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Salvados del
naufragio
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El vuelo del halcón
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Damón y Fintias
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El billete de dólar
- El
barómetro
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La
vicisitud de las cosas humanas
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Los zapatos
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La
chica de los CD
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El
ABC
del cristiano
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La oración de
la madre

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Cuéntase una vez que un pastor
vivió en un activo puerto de mar. Después de un terrible tormenta, clavó en
su iglesia un cartel con los nombres de nueve marineros. Sobre los nombres
escribió: "Perdidos en el mar". La noticia cundió por toda la ciudad, y uno
tras otro los nueve hombres vinieron a protestar. Después de cada protesta,
el pastor tachaba un nombre. En la reunión de esa noche explicó: "Se me
pidió que orara por la seguridad de once personas del naufragio del viernes.
Sólo dos vinieron a solicitarme que diera gracias por su feliz retorno. Di
por sentado que las otras nueve se habían ahogado". |
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Al día siguiente por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil. Entonces decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa, a la persona que hiciera volar al halcón; a la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey pidió a su corte que le presentaran al autor de ese milagro y le presentaron a un campesino. El rey le preguntó: - ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?
- Intimidado el campesino le dijo
al rey: - Fue fácil mi rey, sólo corté la rama, y el halcón voló, se dio
cuenta que tenía alas y se lanzó a volar. |
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La vicisitud de las cosas humanas
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Efectivamente, la noche siguiente el caballo regresó al establo con doce
caballos más. - ¡Qué buena suerte!, dijeron los vecinos. Pero el viejo chino
les dijo: "podría ser una desgracia” Efectivamente, a los pocos días se desató una guerra y pasaron unos sargentos por el pueblo pare llevarse a los jóvenes que estaban en buena salud. Los 10 jóvenes que marcharon, nunca regresaron; pero al hijo del granjero se salvó de ir a la guerra y morir debido a la pierna rota. Dale tiempo a Dios y El te contestará todas tus preguntas y dudas de manera que dirás: "¡Que bien hace Dios todas las cosas!". Dale tiempo para que El pueda mostrar sus bondades, su cuidado y amor contigo todos los días. Dale tiempo a El y El te lo dará a ti. |
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El zapatero le preguntó: ¿quieres los zapatos con puntera cuadrada o redonda? Ronald tartamudeó un poco, él no sabia lo que quería. El zapatero dijo: " Está bien. Ven por acá dentro de un par de días, me dices lo que quieres y te haré los zapatos". Dos días después, el zapatero lo vio en el pueblo y le volvió a preguntar: "¿Quieres los zapatos con puntera cuadrada o redonda? Ronald le contestó: "No se". El zapatero le dijo: "Ven dentro de dos días y tus zapatos estarán listos". Ronald Reagan contaba que cuando fue a buscar los zapatos, uno de ellos tenía la puntera cuadrada y el otro redonda. El zapatero lo miró y le dijo: "Esto te enseñará que desde ahora en adelante, no debes permitir que la gente tome decisiones por ti". Y el expresidente agregaba: " Aprendí allí mismo a tomar mis propias decisiones, si uno no lo hace, otro lo hará por ti" |
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