El Tibidabo se ilumina cuando oscurece 
Un grupo de laicos preconiza mantener la iluminación del templo como una referencia silenciosa de Dios

La primera iluminación del templo fue encendida por Juan XXIII desde Roma con una señal de radio
ORIOL DOMINGO - 02/01/2005 - Barcelona

Juan XXIII, el inteligente y buen Papa Angelo Giuseppe Roncalli de grato recuerdo para creyentes y ateos, fue la primera persona que encendió la iluminación del templo del Tibidabo. Lo hizo el 21 de octubre de 1961 desde Roma con una señal de radio con motivo de la culminación de las obras del templo.

Desde las más lejanas poblaciones de la comarca del Vallès y prácticamente desde cualquier punto de la ciudad de Barcelona -esta secularizada capital de Cataluña donde conviven agnósticos, creyentes de diversas confesiones, cristianos y católicos con pluralidad de planteamientos- se divisa allí, a 518 metros de altura en la sierra de Collserola, el templo del Tibidabo que está iluminado desde que oscurece hasta que la primera luz del nuevo día se dibuja en el horizonte.

Un grupo de una quincena de laicos católicos se ha comprometido a hacer realidad que el templo del Tibidabo esté iluminado cada noche de este año. Han tomado esta decisión debido al hecho de que Juan Pablo II ha proclamado los doce meses comprendidos entre octubre del 2004 y octubre del 2005 como el año de la Eucaristía.

"La Eucaristía o comunión es signo de la entrega de Jesús que, como el pan, se parte, se reparte y se comparte. Es el encuentro de Dios con nosotros y signo de su amor y donación que es correspondido por nuestra parte con la adoración o acción de gracias. Eucaristía es una palabra griega que significa acción de gracias", dice mosén Oriol Oliveras, que desde octubre es el rector de este templo que está a cargo de los salesianos desde el principio cuando su fundador, san Juan Bosco, estuvo unas semanas de 1886 en Barcelona.

El templo del Tibidabo es el único en Cataluña donde se realiza lo que se denomina adoración perpetua.

Hombres y mujeres se turnan de día y de noche ininterrumpidamente con una actitud de silencio, plegaria, meditación y agradecimiento en una de las capillas ante el pan y el vino eucarísticos. Además, los templos del Tibidabo y de la Sagrada Familia son los únicos expiatorios en Barcelona. "Templo expiatorio -señala Oriol Oliveras- es un lugar apropiado de plegaria para buscar el perdón y la reconciliación con Dios y con los demás".

"Por todo lo expuesto, la iluminación del templo del Tibidabo es una referencia de la presencia silenciosa de Dios, del Dios que ama y que es solidario con los seres humanos, con todos los hombres y todas las mujeres, sobre todo con quienes más sufren por cualquier motivo", según explica Oriol Oliveras que señala que éste es precisamente el planteamiento del grupo de laicos comprometidos a hacer realidad la diaria iluminación del templo.

El mosén es testigo de que "gentes de todas las condiciones me comentan que desde sus casas, desde la clínica donde están hospitalizadas, desde su lugar de trabajo, o desde la calle giran la vista hacia la cima del Tibidabo y al ver el templo iluminado, con su sentido de Dios y de reconciliación, sienten compañía, ánimo, consuelo, esperanza".

Pero para iluminar el templo no hay subvención alguna por parte de las administraciones, pese las periódicas e infructuosas gestiones realizadas, por ejemplo, ante el alcalde de la ciudad. La iluminación del templo depende exclusivamente de la libre y voluntaria contribución de la gente. El coste es de 12 euros por hora. Y hay ciudadanos que, por uno u otro motivo, brindan su colaboración económica para hacer posible cada noche esta especie de milagro luminoso.

Iluminación del templo del Tibidabo. Colaboración: teléfono 93-417-56-86