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| - El Evangelio del soldado |
| - Ternura de madre |
| - No tengo un minuto |
| - El violín de Itzhac |
| - ¿Quién me ha tocado? |
| - Amor |
| - Infierno o cielo |
| - Comodidad |
| - El árbol feliz |
| - El segundo traje |
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En la obra El peregrino ruso se lee una historia cierta. Un soldado esclavo del alcohol y amenazado con ser licenciado fue a un santo monje a preguntarle qué debía hacer para vencer su vicio. Este le ordenó que leyera cada noche, antes de acostarse, un capítulo del Evangelio. Él consiguió un Evangelio y comenzó a hacerlo con diligencia. Pero al poco volvió desolado al monje a decirle: «¡Padre, soy demasiado ignorante y no entiendo nada de lo que leo! Deme otra cosa que hacer». Le respondió: «Sigue solamente leyendo. Tu no entiendes, pero los demonios entienden y tiemblan». Así lo hizo aquél y fue liberado de su vicio. ¿Por qué no intentarlo? |
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La Razón / J. Mª. Alimbau 29.09.06
- Pablo VI decía: «Toda la historia de la salvación y todo el evangelio es amor, es la ternura de Dios que salva». |
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Dios me repitió, más alto: "Dame un poco de tu tiempo". Y yo le respondí: "Pero Señor, si no es por mala voluntad: es de verdad, no me sobra ni un minuto". Dios volvió a hablarme: “Dame un poco de tu tiempo”. Y yo le respondí: "Señor, ya sé que debo reservar un poco de tiempo para lo que me pides, pero sucede que a veces no me sobra nada para poder dar. ¡Es muy difícil vivir, y a mí me lleva todo el tiempo! ¡No puedo dar más de lo que te estoy dando!. Entonces Dios ya no me dijo nada más. Y desde entonces descubrí que cuando Dios pide algo, pide nuestra misma vida. y si uno da sólo un poco, Dios se calla. El paso siguiente ha de ser cosa nuestra, porque a Dios no le gusta el monólogo. Qué tremendo debe ser el que Dios se calle. |
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La Razón / J. M. Alimbau
- «Ya ven ustedes... Algunas veces, la tarea del artista -y de toda persona- es la de averiguar cuánta música podemos hacer con aquello que nos queda». ¡Cuántas personas han sido capaces de ir adelante, de superar lo insuperable con voluntad y esfuerzo, con sufrimiento y lágrimas. Y es que: ¡Cuánto podemos hacer con aquello que nos queda! |
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Fuente: www.buenas-noticias.org Autor: Alvaro Correa, L.C.
¡Cómo no recordar, en ese momento, aquel pasaje del Evangelio en el que Cristo, apretado por una multitud, se volvía a los apóstoles y les preguntaba: “¿Quién me ha tocado?”!
Sentada sobre los hombros de su papá, la pequeña Isabel, veía que el Papa se acercaba. Ella estaba en alto, como atrayendo sobre sí el calor de la fe y de la emoción de todos. Al acortarse la distancia, el Papa la miró. Ambos se regalaron una sonrisa transparente. Isabel se extendió hacia adelante cuanto pudo. El Papa y la niña se estrecharon la mano y sus brazos crearon un arco que venía a sumarse a la magnífica columnata de Bernini.
Isabel, después de saludar al Papa se volvió hacia sus padres y familiares. Su sonrisa era amplia, y sus ojillos estaban llenos de lágrimas… lágrimas de felicidad. Su expresión era tan bella que de inmediato sus hermanos y primos acudieron para abrazarla.
Ella seguía sonriendo y llorando, sin decir palabra. Quienes no pudieron saludar al Papa sentían la emoción de su cercanía abrazando a la pequeña Isabel.
Las lágrimas de felicidad en los ojos de una niña son una ventana abierta al cielo. ¿Por qué Jesús quiso tanto a los niños? Isabel nos respondía con su silencio gozoso que se sobreponía a las ovaciones de los miles de fieles reunidos en la plaza. Hay un rayo de luz que baja directamente del amor de Dios al corazón de las almas sencillas, y su mayor expresión es la dicha, es la felicidad que no puede dar una montaña de oro, ni el cetro del poder mundano.
Las personas que no pudimos estrechar la mano del Papa nos sentimos -humanamente hablando- confortados viendo las lágrimas de felicidad de la niña.
Era el 8 de noviembre de 2006, en la plaza de san Pedro. Isabel, estrechando la mano del Papa, sin darse cuenta, ha provocado que en el paraíso Jesús vuelva a preguntar: “¿Quién me ha tocado?”... San Pedro, dando un paso adelante, sonrojado por la amable complicidad de su sucesor, le ha respondido que fue una niña feliz, sobre los hombros de su papá, en medio de una multitud creyente. Isabel ha tocado el misterio amoroso de la presencia de Dios entre nosotros. |
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su esposa y que pensaba separarse. El sabio lo escuchó, lo miro a los ojos y solamente le dijo una palabra: "Ámala",luego se calló.
Pero
es que ya no siento nada por ella. oportuno silencio, el viejo sabio agregó lo siguiente:
"Amar" es una decisión, no un sentimiento, "Amar" es un verbo y el fruto de esa acción es el amor. El Amor es un ejercicio de jardinería: Arranque lo que hace daño, prepare el terreno, siembre, sea paciente, riegue, procure y cuide. Esté preparado porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvias, mas no por eso abandone su jardín. Ame a su pareja, es decir, acéptela, valórela, respétela, déle afecto y ternura, admírela y compréndala. Eso es todo, Ámela". Por eso la vida sin amor a Dios, ni a ti mismo, ni a tus padres, ni a tu pareja, ni a tus amigos, ni a lo que rodea podría tener estos efectos... * La inteligencia sin amor, te hace perverso. * La justicia sin amor, te hace hipócrita. * El éxito sin amor, te hace arrogante. * La riqueza sin amor, te hace avaro. * La docilidad sin amor, te hace servil. * La pobreza sin amor, te hace orgulloso. * La verdad sin amor te hace hiriente. * La autoridad sin amor, te hace tirano. * El trabajo sin amor te hace esclavo. * La vida sin amor, no tiene sentido. |
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- "No eres más que un patán. ¡No puedo perder el tiempo con individuos como
tú!".
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"Podría matarte por tu impertinencia". |
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Entonces, los cielos se abrieron y después de un enorme estruendo, se escuchó una voz diciendo: COMODIDAD. El hombre primero se asustó por la voz, pero luego se extrañó por la respuesta que recibió. Entonces, el hombre tímidamente preguntó de nuevo: ¿Comodidad, Señor? ¿Qué quieres decir con eso? Dios respondió: La clave es “como di, dad”. Es decir, así como yo les di, dad vosotros a vuestro prójimo. Como di, dad vosotros amor. Como di, dad vosotros esperanza. Como di, dad vosotros totalmente. Como di sin límites, sin pensar en nada más que dar, dad vosotros al mundo. …“y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Mateo 20:27 …“se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.” Hechos 20:35 |
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EL
ÁRBOL FELIZ |
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El segundo traje |