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INTENCIONES PARA LA ORACIÓN del TIBIDABO
Año 8º- Mes de noviembre de 2009
- Presentamos a la misericordia del Sagrado Corazón de Jesús a nuestros hermanos sacerdotes salesianos: Jesús Jurío y Bartolomé Moll, que últimamente han pasado a la casa del Padre. Don Bartomeu había celebrado su primera misa en este Templo del Tibidabo y más tarde estuvo de párroco.
-“Esto es hermoso”, nos dice una joven que camina como extasiada dentro de la cripta, y podemos captar como una sensación espiritual que la abre al silencio y a la escucha.
- Una señora acompaña a una familia india y les está explicando la historia de Jesús en su lengua. Están admirados por lo que ven, e incluso se capta en ellos un sentido religioso especial. Ante el sacerdote, ella les explica que es “un representante de Jesús” y ellos con un gran respeto le saludan con una reverencia. Al final la señora nos sugiere que les demos la mano a todos ya que les hará mucha ilusión y así nos despedimos.
- Un sacerdote joven viene caminando desde la diócesis de Getafe de Madrid y se dirige a Tierra Santa. Nos pide celebrar la Eucaristía con unos parientes de Barcelona que le han acogido, pero antes se confiesa. Se le ve radiante de alegría. Parecía que estas peregrinaciones eran de otros tiempos pero el joven sacerdote está bien decidido.
-“Venimos a rezar por un joven de 15 años que está muy grave con cáncer de pulmón” nos dice un grupo de unas doce personas, estando ya cerradas las puertas de la iglesia. Ellos saben que la mejor ayuda para el enfermo y para sus familiares y amigos es la oración.
-“Un día volveré para confesarme”, nos dice un joven acompañado de una amiga que le aseguraba que sin Dios no se podría vivir. Él no estaba seguro de que Dios pudiera perdonarle porque había hecho muchos pecados… pero tenía este deseo que manifiesta la apertura del joven a la vida del espíritu.
- Un grupo de muchachos/as del colegio SIL celebran el cumpleaños de una compañera pasando el día en el parque de atracciones. Aprovechan también para visitar el Templo, y suben a los pies de la gran estatua del Sagrado Corazón, punto más alto de la ciudad, desde donde se divisa su colegio, y lanzan unos mensajes al aire.
-“He estado dando clases en Angola y ahora vivo en Barcelona en el Valle de Hebrón, porque la ciudad me agobia”, nos dice un joven que nos visita con un compañero musulmán. Escuchan con interés el mensaje del Templo y de Don Bosco durante más de media hora. Él está bautizado pero no practica ni conoce la Biblia, ni tiene televisión porque tampoco lo tenía en Angola. Nos acepta unos Evangelios que coge con cariño.
-“Le dejé a mi hija una casa y dos pisos, y ahora estoy en la residencia” nos dice, un señor de 86 años que tiene cáncer de próstata y está en la Residencia de Ntra. Sra. de Fátima. No está dolorido sino que sencillamente no lo entiende. Nos cuenta cómo su madre era muy religiosa y lo llevó a la escuela de los salesianos de Gerona, allí aprendió mucho, luego fue ingeniero. Tuvo la desgracia de perder un hijo de 18 años en un accidente de moto y más tarde se quedó viudo y, aunque ha perdido la costumbre de ir a misa, está agradecido a Dios porque siempre ha tenido buena salud.
- No es raro ver a familias con hijos en la última misa del domingo, después de salir del parque de atracciones. Los padres, pese al cansancio, quieren dedicar el último rato del día para el Señor, ellos lo creen un deber y una gracia que necesitan para caminar todos juntos en la fe y el amor.
-“No hago más que molestar a todo el mundo, el Señor ya puede venir a llevarme con Él” nos dice una viejecita de 94 años de una Residencia. El problema es que nadie la va a visitar.
- La Señora. Bendecida nos escribe dando gracias por el mensaje que recibió al visitar el Templo, y que le ha hecho reflexionar sobre la vida recordándole que nada surge por casualidad, ya que Dios siempre tiene un propósito para cada persona.
-“Ahora hará un año de la muerte de mi esposo” nos dice una madre al salir de misa. Está preocupada porque todavía no ha encontrado trabajo y todas las puertas se le cierran, pero no quiere dejar de luchar porque tiene un hijo y una hija adolescentes y le preocupa que sean cristianos y no se desvíen con compañías poco recomendables; precisamente por ello les ha cambiado a un colegio con ambiente religioso. Tampoco quiere agobiarles y los encomienda al Señor sabiendo que los protegerá, y se alegra cuando algún domingo van a misa. Le insinuamos que es ella quien necesita mayor profundidad espiritual, invitándola a los grupos de Biblia del sábado por la mañana, y nos asegura que vendrá.
- Una joven guía voluntaria del Templo trae a un compañero suyo de la universidad para enseñarle el Templo y explicarle la historia. Al final nos invita a ir a Turín para visitar los lugares de Don Bosco y la Santa Síndone con los estudiantes de su universidad. Aunque no han encontrado todavía un hotel adecuado, están dispuestos a partir, aunque sea durmiendo en cualquier sitio.
- Un grupo de personas se presentan a las 23 horas y nos piden entrar para rezar por una compañera suya, madre de siete hijos (de 21 a 4 años), a la que le han detectado un tumor.
-“Rezad por mí para que me convierta”, nos dice una joven al salir de la Eucaristía. Pertenece al movimiento cristiano Comunión y Liberación que se está consolidando en Cataluña. Se la ve muy serena en sus juicios. Trabaja de pediatra ayudando a los médicos de un gran hospital, y se da cuenta de que es muy raro encontrar un médico que no esté a favor del aborto. Ellos no los practican pero aconsejan hacerlo. Ella se atrevió a escribir una carta a un centro americano de pedagogía infantil al descubrir que estaban falseados algunos datos. Es consciente de que la respuesta a todo está en llegar a la fe, a la visión revelada de la persona como hijo de Dios con un destino eterno.
- José es un médico peruano que ha estado trabajando en el Hospital de San Pablo y lo ha dejado para prepararse a unas oposiciones. Hacía poco que había tenido que regresar unos días a su país por el fallecimiento de una hermana. Ha subido al Tibidabo para rezar.
- Un joven ya maduro, está sentado en la escalinata de la cripta haciendo tiempo para la misa de domingo. Nos comunica que ha tenido que dejar a sus amigos porque no le gustaba la vida que llevaban, y ahora se puede dedicar con más intensidad a la oración. Lee la Biblia cada día, pero se encuentra solo y no consigue descubrir su camino en la vida. Le invitamos a participar en los grupos de su parroquia y le damos la dirección del Centro de Estudios de Martí-Codolar para que se informase de los cursos teológicos y bíblicos. Se marcha agradecido.
-“Rezad por nuestro grupo de confirmación que vamos a empezar ahora”, nos dice el joven profesor de un colegio. Va a tener 14 muchachos/as en su grupo de 4º de la ESO y, aunque está ilusionado, ve que no le será fácil la relación con ellos.
- Un señor que viene frecuentemente a rezar y vive en la casa de San José, (antigua casa claretiana de colonias) con otras nueve personas que no tienen vivienda, invita al sacerdote para ir a bendecir la capilla que tenían como trastero y han adecentado entre todos. Un domingo por la mañana les hacemos una celebración de la Palabra con una bendición, y les invitamos a rezar.
- Una señora nos invita a ir a hablar con su marido que acaba de salir de la cárcel: tiene una pierna muy deteriorada y casi no puede caminar. Está depresivo y no quiere salir de su habitación. Al verlo, le animamos invitándole a subir para rezar al Señor que nos ama y nunca nos puede dejar.
- Un joven con su pareja nos dice que ha estudiado en los salesianos de Horta. Se acuerda que estando en 6º de EP había subido caminado con su clase y pasaron una noche durmiendo en el dormitorio de la antigua escolanía. También visitaron la exposición de la Sábana Santa, y jugaron en un patio. Ahora estaba buscando una vidriera de Don Bosco que hizo su abuelo y lo escogió a él como modelo del niño que está representado.
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