–Maestro, ¿dónde vives? Y Jesús respondió: –¡Venid y veréis!

VEN Y VERÁS NUMERO 1

 

Hermano/a: permíteme te trate como a un hermano/a en quien pongo mi confianza; piensa que es providencial que esta hojita Ven y verás, llegue hoy a tus manos. Quien te la entrega, te manifiesta ahora su intención:

«Darte una oportunidad de estar más cerca de Jesús, de palpar su amor y de escuchar de Él, una petición delicada y amorosa, que puede comprometer tu vida, sí; pero en una causa verdade­ramente hermosa, y portadora para ti, de gozo y alegría».

Sigue leyendo estas líneas, e irás" descubriendo mejor lo que seguramente, Jesús desea de ti. No tengas prisa. Lee y medita, y habla con tu Señor y tu Dios, tu Maestro y tu Amigo... Aquí, en el silencio elocuente de esta Ca­pilla de la Adoración Perpetua, el Señor te hablará, y tú serás capaz de escucharle.

Te pongo unos puntos a tener en cuenta en este diáloao. más que de palabras, hecho de amor, de corazón y de mente, con el Maestro Divino, Jesús, nuestro Dios y Señor. Dialoga con Él.

 

1 Adoración. ¿Qué es adoración?

La adoración es un requerimiento fundamental del ser humano.

En todas las religiones de la Hu­manidad se encuentra esta necesidad: el postrarse ante un Ser que no se ve, pero que se cree su presencia, tal vez misteriosa. Lo que ha distinguido a la religión judía, -y posteriormente a la cristiana-, es que el Dios Vivo se dirige y se comunica al hombre de una manera personal. Moisés será llamado amigo de Dios.

La adoración es rezar a Alguien que habla al hombre. De aquí esta expresión que viene a ser como un estribillo permanente en la Saarada Escritura: «Escucha, Israel, Yavhé -nuestro Dios-, es el solo Yavhé. Tú amarás a Yavhé con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas». (Deuteronomio, 4-5 9).

«Alejad todo temor» repite Moi­sés descendiendo del Sinaí, y dirigiéndose al Pueblo.

Si es verdad que la adoración implica la postración delante de la gloria de Dios y su Santidad, el hombre experimenta lo mis­mo: una fascinación delante de la Grandeza, delante del Amor Infinito de Dios.

Dado que Jesús iba a darse a los suyos en forma visible -fcuca-rísticamente-, quiso también darnos su presencia sacra­mental.

En su presencia eucarística, Él permanece misteriosamente en medio de nosotros como Aquél que nos ha amado y se ha en­tregado por nosotros.

 

2 Adoración Perpetua

A la entrada de esta Capilla se lee este título que encabeza este apartado. ¿Qué quiere decir?... Que aquí, en este lugar, y en esta Capilla de la Adoración, de­seamos, queremos y promete­mos que Jesús, nuestro Dios y Señor, sea honrado, amado y adorado en el Santísimo Sacra­mento de la Eucaristía siempre: día y noche, sin interrupción.

Es una empresa grande, noble y basada en el Amor Infinito del mismo Jesús. Esta realidad que en el Tibidabo se ha logrado hasta el presente, lleva 32 años de constante cuidado de tantos hombres y mujeres Adorado­res/as que no se permiten a sí mismos ningún fallo en esta ma­nifestación de su vocación cris­tiana. Y queremos que sea se­guida, y renovada con nuevas fuerzas, ya que el paso de los tiempos, nos obliga a nuevos compromisos. Y esa adoración está condicionada a todos noso­tros, que queremos amar cada día más a Jesús Eucaristía, y queremos que Él sea siempre y perpetuamente adorado. Y esto lo podemos hacer aquí y ahora, donde está expuesto para nues­tra adoración y ofrenda. ¿Cómo y de qué forma?

Si nos comprometemos tú y yo y... a conseguir que Jesús sea adorado todos los días y todas las noches, siempre, ya que nuestra vocación futura y eterna es ésta: Adorarle.

Al Señor, nuestro Dios, en el cie­lo le adoraremos eternamente, de una manera o existencia que no podemos ahora comprender, pero de un modo distinto al que realizamos, ahora, en nuestra vida de hoy. Aquí no podemos estar siempre en adoración... Somos limitados en tiempo y fuerzas. Pero podemos hacer que siempre haya hermanos nuestros, cuando no estamos nosotros, que adoran al Señor, porque se han comprometido -en día y hora- a estar ante el Señor, para adorarle, alabarle, suplicarle y reparar los pecados propios y de nuestros hermanos.

Y te invitamos -de parte de Jesús-, a que busques la forma de comprometerte por dos horas seguidas al mes. (Y si pudieras también alguna durante cada semana). Puede parecer en el primer momento un problema, pero después -si sabes acertar en lo que el Señor te pide-, ve­rás que recibirás gracias y do­nes de Jesús Eucaristía para po­der hacerlo. Se te pide según tus posibilidades, pero creemos que es suficiente con dos horas seguidas al mes. Si el Señor te pide alguna hora más, palparás su ayuda. Conviene, -y la expe­riencia nos ío dice-, que para que haya más efectividad en nuestra adoración, que sea un tiempo determinado y fijo de un

día -también señalado- de cada mes. Por ejemplo: de cuatro a seis de la tarde del tercer lunes de mes, o de 10,30 a 13,30 ho­ras del cuarto sábado de mes etcétera, etcétera.

¡Qué experiencia más hermosa para tu vida interior vas a sentir, si sabes encontrar el día y la hora -u horas- para estar con Él! La próxima vez que subas al Ti-bidabo y vengas a visitar a Je­sús, el Señor, dime que ya hicis­te tuya esta llamada de Jesús, aquí expresada en Ven y ve­rás n.2 1. Te daremos otro nú­mero, -el 2.--, y te ofrecemos ya desde ahora, nuestra ayuda en diálogo personal y medios, para que puedas realizar, gozosa­mente tu compromiso mensual, y puedas sacar fruto espiritual de ese espacio de tiempo que dedicas a estar con Jesús.

Por esta vez creemos que es su­ficiente lo dicho.

 

En estas hojas:

que periódica y personalmente repartiremos a los Ado­radores/as diurnos, iremos presentando:

* Puntos de meditación, plegarias y reflexiones que nos ayuden a todos en nuestro encuentro con el Señor en la Eucaristía.

* Daremos también noticias referentes a la adoración Eucarística, y la. devoción al Corazón de Jesús que en la Eucaristía nos manifiesta su infinito amor.

* Y otros puntos de espiritualidad eucarística, que irán apareciendo para bien de todos los Adoradores/as diurnos, y que celebraremos en unidad...

* También esperamos proyectar, a su tiempo, peregri­naciones a distintos Santuarios para Adoradores/as y que nos ayuden a todos a conocernos y a vivir, en grupo, el espíritu de adoración Eucarística.

* Y aprovecharemos nuestra Exposición Catequética: Abrid las Puertas al Redentor, como ayuda a nuestra Adoración Eucarística.

Hasta el próximo número, que esperamos será ya variado en su contenido y presentación, y que entregaremos á los Adoradores/as, al venir a vivir su compromiso de adoración, en hora y día ya fijados. Rogamos que nos lo solicitéis; con mucho gusto os atenderemos.

¡Sea alabado y reverenciado en todo momento el Santísimo y Divinísimo Sacramento!