Durante el Año de la
Eucaristía, el templo lucirá toda la noche
El Tibidabo,
iluminado
gracias a la aportación de los seglares
La
Basílica del Tibidabo, que preside la ciudad de Barcelona desde la montaña,
estará iluminada cada noche, durante toda la noche, gracias a las
aportaciones de los fieles que desean conmemorar así el Año de la
Eucaristía. Ante la falta de subvenciones, esta vía de financiación, que
está siendo un éxito, permite convertir el templo en un signo, un referente
en la Ciudad Condal. La Basílica, además, mantiene sus puertas abiertas
durante las 24 horas del día, por ser uno de los pocos lugares de culto
donde hay adoración perpetua al Santísimo Sacramento
El templo que hay sobre el monte Tibidabo, en Barcelona, es un
símbolo para la ciudad. Se divisa desde casi cualquier punto y es lo primero
que se ve desde el aire cuando el avión se acerca a las pistas del
aeropuerto del Prat. Por eso, este año, por ser el Año de la Eucaristía, al
padre Oriol Oliveras, rector de la basílica, le pareció muy buena idea la
que se le ocurrió a un grupo de seglares: iluminar el templo durante toda la
noche, para que este signo recordara a todos que Cristo vivió y murió por
nosotros, y con nosotros permanece resucitado para siempre.
«El templo ha estado iluminado desde 1961, cuando el Papa Juan XXIII
encendió los focos, desde Roma, mediante una señal de radio», explica el
padre Oliveras, para el que la iluminación de la basílica es un símbolo muy
especial. Durante muchos años, este imponente edificio con un Cristo con los
brazos extendidos en la cúspide, ha estado iluminado muchas horas, pero no
durante toda la noche. Además, son muchos focos los que se necesitan y, a
pesar de las repetidas ocasiones en las que han pedido subvenciones al
Ayuntamiento, que ilumina otros muchos edificios de la ciudad, sólo se han
encontrado con promesas que nunca han llegado a materializarse. «También
pedimos dinero a la Conferencia Episcopal Española, que recibía una cantidad
para iluminar las catedrales, pero nos dijeron que ya no reciben esa suma».
Fueron los propios seglares los que decidieron ponerse en marcha y lanzaron
una campaña para mantener el Tibidabo iluminado durante toda la noche, para
recordar la Eucaristía. «Los fieles aportan para iluminar el templo, pero no
sólo con un sentido económico, es como encender una vela dentro de la
iglesia», sólo que lo que se enciende es la basílica entera para que todos
la vean, dice el padre Oliveras.
El rector tiene muchas historias que contar sobre lo que significa el
Tibidabo para la población de Barcelona. «Muchas personas, por la noche,
antes de acostarse, se asoman a la ventana y rezan mirando a la basílica
iluminada. Otras me dicen que ven el templo desde su habitación en el
hospital, y que eso los reconforta. Incluso un emigrante que dormía en la
calle me dijo que lo veía desde allí».
Para el padre Oriol Oliveras, tener el Tibidabo iluminado toda la noche es
un símbolo muy importante, precisamente en este momento en el que el
laicismo en Europa quiere recluir en la esfera de lo privado cualquier signo
relacionado con la religión. «Muchas personas –dice este salesiano–, cuando
repasan el día y se dan cuenta de que no han actuado bien, por la noche
quieren reconciliarse y ahí tienen las puertas del templo iluminado. Y es
que la basílica del Tibidabo es uno de los pocos lugares de culto donde hay
adoración perpetua, es decir, siempre hay alguien ante el sagrario adorando
al Santísimo Cuerpo de Cristo.
Un signo visible
En el Tibidabo, los salesianos se turnan durante el día para que
siempre haya alguien con el Señor. Y casi siempre están acompañados, porque
los vecinos de la basílica suelen acudir a rezar. Por la noche, son los
seglares los que se ocupan de velar con Cristo. Cada grupo pasa una noche al
mes en el Tibidabo. Allí, se organizan por turnos y pasan una o dos horas en
vela. «A nosotros nos gusta darles todas las facilidades que nos sea
posible», dice el padre Oliveras, que se muestra encantado de poder ayudar a
quienes generosamente entregan su tiempo de sueño a la oración. Allí tienen
camas con sábanas limpias todos los días, cuartos de baño con ducha y un
saloncito. «Hay que dar facilidades a la gente», explica el rector de la
basílica. A aquellos que quieren, se les pasa a buscar en coche por su casa.
Cuando llegan al templo, se reúnen todos para escuchar un tema de reflexión.
Después, participan en la Eucaristía y, tras la Misa, empiezan los turnos
ante el Santísimo expuesto.
Gracias a los fieles, la campaña de recogida de dinero para convertir el
Tibidabo en una vela siempre encendida, va muy bien. Se les piden 12 euros,
que es lo que cuesta iluminar el edificio durante una hora. Se ha
distribuido información por los colegios y las parroquias. Además, se ha
preparado un concierto para el día 29 de enero, en el que participará el
mismo coro de Lourdes que cantó para el Papa durante su visita a la gruta
francesa el pasado verano. Si la iniciativa es tan exitosa como se prevé, el
Tibidabo seguirá iluminado siempre, como un signo del amor de Dios visible
desde todos los puntos de la ciudad condal.
María S. Altaba