ven y verás número 48 

 


 

Año de la Eucaristía

Con este número 48 de Ven y Verás, entramos en el mes de octubre de 2004. Y en este principio de octubre, se están ultimando los preparativos para el XLVIII Congreso Eucarístico Internacional, que tendrá lugar en Guadalajara, (México) del 10 al 17 de este mismo mes, y bajo el lema: La Eucaristía, Luz y Vida del Nuevo Milenio”.

 

Los obispos mexicanos ven en el Congreso Eucarístico “una gran oportunidad para profundizar y meditar en el Misterio Eucarístico, a fin de impulsar en el mundo la paz, la reconciliación y la justicia”.

 

Nos habla el Papa: Hoy queremos presentar a nuestros adoradores/as de Jesús en el Santísimo Sacramento de la Capilla de la Adoración del Tibidabo, algunas manifestaciones del Papa Juan Pablo II en homilías y discursos y que nos pueden servir de reflexión, y como base de animación para estudiar y ver cómo podemos nosotros celebrar dignamente y como el Señor quiere el Año Especial Eucarístico.

 

En primer lugar : Algunos párrafos de la homilía del Papa Juan Pablo II en la fiesta del Corpus Christi y desde la Basílica de San Juan de Letrán en Roma, el día 10 de junio de 2004:

 

“Amadísimos hermanos y hermanas, reviviendo esta estupenda realidad en la actual solemnidad del Corpus Christi, en la que la Iglesia no sólo celebra la Eucaristía, sino que también la lleva solemnemente en procesión, anunciando públicamente que el sacrificio de Cristo es para la salvación del mundo entero.

 

La Iglesia, agradecida por este inmenso don, se reúne en torno al Santísimo Sacramento, porque en él se encuentra la fuente y la cumbre de su ser y su actuar. La Iglesia vive de la Eucaristía y sabe que esta verdad no sólo expresa una experiencia diaria de fe, sino que también encierra de manera sintética el núcleo del misterio que es ella misma”.  (Confer ECCLESIA de EUCHARISTIA, 1)

 

“Desde que, en Pentecostés, el pueblo de la nueva Alianza “empezó su peregrinación hacia la patria celeste, este divino Sacramento ha marcado sus días, llenándolos de confiada esperanza” Precisamente pensando en esto, quise dedicar a la Eucaristía la primera encíclica del nuevo milenio, y me alegra anunciar ahora un Año Especial de la Eucaristía.

 

Comenzará con el Congreso eucarístico internacional, que se celebrará del 10 al 17 de octubre de 2004 en Guadalajara (México), y concluirá con la próxima Asamblea ordinaria del Sínodo de los obispos, que tendrá lugar en el Vaticano del 2 al 29 de octubre de 2005, y cuyo lema será : La Eucaristía, fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia”.

 

Seguimos recordando la voz del Papa, desde otros lugares y celebraciones distintas. AHORA desde Berna (Suiza): el 5 de junio de 2004 ante 12.000 jóvenes: Juan Pablo II les dice y nos dice a nosotros:

 

 ¡Levántate! ¡escucha!

 

“El Evangelio de Lucas narra un encuentro: por una parte aparece el apesadumbrado cortejo que acompaña al cementerio al joven hijo de una madre viuda; por otra, el grupo festivo de los discípulos que siguen a Jesús y le escuchan. También hoy, queridos jóvenes, es posible formar parte de ese triste cortejo que avanza por la calle del pueblo de Naím. Esto sucede si os dejáis llevar por la desesperación, si los espejismos de la sociedad de consumo os seducen y os distraen de la verdadera alegría para devoraros en placeres pasajeros, si la indiferencia y la superficialidad os rodean, si ante el mal y el sufrimiento dudáis de la presencia de Dios y de su amor por cada persona, si buscáis en la deriva de una afectividad desordenada la respuesta a la sed interior de amor verdadero y puro.

 

Precisamente en estos momentos Cristo se acerca a cada uno de vosotros, y como al muchacho de Naím, dirige la palabra que sacude y despierta:

 

 "¡Levántate!”, “¡Acepta la invitación que te vuelve a poner de pie!”  

 

(...) No se trata de meras palabras: el mismo Jesús está ante vosotros, el Verbo de Dios hecho carne. Él es la luz verdadera que ilumina a todo hombre ( Jn 1,9 ), la verdad que nos hace libres. (...) El cristianismo es una persona, una presencia, un rostro: Jesús, que da sentido y plenitud a la vida del hombre. Él te dice: ¡Levántate!

 

(...) “Pues bien, yo os digo a vosotros: No tengáis miedo de encontraros con Jesús. Es más, buscadle en la lectura atenta y disponible de la Sagrada Escritura, en la oración personal y comunitaria; buscadle en la participación activa en la Eucaristía; buscadle al encontraros con un sacerdote en el sacramento de la Reconciliación; buscadlo en la Iglesia, que se os manifiesta en los grupos parroquiales, en los movimientos y en las asociaciones; buscadlo en el rostro del hermano que sufre, que tiene necesidad o que es extranjero”. Jesús te dice, hoy: ¡Levántate!

 

(...) “Ésta es la segunda invitación que os dirijo: ”¡Escucha!“ No te canses de entrenarte en la difícil disciplina de la escucha. Escucha de nuevo la voz del Señor que te habla a través de acontecimientos de la vida cotidiana, a través de las alegrías y sufrimientos que la acompañan, a través de las personas que están a tu lado, a través de la voz de la conciencia sedienta de verdad, de felicidad, de bondad y belleza.

 

(...) Y tengo además, una tercera invitación: “¡Ponte en camino¡” No te contentes con discutir; no esperes ocasiones que quizá no lleguen nunca para hacer el bien. ¡Ha llegado la hora de la acción!

 

(...) En estos momentos más que nunca, en un mundo al que con frecuencia le falta luz y la valentía de nobles ideales, no es hora de avergonzarse del Evangelio.

Ha llegado más bien la hora de salir a predicarlo desde los tejados (cf. Mt 10, 27).

¡Levantaos! Es Cristo quien os habla. ¡Escuchadle!”

 

¡Y ahora a vosotros: Adoradores , adoradoras...!  Os decimos:  

¿Cómo podríamos celebrar todos los miembros de la Adoración Perpetua del Tibidabo, este Año especial de la Eucaristía, que ahora nos abre sus puertas, y poniendo como objetivo la mayor gloria del Señor, el anuncio y extensión de su Reino, y mayor crecimiento en nosotros, en el amor a Dios y a nuestros hermanos?

Y siguiendo el mensaje que acabáis de leer, os decimos con el Papa a todos vosotros miembros de la Adoración Perpetua:

 

¡Levantaos...! ¡Escuchad...! ¡Poneos en camino...!

Nuestra adoración tiene que ser más constante. Hay un cierto número de adoradores/as que dieron su nombre y formularon su compromiso con el Señor, y vinieron por un tiempo, y luego, por enfermedad, dificultades del momento, cansancio, desánimos, otras causas, etc, han dejado de venir... y su lugar queda vacío. Yo quisiera animaros a hacer un esfuerzo por superar las dificultades de los primeros momentos, y ofrecer y dar a Jesús, el Señor, la realidad de vuestro amor, y recuperar vuestro tiempo de adoración o cambio de día o de horas, para estar con el Señor. Sabed que Jesús no se deja vencer en generosidad.

 

Cada vez que vengáis a la adoración, en vuestro tiempo, al pasar por recepción indicad vuestro día y hora de adoración. También cuando venís a recuperar por no haber podio venir cuando os tocaba.

 

Este mensaje es para todos, pero especialmente para aquellos que ya van comprobando lo que significa en sus vidas, el haber dedicado un tiempo determinado de su horario semanal o mensual para adorar al Señor:

–¿No podrías, hermano, hermana, ver de ayudar y animar a alguna persona unida a ti, por amistad o sentimientos de búsqueda del Señor, e invitarla y guiarla para que siga tu camino y venga contigo, o en otros momentos, a hacer su “Adoración mensual” al Señor?

 

El apostolado que podemos hacer como adoradores se realiza con el testimonio de nuestra vocación de adoradores, y dando a otros lo que hemos recibido: hemos sentido la llamada del Señor para adorarle, y con ello queremos reparar los pecados nuestros y de todos los hombres. Y darle al Señor nuestro amor buscando y moviéndonos para que otros también le amen y le busquen... Un día veremos lo que el Señor nos tiene reservado para todos aquellos que le buscamos, y vivimos con Él, esos momentos tan llenos de paz y de gozo interior que nos dan luego fuerza para nuestro vivir de cada día.

 

A todos aquellos que sentís muy adentro deseos de hacer algo más por el Señor, os invito a que me lo digáis y buscaremos un momento para con otros de los mismos sentimientos nos podamos reunir en posibles grupos y nos presentemos las iniciativas que podemos tener para mejorar en número y en calidad la Adoración a Jesús en nuestra Capilla de la Adoración, tanto diurna como nocturna.

 

Escuchar a Jesús y ponernos todos en camino... para vivir y ayudar a otros a vivir el Año especial de la Eucaristía.

¿A dónde llegaremos...?