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La luz que ilumina el Tibidabo
UNA ASOCIACIÓN
QUIERE QUE EL TEMPLO DEL SAGRAT COR SE ILUMINE CADA NOCHE
SILVIA ANGULO
BARCELONA - La Vanguardia
- Domingo 9.07.06

El templo del
Tibidabo sólo se ilumina las noches en que los fieles realizan una
aportación económica. Es decir, la iluminación de esta iglesia depende
exclusivamente de la libre y voluntaria contribución de la gente que
paga 12 euros la hora para hacer posible esta especie de milagro
luminoso. Una condición que la Associació Amics del Templo del Tibidabo
quiere cambiar cuanto antes. Para ello está impulsando un proyecto que
permita iluminar permanentemente el edificio y, así seguir la línea de
otras capitales del mundo, como Río de Janeiro o París, que también
tienen en el Sagrado Corazón un icono de la ciudad. El próximo día 13
celebrarán su presentación en sociedad con una cena de gala en la
explanada que se encuentra frente al edificio.
"Un día volvía de
Girona a Barcelona y al ver que el Tibidabo se encontraba a oscuras me
sentí huérfano", dice José Luís Flores, secretario de esta asociación.
Desde ese día empezó a movilizarse para hacer realidad su sueño. Creó
junto con ocho amigos la asociación, presidida por el mosén del templo
Oriol Oliveras, con el principal objetivo de obtener recursos propios
para garantizar la iluminación del edificio, que en verano está
encendida durante unas tres horas como mucho, mientras que en invierno
se amplía a cinco.
Lo primero que hicieron fue encargar a la escuela de ingeniería de los
Salesianos, orden que gestiona el templo, un estudio de viabilidad para
modificar la iluminación actual, adecuarla a la legislación sobre
contaminación lumínica e incorporar un gran número de placas
fotovoltaicas. Una iniciativa que necesita una inversión de 252.000
euros para llevarse a cabo. Flores explica que el proyecto para la
instalación de placas solares permitirá obtener energía de forma barata
y distribuir el sobrante a otros interesados, con lo que se podrían
generar nuevos ingresos. Con todo, el secretario de la asociación
considera que "será difícil obtener todos los recursos necesarios para
transformar todo el sistema eléctrico del templo. Por eso queremos
recurrir a las aportaciones ciudadanas y de empresas que nos permitan
financiar el proyecto".
El jueves que viene presentarán su iniciativa a unos 250 invitados, que,
previo pago de 75 euros, podrán disfrutar también de una exclusiva cena.
Será un banquete anual, en uno de los mejores lugares para contemplar la
ciudad y bajo la sombra del templo. Están invitados empresarios,
banqueros, médicos, políticos y representantes del Ayuntamiento de
Barcelona, con el que Flores dice haber tenido muy buena sintonía cuando
presentó su proyecto. Además se establecerá una mesa cero para que todos
los particulares o empresas que quieran colaborar con el acto pero no
tengan previsto asistir puedan realizar sus aportaciones. "Tenemos que
luchar para mantener y conservar las señas de identidad y los símbolos
de nuestra ciudad, que nos representan", apunta Flores.
Paralelamente al proyecto de mantener iluminado el templo las 365 noches
del año, la asociación también ha redactado un proyecto de
rehabilitación de su fachada. El plan incide en la limpieza y protección
de la piedra, la reconstrucción de los elementos estropeados de la
fachada, la impermeabilización y pavimentación de terrazas y el arreglo
de ventanas y vidrieras. Para llevar a cabo todos estos trabajos, el
arquitecto del proyecto, Ramiro Salina, ha calculado que son necesarios
más de 800.000 euros. Por lo que el secretario de la asociación dice que
primero será preferible transformar e! sistema eléctrico y de
iluminación del templo y luego ya se verá. El año pasado un grupo de
laicos católicos se comprometió a través de sus aportaciones económicas
a hacer realidad que el templo del Tibidabo estuviera iluminado cada
noche. Tomaron esta decisión debido al hecho de que Juan Pablo II
proclamó el año de la Eucaristía.-
En 1886,
representantes de la sociedad civil barcelonesa cedieron al fundador de
los Salesianos un terreno en lo alto de la montaña del Tibidabo para que
construyera un templo expiatorio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.
Dicen que la ermita que ocupó este gran solar se construyó en muy poco
tiempo, ya que los obreros dormían en el interior de la estructura para
no tener que subir y bajar cada día hasta el Tibidabo. La culminación de
las obras del actual templo finalizó en 1961 y fue Juan XXIII la primera
persona en iluminarlo, con una señal de radio desde Roma.
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