Mes de junio de 2004
Ocho hermanas de la comunidad de “Religiosas del Cordero” vienen a pasar un día de retiro, todas ellas jóvenes y alegres con su hábito muy rudimentario. Nos explican que su misión es pasar el día por las calles de Barcelona al lado de los pobres y comiendo lo que les dan. Son contemplativas de origen francés, lo que significa, que dedican mucho tiempo a la oración. Hay una catalana entre ellas. El Sr. Cardenal les pidió que abrieran sus celebraciones a la gente y por eso rezan en la iglesia de San Jaime. En el Tibidabo escuchan con atención la historia del Templo, asisten a misa, nos edifican con su capacidad de recogimiento y visitan la Exposición de la Santa Sábana.
Una joven rusa ortodoxa quiere subir hasta los pies de la imagen que corona el Templo cuando ya está todo cerrado. Nos dice que viene a dar gracias al Sagrado Corazón porque hacía unos meses que se había podido casar, aunque todavía no tenía los papeles en regla ni había hecho el rito del sacramento. Le decimos que no era posible en aquella hora y que fuera a la capilla de la adoración perpetua. Así lo hace. Al marchar entrega una limosna.
Un grupo de 15 muchachos/as de ESO que están estudiando religión en un colegio estatal vienen a pasar un día de convivencia con su profesora y una monitora. Visitan la Exposición de la Santa Sábana, escuchan la historia de D. Bosco, suben a los pies de la imagen, juegan, rezan y hacen un trabajo de conocimiento del Tibidabo. Después de salir de la capilla de la adoración la profesora les pregunta si alguno quiere confesarse. Se apunta una joven y después de ella se confiesan los demás. Los que todavía no estaban bautizados reciben solamente una bendición para que pronto puedan tener el gozo de ser cristianos. Después de comer bajan con el autobús de línea como habían subido. El Tibidabo se alegra de estos encuentros con muchachos alegres y abiertos a la gracia de Dios.
Varios provinciales de la “Orden de la Merced” se han reunido en Capítulo Superior en Barcelona y nos visitan el mismo día (5 de mayo), en que se cumplían 118 años en que D. Bosco recibía el terreno de la cumbre del Tibidabo para la construcción de una ermita al Sagrado Corazón de Jesús. Recordamos la profecía: “Aquí habrá un gran templo que dará mucha gloria a Dios...”
Un grupo de señoras de la Archicofradía de Mª Auxiliadora de New Jersey (EE.UU), con su consiliario, celebran la eucaristía y luego visitan el Templo. Ante la imagen de la Virgen cantan un canto con mucha devoción. Al marchar nos dan un donativo pidiendo que nos acordemos de rezar por sus hijos. Así lo hacemos.
Tres novicias salesianas vienen a visitar el Templo acompañadas por dos hermanas. Era la primera vez que subían a los pies de la imagen del Sagrado Corazón, que con los brazos abiertos habla a todos los catalanes del amor de Dios.
Una familia con cuatro hijos viene habitualmente los domingos a misa de 7 de la tarde. Después va a rezan en la capilla de la adoración perpetua. Al salir, se paran ante la imagen de la Virgen del Carmen para pedir por sus dos hermanitos que no llegaron a nacer porque murieron en el seno de la mamá. La familia siempre los ha querido y recordado, incluso a cada con su nombre propio. Ciertamente estamos ante un testimonio conmovedor de vida familiar y de fe en la vida humana desde su concepción. Nosotros, que como ellos, creemos que todo ser humano concebido es ya una criatura amada por Dios.
Una joven, que viene frecuentemente a rezar, está buscando su camino en la vida. Nos dice que piensa dejar su ocupación actual para dedicarse a la enseñanza de la religión y está programando hacer ejercicios espirituales en sus vacaciones de este verano. Nos pide que recemos por ella para que el Señor se manifieste en su vida.
El Consejo regional de AA.AA. salesianos tuvo su encuentro anual en el Tibidabo. Durante dos días tuvieron sus reuniones, charlas y comunicaciones, en las cuales analizaron y programaron sus actividades. Finalizan el encuentro visitando el Templo, celebrando la Eucaristía y haciéndose una foto recuerdo.
Dos chicos de unos 9 y 11 años con una
niña pequeña de seis entran en la cripta sin saber demasiado
donde están. Vienen de Sabadell para ir al parque de atracciones pero lo
encuentran cerrado. Les acompaña una joven que intenta enseñarles a hacer la
señal de la cruz y a rezar. La joven nos dice que son primos suyos y ninguno de
los tres está bautizado y ni saben qué es esto. Se les intenta dar rápidamente
una visión positiva de la vida como regalo de Dios, empezando por la familia, la
salud, la naturaleza... Luego van al lado de su prima que ya estaba rezando de
rodillas y hacen algo que podría ser la primera oración consciente de sus vidas,
diciendo la frase: “Gracias, Señor, porque me quieres mucho”. En estos
momentos, los ángeles de la gloria, representada en el mosaico del presbiterio,
parece que mueven las alas de alegría al ver lo que estaba aconteciendo. Los
cuatro se fueron contentos con una estampa de Mª Auxiliadora.
Una señora que viene frecuentemente a la Residencia a pasar unos días de descanso y de espiritualidad, nos cuenta una tradición de su pueblo, de unos 400 habitantes del sur de España, del cual han salido muchas vocaciones religiosas y sacerdotales; actualmente tienen dos jóvenes en el seminario: Cuando un seminarista llega a cantar misa, se iza una bandera blanca a lo alto del campanario de la parroquia y no se quitará hasta que esté deshecha por la inclemencia de las lluvias y los vientos. Ello les recuerda a todo el pueblo lo que tiene que ser la vida del sacerdote.
Un grupo de catequesis de la parroquia del Sagrado Corazón de Sabadell y otro de Castelldefels, viene con sus padres para hacer el recorrido del TIBITOUR. Empiezan conociendo la cripta, luego rezan en la capilla de la adoración, visitan la basílica y se despiden lanzando sus mensajes de paz y amor desde lo alto del Templo. Al final van a pasar el día al parque de atracciones. Nos alegran estos grupos que completan la catequesis con encuentros gozosos entre hijos, padres y catequistas.
Unas 200 personas del movimiento del “Apostolado de la oración” a nivel de toda Catalunya vienen, con sus consiliarios a pasar un domingo de convivencia. Unos son de Sabadell, otros de Olot, otros de Gerona... muchos son personas ya mayores. Por la mañana tienen sus charlas y luego celebran la Eucaristía. Por todas parte se podía apreciar un ir y venir de personas y grupos. La capilla de la Adoración Perpetua es el lugar más concurrido. Por la tarde se despiden con un acto eucarístico en la basílica.
Un grupo de rumanos católicos de rito bizantino, que van de peregrinación a los santuarios marianos de Cataluña con sus dos sacerdotes, nos pide celebrar la Eucaristía. Antes de empezar nos avisan que durará una hora, y así fue. Después de una fervorosa preparación de los vasos sagrados y de las vestiduras sagradas con las que los sacerdotes se revisten ante todos los fieles, un sacerdote empieza la ceremonia mientras el otro atiende, de pie en el confesionario, a los que se quieren confesar, luego se incorpora al altar. Durante toda la liturgia los ministros, alternan con el pueblo oraciones, cantos, lecturas, intercesiones, bendiciones... creándose como una “atmósfera espiritual”. Como Comunidad cristiana del Tibidabo nos unimos a las oraciones y alabanzas de estos fieles.
Dos profesores de la universidad Pontificia de Boston con un estudiante están de paso hacia Madrid para un congreso. Vienen al Tibidabo porque un salesiano de la misma universidad les habló de D. Bosco. Después de rezar en la capilla de la adoración visitan todo el Templo. Era una tarde en que la luz del sol poniente bañaba todo el paisaje con su rojiza luz.
Unas 20 empleadas de la casa de las hermanitas de los pobres de Barcelona suben con dos monjas a pasar unas horas de convivencia. Visitar el Templo, hacen oración y comen juntas con una alegría bien visible.
Una señora que ha pasado dos noches en la adoración perpetua nos deja esta nota: “Desde que vine al Tibidabo por primera vez y divisé la luz del Santísimo, me quedé prendada, no sabía nada de esto, yo venía a Barcelona desde Tenerife por motivos de interés y desde hace años por una operación de cadera. He estado aquí con dos muletas, luego con una sola y al final con mis dos piernas y Vds. nunca me han negado el estar aquí. Yo quiero agradecerles de corazón toda esta hospitalidad y decirles gracias, muchas gracias y hasta la vuelta si Dios quiere.”
Una pareja con una niña están rezando en el momento de cerrar la cripta. Cuando finalizan se les indica que tienen que salir por la sacristía. Al preguntar el nombre a la pequeña el señor nos dice que ella quiere ser cristiana y amar a Jesús y su madre lo quiere también ya que son de Marruecos. Quedamos pensativos sin encontrar explicaciones al hecho.
Un señor, que vemos a menudo entrar en la cripta, nos dice que siempre que pasa cerca del Tibidabo sube un rato para hablar con el Señor ya que tiene muchas cosas que decirle. Esta vez, como hacía mucho tiempo que no pasaba, se ha desplazado expresamente hasta el Templo. Está casado con dos hijos, uno de 14 años y una chica que estudia en la universidad.
Dos señoras con un joven se paran ante un cepillo de la cripta, hacen la señal de la cruz y echan un donativo. Al informarles de la adoración perpetua, la señora mayor nos dice que han venido a dar gracias porque le acababan de sacarle un riñón y la operación había ido bien.
Un grupo de Turín (Italia) se alegra sensiblemente cuando descubre que aquí estamos los salesianos de D. Bosco. Se interesan por la historia, luego visitan el Templo y rezan. Ante la capilla de la adoración. Una señora nos dice que en su parroquia del “Nombre de María” se consiguió hacer adoración perpetua durante un año entero, aunque ahora solamente la hacen algunos días.