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 Siempre Bendecir
 Un pastel para redescubrir la fiesta de Todos los Santos
 La demora de Dios no es una negativa
 Se buscan aventureros
 Gertrudis la Grande
 Papa Pío XII: «Debes sentirte orgulloso de ser judío»
 «Guadalupe», una película sobre el milagro del Tepeyac
Iniciada la Causa de beatificación de Chesterton
Una escuela que reza
El tenista de la Virgen

 

Siempre Bendecir

Arturo Quirós Lépiz

 

Conocí una dama de edad adulta. Siempre se quejaba y hablaba mal de su coche. Se pasaba la vida diciendo que su coche era muy malo, que tenía este o aquel defecto, que se quedaba tirado y muchas otras cosas malas. En fin, el pobre vehículo no recibía mas que "no bendiciones" de ella.

Un día un sacerdote amigo le recomendó que en vez de hablar mal, cada día bendijera su auto, agradeciera a Dios por tenerlo y lo bendijera para que funcionara sin fallos.

 

Sorprendentemente el auto empezó a funcionar mejor. y es que el poder de las bendiciones, mis hermanos, es enorme.


Cuantos de nosotros nos pasamos la vida quejándonos por el trabajo que tenemos, pero no agradecemos por tener uno mientras aparece otro mejor. Cuántos y cuántas nos quejamos de nuestros esposos y esposas y no tomamos el tiempo para agradecer a Dios por las virtudes de aquella persona.

 

En el día de hoy bendice a tu familia, tu casa, tu trabajo y agradece a Dios por lo que tienes. Que tal vez no es lo mejor, pero agradece y verás como el buen Señor verá tu agradecimiento y te recompensará.

 

Un pastel para redescubrir la fiesta de Todos los Santos

 

 PARÍS, lunes, 30 octubre 2006 (ZENIT.org).- Un pastel puede convertirse en un medio de evangelización. En medio del ambiente de Halloween, hace cinco años una pastelería, en colaboración con su parroquia, lanzó en Francia «El pastel de Todos los Santos» con el objetivo de ayudar a redescubrir el sentido de esta fiesta.

 

Sus promotores aseguran que se trata de un «proyecto de evangelización». «El principio es sencillo --aclaran--: hacer de las pastelerías lugares de evangelización, gracias a un pastel pensado especialmente para esta ocasión».

 

«Vendido en una pastelería, decorada para la fiesta con imágenes de santos, el pastel está acompañado por una carta que relata su vida y que explica el sentido de Todos los Santos».

 

En Francia el éxito ha sido inesperado: la iniciativa se ha extendido por las parroquias de todo el país, y con este motivo se venden cada año unos 80.000 pasteles.

 

¿Cuál es la receta? En realidad es un secreto que los promotores ofrecen sólo a aquellas pastelerías que aceptan las condiciones del proyecto, entre otras, que el precio del pastel sea inferior al de los pasteles de características equivalentes vendidos en la pastelería.

 

Los promotores ofrecen además todo lo necesario para decorar los pasteles y la pastelería.

 

Zenit puede confirmar que se trata de un bizcocho («génoise») con pistache y avellanas, crema de limón y frambuesas… y amor por el Evangelio.

 

Más información en http://www.gateaudelatoussaint.com

 

 La demora de Dios no es una negativa

Dios responde a todas las oraciones, aunque no siempre de la manera esperada. Rara vez Dios tiene prisa o está apurado, lo cual se ve en su creación. Tarda en hacer un bebé, una flor, un árbol, o un atardecer, o incluso una brizna de hierba. No se puede apurar a Dios. Hay que aguardar a que llegue el momento determinado por Él.

A veces Dios demora su respuesta a una oración hasta que hayas aprendido algo que el quiere enseñarte.

O a veces espera hasta que se produzcan las condiciones propicias para el resultado que El quiere lograr.

Como en el caso de aquel hombre de la Biblia que era ciego de nacimiento. Tuvo que ser ciego toda su vida para que todos lo supieran, y así, al llegar cierto día Jesús lo sanara prodigiosamente, y Dios fuese glorificado.(Jn 9)

En ciertos casos, tal vez transcurran años, hasta que sepan que Dios no respondió del modo que esperabas, o cuando se lo pediste, ¡Pero el día llegará! y sabrás que Dios actuó acertadamente.

¡Espera en el Señor! La oscuridad mas densa es antes del amanecer, y la mayor desesperación ocurre justo antes de la salvación.

La mas profunda desesperanza ataca justo antes de ser rescatado.

Por eso no dudes, ni por un instante que Dios te contestará.

¡Ya verás que lo hace! confía en El, y dale gracias por la respuesta, aunque no la veas de inmediato. ¡Después te alegrarás de haber confiado en El!   


 

Se buscan aventureros

 Fuente: www.buenas-noticias.org

Autor: Juan Antonio Ruiz, L.C.
José Luis Martín Descalzo escribió un día una de esas frases que, al leerla, se le llena a uno el corazón de sana envidia: «Si alguien me preguntara de qué me siento yo más satisfecho y orgulloso en mi vida, creo que no vacilaría un solo segundo para decir (dejando de lado mi fe) que de mi familia, de la casa en la que tuve la suerte de nacer y vivir».

Últimamente, cuando leo testimonios como éste, se me viene de manera espontánea a la mente una mujer que, aunque no he podido conocerla personalmente, he llegado ya a admirar, gracias a sus mensajes de correo electrónico. ¿Me permiten que se la presente?

Se llama Lucrecia. Vive en México y está felizmente casada desde hace veintitantos años. Forma parte del Movimiento Regnum Christi (http://www.regnumchristi.org), al que pertenece desde hace más de treinta años, y en el que lleva a cabo, con mucho cariño, diversos apostolados.

Muchas cosas me impresionan de Lucrecia: su alegría y entusiasmo, su fe y dedicación en el apostolado. Pero, con el paso del tiempo, me he dado cuenta que hay algo que me ha tocado hondamente: su valentía.

 Esta “teoría” mía quedó prácticamente sellada cuando le pregunté cuándo vendría a Roma para conocerla. Como respuesta me dijo: «Le mando como anexo las diez razones que tengo para no ir a Roma». Al abrir el anexo me topé con una foto de su familia al completo: los padres y los nueve hijos, todos sonrientes. «¡Caray -pensé- esto sí que es valor!».

 Pero, más que el hecho de ser familia numerosa, llama la atención el cariño que reina en ellos: «Para nosotros, cada niño ha sido una nueva oportunidad para abrazar, acariciar, sonreír, compartir, sacrificarnos… amar». Este tipo de frases son una constante en sus mensajes.

 ¡Ja! Estoy seguro que si leyera esto, Lucrecia ya me estaría “regañando”, pues ella no ve que esto sea algo del otro mundo. «Me encantan los esposos normales, esos que son fieles hasta la muerte, esos que no tienen miedo a tener hijos – me dijo cierto día – y doy gracias a Dios de tener la oportunidad de dar al mundo la buena noticia de que todavía existan algunos en el mundo».

 Me he preguntado qué fórmula mágica utilizan para educar a sus hijos… ¿Algo en la comida? En realidad, es más sencillo: «Les enseñamos a amar en lo concreto: “Compartiendo sabe más rico”, “Ayúdale, que no puede solo”, “¿Le enseñas, porfa?” y varios otros». Y ¿cuáles son los resultados? «Las virtudes se aprenden de manera natural: la generosidad, la adaptación a diversas situaciones o personas, se le da peso a lo verdaderamente importante».

 Y termina con esta afirmación: «Hemos experimentado que es verdad aquello de “busca primero el Reino de Dios y todo lo demás vendrá por añadidura”».

 Mientras algunas personas siguen queriendo desvalorizar a la familia, un testimonio como el de Lucrecia, a la que celebro mucho conocer, nos llena de esperanza y de alegría. Martín Descalzo estaría feliz al conocer este tipo de familias que tratan de transmitir que aún es posible amar a manos llenas.

 Tenía razón Charles Péguy cuando dijo que «los grandes aventureros del siglo XX son los padres de familia». Así es, y a nuestro mundo le urgen aventureros… al estilo Lucrecia.

 

Gertrudis la Grande

Etimológicamente significa " fiel defensora". Viene de la lengua alemana.

Esta joven, modelo y patrona de las místicas, nació en Eisleben, Alemania, en 1256. Cuando contaba solamente 5 años se le confió su educación al monasterio benedictino de Helfta. La superiora del convento era su tía santa Matilde.

Encontró un clima espiritual tan bueno que se sintió plenamente feliz.

Mientras hacía sus estudios, demostró en todas las materias una inteligencia fuera de lo común.

Su salud no era lo buena que debiera haber sido. Le apenaba no poder asistir a las oraciones de comunidad. Sin embargo, ante su mala salud física mantuvo siempre y en todo instante un enorme equilibrio espiritual e intelectual.

Al llegar los años que van del 1291 hasta su muerte, comenzó para ella una época dorada a causa de las muchas revelaciones o visiones del cielo.

Menos mal que tuvo la suerte de escribirlas todas en cinco volúmenes, en los que cuenta su experiencia mística, es decir, su continua unión con Dios.

Su mística, por otra parte, no se basa en cosas raras sino simplemente en los misterios que cada día celebra la liturgia en honor del Señor y de la Virgen.

Se abrió plenamente a los deseos de Dios y rechazó toda clase de egoísmo estéril. Fue ella la que comenzó la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Su tía Matilde le preguntó a Jesús:" Señor, fuera de la Santa Hostia, ¿dónde te puedo encontrar?" Y Jesús le respondió:"Búscame en el corazón de Gertrudis".

Sus libros son los más interesantes junto con los de Teresa de Ávila, santa Catalina, San Juan de la Cruz...Murió en noviembre del año 1302.


 

Papa Pío XII: «Debes sentirte orgulloso de ser judío»

Descubierto el testimonio de un joven judío publicado en 1944

 

ROMA, jueves, 16 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Un artículo publicado el 28 de abril de 1944 por un joven judío en «The Palestine Post», convertido a partir de 1950 en «The Jerusalem Post» (el diario israelí más importante y difundido), demuestra el aprecio de Pío XII por el «pueblo elegido».

 

En el artículo, publicado en la página seis de la citada edición, con el título «Una Audiencia papal en tiempo de guerra», y firmado «Por un refugiado» (al pie se dice que el autor del artículo llegó a Palestina en la nave de refugiados «Nyassa»), el escritor relata que en otoño de 1941 fue recibido, junto a otros judíos, en audiencia por el Papa Pío XII.

 

Cuando el Santo Padre se le acercó, el joven reveló haber nacido en Alemania pero ser judío, y el Papa le respondió: «Dime, hijo, ¿qué puedo hacer por ti?».

 

El joven judío contó al Papa el naufragio de los judíos refugiados que fueron salvados por una nave italiana en el mar Egeo y hechos prisioneros en un campo en una isla local. El pontífice escuchó atentamente y se preocupó de la situación física y sanitaria de los judíos hechos prisioneros.

 

Según el artículo, a continuación Pío XII le dijo: «Has hecho bien en venir aquí a contarme esta historia, ya estaba informado al respecto. Ven mañana con un informe escrito y entrégalo a la Secretaría de Estado, que se encargará de la cuestión. Pero ahora, respecto a ti, hijo, eres un joven judío. Sé bien lo que esto significa y espero que tú estés siempre orgulloso de ser judío».

 

A continuación, el autor del artículo subraya que el pontífice alzó la voz de manera que todos en la sala pudieran escucharlo claramente: «Hijo, aquello de lo que eres merecedor sólo el Señor lo sabe, pero créeme, ¡tú tienes la misma dignidad de cualquier otro ser humano que vive en nuestra tierra! Y ahora, mi querido amigo judío, ve con la protección de Dios, y no olvides nunca de sentirte orgulloso de ser judío».

 

Relata el autor del artículo que, tras esta declaración hecha en alta voz, el Papa alzó la mano para darle la acostumbrada bendición pero «se detuvo, sonrió, y con los dedos me tocó la cabeza y me invitó a levantarme», dado que estaba arrodillado.

 

Pío XII pronunció estas palabras en el curso de una audiencia en la que estaban presentes cardenales, obispos y también un grupo de soldados alemanes.

 

Este importante testimonio ha sido descubierto en el Archivo de la Universidad de Tel Aviv por William Doino, colaborador de la revista estadounidense «Inside the Vatican» y autor de una bibliografía razonada en el libro «The Pius War: Responses to the Critics of Pius XII» (La guerra de Pío: Respuestas a las críticas a Pío XII), en 2004, de Lexington Books.

 

Según William Doino, «este testimonio es relevante porque muestra la atención y el gran amor con el que el pontífice miraba a los judíos, además de reafirmar el rechazo de las teorías raciales nazis que señalaban a los judíos como los últimos de la tierra».

 

Sobre este asunto, William Doino publicará en el número de diciembre de «Inside The Vatican» una información completa sobre la copia original de «The Jerusalem Post». ZS06111608


 

«Guadalupe», una película sobre el milagro del Tepeyac

 

MÉXICO, domingo, 19 noviembre 2006 (ZENIT.org-El Observador).- En el marco de los festejos del 475 aniversario de las apariciones de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego, se estrenará la película «Guadalupe» sobre el milagro del Tepeyac y sus ramificaciones en la vida de México.

 

El autor, Santiago Parra, cineasta de origen ecuatoriano que ha vivido en Francia y en Estados Unidos, filmó la película en escenarios de Europa y América bajo la producción de la empresa «Dos corazones».

 

Según declaraciones del propio Parra, la película intenta captar toda la riqueza del fervor guadalupano de México por un cineasta que viene de fuera y que es capaz de ver a fondo lo que muchos mexicanos no ven.

 

El guión es de la mexicana Tessy Gutiérrez de Picazo. Los actores provienen de México y España. Todo el equipo de Santiago Parra así como los miembros del reparto, fueron asesorados por el Instituto Superior de Estudios Guadalupanos.

 

La película será distribuida en México por la cadena Cinépolis y por la firma Mercamedia. El estreno mundial será en 150 salas de la nación azteca el próximo 30 de noviembre, mientras que en Estados Unidos será estrenada el 8 de diciembre.

 

La banda sonora del filme se llama «Lupita» y ha sido interpretada por la cantante mexicana «Lucero».

 

La página web oficial de la película es http://www.guadalupelapelicula.com.

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Josu no quiere estudiar

La Razón / Álex Navajas


Josu tiene 17 años, hace primero de bachillerato y «no le encuentra ningún sentido a estudiar». «Repetí cuarto de la ESO porque no hacía nada, sólo perder el tiempo y salir de fiesta», confesaba hace unos días en una revista. «Soy tan vago que prefiero suspender a hacerme una chuleta. Me aburre estar memorizando cosas. Me aburro», se quejaba amargamente. A Josu no le gusta estudiar, pero lleva un abrigo carísimo, unas zapatillas de marca, unos vaqueros cuidadosamente deshilachados y un reproductor MP3 de último modelo. «Mi madre me amenaza con dejar de darme dinero, pero nunca lo hace. Soy hijo único de padres separados», prosigue el chaval.

Cuando uno lee testimonios así, se pregunta con vértigo por el mundo que les estamos dejando a nuestros adolescentes. ¿Un mundo de color de rosa, en el que todo se consigue sin esfuerzo, a base de golpe de talonario, y donde si suspendes tienes otra oportunidad, y otra, y otra, y otra más?

Decía José Luís Martín Descalzo que «es doloroso comprobar que nuestra sociedad está asistiendo en estos años a una progresiva entronización del egoísmo. Las leyes que se enseñan a los jóvenes son las del mínimo esfuerzo y el máximo placer; la de la comodidad por encima de todo, la de la libertad confundida con la real gana». ¡Qué lejos queda esta actitud del consejo que repetía Confucio: «Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío»!

Pero Josu confiesa algo más que seguramente es el cáncer que destruye a muchos otros adolescentes como él: «No tengo ni idea de qué quiero hacer con mi vida». Es difícil que un chaval de su edad tenga clarísimo por dónde van a discurrir sus próximos años, pero de ahí al «no tener ni idea» hay un trecho grande. ¿No habrá que empezar por ensanchar los horizontes de los jóvenes o por enseñarles, simplemente, que vale la pena vivir cuando se tiene un ideal grande en la vida? 


 

Iniciada la Causa de beatificación de Chesterton

 

G.K. Chesterton, uno de los autores cristianos más leídos de todos los tiempos, podría ser declarado Beato, si prospera la Causa de beatificación impulsada por uno de sus principales biógrafos

 

Quizá no esté lejos el día en que los escritores de suspense tengan también su santo en el cielo. Y es que se augura que uno de los más grandes escritores de novelas policíacas puede ser elevado pronto a los altares. Y no por sus méritos literarios, naturalmente, sino por su testimonio de fe y de vida cristiana. De hecho, para algunos de sus grandes admiradores, Gilbert Keith Chesterton –de quien este año se cumplen los 60 años de su muerte– está idóneamente indicado para la santidad.

 

Tanto es así, que Dale Ahlquist, Presidente de la American Chesterton Society, se ha dirigido al obispo de Northampton, en Gran Bretaña, para realizar las indagaciones preliminares sobre la práctica de las virtudes cristianas del creador del padre Brown. De la santidad de G.K. Chesterton no tiene dudas Joseph Pearce, uno de los mayores conocedores del escritor: «Creo que él está de veras en el cielo, y estaría muy contento de que su Causa de beatificación llegase a buen puerto». Pearce es el autor de una voluminosa monografía sobre Chesterton, titulada Sabiduría e inocencia, una de las más bellas biografías sobre el autor londinense.

 

De él, Pearce resalta, no sólo el profundo catolicismo que empapa toda su obra, sino también un particular rasgo existencial: «En su vida, Chesterton ha encarnado el mandato del Señor de amar, no sólo a los que están más cerca, sino también a los enemigos.

 

Chesterton discutió mucho con sus adversarios culturales, como H.G. Wells y Bernard Shaw, pero no se convirtió en enemigo de ellos. Más aún, estos dos intelectuales le consideraron siempre un amigo particularmente apreciado».

 

En las batallas culturales que entabló con Shaw, Wells y otros, llevó a la práctica aquella frase de Juan XXIII: «Condenad el  pecado, pero amad al pecador». Dice Pearce: «Chesterton lo lleva a cabo odiando la herejía, pero amando al pecador. Para mí, es un ejemplo de santidad, que busco imitar en mi vida de todos los días». De hecho, fue el propio escritor inglés el que impactó con fuerza en un Pearce en la veintena, entonces neofascista y antipapista, encarcelado en dos ocasiones en calidad de miembro del movimiento de extrema derecha British National Front. «Me enamoré de la personalidad y del espíritu de Chesterton.

 

Me curé gracias a su filosofía de la gracia», dice Pearce, hoy profesor de la Universidad Ave María, en Florida (Estados Unidos). Pero también desde un punto de vista cultural la obra y el pensamiento del escritor que influenció a Tolkien, C.S. Lewis y Evelin Waugh debe tenerse en cuenta: «Las novelas de Chesterton mantienen todavía hoy toda su actualidad con respecto a la cultura moderna. Relatos como El hombre que fue jueves o La esfera de la cruz resaltan la importancia de la filosofía y de la teología y, al mismo tiempo, exponen las consecuencias destructivas del relativismo. El Napoleón de Notting Hill, por ejemplo, es una parábola de los peligros del laicismo dictatorial. En La hostería volante, hace alusión al peligro de la influencia

musulmana sobre la cultura occidental, mientras que en Lepanto hay una advertencia acerca del islamismo militante».

 

Por lo demás, según Pearce, la producción de Chesterton ha gozado en estos últimos años de un notable redescubrimiento: «Existen asociaciones dedicadas a él y conferencias sobre su figura; también se ha realizado una serie de televisión, que tiene como protagonistas a sus personajes; y sus libros son  continuamente reeditados, recibiendo una atención creciente por parte de los medios de comunicación. Se puede decir que Chesterton es más leído hoy que en cualquier otro período de los setenta en adelante».

 

En particular, es la producción religiosa la que está teniendo más repercusión: «Ortodoxia y El hombre eterno –afirma Pearce –, así como sus estupendas biografías de santo Tomás de Aquino y de san Francisco, se están leyendo cada vez con mayor frecuencia; también entre teólogos y filósofos se asiste a un cierto revival de interés sobre su obra. Se podría, casi, decir que Chesterton ha resucitado de entre los muertos». Lorenzo Fazzini (Alfa y Omega) 


 

Una escuela que reza

He podido conocer al fundador de una escuela, donde el maestro y los alumnos oran juntos. Existe verdaderamente en nuestros tiempos una cosa así: ¡no podía dar crédito a mis ojos y a mis oídos! El siciliano P. Giovanni Salerno tuvo un sueño de joven, una especie de: “visión de un monaguillo”.

 

Le parecía entrar en una iglesia y ver a su derecha a la Virgen. Ella parecía estar rodeada de muchos niños pobres, que le pedían ayuda. Este sueño lo acompaña aún hoy. El camino de su vida pasó a través de muchas estaciones importantes. De niño se enfrentó con los sufrimientos de la II Guerra mundial; fue educado por unos padres que vivían cristianamente, por ejemplos de sacerdotes y por la leyenda escrita en la puerta de entrada al seminario: “Quien ayuda a los pobres, sirve a Dios”.

 

Su camino lo llevó como médico y misionero agustino a América del norte y del sur, pero su corazón quedó ligado a una región muy pobre en los Andes del Perú. Allí hoy está su escuela, donde los Siervos de los pobres acogen alrededor de mil niños sin padres ni casa. Los niños proceden de las ciudades, de los suburbios, de los bosques y de las montañas selváticas. La obra no les ofrece otra seguridad que la confianza absoluta de ser abrazados por la providencia de Dios: “Lo que tú no puedas hacer, lo hará Dios en tu vida”. Así vive esta obra desde hace décadas; niños pequeños y grandes son curados, asistidos, sanados, y sobre todo amados, porque en cada uno de estos niños es acogido Cristo en casa. Éstos no encuentran sólo una casa o una escuela donde son instruidos y formados para poder luego desarrollar un trabajo autónomo; la misión más noble de la Obra es la formación cristiana de estos jóvenes. De momento hay 4 grandes casas y en todas ellas, junto a la entrada, hay una capilla donde cada día se expone el Santísimo Sacramento para ser venerado.

 

Cada hora está presente un niño, por turnos, y así el Señor y Maestro no está nunca solo. A las 5, cuando termina la escuela, todos los niños y maestros se reúnen juntos durante una hora en una gran sala, y permanecen en oración y en silencio, y luego celebran la Eucaristía, momento en el que se depositan en el altar todas las preocupaciones y alegrías, las penas y dolores, pero también todas las intenciones que los niños llevan en el corazón, así como las de los bienhechores de la obra y las preocupaciones del mundo entero.

 

Qué maravilloso ejemplo para nuestras escuelas, donde nuestros niños crecen con valores y hechos puramente materiales y no conocen otros entretenimientos para divertirse y despreocuparse de todo. ¡Y qué gran responsabilidad pesa sobre los padres y educadores que creen que sin formación religiosa pueden transmitir a los niños el sentido de la vida y alegría! R. G.

 (Eco de María Reina de la Paz – Diciembre de 2006)

 


 

El tenista de la Virgen

“Queridos hijos… Cada uno de vosotros es importante, por esto, hijitos, orad y alegraos conmigo por cada corazón que se ha convertido y se ha transformado en instrumento de paz en el mundo…”.

 

En su mensaje del 25 de junio de 2004, María Santísima subrayó cómo cada uno de nosotros, a pesar de la fragilidad de la naturaleza humana, tiene un papel fundamental en el plan de salvación de Dios que Ella ha venido a realizar apareciéndose en Medjugorje, y puede dar testimonio de Su Amor en el ambiente en el que el Señor nos ha llamado a vivir. Ningún ámbito social o profesional está excluidos de Su acción de gracia, ni siquiera aquellos en los que es aparentemente más difícil vivir la fe.

 

El mundo del deporte es uno de éstos. Los días saturados de trabajo suelen coincidir con los días festivos, circunstancia que dificulta a los creyentes, frecuentar regularmente los sacramentos. La fe en Dios se sustituye por la superstición, la virtud de la humildad por la vanagloria, la pobreza por el deseo desenfrenado de dinero.

 

Pero María desea que Sus hijos renueven y conviertan también el mundo del deporte, y últimamente ha llamado a un joven nacido bajo Su manto para difundir Su voz también allí donde Dios no es escuchado.

 

Se trata del joven tenista de Medjugorje Marin Cilic, que acaba de cumplir 18 años. El año pasado, Marín fue el mejor tenista junior del mundo, y en su primer año de actividad profesional llegó a la semifinal del torneo ATP de Gstaad, en Suiza, entrando así a formar parte del equipo nacional croata de tenis que participa en la Copa Davis. Con motivo del torneo de Gstaad se hizo una pequeña mención a la fuerza del testimonio que puede dar la presencia de un joven hijo de María en el mundo del deporte. El sorprendente ascenso de Marín en la competición dio pie a que en el sitio Internet oficial del torneo se hablase de Medjugorje, y en términos que raramente se encuentran en la prensa católica:

 

“Desde 1981, en el pequeño pueblo de Medjugorje, en Bosnia Herzegovina, se aparece la Virgen María. Hoy Medjugorje es un lugar bendito, y desde entonces han acudido allí más de 20 millones de fieles, haciendo de la pequeña población en los límites con Croacia uno de los lugares más frecuentados de peregrinaciones el mundo. También Marin Cilic viene de Medjugorje…”

 

Marín necesita nuestra oración, no para que pueda, un día vencer a Roger Federer en la primera posición de las clasificaciones mundiales, sino para que pueda testimoniar la presencia de María en un mundo, el del deporte, lejanísimo de Dios. Para lograr esto, no es suficiente que Marín proceda de Medjugorje. Incluso en las dificultades que comporta esta profesión, él tendrá que ser fiel a la oración, a la Santa Misa, viviendo día a día en el Amor de Dios y con un estilo de vida lejano al pecado, convirtiéndose de este modo en un instrumento de paz y trayendo a todos la bendición de Dios y su mensaje de salvación. Guido Villa

 

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