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        - La carreta vacía
    
   - La mano
        - La oración de Jimmy
        - Dios te ama más que nadie

          - Hoy por ti, mañana por mí
          - El secreto del sabio
          - El faro en la noche
          - El contratiempo con el auto
          - La vendedora de flores
          - El cansancio de los porteadores

La carreta vacía

Caminaba con mi padre cuando el se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más? Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: Estoy escuchando el ruido de una carreta.
Eso es -dijo mi padre-. Es una carreta vacía.
Pregunté a mi padre: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si a
ún no la vemos?

Entonces mi padre respondió: Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.

Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:

"Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace"


   
La mano

Una maestra le pidió a sus alumnos de primer año de primaria que hicieran un dibujo de algo por lo cual estuvieran agradecidos.

Pensó en cuan poco tendrían que estar agradecidos estos niños de barrios pobres, pero sabía que la mayoría de ellos dibujaría pavos o mesas con comida. La maestra quedó desconcertada con el dibujo que Diego le entregó... Una simple mano infantilmente dibujada.

Pero ..la mano ¿de quién? La clase quedó cautivada por la imagen abstracta. "Creo que debe ser la mano de Dios que nos da la comida", dijo un niño. "Un granjero, sugirió otro, "porque el cría pavos".

Finalmente, cuando los otros niños estaban trabajando, la maestra se acercó al pupitre de Diego y le preguntó de quien era la mano. "Es su mano, maestra", balbuceó el pequeño.

Ella recordó que, frecuentemente, en el recreo había llevado de la mano a Diego, un niño bajito y solitario. A menudo hacía eso con los niños, pero para Diego significaba mucho, Quizás en esto consistió la acción de gracias de todos, no por las cosas materiales que se nos dan, sino por la oportunidad, por pequeña que sea, de dar a otros.

  La oración de Jimmy

Los Rogers eran católicos devotos que habían formado una familia fuerte. El padre se interesaba especialmente por el estado espiritual de cada uno de sus hijos y con frecuencia les hacia pruebas para comprobar su compromiso cristiano.

Un día tocó el turno a Jimmy, de siete años, expresar cómo
entendía la vida eterna.

Jimmy les contó su versión. "Creo que el cielo va a ser algo así: Un día, cuando nos vayamos al cielo, será hora de que el ángel grande lea un enorme libro los nombres de toda la gente que va a estar allí. Vendrá hasta donde est
á la familia Rogers y dirá, ¿Papá Rogers? y papá dirá -Presente. Luego el ángel llamará, ¿Mamá Rogers? y mamá dirá -Presente. Entonces el ángel bajará para llamar a Susie Rogers y a Marvis Rogers y ambos contestaran -Presente."

Hizo una pausa, respiró profundamente y continuó: "Por último, ese ángel grande va a leer mi nombre, Jimmy Rogers y como soy pequeño y a lo mejor no alcanza a verme voy a saltar y a decir bien fuerte: ¡Presente!, para asegurarme que sabe
que estoy ahí".

Apenas unos días después, hubo un trágico accidente. Un auto arrolló a Jimmy cuando éste salía a tomar el autobús de la escuela. Fue llevado en ambulancia al hospital a donde acudió toda la familia.

El pequeño grupo familiar se reunió alrededor de la cama, donde Jimmy yacía sin
moverse, inconsciente y ya perdida toda esperanza de que se recuperara. Los
médicos habían hecho todo lo que estaba a su alcance.

La familia oraba y esperaba.
Al anochecer, el niño pareció moverse un poco. Todos se acercaron. Vieron que movía los labios; sólo dijo una palabra antes de
pasar a la otra vida.

Pero
¡qué palabra tan consoladora y llena de esperanza para la familia apesadumbrada que dejaba atrás!. Con su clara voz de niño, nítida y fuerte para que todos pudieran oírla y entenderla, el pequeño Jimmy Rogers dijo una palabra:
¡Presente!. Y luego partió a esa otra vida más allá de este mundo, donde un gran ángel leía los nombres ahí anotados.

    Dios te ama más que nadie

Si Dios tuviera un escritorio, tu fotografía estaría en el.
Si Dios tuviera cartera, tu foto estaría en ella.

El te envía flores cada primavera,
y te manda un amanecer cada día.
Siempre que quieras hablar,
El esta ahí para escucharte.
El puede vivir en cualquier parte del Universo,
pero ha escogido tu corazón.

Acéptalo, EL te ama mas que nadie.
Dios no te prometió días sin dolor,
risa sin pena, ni días de sol sin lluvia,
sin embargo, te prometió fuerza para cada día,
alivio para tus lagrimas, y luz en tu camino.
No dejes pasar ni un día más sin decirle cuánto lo amas!

   Hoy por ti, mañana por mi

En 1951 me encontraba en un barco hospital, en el puerto de Fusón, convaleciendo de una herida que recibí en la guerra de Corea. Cuando me dieron de alta, un soldado estadounidense que sabía que estaba yo sin un centavo, me ofreció 4 dólares, e insistió hasta que los acepté. Yo le dije que si volvía a verlo le restituiría el dinero.

-No, mejor haga lo mismo que yo, me aconsejó-. Una vez, en Amberes, no tenía con que pagar el taxi para regresar al barco. Un belga me dio el dinero que necesitaba y me dijo: "cuando tenga oportunidad de ayudar a alguien que se encuentre en apuros, hágalo. Así saldará usted su deuda conmigo".

    El secreto del sabio

Existió un Rey que tenía un sabio, un hombre anciano de pasos lentos y larga barba blanca; el Rey para cualquier decisión que tomara siempre se refería primeramente a su sabio. Hasta que un día el sabio por su avanzada edad enfermó de gravedad... En su lecho de muerte, el Rey desesperado le decía: - Sabio y viejo amigo, ¿Qué voy hacer sin ti cuando tú no estés?, ¿Quién me dará tus sabios consejos .. ¿Qué haré...?

El sabio al ver su desesperación le entregó un anillo que tenía un compartimento secreto, pero le dijo que sólo y únicamente cuando tuviera un problema que fuera imposible resolverlo... solo así lo abriera y allí encontraría la respuesta. El sabio murió y pasaron muchos años; al Rey en varias ocasiones se le presentaron múltiples problemas.

En varias ocasiones estuvo a punto de romper el sello y abrir el compartimento de la sortija, sin embargo no lo hizo, posponiéndolo para un problema mayor que no pudiera ser resuelto.

Siguió pasando el tiempo y un día al Rey se le presentó un problema tan grande que no podía resolver. Pasaron los días tratando de resolverlo, hasta que no pudo más. Se acordó de lo que le dijo el sabio: ¡solo ábrelo cuando tengas un problema que pienses que no tenga solución!

El Rey rompió el sello y abrió el compartimento secreto. Dentro había un papelito que decía sólo: "también esto pasará".


    El faro en la noche

Un capitán y su tripulación viajaban en medio de una terrible tormenta durante una oscura noche y luego de varios días en alta mar. El pequeño barco era golpeado insistentemente por las olas y el viento, y se mecía casi hasta volcarse mientras toda la estructura crujía y se retorcía hasta que parecía despedazarse. Habían perdido los instrumentos y no sabía ni siquiera donde se encontraban.

En medio de todo esto el capitán no hacía mas que gritar y maldecir, acusando a Dios y reprochándole todo lo que pasaba y que habían sido abandonados por El. 

En ese momento, un marinero dejó su puesto y corrió donde el capitán quien le reprendió fuertemente en medio de la tormenta y la lluvia.
- "¿Por qué dejas tu puesto? Podemos perder el mástil", le gritó.
A lo que el marinero contestó:
- "¡Lo sé señor! ¡Pero hace más de 10 minutos que se vislumbra la luz del faro del puerto! Pero usted no la ha visto por estar gritando"

Cuántas veces no vemos la ayuda de Dios por quejarnos constantemente de todo lo que tenemos.
Tal vez Dios no te de una vida sin tormentas, pero puedes estar seguro de que siempre, en medio de la más cruel y feroz tormenta que puedas imaginar, El estará presente con su luz mostrándote el camino y recordándote que se encuentra siempre a tu lado.

    El contratiempo con el auto

Cierta vez en una reunión de amigos, de esas que se dan cada 10 años, uno de los invitados llegó muy tarde, casi al final de la velada.

Uno de ellos empezó a murmurar a quienes tenía cerca que era una falta de respeto, consideración y educación hacer semejante llegada y no dar explicaciones pues solamente dijo: "Tuve un contratiempo con el auto".

Decía que no era posible que no hubiera planificado la ruta ni los posibles percances. Hasta fue a ver el automóvil para ver si tenía rastros del algún desperfecto o si estaba sucio, pero el auto modelo 98 y color negro estaba intacto, por lo que murmuró todavía mas.
 

Al llegar a su casa, esta persona que había criticado llegó a contarle a su esposa,  embarazada, lo sucedido, pero ella, interrumpiendo, le dijo: "¿No sabes lo que me pasó?  Mi coche dejó de funcionar en la colina y no había nadie. Estaba completamente oscuro y afortunadamente un hombre pasó y al ver que no podía repararlo tuvo la cortesía de traerme hasta la casa y llamar una grúa. No me dijo ni su nombre, pero era un auto negro de modelo reciente"
 

La vendedora de flores

La vendedora de flores sonreía, su arrugado rostro resplandecía de gozo. Por
impulso tomé una de sus flores.
- "Se  le ve muy bien esta mañana", le dije.
- "¡Claro!", exclamó, "sobran los motivos".

Aquella mujer vestía tan pobremente y se veía tan frágil que su actitud me
intrigó.
- "Sobrelleva sus problemas admirablemente", la elogié.

Ella me explicó entonces:
- "Cuando crucificaron a Cristo un viernes, fue el día mas triste de la historia. Y tres días después, resucitó. Por eso he aprendido a esperar tres días siempre que algo me aflige. Las cosas siempre se arreglan de una u otra manera en ese tiempo."
Seguía sonriendo al despedirse de mí.
Sus palabras me vienen a la mente cada vez que estoy en dificultades: "Hay que esperar tres días".

El número tres en la Biblia representa entre otras cosas "suficiente" o "perfecto". 
Leyendo esta reflexión, debemos recordar que todo lo que nos pase, tanto
bueno como malo, puede ser como neblina que en un segundo pasa y desaparece.

De lo único que podemos estar seguros es que la presencia de Dios estará siempre con nosotros, pues es promesa de Cristo.
 

    El cansancio de los porteadores

Un explorador blanco, ansioso por llegar cuanto antes a su destino, en el corazón de África, ofreció una paga extra a sus porteadores para que anduviesen más de prisa.

Durante varios días, los porteadores apuraron el paso. Una tarde, sin embargo, se sentaron todos en el suelo y posaron la carga, negándose a continuar.

Por más dinero que les ofreciese, los indígenas no se movían. Finalmente, cuando el explorador pidió una explicación por aquel comportamiento, obtuvo la siguiente respuesta:

- Hemos andado demasiado de prisa, y ya no sabemos ni lo que estamos haciendo. Tenemos qué esperar a que nuestras almas nos alcancen.

 

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