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- El elefante volador
- Los problemas del pescador
- El equilibrista
- El pretendiente
- El calidoscopio
- El buscador de Dios
- El campo de maíz
- El platero
- La estaca
- Los dos hijos
 

El elefante volador

El elefante y la alondra eran amigos. La alondra le señalaba al elefante los rincones mas sombreados de la selva, y el elefante protegía con su presencia el nido de la alondra de serpientes voraces y ardillas rapaces.

Un día el elefante le dijo a la alondra que le tenía envidia por poder volar. !Cu
ánto le gustaría remontarse por los aires, ver la tierra desde las alturas, llegar a cualquier sitio en cualquier momento! Pero con su peso...!era imposible!

La alondra le dijo que era muy fácil. Se quitó con el pico una pluma de la cola y le dijo: "Aprieta fuerte esta pluma en la boca, y agita rápidamente las orejas arriba y abajo"

El elefante hizo lo que la alondra le había dicho. Apretó con fuerza a pluma en la boca para que no se le fuese y comenzó a agitar sus grandes orejas arriba y abajo con toda su energía. Poco a poco not
ó que se levantaba, despegaba, se sostenía en el aire y podía ir donde quisiese por los aires con toda facilidad. Vio la tierra desde las alturas, vio los animales y los hombres, cruzó por lo alto el río profundo que había marcado el limite de su territorio, exploró paisajes desconocidos, y volvió al fin, feliz y contento a aterrizar al sitio donde había dejado a la alondra. "No sabes cuanto te agradezco esta pluma milagrosa", le dijo. Y se la guardó cuidadosamente detrás de la oreja para volver a usarla en cuanto quisiera volar otra vez.

La alondra le contesto: "Oh, esa pluma. La verdad es que no vale nada. Se me iba a caer de todos modos, y era inútil
, pero tenía que darte algo para que creyeras, y se me ocurrió eso. Lo que te hizo volar fue lo bien que agitaste las orejas"
 


    Los problemas del pescador

Cuentan que un día, bien temprano, salió un pescador a pescar  con mucho ánimo, ya que presentía que pescaría mucho. Tenia todas las condiciones perfectas para una gran pesca. Sobre su bote, comenzó a remar 
y
, no muy lejos de la orilla,  lanzó el ancla. Acto seguido, comenzó la pesca. A pocos metros, una persona iba viendo lo que  hacia. Esta persona notó que cuando el pescador cogía un pez, lo medía y decia, - "este mide 15 centímetros" lo colocaba en su cesta  y seguía pescando.

El observador notó que el próximo pez que sacó era bien grade, más del triple de los que había sacado anteriormente; así que se sorprendió cuando el pescador dijo:  

-"
¡Este mide mucho!", e inmediatamente lo devolvió al agua. Este patrón fue 
repetido en varias oca
siones. Sorprendido, el espectador le gritó desde la orilla:   -"He visto que ha tenido muy buena pesca, pero he notado que los peces bien grandes los devuelve al agua, ¿por qué siendo tan grandes los devuelve y no hace esto con los de menor medida?. El pescador le dijo,

-" lo que sucede es que los peces grandes no caben en mi sartén que sólo mide 16 centímetros"...

A
veces pedimos a Dios grandes bendiciones y no estamos preparados para 
recibir todo lo bueno que el tiene para nosotros, la sartén significa la 
mente, tenemos que expandir nuestra mente para poder recibir l
os grandes  
dones que Dios nos tiene preparados. 

    El equilibrista

Un famoso equilibrista tendió una cuerda en lo más alto de dos edificios gemelos con el fin de pasar caminando sobre ella. Antes dijo a la multitud expectante:

-"Me subiré y cruzaré sobre la cuerda, pero necesito que ustedes crean en mí y tengan confianza en que lo voy a lograr"...

- Claro que sí, respondieron todos al unísono. 
Sirviéndose de una vara
, comenzó a atravesar de un edificio a otro sobre la cuerda floja. Habiendo logrado la hazaña, bajó y dijo a la multitud que le aplaudía emocionada.

-" Ahora voy a pasar por segunda
vez, pero sin la ayuda de la vara. Por tanto, más que antes, necesito su confianza y se fe en mí".

El equilibrista subió y comenzó a cruzar lentamente de un edificio hasta el otro. La gente estaba muda de asombro y aplaudía.
Luego el equilibrista bajó y en medio de las ovaciones, por tercera vez, dijo:

- "Ahora pasaré por última vez, pero será llevando una carretilla sobre la cuerda... Necesito, más que nunca, que crean  y confíen en mí".

La multitud guardaba un tenso silencio. Nadie se atrevía a creer que esto fuera posible...

-Basta que una sola persona confíe en mí y lo haré, afirmó el equilibrista.
Entonces uno de los que estaba atrás gritó:

-Sí, sí, yo creo en ti; tú puedes. Yo confío en ti...
El equilibrista para certificar su confianza, lo retó:
-" Si de veras confías en mí, vente conmigo y súbete a la carretilla..."
 


    El pretendiente

"Cuentan que una bella princesa estaba buscando consorte. Aristócratas y adinerados señores habían llegado de todas partes para ofrecer sus maravillosos regalos. Joyas, tierras, ejércitos y tronos conformaban los obsequios para conquistar a tan especial criatura.

Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo, que no ten
ía más riquezas que amor y perseverancia. Cuando le llegó el momento de hablar, dijo: "Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor.
Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin m
ás alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas...Esa es mi dote..."

La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar:
"Tendrás tu oportunidad: Si pasas la prueba, me desposarás". Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas, sin pestañear.

Con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual, con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena.

Todo iba a las mil maravillas. Incluso algunos optimistas habían comenzado
a planear los festejos. Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona habían salido a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio, hasta que de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la infanta, el joven se levantó y, sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.

Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño
de la comarca lo alcanz
ó y le preguntó: "?Por qué perdiste esa oportunidad?... ?Porque te retiraste?..."

Con profunda
tristeza, contestó en voz baja:
"No me ahorró ni un día de sufrimiento... Ni siquiera una hora... No merecía mi amor...".
 

El caleidoscopio
 

Existía un hombre que a causa de una guerra en la que había peleado de joven, había perdido la vista. Este hombre, para poder subsistir y continuar con su vida, desarrolló una gran habilidad y destreza con sus manos, lo que le permitió destacarse como un estupendo artesano. Cierta Navidad quiso obsequiarle algo a su hijo de cinco años, quien nunca había conocido más juguetes que los trastos del taller de su padre con los que fantaseaba reinos y aventuras. Su papá tuvo entonces la idea de fabricarle, con sus propias manos un hermoso calidoscopio como alguno que él supo poseer en su niñez.

En secreto y por las noches fue recolectando piedras de diversos tipos que trituraba en decenas de partes, pedazos de espejos, vidrios, metales, maderitas, etc. Al cabo de la cena de nochebuena pudo finalmente imaginar a partir de la voz del pequeño, la sonrisa de su hijo al recibir el precioso regalo.

El niño no cabía en sí de la dicha y la emoción que aquella increíble navidad le había traído de las manos rugosas de su padre ciego, bajo las formas de aquel maravilloso juguete que él jamás había conocido.... Durante los días y las noches siguientes el niño fue a todo sitio portando el preciado regalo, y con él regresó a sus clases en la escuela del pueblo. En los tiempos de recreo entre clase y clase, el niño exhibió y compartió henchido de orgullo su juguete con sus compañeros que se mostraban igual de fascinados con aquella maravilla y que pujaban por poner su ojos en aquel lente y dirigirlo al sol...

Uno de aquellos pequeños, tal vez el mayor del grupo, finalmente se acercó al hijo del artesano y le preguntó con la ambiciosa intriga que solo un niño puede expresar:

"Oye, que maravilloso calidoscopio te han regalado... dónde te lo compraron?, no he visto jamás nada igual en el pueblo..."

Y el niño, orgulloso de poder revelar aquella verdad emocionante desde su pequeño corazón, le contestó:

- "No, no me lo compraron en ningún sitio... me lo hizo mi papá"

A lo que el otro pequeño replicó con cierta sorna y tono incrédulo:

- "Tu padre?... imposible... si tu padre está ciego..!!!"

Nuestro pequeño amigo se quedó mirando a su compañero, y al cabo de una pausa de segundos, sonrió como solo un portador de verdades absolutas puede hacerlo, y le contestó:

"Si... mi papá esta ciego... pero de los ojos...SOLAMENTE DE LOS OJOS..."

El amor solo se puede ver con el corazón...
"LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS"

    El buscador de Dios

Un joven estaba buscando desesperadamente a DIOS. Buscó a un sabio anciano que vivía en una playa cercana a su casa y le formuló esta pregunta:
-"Anciano, ¿Cómo puedo ver a DIOS?"
El anciano, que obviamente conocía a DIOS
en una profundidad que pocos de nosotros experimentamos, pensó la pregunta por un largo rato. Por último respondió suavemente: 
-"Joven, no estoy seguro de poder ayudarte, porque verás, yo tengo un problema muy diferente. No puedo
dejar de verlo".

    El campo de maíz

En cierta ocasión, un reportero le preguntó a un agricultor si podía divulgar el secreto de su maíz, que ganaba el concurso al mejor producto, año tras año. El agricultor confesó que se debía a que compartía su semilla con los vecinos.
- "¿Por qué comparte su mejor semilla de maíz con sus vecinos, si usted también entra
en el mismo concurso año tras año?" preguntó el reportero. 
- "Verá usted, señor," dijo el agricultor
, el viento lleva el polen del maíz maduro, de un sembrado a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad del mío. Si voy a sembrar buen maíz, debo ayudar a que mi vecino también lo haga".

Lo mismo es con otras situaciones de nuestra vida. Quienes quieran lograr el éxito, deben ayudar a que sus vecinos también tengan éxito. Quienes decidan vivir bien, deben ayudar a que los demás vivan bien, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca. Y quienes optan por ser felices, deben ayudar a que otros encuentren la felicidad, el bienestar de cada uno se halla unido al bienestar de todos. 

    El platero

Hace algún tiempo, algunas señoras se reunieron en cierta ciudad para estudiar la Biblia. Mientras leían el tercer capítulo de Malaquías, encontraron una expresión notable en el tercer versículo: " y El se sentará como un refinador y purificador de la plata (Mal. 3:3)." Una de las señoras propuso visitar un platero e informarse de lo que él dijera sobre el tema.
Al final, la señora le preguntó: "pero señor, ¿usted se sienta mientras que está en el proceso de la refinación?". 
- "Oh, si, señora," contesto el platero
, debo sentarme con mi ojo fijado constantemente en el horno, porque si el tiempo necesario para la refinación se excede el grado más leve, la plata será dañada."

La señora
entendió entonces la expresión: "El se sentará como un refinador y purificador de la plata."

Dios ve necesario poner a sus hijos en un horno
. Su ojo es constantemente atento en el trabajo de la purificación, y su sabiduría y amor obran juntos en la mejor manera para nosotros. Nuestras pruebas no vienen al azar, y él no nos dejará ser probados más allá de lo que podemos sobrellevar. Antes de que ella se fuera, la señora hizo la pregunta final, 
- "¿Cuándo sabe que el proceso est
á completo?"
- "Pues, eso es muy sencillo, " contestó el platero.
Cuando puedo ver mi propia imagen en la plata, se acaba el proceso de refinación." 

Así, dice el profeta, hace Dios con nosotros.

       La estaca                                

"Aquella caravana se disponía a pasar la noche. A la hora del descanso, se encontraron que no tenían mas de 19 estacas para atar a sus 20 camellos .
Cuando consultaron al amo, éste les dijo : "Simulen que clavan una estaca. Cuando llegu
en al camello número 20 creerá que está atado."

Así lo hicieron efectivamente, y a la mañana siguiente todos los camellos estaban en su sitio, y el numero 20
igual. Al desatarlos para marcharse, todos se pusieron en movimiento menos el número 20 que seguía quieto sin moverse . Entonces el amo dijo:

- "Hagan el gesto de desatar la estaca de la cuerda, pues  a
ún se cree atado ". 
Así lo hicieron, y el camello entonces se puso a caminar con los demás "

¿ Cu
áles son las falsas ataduras que te impiden ser tú mismo ?
 

Los dos hijos


Una vez un hombre tenía un hijo muy
optimista y otro muy pesimista. En Navidad solamente podría darle un regalo a uno de ellos y pensó:
- "No s
é qué hacer. ¿A cuál de los dos he de regalar algo? Los pondré a prueba a ambos"
As
í lo hizo, compró una bicicleta y la puso en la puerta del cuarto del hijo pesimista y consiguió excremento de caballo y lo puso en la puerta del hijo optimista.
Al llegar la noche. el hijo pesimista vio a la entrada de su cuarto la bicicleta. Y reclamó a su padre:
- "Me has dado una bicicleta...yo no s
é conducirla y seguramente me golpearé"
En ese momento el hijo
optimista pasó corriendo, su padre pensó que se había enojado y le dijo:
- "¿Qu
é te pasa. Por qué corres?"
A lo que el otro hijo contestó:
- "
¡Gracias papá! Voy a buscar el caballo que me compraste!"

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