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- El Cristo mutilado
- El
creador del coche
- Usa tu cruz
- La
transfusión
-
¿Vendes
tu casa?
- Anillo de
compromiso
- El jugador
de fútbol
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La maceta vacía
-
La belleza de Katherine
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El abrazo de Jesús
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El Cristo mutiladoLa Razón / José Mª Alimbau
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El creador del coche
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Usa tu Cruz |
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Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, y sonriente mientras nosotros lo asistíamos a él y a su hermana, viendo retornar el color a las mejillas de la niña.
Entonces la cara del
niño se puso pálida y su sonrisa desapareció, él miró al doctor y le
preguntó con voz temblorosa: ¿Empezaré a morirme enseguida? |
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¿Vendes tu casa?
Olavo Bilac tomó lápiz y papel y escribió: "Se vende encantadora propiedad, donde cantan los pájaros al amanecer en las extensas arboledas, rodeado por las cristalinas aguas de un lindo riachuelo. La casa, bañada por el sol naciente, ofrece la sombra tranquila de las tardes en la terraza." Algunos meses después, el poeta se encontró con el comerciante y le preguntó si ya había vendido el lugar. -No pensé más en eso, dijo el hombre. Después que leí el aviso me dí cuenta de la maravilla que tenía. A veces, no nos damos cuenta de las cosas buenas que tenemos y vamos tras falsos tesoros. Debemos valorar lo que tenemos y que nos fue dado gratuitamente por Dios: la salud, los amigos, el empleo, el conocimiento que adquirimos, la sonrisa de los niños y el cariño de esa persona especial. Estos sí son verdaderos tesoros. Me recuerda la historia del que en un sueño Dios le dio la oportunidad de cambiar su cruz, y a ir probando todas las de los demás las sentía ásperas o mas pesadas, hasta que por fin encontró una que le pareció la menos pesada. Para su sorpresa era la misma que había traído. De la misma forma, a veces estamos tan deseosos de quejarnos que dejamos de ver lo bueno que hay. Aprendamos a valorar lo que tenemos, y que sea nuestro deseo el apreciar, cuidar y mejorar lo que Dios nos ha dado. |
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El joyero le enseñó uno. El muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo aprobó. Preguntó luego el precio y se dispuso a pagarlo. "¿Se va usted a casar pronto?", preguntó el dueño. "No. Ni siquiera tengo novia", contestó. La sorpresa del joyero divirtió al muchacho. "Es para mi madre. Cuando yo iba a nacer estuvo sola. Alguien le aconsejó que me matara antes de que naciera, pues así se evitaría problemas. Pero ella se negó y me dio el don de la vida. Y tuvo muchos problemas, muchos. Fue padre y madre para mí, y fue amiga y hermana, y fue maestra. Me hizo ser lo que soy. Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso. Ella nunca tuvo uno. Yo se lo doy como promesa de que si ella hizo todo por mí, ahora yo haré todo por ella. Quizás después entregue yo otro anillo de compromiso, pero será el segundo". El joyero no dijo nada. Solamente ordenó a su cajera que le hiciera al muchacho el descuento aquel que se hacia solo a clientes especiales. |
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Ya en la universidad seguía su "carrera en el banquillo", y siempre enviaba entradas a su madre para que asistiera. Cuando un día, en medio de un entreno, le llegó una terrible noticia, su madre había muerto. El entrenador le dijo que se tomara el resto de la semana libre para que pudiera reponerse. La semana siguiente se celebraba el último juego de la temporada, el joven suplicó al entrenador que le permitiera jugar, pero era el último juego de la temporada, la gran final, y el entrenador sabía que no tenía experiencia. Sin embargo fue tanta la insistencia del joven que le permitió salir, realizando una estupenda labor, interceptando y anotando, dando el triunfo a su equipo. Al finalizar el juego, el entrenador felicitó al joven y le dijo "¡No lo puedo creer, lo lograste! ¿Cómo lo hiciste?". A lo que el joven respondió: "Usted sabe entrenador que mi madre murió, pero no sabía que ella era ciega, verdad? Pues bien, hoy fue el primer juego en el que mi madre pudo verme jugar!" |
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Pasaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas. El joven estaba demasiado triste pues su semilla nunca germinó, ni siquiera quería ir al palacio, pero su madre insistía en que debía ir pues era un participante y debía estar allí. Con la cabeza baja y muy avergonzado, desfiló el último con su maceta vacía. Todos los jóvenes hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo se burlaron de él. En esto entró el rey que se paseó entre las macetas admirando las plantas. Finalizada la inspección, hizo llamar a su hija, y llamó de entre todos al joven que llevó su maceta vacía. Todos quedaron atónitos y esperaron la explicación. El rey dijo entonces: "Este es el nuevo heredero del trono y se casará con mi hija, pues a todos ustedes se les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme plantando otras plantas, pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, leal y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener". |
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Decidió entonces enviarle una
carta y ésta fue respondida por Katherine. Poco a poco y por medio de cartas se
fueron conociendo y nuestro amigo descubrió el alma misma de aquella mujer
que nunca había visto, enamorándose poco a poco de ella y su maravillosa
forma de escribir.
La noche anterior, Joseph
no pudo conciliar el sueño pensando en como sería la mujer que había
cautivado su corazón. Detrás de ella se acercaba una mujer de más de 40 años, con cabellos canos, pequeña y llenita, que vestía un vestido con una rosa roja en la solapa. Miles de pensamientos pasaban por su cabeza, pues la otra joven había mostrado simpatía hacia él. Se acercó Joseph a la mujer que venía con la rosa, pensando en que si no era un amor, al menos tendría la más bella de las amistades. Dijo entonces a la dama "Hola, soy Joseph, tú debes ser, Katherine", a lo que la mujer contestó...:"Ah, hola...así que tú eres Joseph. Es un placer....pero yo no soy Katherine, aquella joven de traje verde me dijo que si alguien llamado Joseph se me presentaba, le dijera que te espera en aquel café de la esquina.
Dijo
que era una prueba o algo así. Buena suerte". |
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La niña fue enviada a un hogar adoptivo, donde la madre era creyente y llevó a la niña a la iglesia. En el primer día de catecismo, la madre adoptiva le dijo a la maestra que la niña nunca había oído hablar de Jesús para que tuviera paciencia con ella. La maestra levantó un cuadro de Jesús y preguntó, ¿"Sabe alguien quién es el?" La niña dijo entonces, "Yo lo sé!...ese el hombre que me abrazaba la noche que mis padres murieron." |
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