La bandera argentina con el Corazón de Jesús
¡Qué
bien se está contigo, Señor!
La
renuncia que vale
Un hijo pródigo del siglo XXI
Chesterton
habla del pecado
Cicatrices
de Dios
La patadita
de Justin
Etsuro Sotoo
Un testigo de la verdad: SAN JAIME HILARIO
Preso en la
cárcel con Jesús
La bandera argentina con el Corazón de Jesús
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¡Qué bien se está contigo, Señor!
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¡Qué bien se está contigo, SEÑOR, junto al SAGRARIO! ¡qué bien se está contigo, ¿por qué no vendré más? Hace ya muchos años que vengo aquí a diario y aquí te encuentro siempre -AMANTE SOLITARIO- sólo, pobre, escondido, pensando en mí quizás!
Tú no me dices nada ni yo te digo nada, que Tú lo sabes todo de mi vida olvidada. Sabes todas mis penas, todas mis alegrías, sabes que vengo a verte con las manos vacías y que no tengo nada que te pueda servir. Siempre que vengo a verte, siempre te encuentro solo. ¿Será, Señor, que nadie sabe que estás aquí?
No sé, pero sé, en cambio, que aunque nadie viniera, aunque nadie te amara ni te lo agradeciera, aquí estarías siempre esperándome a mí... ¿Por qué no vendré más? ¿Qué ciego estoy, que ciego! Si sé por experiencia que cuando a Ti me llego siempre vuelvo cambiado, siempre salgo mejor.
¿A dónde voy, Dios mío, cuando a mi Dios no vengo? ¡Si Tú me esperas siempre! Si a Ti siempre te tengo si jamás me has cerrado las puertas de tu AMOR.
Por otros se recorren a pie largos caminos acuden de muy lejos cansados peregrinos o pagan grandes sumas que no han de recobrar. Por Ti nadie pregunta, de Ti nadie hace caso, si alguno te visita, es sólo así de paso; eres Tú quien nos paga si alguno quiere entrar.
¿Por qué no vendré más si sé que aquí, a TU lado, puedo encontrar, Dios mío, lo que tanto he buscado mi luz, mi fortaleza, mi paz, mi único bien? ¡Si jamás he sufrido, si jamás he llorado, Señor, sin que conmigo llorases TÚ también!
¿Por qué no vendré más, JESUCRISTO BENDITO? ¡si lo estás deseando, si yo lo necesito! Si sé que no soy nada cuando no vengo aquí... Si aquí me comunicas la ciencia de los santos como aquí la buscaron y la aprendieron tantos que fueron tus amigos y gozan ya de Ti.
¿Por qué no vendré más, Oh Bondad infinita, riqueza inestimable que nada necesita. y que te has humillado a mendigar mi amor. Ábreme ya esa puerta -sea esa ya mi vida- olvidado de todos, de todos escondida, ¡Qué bien se está contigo, qué bien se está Señor!
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La renuncia que vale |
Un hijo pródigo del siglo XXI
La Razón / Álex Navajas
Un día decidió «dar el portazo y probar cosas nuevas»,
como me relató mientras me tomaba un café con él tras el encuentro
fortuito.
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Chesterton habla del pecado: Está confirmado por una lógica que a muchos maravilla, según la cual la Iglesia deduce que el pecado confesado y por el que se siente arrepentimiento queda totalmente abolido, y el pecador vuelve a empezar de nuevo como si no hubiese pecado nunca. (…)
Pues
bien, cuando un católico se confiesa, vuelve realmente a entrar de nuevo
en ese amanecer de su propio principio y mira con ojos nuevos, más allá
del mundo, un Palacio de Cristal que es verdaderamente de cristal. Él
cree que en ese oscuro rincón (el confesionario) y en ese breve ritual
(la confesión), Dios ha vuelto a crearle su propia imagen». (Alfa y
Omega, nº 480, 5.1.06) |
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Oyéndole, el niño se alarmó y miró nadando hacia su mamá. Pero fue demasiado tarde. Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos justo cuando el caimán le agarraba sus piernas. La mujer tiraba firmemente con toda la fuerza de su corazón. Ciertamente el cocodrilo era más fuerte, pero ella era la madre: su amor de madre no la abandonaba. Un hombre, que escuchó los gritos, se apresuró hacia el lugar con una pistola y mató al cocodrilo. El niño sobrevivió y, aunque sus piernas quedaron muy maltrechas, aún pudo llegar a caminar. Cuando salió del trauma, un periodista preguntó al niño si le quería enseñar las cicatrices de los pies. El niño levantó la colcha y se las mostró. Pero en seguida, con gran orgullo se remangó y señalando las cicatrices en los brazos le dijo: "las que usted debe ver son estas". Eran las marcas de las uñas de la madre que había presionado con fuerza. "Las tengo porque mamá no me soltó y me salvó la vida" Nosotros también tenemos cicatrices de un pasado doloroso. Algunas son causadas por nuestra condición pecadora, pero otras son huella de Dios que nos ha sostenido con fuerza para que no caigamos en las garras del mal. Dios te bendice siempre. Recuerda que si te ha dolido alguna vez el alma, es porque Dios, te ha agarrado muy fuerte para que no caigas. |
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La patadita de Justin
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Etsuro Sotoo |
Un testigo de la
verdad: SAN JAIME HILARIO
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La Razón 11.01.06
Sumidos en la soledad, atrapados por la droga, sin familia ni
autoestima, sin amigos, presos de su propia conciencia. Así se
encuentran miles de reclusos en las cárceles de nuestro país. Privados
de su libertad física por delitos como el tráfico de estupefacientes,
robo con agresión o asesinato. Y lo que es peor, conscientes y
angustiados por el daño que han hecho a los demás y a sí mismos. Un
horizonte negro «en el que encontrar a Dios es casi utópico»... pero no
imposible. |