo a pasar la tarde el día de descanso laboral. Habla con un sacerdote amigo, asiste a la Eucaristía, y se pasea por las terrazas en un día soleado.

 

-Un vivo es un muerto de vacaciones”, nos dice un señor al hablar con él de cómo el mundo nos engaña fácilmente, y el tiempo nos lo quita todo. Un médico de Mallorca le había dicho esta frase refiriéndose a lo corta que es la vida y la necesidad de aprovecharla para hacer el bien.

 

- ¿Qué me quiere decir el Señor con este paro? ¿Qué desea que haga ahora?, se pregunta un padre de familia con cuatro hijos que trabaja de autónomo y no recibe ningún encargo de trabajo. De hecho ha empezado a venir a la adoración y a misa en el Tibidabo.

 

- Presentamos al Sagrado Corazón de Jesús al salesiano Javier Inda, gran amigo del Templo, que pasó a la casa del Padre después de un doloroso cáncer. Con su tránsito nos ha dado un ejemplo de fe a todos. En el Tibidabo lo recordamos con cariño porque muchas tardes de domingo venía a celebrar con nosotros las vísperas y el santo rosario.

 

-Esto es demasiado grande para mí”, nos dice uno de dos jóvenes italianos al invitarles a entrar en la capilla de la adoración, después de explicarles la historia de Don Bosco. No se atrevía porque le daba mucho respeto. Tuvimos que animarles para que lo hicieran.

 

- Un señor nos comenta lo triste que se puso al leer la carta del Papa dirigida a los obispos ante los ataques recibidos por su decisión de tener misericordia y comunión con un grupo que estaba excomulgado. Al mismo tiempo que expresa su alegría, porque ve el corazón del Papa lleno de amor, y sabe que todo ello repercutirá en bien de la Iglesia, lo que no le quita el dolor sufrido.

 

 - “Tu me miras y yo te miro”, repetía constantemente una señora hasta que se dormía, desde la habitación del hospital viendo la imagen del Sagrado Corazón. Ahora ya está en casa y nos llama para que recemos por ella porque no puede subir a la adoración.

 

-Nosotros empezamos en Elche la adoración perpetua el día de Reyes de este año”, nos dice una señora que acaba de salir de la adoración. Está muy satisfecha, y nos cuenta cómo el Sr. Obispo trasladó solemnemente la custodia en procesión desde la basílica hasta la capilla. Ella tiene un turno semanal a las 24’h y su hijo otro turno. Le dimos las intenciones para que rezaran por nosotros y les aseguramos que también rezaríamos por ellos.