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INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO
Año 8º- Mes de septiembre de 2009
-“Me llamo Adi, soy seminarista brasileño, estudio en la facultad de Teología de Barcelona y ayudo en una parroquia”, nos dice un joven que suele venir los lunes a misa de doce. Se le ve contento y goza de todo lo que ve. Su parroquia del Brasil la llevan los salesianos y se hace lenguas de Don Bosco. Agradece una foto de cuando el santo estuvo en Barcelona.
-Una joven nos dice que tiene depresión y no puede salirse, y eso que le dan muchas pastillas. La escuchamos y le presentamos el amor de Dios, que aunque la cabeza nos juegue a todos malas pasadas. Él siempre nos protege. Dice que es católica aunque reza poco. Rezamos juntos el Padrenuestro invitándola a dar gracias a Dios cada día por la vida, por los que la cuidan, y por todas sus dificultades.
-“La abuela se está muriendo y venimos a rezar” nos dice una mamá que va a entrar en la capilla del Santísimo con su pequeño. Al salir la vimos visiblemente afectada.
-“Yo no estoy bautizado”, nos dice un chico con toda naturalidad, que junto con otros tres compañeros, están delante de la capilla del Santísimo con cara de curiosidad. No sabemos con qué intención nos lo dice, pero al mismo tiempo que sentimos misericordia, nos duele oírlo. Intentamos informarles de lo que hacen los que tienen fe, siendo capaces de estar rezando toda una noche. Al marcharse les encomendamos al Sagrado Corazón.
- De una manera súbita e imprevista nos ha dejado el sacerdote salesiano D. José Luis Iguacen que celebró su primera misa aquí en el Tibidabo en 1956, había sido miembro de esta Comunidad Salesiana varios años, y tantas veces subía para ayudarnos cuando no podíamos atender a las misas de horario, y siempre con su alegría, sencillez y optimismo.
- Este verano nos ha visitado el nuevo obispo auxiliar de Barcelona Mons. Sebastián Taltavull que tiene un gran aprecio a los salesianos porque fue alumno del Colegio de Ciudadela de Menorca. Al escuchar sus primeras experiencias pastorales en Barcelona pudimos comprobar su humanidad y simpatía. Después de la comida, se atrevió a subir hasta los pies del Sagrado Corazón. Quedamos en que volvería a presidir la Eucaristía Solemne en la fiesta de Cristo Rey.
- Sobre las 11 de la noche, una joven está recogiendo los conos de tráfico de la plaza del Templo, y aunque se le ve cansada porque trabaja doce horas seguidas, ella lo acepta. La mayoría de los casi cien empleados del parque de atracciones son jóvenes que en estos meses de verano quieren ganarse un dinerillo. Nos alegramos al ver cómo uno de ellos, que controlaba una atracción para niños pequeños, los trataba con cariño e ilusión incluso haciéndoles bromas.
-“Vengo a acompañar a esta señora con cáncer porque necesita ayuda espiritual” nos dice una madre de familia que trae a una vecina a rezar en la capilla de la adoración perpetua. Ella tiene fe y sabe que el Señor siempre ayuda, ha sufrido mucho pero se ha agarrado al Señor Jesús en la oración que le ha sacado del “sin sentido” y le llena de paz. Ayuda a su parroquia en la catequesis, en centros de necesitados, y atribuye su fuerza espiritual a la oración que hace cada mañana.
- Una familia con 13 hijos, que hace tiempo sube a rezar y ya tiene alguno casado y dos hijas monjas, vienen con dos nietos a misa antes de entrar en el parque de atracciones. Por la tarde los volvemos a ver visiblemente cansados, y que se están preguntando, ¿Cómo lo hacíamos antes cuando, años atrás, veníamos al parque con ocho pequeños? La respuesta la veían en los años y en la gracia de estado recibida en el sacramento del matrimonio.
-“El Señor tiene que escuchar a los enfermos que rezan por el Tibidabo”, nos dice el sacerdote responsable de la Residencia de Martí-Codolar. Pueden alegrarse, pues, las personas que suben al Templo porque, aunque no lo sepan, el Señor recibe las plegarias de intercesión por ellas.
- Una joven escucha la historia de la capilla de la adoración y luego nos dice que ella no cree en Dios. ¿De qué Dios se trata?, porque hay muchos dioses que son invención humana, le decimos. “Bueno, bueno, en un dios en general” Pero ¿qué entiendes por Dios? La chica no quiso continuar y se marchó rápidamente, como si le diera miedo reflexionar sobre algo que hoy “no se lleva”.
- Somos médicos cardiólogos de Panamá, Nicaragua, EE.UU, Turquía, que hemos venido a Barcelona para un congreso y hemos querido subir al Tibidabo”, nos dicen varios señores que están visitando la cripta fijándose muy bien en todo. Y no fueron los únicos, de los tres mil congresistas que se reunieron de todo el mundo y se alegraron de poder visitar este Templo.
-“Mi hijo de 40 años ha muerto en casa después de 17 años de vivir solo y sufriendo mucho” nos dice una señora vestida de negro. Vinieron del pueblo a vivir a Barcelona y tuvo cuatro hijos por los que ha gastado su vida. Hoy viene a pedir oraciones y a costear un foco de la iluminación que lleve su nombre.
- El Padre Maestro con diez novicios de la congregación de los Paúles que residen en Zaragoza, nos visitan y se interesan por la historia del Templo. Al final agradecen el DVD de Don Bosco que no conocen.
-“Hace cuatro meses que ha muerto mi esposa y ahora íbamos a cumplir 50 años de matrimonio” nos dice un señor después de salir de misa notablemente afectado. Nos recuerda que le casó el P. Enseñat y fue por muchos años adorador del Tibidabo.
- Dos señoras están en la cripta a primera hora de la mañana. Una de ellas ha entrado a rezar porque su compañera que es madre de dos hijos tiene cáncer, y necesita fortaleza espiritual. Le anunciamos el amor de Cristo y la vida como misión, y le regalamos unos Evangelios en donde Jesús le hablará y confortará. Se marcha consolada.
- Un salesiano llega a media mañana y nos pide celebrar la Eucaristía. Le indicamos que ya no había de horario y tendría que celebrarla solo, pero podía rezar en la capilla de la adoración esperando que alguien quisiera asistir. Hacía las 14 horas le invitamos a comer pero él prefiere celebrar la misa. En este momento llega una señora que quiere asistir. Después sube a la Comunidad salesiana y le acompañamos al tren ya que tenía el tiempo justo. Nos impresionó ver signos de amor del Señor hacia este sacerdote joven que quiso dedicar el poco tiempo de estar en Barcelona para rezar en el Templo, y cómo todo le había salido rodado. Se llama Leonardo, venía de hacer ejercicios espirituales en Taize y ya conocía el Templo porque había venido con un grupo de jóvenes. Ahora está destinado como director del Colegio Mayor para ir preparando un Centro de espiritualidad.
-“Todo es una mentira si no hay nada más que esta vida”, nos dice una señora antes de entrar en la capilla e indicarle que aquí se rezaba sin parar. Ella acababa de perder a su hijo de 19 años atropellado y sus ojos se llenan de lágrimas. La consolamos con la esperanza cristiana de la vida eterna
- Un señor está rezando fervorosamente en la capilla del Santísimo. Los que le acompañan nos dicen que es un sacerdote católico paquistanés que ha venido a pasar unos días con su hermano que vive en Sant Feliu en donde, varias familias católicas de su país, se están integrando en la parroquia. Le sale espontáneo hablarnos del problema que tienen de entendimiento con los musulmanes, pero están ahí. Está contento de haber podido ir a Roma y saludar al Papa.
- Una joven está rezando en la cripta y nos pregunta si hay un sitio más tranquilo; le indicamos la capilla de la adoración perpetua, y así lo hace. Ella trabaja en el parque de atracciones y sube una hora antes para rezar y recuperar un poco, ya que los domingos no puede ir a misa porque trabaja todo el día.
-“Mi madre tiene cáncer de pulmón, hace un año que le han diagnosticado metástasis y está rezando el rosario aquí dentro” nos dice una señora de Bulgaria señalando la capilla de la adoración. Luego nos comenta que desearía confesarse pero como no sabe hablar castellano, ella va a escribirle los pecados y un día vendrá a leérselos.
- Una familia holandesa sale de la capilla de la adoración con los ojos brillantes. La madre nos dice que se le había muerto un hijo de seis meses, y lo entendimos todo. Nos piden una bendición para recibir del Señor fuerza espiritual.
-“Yo asistí a la última misa que se celebró aquí en la cripta antes de la guerra civil cuando se oían tiros en Barcelona el 18 de julio de 1936”, nos dice un sacerdote jesuita de 90 años que nos visita con un compañero suyo que está en Roma. Se interesa por el Templo que le recuerda con cariño su infancia.
- Unos visitantes que están contemplando la cripta nos comentan que ellos son de Toledo y que estas lámparas que están colgando conectan con el arte bizantino y se llaman “coronas votivas visigodas”; las que ellos tienen son del año 600. Nos alegra conocer cada vez más detalles de nuestra iglesia con la que tantas personas se gozan por su belleza.
-“¡Es el Señor! ¡Es el Señor! dice a la mamá un niño de dos años, emocionado y con sus ojitos brillantes, cuando ve a Jesús clavado en la cruz en el vía crucis. La madre está como asustada porque ella no le ha enseñado nada al pequeño y ya desde que tenia un año quiere entrar en todas las iglesias y enseguida reconoce a Jesús.
-“Mi marido hace 7 años que murió y me está esperando allá arriba. Nos conocimos aquí en el Tibidabo en el funicular, y ya hubiéramos celebrado el 50 aniversario de boda”. nos dice, entre otras cosas, una señora de más de 80 años. Con todo, tiene coraje para hablar con los nietos diciéndoles ¿qué esperáis de la vida?, y después de escucharlos ella les da su experiencia de Dios y de esperanza eterna.
-“Para vivir la fe hay que tener mucha espiritualidad y piedad. Yo vivo feliz”, nos dice un señor mayor de Uruguay que pasa una temporada en Barcelona con tres de sus cuatro hijos. Él ha sido educado en un colegio de Montevideo y ayuda en su parroquia a la preparación de los matrimonios.
- Tres señores de color están intentando filmar a uno, que vestido de blanco, está arrodillado ante el gran crucifijo. Son un grupo musical que canta canciones religiosas y quiere promocionarse. El Rector les insinúa que, si quieren hacerlo, tienen que ir a la iglesia de arriba. Luego, hablando con el cámara, nos dice que son del Camerún, a él le han contratado, y piensa que son buena gente.
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