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Oh my Lord!!
La Virgen de Fátima visita la casa del Papa
El P. Pío y Juan Pablo II
Triste historia de un aborto
Nacerá, aunque le deje mi lugar en este mundo
La conversión de Eduardo Verástegui
El retorno de los ángeles
La conversión de Pablo Olivares
Hacer el bien antes de nacer
La botellita de medicina, la misa del Cardenal Thuan

 

«Oh, my Lord!»  
La Razón / J. Mª Alimbau 11.05.06

El eminente médico y escritor doctor García-Sabell, que conoció al «poeta de verdad», como gustaba llamar a su amigo Pierre Emmanuel, dice que «el poeta vivió momentos de gravedad extrema en su salud y que una vez, en Hispanoamérica, y en un hospital pobre y de fortuna, sangrando copiosamente, atisbó el rostro impasible y cruel de la muerte»... El poeta diría a su amigo:

«En el aquel hospital, en el lecho de al lado, una religiosa expiraba y decía: “Oh, my Lord!” (“¡Oh, mi Señor!”; “¡Oh, mi Dueño!”, “Oh, mi Dios!”)... y en eso consistía la última plegaria, repetida una y otra vez como una salmodia sencilla, amorosa, conmovedora, llena de ternura y de paz... resumen de toda una vida entregada, consagrada al servicio de Dios y al prójimo.


Ese “Oh, my Lord!” hizo que -al poeta Pierre Emmanuel- le resonara en su interior, durante toda su vida...

Fue el testimonio de una religiosa anónima. Un padecer heroico, soportado, aceptado, confiado, lleno de amor y ternura... en el dintel de la muerte, y todo ello con una sola frase: “Oh, my Lord!”. Era como una canción de cuna reverdecida, llena de total confianza en el dintel de la muerte y ante los umbrales del más allá»... El eminente médico concluía: «La oración de la religiosa tumbó -convirtió- a Pierre Emmanuel».

- Quien se ha dedicado a la vida espiritual, a la virtud, ha obrado el bien… al hallarse cerca de la muerte cosecha los frutos de la virtud, como decía Santa Teresa de Jesús.
- Jesús nos dice: «¡Eritis mihi testes!» «¡Seréis mis testigos!» (Ac. 18).
- Pablo VI afirmó: «El cristianismo no es fácil… pero hace feliz»..

 

La Virgen de Fátima visita la casa del Papa

Benedicto XVI la presenta como signo de esperanza para la humanidad

 

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 14 mayo 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI presentó este domingo el mensaje de esperanza para la humanidad dejado por la Virgen de Fátima, cuya imagen ha visitado Roma con motivo de los 25 años del atentado contra Juan Pablo II.

 

«Al final, mi Corazón inmaculado triunfará», dijo el Papa al rezar el «Regina Caeli», recordando las palabras pronunciadas por la «Blanca Señora» a los pastorcillos portugueses en 1917.

 

El 13 de mayo de 1981, «el siervo de Dios, Juan Pablo II, sintió que se había salvado milagrosamente de la muerte por la intervención de una "mano maternal", como él mismo dijo, y todo su pontificado quedó marcado por lo que la Virgen había preanunciado en Fátima», explicó su sucesor.

 

El mensaje que confió la Virgen a Francisco, Jacinta y Lucía, siguió evocando ante miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, «en continuidad con el de Lourdes, era un intenso llamamiento a la oración y a la conversión».

 

Según el pontífice, se trata de un anuncio «verdaderamente profético, sobre todo si se considera que el siglo XX fue flagelado por inauditas destrucciones, causadas por guerras y por regímenes totalitarios, así como por amplias persecuciones contra la Iglesia».

 

«Si bien no han faltado preocupaciones y sufrimientos, si bien todavía hay motivos de aprensión ante el futuro de la humanidad, consuela lo que prometió la «Blanca Señora» a los pastorcillos: "Al final, mi Corazón inmaculado triunfará"», reconoció.

 

La imagen de la Virgen de Fátima llegó al Vaticano este viernes y fue acogida por la comunidad contemplativa de religiosas benedictinas del monasterio «Mater Ecclesiae».

 

A las 17.00 de ese día fue llevada en procesión a la capilla privada del Papa, quien pudo rezar ante ella durante la noche y en la mañana del sábado siguiente.

 

En la tarde, la estatua fue transportada en helicóptero hasta el Castillo de San Ángel, donde fue acogida por unos veinte mil peregrinos, que encabezados por el cardenal Ivan Dias, arzobispo de Bombay, la llevaron en procesión por la Vía de la Conciliación hasta la plaza de San Pedro.

 

La procesión se detuvo en el punto exacto en el que Karol Wojtyla cayó al recibir el impacto de las balas del terrorista turco Mehmet Alí Agca. En el suelo, en ese mismo lugar, se ha colocado con motivo del aniversario una lápida de recuerdo en la que están grabados el escudo de Juan Pablo II y la fecha del atentado en números romanos.

 

Al final de la celebración eucarística, Benedicto XVI se unió a los presentes con un mensaje, leído por el cardenal Ruini, en el que deseó que «el mensaje de Fátima sea cada vez más acogido, comprendido y vivido en toda comunidad».

 

 

El P. Pío y Juan Pablo II

Extracto de la Entrevista a Renzo Allegri, autor del libro «El Papa de Fátima»

En su libro, usted afirma que, aunque Karol Wojtyla fuera todavía poco conocido, el padre Pío ya se había dado cuenta de que se convertiría en un hombre muy importante. Usted que conoce bien la vida del padre Pío, ¿puede explicarnos a qué se refería el santo de Pietrelcina?

--Allegri: En las biografías de los santos, sucede a menudo que tienen «canales» de comunicación fuertes y precisos, que escapan al control de la racionalidad. Este fenómeno se verificó también entre el padre Pío y Karol Wojtyla, y hay dos episodios concretos, relacionados entre sí, que lo demuestran. En 1948, el joven sacerdote Karol Wojtyla, estudiante en Roma, había oído hablar del padre Pío y quería conocerlo. Viajó a San Giovanni Rotondo en las vacaciones de Pascua y se quedó una semana. Nunca se ha sabido de qué hablaron. Parece que el santo de Pietrelcina lo «vio» vestido de Papa y con manchas de sangre en la sotana blanca. De esta especie de profecía, difundida rápidamente tras la elección de Wojtyla como Papa, nunca hubo confirmación. Sin embargo es irrefutable el hecho de que aquel encuentro marcó profundamente a Wojtyla, suscitando en él una gran veneración por el padre Pío.

En 1962, Wojtyla volvió a Italia como obispo para participar en el Concilio Vaticano II. En Roma, le llegó una dramática noticia: una colaboradora suya, Wanda Poltawska, médica y psiquiatra, tenía un grave tumor. Los médicos decidieron intentar una operación pero la esperanza de salvarla era casi nula. Wojtyla escribió inmediatamente una carta al padre Pío pidiéndole oraciones por la doctora Poltawska. El padre Pío, en aquellos años, estaba sometido a gravísimas acusaciones. El Santo Oficio decretó serias restricciones disciplinarias contra él, prohibiendo a sacerdotes y religiosos que le contactaran. Wojtyla estaba ciertamente informado de esta situación pero no hizo caso porque, por motivos que ignoramos, tenía un «conocimiento» del padre Pío por encima de cualquier insinuación. Hizo llegar la carta al padre Pío con urgencia, a mano, a través de Angelo Battisti, empleado de la Secretaría de Estado y colaborador del padre Pío. Battisti me contó, entregándome copia de aquella carta, que el padre Pío quiso que se la leyera y, al final, tras algún instante de silencio, dijo: «Angiolino, a esto no se puede decir que no».

Sabiendo que cada palabra del padre Pío tenía una repercusión misteriosa y concreta en la realidad, Battisti se quedó muy sorprendido de aquella frase. «¿Quién será este Wojtyla?», se preguntaba. Pidió información pero en el Vaticano nadie lo conocía, excepto los polacos para los que era sólo un joven obispo. Once días después, Battisti recibió el encargo de llevar otra carta de Wojtyla al padre Pío. Y en esta carta el obispo polaco le daba las gracias al padre porque la doctora Poltawska «se había curado de repente antes de entrar en el quirófano». Estos son los hechos ciertos que conocemos y que demuestran que el padre Pío, como en muchas otras ocasiones, «intuyó» los designios de Dios sobre Wojtyla con una desconcertante precisión.

 

Triste Historia de un aborto
Publicado en "Alfa y Omega" nº 499 de 18.05.2006

 

Nacerá, aunque le deje mi lugar en este mundo

Tres meses antes le encontraron un tumor en la glándula salivar, ahora se encuentra con que está encinta… Cada día que pasa, las posibilidades de supervivencia son inferiores, el cáncer avanza, pero «la niña tiene que nacer, aunque tenga que dejarle mi lugar en el mundo». Es la respuesta de Tonia, una mamá italiana, de 31 años, graduada en derecho. Un ejemplo más de la valentía de una madre, que pone en riesgo su existencia para dar vida a una niña, porque es un don de Dios, algo increíble que le llena de felicidad y debe ser protegido a toda costa.

 

La conversión de Eduardo Verástegui

 

t Eduardo Verástegui

Empezó a trabajar a los 17 años, cantando en un grupo que se llamaba Kairo. Viajes, discos, videos, telenovelas en México… La fama fue subiendo y cumpliéndose sus "sueños". Ya sin el grupo, siguió cantando como solista. En uno de sus viajes México-E.U. le conoció un director de casting de la Century Fox y lo contrató para grabar en Hollywood.

Con 28 años y jornadas de estudio de ocho horas al día, a los siete meses aprendió inglés. La maestra, para su sorpresa, resultó ser una católica convencida. Ella sembró en él la inquietud por buscar la verdadera felicidad. «Después de doce años de carrera, de lograr todos esos sueños que pensé me iban a dar la felicidad, de haber llegado de un pueblo chiquito a Hollywood, de hacer una película en inglés, de tener doce managers, publicistas, agentes, abogados, todo tipo de personas trabajando para mí para lanzar el próximo latin lover, Don Juan, casanova; y de pronto ¡confundido porque no era feliz!».

Fue tan fuerte la acción de la gracia de Dios que estuvo a punto de meterse en un seminario. Pero el consejo del sacerdote le impulsó a otra misión: fundar una productora de cine. «Me fui a un retiro como cinco días y ahí fue donde salió la idea de armar Metanoia films, porque la palabra metanoia, conversión en griego, era lo que estaba pasando».

Pero no todo paró ahí. Con la productora lista, dispuesto a promocionar los valores, se empezaron a sentir las pruebas por la falta de dinero. En noviembre de 2004, invitado por el amigo sacerdote, fue a Roma. Saludó a Juan Pablo II y le presentó Metanoia films. Una semana después conoció a Sean, un católico que le compró parte de la compañía y le dio el dinero para hacer una película a favor de la vida.

Como la temática lo exigía, antes de iniciar el rodaje decidió ir a una clínica de abortos para platicar con alguna chica. «Cuando llegué empecé a ver a estas chavas entrando; niñas de 15 a 23 años, en su mayoría latinas… ¡No pude ni hablar! Obviamente ni decirles "Fíjate que estoy haciendo una película, me gustaría saber el dolor que traes para…" ¡No pude! Se me cerraron los labios y lo único que hice fue observar la gente que estaba fuera tratando de convencerlas con sus panfletos, con todo lo que les estaban platicando».

Al final terminó hablando con una joven que le había reconocido. Se la llevó a otro sitio, y a platicar y platicar. Le enseñó un video pro vida, le regaló cosas, le habló de la belleza de ser portadora de una vida… Al final, la joven se subió al auto de su marido y no abortó.

Tras filmar la película, el esposo de la chica le habla y le pregunta si pueden llamar al niño "Eduardo". Verástegui fue al hospital, llevó sacerdote y bautizaron al bebé.

La idea del largometraje es salvar muchas vidas. Que cualquier chica embarazada que quiera abortar y vea la cinta, quede tocada en su corazón y cambie su decisión.

La historia de Eduardo Verástegui es una de esas conversiones que reclaman examen de conciencia y exigen revisión de la propia vida. No todos son famosos. Cada uno actúa desde el puesto que le toca. Ninguno es innecesario, porque en todo cuerpo tanto vale el corazón como el cerebro, la vista como el tacto. Todo depende del fruto que estemos dispuestos a engendrar.

 

El retorno de los ángeles

Entrevista con el padre Marcello Stanzione, experto

ROMA, martes, 6 junio 2006 - La devoción al ángel de la guarda parece no estar ya entre las prioridades de la formación de los católicos, y al mismo tiempo emerge una atención morbosa por ángeles y demonios suscitada por sectas y movimientos «new age».

Para afrontar este tema de gran actualidad, Zenit ha entrevistado al padre Marcello Stanzione, párroco de la Abadía de Santa María La Nova, en Campagna (Italia), gran experto del tema, autor de numerosos ensayos y libros; el último, publicado en italiano se titula «365 día con los Ángeles» («365 giorni con gli angeli», editorial Gribaudi),

-¿Qué representan los ángeles para la fe católica y por qué hoy suscitan más interés entre otros grupos y movimientos religiosos que entre los cristianos?

--Don Marcello: Lamentablemente, la catequesis sobre la evangelización ha sido un poco carente en este punto del conocimiento del mundo de los ángeles. Otros se han aprovechado del vacío que se ha creado. En la teología, lo que es central es la doctrina sobre Dios, sobre la Santa Trinidad y sobre Jesucristo, pero los ángeles no son realidades inútiles o superfluas porque forman parte de la revelación de Dios.

Los ángeles son criaturas como nosotros, con una diferencia ontológica. Nosotros nacemos y morimos, los ángeles no mueren y nos han sido dados por Dios para hacernos compañía. Los ángeles son un complemento importante en la creación del cuerpo, son los mejores amigos de los seres humanos. Un teólogo ha escrito que los ángeles son siervos de Dios y se hacen siervos de quienes se hacen siervos de Dios.

Algunos sostienen que Jesucristo, siendo el único mediador, no tiene necesidad de los ángeles. En realidad, en los Hechos de los Apóstoles, no está sólo el Espíritu Santo sino la historia de la Iglesia primitiva que revela el papel fundamental de los ángeles. Podemos decir que Jesucristo es el único mediador y los ángeles colaboran en la mediación de Jesucristo. El descenso de la atención y veneración de los ángeles, en los últimos cincuenta años, se debe a una cierta secularización, influenciada por una deriva protestante, que critica la veneración de la Virgen, la veneración de los santos y la veneración de los ángeles. Sobre la naturaleza y el papel de los ángeles no se ha hecho una evangelización clara y hay una cierta confusión incluso entre los católicos.

He escrito y publicado varios textos de oraciones cristianas a los ángeles para evitar que también los catequistas creyeran o usaran textos ambiguos que circulan en las librerías. Varios de estos textos ambiguos son reseñados por revistas católicas sin hacer ninguna observación crítica. Son ensayos que se basan en la astrología, en los 365 grados del zodíaco y sostienen que cada cinco grados hay un ángel protector, por lo que quien ha nacido en esos cinco grados tiene ese ángel protector.

Es una especie de magia blanca. He conocido a varias personas de Iglesia que confundían la devoción católica con estos ritos. Por otra parte, bastaría entrar en una librería para encontrar en el sector esotérico unos 30 ó 40 títulos sobre los ángeles. Esto indica la gran confusión que hay. Hay pocos autores católicos que escriban textos ortodoxos sobre los ángeles.

- ¿La intercesión de los ángeles ante el Señor se les ha pasado por alto a los católicos?

--Don Marcello: Existe este problema. A algunas personas les resulta cómodo usar a los ángeles para falsear la relación con Jesucristo y con las instituciones eclesiásticas. De este modo, se falsea también la enseñanza de los diez mandamientos y la de la moral. Es una religión a la carta, con los ángeles que sirven para hacerte encontrar un novio o aparcamiento para el coche. En resumen, se hace un uso banal, un uso mágico. En cambio, el ángel tiene una gran dignidad; incluso el ángel más sencillo es mucho más inteligente y potente que el ser humano. Es evidente la carencia que se ha dado al educar a las nuevas generaciones en la devoción y la relación con los ángeles. Desde hace quince años me ocupo de esta cuestión y, en esta obra de educación, soy apreciado y apoyado por mi obispo.

- ¿Los ángeles son anteriores a la creación del hombre? ¿Qué sucede con Lucifer?

--Don Marcello: Sobre el nacimiento de los ángeles existe un debate en curso, en el sentido de que algunos sostienen que los ángeles han sido creados antes que los hombres, y para otros contemporáneamente a los hombres.

En cuanto a Lucifer, es la prueba de que Dios no impone la fe y no quiere ser amado por fuerza sino que deja libertad de elección.

Hay que precisar que no hay dualismo, en el sentido de que Lucifer no es antagonista de Dios. Lucifer es antagonista de Miguel porque Dios no se abaja a combatir a Lucifer, sino que manda a Miguel.

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-¿Es plausible y cristiano pensar que cada uno de nosotros tiene un ángel de la guarda?

--Don Marcello: Quien no cree en la existencia del ángel de la guarda se sitúa fuera de la doctrina de fe. Cada persona tiene un ángel como un buen pastor, lo dice también el Catecismo de la Iglesia Católica. No se puede decir que se cree en Dios, en el Espíritu Santo, en la Virgen, sin creer en los ángeles.

Nosotros vemos a los ángeles en la historia de la Biblia y en la historia de la Iglesia. Muchos santos han tenido contactos frecuentes con los ángeles, han experimentado una relación. Diversos místicos hablan de la relación con los ángeles. ....

 

 La conversión de Pablo Olivares

 

t Pablo Olivares

Las sectas y el culto al demonio son una realidad extendida en muchos países. Una de las personas que en su día le idolatró es Pablo Olivares, un cantante argentino que durante años encabezó las listas de éxito en Suramérica.

Pablo formó parte durante varios años del grupo de música Halógena, una banda satánica que, con sus canciones, pretendía sumergir en el mundo de las tinieblas a cuantos pudiese. Para Pablo, «Satanás era el que manejaba el mundo» y por eso se entregó a prácticas que le hundieron más «en lo oscuro». Su adoración al diablo llegó a tal punto que incluso «llegué a pensar en que tenía que matar a mi madre porque era cristiana y rezaba por mí».

Como una marioneta. Con el tiempo, el cantante dejó de tener contacto con su familia. «En esa época yo estaba totalmente manejado por el Enemigo». Sin embargo, «cuando uno quiere algo que va a ser para su bien, Dios sabe cuál es el momento en que está realmente preparado para recibirlo. Satanás es totalmente diferente», porque «el diablo te lo da cuando lo quieres, pero pagas un precio muy caro: la muerte».

En México le secuestraron a él y al batería del grupo. «Nos encerraron en una habitación y uno de los captores cuidaba de que no escapáramos», recuerda con temor Pablo. Después de permanecer varias horas cautivos, el jefe se acercó a él armado y le preguntó «¿Crees en Dios?». Al responder afirmativamente, el secuestrador le dijo: «Si me hubieras dicho que no, te hubiera matado».

Tras ser liberados días más tarde, Pablo dejó de rendir culto al diablo y se volvió a Jesucristo porque «Dios me salvó la vida», apunta el solista. Ahora, tras replantearse su historia, Pablo es cantante de música cristiana y junto con su mujer e hijos da testimonio de su conversión.
 

 

Hacer el bien antes de nacer
Alfa y Omega nº 503 - 15.06.2006

 

Tengo una amiga que es abuela con  espíritu joven, y el alma llena. Piadosa. Con gran corazón. Hace unos meses, me contó su pena: «Vino uno de mis hijos a decirme que el matrimonio esperaba el segundo hijo. ¡Nos alegramos, de verdad! Querían decírselo al pequeño, de dos años, después de un poco de tiempo, por prudencia, nada más. Y ahora, al cabo de un mes, ha vuelto feliz y contento.

Cogiéndome de la mano, y con una gran sonrisa incorporada, me ha dicho: – Mamá, sabemos que va a ser niña. ¡Va a ser una niña especial!

– Claro, hijo, qué alegría.

– ¡Déjame que te explique: será especial porque tiene síndrome de Down. Han dicho los médicos que es seguro, por si quería abortar. ¡Qué barbaridad, claro que la queremos!» Mi amiga, la abuela, se quedó desconcertada Le impresionó la fortaleza de su hijo. Decía por dentro: ¿Cómo puede ser verdad? ¿No se habrán equivocado? Rezó y rezó para que fuera un error Ahora, al cabo de unos meses, cuando esa niña especial está a punto de nacer, la abuela, amiga, reconoce: «¡El bien que ha hecho esa criatura antes de nacer!» Cuenta, emocionada, que los hijos, todos casados, se han sentido más unidos unos con otros, olvidando rencillas tontas El trabajo agobiante les hacía ir cada uno por su lado. Y esta niña les ha unido.

«Noto que son familia otra vez», dice mi amiga. Y el nieto pequeño está deseando que nazca «su hermanita, que es especial, porque va saber querer tanto, tanto, a todos!» En su admiración, la abuela dice: «Yo no he hecho nada, pero esa niña especial, antes de nacer, ¡les ha hecho volver a la fe! ¡Ahora, practican!»
María Dolores Navarro-Rubio Serres

 

La botellita de medicina
Misa en cárcel comunista, Cardenal Van Thuan


¿Cómo celebraba la misa el cardenal vietnamita que estuvo años en un campo de concentración?
Van Thuan, el arzobispo vietnamita que estuvo años en prisión, hoy cardenal de la Iglesia Católica, da testimonio sobre cómo logró celebrar la misa en un campo de concentración comunista.

"Cuando me arrestaron, tuve que marcharme enseguida, con las manos vacías. Al día siguiente me permitieron escribir a los míos, para pedir lo más necesario: ropa, pasta de dientes... Les puse: Por favor, enviadme un poco de vino como medicina contra el dolor de estómago. Los fieles comprendieron enseguida.

Me enviaron una botellita de vino de misa, con la etiqueta: medicina contra el dolor de estómago, y hostias escondidas en una antorcha contra la humedad. La policía me preguntó:
–¿Le duele el estómago?
–Sí–Aquí tiene una medicina para usted.

Nunca podré expresar mi gran alegría: diariamente, con tres gotas de vino y una gota de agua en la palma de la mano, celebré la misa. ¡Éste era mi altar y ésta era mi catedral! Era la verdadera medicina del alma y del cuerpo: Medicina de inmortalidad, remedio para no morir, sino para vivir siempre en Jesucristo, como dice Ignacio de Antioquía.

A cada paso tenía ocasión de extender los brazos y clavarme en la cruz con Jesús, de beber con Él el cáliz más amargo. Cada día, al recitar las palabras de la consagración, confirmaba con todo el corazón y con toda el alma un nuevo pacto, un pacto eterno entre Jesús y yo, mediante su sangre mezclada con la mía. ¡Han sido las misas más hermosas de mi vida!"

     

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