LA RAZÓN DIGITAL, 1-JUNIO-2005
 
Oportunidad para la paz
 
David AMADO

El mes de junio, tradicionalmente, está dedicado al Corazón de Jesús. Contrariamente a lo que algunos piensan, no se trata de una devoción desfasada sino que tiene plena actualidad. Juan Pablo II se refirió repetidamente a su importancia señalando que el hombre sólo aprende a amar del Corazón del Hijo de Dios. Igualmente indicó que «El Señor en su Providencia quiso que de Paray-le-Monial arrancase la devoción al Corazón de Cristo, en la forma indicada en las revelaciones a Santa Margarita».

   Pues bien, durante este mes visitarán España las reliquias de santa Margarita María de Alacoque, la monja salesa, a la que el Jesús manifestó los sentimientos más íntimos de su Corazón. Se trata de una oportunidad para invocar la paz para nuestra patria. Cuando en 2002 las reliquias visitaron Zaire, país sumido en una terrible guerra, el Cardenal Etsou habló muy claro a su pueblo: «La paz es un don de Dios, y no se puede lograr si antes el amor del Corazón de Cristo no desciende a los corazones de los hombres que se odian». Las reliquias también visitaron Belfast (Irlanda del Norte), como testimonio de que sólo aceptando el mensaje de perdón y misericordia que nos ofrece el Corazón de Jesús, se puede producir una verdadera reconciliación.
   
Las
reliquias que visitan España se nos ofrecen como una gran oportunidad para impetrar la paz tan deseada. Como creyentes no podemos pensar que bastan los esfuerzos humanos. Porque la paz verdadera es un don de Dios que no nos hemos de cansar de pedir. Todas las iniciativas tendentes a alcanzar la paz, en el respeto a la justicia y al bien común, son laudables.
   
Pero sabemos que la paz es un don que desciende de lo alto y por eso hay que pedirlo con insistencia. España vive momentos difíciles que se ven agravados por las acciones de un Gobierno que legisla contra la familia y la vida. No es momento para caer en la desesperanza sino para abandonarse en el amor que Dios nos ofrece a través del Corazón de su Hijo. La presencia entre nosotros de las
reliquias de santa Margarita nos ayudarán a volver nuestra mirada y depositar nuestra confianza en aquel Amor que, como dijo el cardenal Ratzinger, no pertenece al pasado sino que es «contemporáneo a mi vida». La España del siglo XXI está muy necesitada del amor misericordioso de Dios. De ahí nacerá la paz.